También se pueden evitar ciertos comportamientos y actitudes para ayudarnos a una sana convivencia:
- Evite parecer que vive pese a los demás, es decir, mostrando una actitud fría, distante y malhumorada.
- Evite pegarse de pequeñeces y de conflictos que amargan el trato mutuo.
- Evite el egoísmo que tiene manifestaciones tan alejadas de la intimidad y la confianza mutuas.
- Evite la grosería, la cual es sinónimo de dejadez y descuido en el vestido, en la mesa, en el deporte y en la conversación.
Una de las manifestaciones de grosería se produce por excesos tales como:
- Brusquedad en el modo de hablar, saludar, cerrar la puerta, etc.
- Chabacanería en los temas de conversación, en el vestir, etc.
- Falta de templanza en los estado de ánimo (cambios impredecibles) que se traduce en el mal trato de los demás.
- La falta de tacto, que no se debe confundir con la sinceridad, ni con la sencillez.
- Evite la ira, la cual nos puede llevar a hacer torpezas de las cuales nos arrepentimos demasiado tarde.
- Evite la ociosidad, la cual es madre de todos los vicios. Los ociosos acaban por ser arrastrados por sus instintos.
- Evite la dejadez, lo cual significa indolencia, despreocupación, pereza, negligencia, apatía y desgana.
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