II

El Negocio de la televisión

Una de las primeras cosas que conviene saber es la clase de negocio al que se dedica la televisión. La mayoría de las personas creen de buena fe que el negocio de la TV es:

1. Divertir/Entretener.

2. Informar.

3. Educar, y que el cliente es el televidente. La verdad es que el negocio de la industria televisiva es vender anuncios comerciales. Por tanto el cliente es el anunciante y el producto es el televidente. A su vez los programas (ya sean dramas, comedias, de aventuras, musicales, infantiles, de concurso, deportivos, noticieros, etc.) no son más que el anzuelo para llamar la atención y mantener el interés del gran público, y cuando más absorto está éste disfrutando su programa favorito, entonces le “meten” los comerciales.

Mientras más popular el programa, mayor será el público que atraiga, y mientras mayor sea el auditorio más cobrarán los empresarios de la TV por los anuncios que se coloquen dentro de dicho programa.

 

Los Comerciales

Por esto es de importancia capital que los padres y sus hijos aprendan a ver la televisión con una conciencia crítica. Una reflexión inteligente ayudará al televidente a discernir lo bueno de lo malo, lo real de lo falso, lo constructivo de lo destructivo, lo edificante de lo manipulativo, lo moral de lo inmoral. Una actitud alerta ayudará al gran público a descubrir las ideologías ocultas en los mensajes explícitos, y sus implicaciones sociales, económicas y políticas. El resto de este artículo tiene como objeto ofrecer algunas reflexiones para ayudar al lector a desarrollar esta conciencia crítica.

 

Los Programas de Acción

Los programas de acción también se valen muchas veces de trampas para atraer la atención de los grandes auditorios. Entre dichas trampas están las fuertes dosis de violencia, la creación y mantenimiento de personajes estereotipados (modelos rígidos que exageran determinados rasgos peculiares de las personas)... ¡y mucha acción!

 
 
Inicio <<Anterior