IX

Recomendaciones Prácticas

 

1. Ver con los hijos semanalmente un programa, elegido por todos. No es conveniente que dure más de una hora. Después, hablar con los hijos del contenido del programa. Hacer que cuenten lo que han comprendido y aprendido. Para realizar esto se requiere sin duda, tiempo y habilidad. No se ha de dar a ese coloquio el “tono” de una clase, sino de un comentario sobre lo que se ha visto.

2. No dejar nunca a los hijos pequeños solos delante del televisor cuando sean programas que por sus escenas, pueden herirles, aunque se trate de programas infantiles. No dejar tampoco que vean el televisor a oscuras. Es importante que la televisión no acapare todo el interés.

3. Estar atentos a las reacciones de los hijos ante cualquier programa. Sí se vigilan sus movimientos se sabrá si están nerviosos, intranquilos, inquietos. Por eso es importante contestar siempre a sus preguntas sobre lo que están viendo.

4. No hacer del ver o no ver la televisión, un modo de premio o castigo. Si así fuese, los hijos tenderán a pensar que ver o no ver la televisión es independiente del contenido de los programas.

5. Si el ver televisión influye negativamente en el rendimiento escolar o suprime la capacidad de concentración, es urgente suprimir la televisión por un tiempo más o menos largo.

6. No utilizar la televisión para “matar” el tiempo libre de los hijos, o para que “estén tranquilos y no molesten”.

7. Predicar con el ejemplo. Si los padres ven la televisión sin barreras y sin medida, no pueden extrañarse de que sus hijos sigan idéntico comportamiento. Esto es quizá el punto fundamental.

8. Los padres prudentes harán bien en enterarse previamente de la programación disponible, a fin de tener suficiente información para tomar una decisión inteligente sobre los problemas que los niños podrán ver. Este conocimiento ayudará a los padres a decidir:

  • Lo que sus hijos no deben ver
  • Lo que pueden ver juntos - Padres e hijos
  • Lo que el niño puede ver solo
  • Lo que el pequeño debe ver.

a. Cómo valorar un programa

La manera como los adultos puedan decidir si un programa es bueno o malo para los niños, es comparando valores. Para esto pueden ayudar preguntas como estas:

1. ¿En qué quiero que crean mis hijos?

2. ¿Qué grado de confianza quiero que desarrollen en la humanidad?

3. ¿Cómo quiero que le hagan frente a los problemas de la vida?

4. ¿Qué es para nosotros la causa, el propósito y la finalidad de la vida humana?

5. ¿Qué clase de sentimientos deseo que desarrollen hacia los demás?

La mejor manera de enterarse de la clase de programas que exhibe la T.V. es viéndolos. Basta con uno o dos para captar su estilo general y decidir si es la clase de influencia que se desea para los hijos.

Otra forma es leyendo las publicaciones al respecto, tales como las reseñas en revistas de tipo informativo, las tele-guías o el periódico.

b. Explíquelo a sus hijos

Cuando los padres decidan que conviene a todos los hijos no ver determinados programas, harán bien en explicarles la razón de su prohibición. Y cuando quieran que vean un programa en particular -como en el caso de programas educativos especiales- pueden lograrlo mediante los siguientes recursos:

A. Encender el aparato y sintonizarlo en el programa deseado, ofreciéndolo como la única alternativa.

B. Hacer una reseña del programa y entusiasmar a toda la familia a verlo.

C. Verlo padres e hijos como una ocasión para convivir juntos.

Resulta también muy útil establecer una política sobre quien, cómo y cuándo puede o pueden encender la T.V. Sin embargo, conviene colocar el aparato en un lugar donde los padres puedan ejercer una supervisión prudente.

Una de las maneras más eficaces para regular el uso de la T.V. en el hogar, es definiendo un horario. Para esto es conveniente decidir el número total de horas al día que cada quien podrá ver la T.V.

c. Alternativas

Cuando los padres estén preocupados porque sus hijos pasen demasiado tiempo viendo televisión, o cuando no quieran que vean determinados programas, pueden ofrecerles a los chicos otras alternativas, tales como:

  • la lectura de buenos libros
  • la ejecución de algún instrumento musical
  • ejercicio físico - juegos con compañeros
  • pasatiempos
  • participación en asociaciones como los Boy Scouts.

Algo que puede ayudar enormemente a echar por tierra los mitos creados por la televisión y a distinguir lo real de lo ficticio, lo verdadero de lo falso es:

a) Informarse sobre cómo se hacen los programas.

b) Conocer la manera cómo se forman los elencos y cómo los actores y actrices se aprenden sus partes.

c) Averiguar la forma cómo se hacen los trucos visuales por medio de efectos especiales.

Fuente: Revista Familia y Sociedad, Vol. XI, # 35

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