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Los Anuncios y los Niños

 

La TV es un negocio cuyo fin es ganar dinero. El núcleo de la industria televisiva es el anuncio comercial. La exposición continua a éste puede tener resultados negativos en los niños. He aquí algunos ejemplos:

Recurre a trucos: Muchos productos comerciales con poco valor intrínseco se vuelven atractivos mediante tretas como:

  •  Acercamientos: para hacer que el producto se vea más grande.
  •  Edición: para mostrar al producto en el momento de su función perfecta (quizá una de cada diez veces o más que fracasa).
  •  Iluminación: para hacer más brillante, o alto, o grande, o misterioso al producto.
  •  Escenografía: para crear ambiente y ligar al producto con imanes ideales: bosque, playa, mar, etc.
  •  Cámara lenta, cámara rápida y “congelamiento”: para dar efecto de grandeza, velocidad, elegancia, eficacia, etc.
  •  Risas, aplausos, gritos: recursos prefabricados para dar la impresión que el resto del público está convencido de la bondad del producto.

Regalos: Aparentemente obsequia algo extra (muchas veces inútil) en la compra del producto. En realidad el costo del “regalo” ya va incluido en el precio, de manera que el consumidor acabará pagándolo de su bolsillo. Es fácil engañar al niño con estas promesas.

 

Ídolos: El anuncio comercial emplea en ocasiones a personajes populares, tales como ídolos deportivos y estrellas de cine y TV para usar su fama en favor de la venta de un producto. Los niños son muy susceptibles a esta forma de influencia y los adultos también...

Crea malos hábitos de alimentación: Ciertos anuncios fomentan el consumo inmoderado de golosinas ricos en carbohidratos y grasas y pobres en valor alimenticio. El consumo desmesurado de estos productos puede provocar efectos nocivos como: mala nutrición, obesidad, caries dental, indigestión y/o acidez, despilfarro (por ejemplo: el kilo de papa fritas industrializadas puede costar de cinco a diez o más veces lo que costaría hacerlas en casa).

Propicia accidentes: Determinados comerciales hacen atractivos para los niños algunos productos que pueden ser muy peligrosos, tales como: Navajas y cuchillas de afeitar, encendedores y cerillas, medicamentos tóxicos, entre otros.

Crea necesidades inexistentes: Los comerciales tratan con mucha frecuencia de que los niños quieran y exijan juguetes que en realidad no necesitan.

Alimenta el materialismo: El “bombardeo” constante del anuncio de TV con su mensaje oculto: “lo más importante en la vida es poseer cosas”, desarrolla en el niño el “amor” a los bienes materiales.

Apela a la vanidad: El comercial apela con demasiada frecuencia a motivaciones bajas, como son el egoísmo y la vanidad, más que a motivaciones nobles, o a la inteligencia y a la prudencia como a los factores que deciden la compra de un producto.

 
 
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