Cómo inculcar valores
5/19
Cómo ayudar a la autoestima
 
 

Cuando los miembros que integran los grupos saben reírse con y no de los demás, reina la armonía y se fortalece la confianza mutua entre todos.

 
 

Ridiculizar a alguien, así sea en broma, siempre molesta y hace sentir mal al otro. Si se opone a la broma hace más el ridículo por no saber aceptar que le molesten y si la acepta compromete su autoestima.

Una persona que es a menudo ridiculizada no sabe qué hacer en esta situación manejando una ambivalencia que lo puede llevar a convertirse en alguien indeciso y tímido, viviendo al margen de cualquier nueva experiencia y tratando de no llamar la atención, más propenso a las burlas de sus compañeros y con dificultad para formar parte del grupo.

El ridículo va acompañado de la risa. Lo difícil para cualquier persona es reconocer cuándo esa risa es sana y cuándo se están mofando de algo que hace. Si su gente se burla de otros, lo mejor que puede hacer es potenciar su sensibilidad para que imaginen como se sentirían en el caso de que les pasara lo mismo.

No menosprecie la situación, trate de conocer qué sucede, hable sobre lo que ocurre pero no para buscar culpables, sino para controlar que no se presente e nuevo y oriente sobre el valor de la amistad y el trabajo en equipo.

Si usted como líder se burla de alguien, ya sea como broma o como comentario chistoso, solo logra que se considere esta actitud normal y correcta. Evite hacer comentarios que ridiculicen ciertos comportamientos.

Inicio < Anterior Siguiente >