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| Comparte y enseñarás caridad | |||||||||
Si quiere que su familia disfrute lo que tiene por poco que sea, aprenda a controlar el monstruo de la envidia. Advertir diferencias y hacer comparaciones es inevitable. Lo que no se puede permitir es que por eso se pierda el placer por lo que uno tiene y se pase deseando lo de los demás. Esta actitud transmite un mensaje negativo: la persona vale por las cosas materiales que tiene. A veces no son las cosas materiales las que llevan a la envidia sino los hijos de los demás. Cuando un padre espera mucho de su hijo o se refleja en él, empieza una serie de comparaciones que llevan a una competitividad para saber en qué es el primero. Problema de la adolescencia La mayoría de las personas desean poseer lo que el amigo tiene, suelen identificar las cosas materiales con el bienestar, tener cosas les da éxito y reconocimiento. En la preadolescencia y adolescencia, cuando se sienten más atraídos por los amigos que por los padres, lo único que quieren es poseer lo que los otros tienen. Ser concientes de que las diferencias individuales son lo más importante, genera confianza en sí mismos. Escúchelos, bríndeles atención, ofrézcales su punto de vista sin atentar contra su deseo de independencia, evite imponer sus opiniones y anímelos cuando tienen iniciativas. Esto no quiere decir que no se dejen influenciar. Seguir el modelo de alguien que admiran es distinto que imitarlo. La admiración puede llevar a alcanzar metas, que quizá de otro modo no se hubieran planteado, así no alcancen el objetivo propuesto. La admiración y el aprecio los ayuda a superar un posible fracaso. | |||||||||
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