La revista Money entrevistó a medio centenar de economistas, psicólogos, directores de inversiones y financieros para identificar ocho errores psicológicos que la gente suele cometer al mover su dinero:
- Tenemos demasiado miedo a perder
- No tenemos en cuenta los efectos de la inflación.
- Nos vemos intimidados por aquellos que pretenden ser grandes expertos.
- Tendemos a ser demasiado confiados sobre la base de una limitada información.
- Oímos solo aquello que queremos oír.
- Nos resistimos al cambio.
- Mordemos más de lo que podemos masticar.
- Valoramos más el “dinero fácil” que lo ganado trabajando duramente; por ejemplo, estando más dispuestos a gastar con tarjeta de crédito que en efectivo.
Y continuando con errores, esta es una lista de errores financieros que las mujeres cometen normalmente, según Shelby White y su libro What Every Women Should Know about Her Husband´s Money:
- Poner el dinero de una herencia o propiedad en una cuenta conjunta.
- Utilizar su dinero para pagar los gastos mientras que las inversiones de su marido no se tocan
- No aconsejarse profesionalmente en su debido momento.
- Abandonar el control de su dinero para demostrar confianza a su marido y para reforzarle suego.
- Dejar que su marido guarde todos los documentos.
- Tratar de contribuir por igual cuando en realidad ella no puede hacerlo como él.
- Utilizar su propio dinero para colaborar en una compra conjunta mientras que los ingresos de sus maridos continúan intactos.
- No guardar comprobantes o recibos, especialmente de las compras pagadas en efectivo.
- Y el peor error de todos: pensar que hablar de dinero no es romántico y por tanto evitarlo.
Estas es una lista publicada en el periódico The Wall Street Journal sobre errores que cometen las personas que no son inteligentes en el manejo de su dinero.
- No hacerse cargo del dinero y siendo intimidados y desconcertados por las finanzas.
- Comprar valores con base en una llamada telefónica.
- Invertir en lo que era una buena inversión el año anterior.
- No seguir las inversiones realizadas y por tanto no estar preparado para actuar si éstas van por mal camino.
- Comprar bonos después de haber detectado una tendencia a la subida de los tipos de interés.
- Entender incorrectamente que las inversiones de renta fija tendrán siempre el mismo valor, sin considerar que las variaciones de tipo de interés provocan cambios el la valoración.
- Confiar demasiado en la palabra “garantizado”.
- Realizar inversiones en productos mediocres atendiendo estrictamente a razones de tipo fiscal.
- Poner las inversiones a nombre de un titular inadecuado.
- Descuidar los detalles finales; por ejemplo, creando una determinada estructura fiscal y luego no utilizarla correctamente.
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