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10 consejos para formar hijos piadosos
Las relaciones entre Dios y el Hombre son la clave de la felicidad humana. Por esto, como padres de familia cristiana, tenemos el deber y la alegría de enseñarles a nuestros hijos a amar a Dios.
Para formar niños piadosos, es importante ante todo dar ejemplo. Padres piadosos, hijos piadosos.
A continuación sugerimos algunas pautas para ayudar a los padres en la tarea de la formación de hijos piadosos:
- Mostrar a Dios como padre amoroso.
- Cuidar que las devociones y actos de piedad, desde pequeños, tengan un contenido teológico que van entendiendo poco a poco.
- Enseñar a rezar, pero explicar también a quién se reza y por qué se reza.
- No abandonar nunca el "seguimiento" de los niños en las oraciones diarias, tales como las plegarias al acostarse y al despertarse.
- Que el rezo en familia se haga con respeto. Cuidar las posturas. No es lo mismo rezar que jugar o ver la tele. La actitud debe ser otra.
- Explicarles desde pequeños el significado de las distintas fiestas litúrgicas.
- Ayudarles cuando llegan a los 11-13 años a superar los respetos humanos, la vergüenza a que les vean rezar.
- Hacerles notar que la piedad se debe mostrar en la conducta de todo el día. Rezar y mal comportamiento no deben ir juntos.
- Animar a ofrecer a Dios las clases y las tareas. Es otra forma de hacer oración.
- Bendecir los alimentos, antes de comer por ejemplo, acudir al Ángel Custodio al salir en carro.
La Misa Dominical, una ocasión especial
Acudir en familia a la Santa Misa debe convertirse en una de las ocasiones más importantes de la semana. Haga de este momento algo especial: es la oportunidad para darle gracias a Dios por la semana que ha pasado y pedirle por la que vendrá. Es una ocasión tan importante, que merece vestirse bien para alabar a nuestro Padre por todas sus bondades.
Si sus hijos son pequeños, vaya explicándoles, poco a poco, los fines de la Misa para que se acostumbren y aprendan a valorarla. Cuide especialmente la compostura en la Iglesia. Hágale notar a sus hijos que el Señor está real y verdaderamente presente. Preocúpese de que los niños guarden el ayuno eucarístico. Enséñeles a prepararse para ir a comulgar, con actos de contrición y de amor de Dios, y a dar gracias después de la comunión. Permanecer dando gracias un rato, ya que el Señor está todavía dentro de nosotros realmente. Dar ejemplo.
Oraciones para antes y después de la Sagrada Eucaristía |
El Rosario en familia
El rezo del Santo Rosario en familia es una forma eficaz de fomentar la piedad en los niños. Es esa media hora del día en la que toda la familia deja a un lado sus labores cotidianas y se recoge en torno a la oración.
Se debe buscar la manera, sin ahorrarse sacrificios, de rezar el Rosario en familia. Para encontrar el momento apropiado es bueno organizar horas para el estudio, para el descanso y la tertulia, para comer y por supuesto, para el rezo del Rosario.
Una forma de hacer de este momento algo atractivo para los más pequeños, es invitarlos a rezar algunos misterios, de acuerdo con su edad y contarles brevemente la historia de cada misterio.
Los Misterios del Santo Rosario
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Educar a los hijos en la fe
Los padres de familia, antes que nadie, son los verdaderos protagonistas de la educación cristiana de sus hijos. Por lo tanto, es necesario que las primeras prácticas religiosas que se enseñan a los chicos reúnan dos condiciones: Que sean fruto de una piedad sincera por parte de los padres y que estén adecuadas a la capacidad y edad del niño.
Una de las primeras actitudes que hay que despertar en el niño es la confianza en Dios. Esto se logrará cuando los padres reflejan en los chicos su confianza en el Todo Poderoso ante los pequeños y grandes sucesos de la vida ordinaria.
Puede servir repetir verbalmente pequeñas oraciones como “Dios mío eres bueno. Tú nos amas. Tenemos confianza en Ti”; hacerlo no solo en momentos angustiosos, sino en la vida cotidiana del hogar. Ello ayudará a despertar lo que es el verdadero fundamento espiritual de la vida cristiana: el sabernos ante todo y sobre todo, hijos de Dios.
Para ayudar a los padres a educar en la fe, los autores Pedro de la Herrán y Fernando Corominas sugieren una serie de metas según la edad de los niños:
Pautas para educar la fe de los niños
Entre lo 0 y los 3 años
Desde que nace el niño, debe sentir a Dios en la vida de sus padres. Los autores citan a un niño de 2 años que al levantarse decía esta oración aprendida de su madre: “Buenos días Jesús, buenos días María, os doy el corazón y el alma mía” .
En esta etapa, la vivencia religiosa se debe transmitir dentro de la máxima claridad y con actos concretosen un clima de intensa afectividad. Conviene por lo tanto, que el niño vea desde su cuna o cama una imagende Jesús y de la Virgen y que se le enseñe a besar alguna imagen o medalla con la misma naturalidad que besa a sus padres.
Es bueno aprovechar la Navidad y otras ocasiones cristianas durante el año para narrarle historias sencillas sobre la vida de Jesús y la Virgen.
Entre los 3 y los 6 años
Más importante que enseñar oraciones vocales, es desarrollar en los niños la capacidad de diálogo sencillo y espontáneo con su Padre Dios, con Jesús y con María. Es muy importante fomentar que recen cada día al levantarse y al acostarse. Sin embargo hay algunas oraciones que se pueden enseñar no de forma mecánica, como el “ángel de la guarda” o el “Jesús, José y María”.
Es también el momento de enseñar al niño a expresar esos sentimientos religiosos como arrodillarse para rezar ante una imagen, persignarse o besar un crucifijo.
Esta es la etapa en que el niño comienza a comprender el valor de la Santa Misa y por lo tanto es bueno llevarlo, cuando sea posible, a misas dominicales especiales para chicos. Esto les ayudará a tomar la Eucaristía no como un compromiso obligado, sino como un diálogo con Dios a través de esta ceremonia.
Entre los 6 y los 10 años
Esta es la edad en la que los padres deben convertirse en los primeros catequistas de sus hisjos. Es la edad del razonamiento y por lo tanto conviene tener en cuenta lo siguiente:
- Elegir un buen colegio
- Continuar con el ejemplo
- Consolidar su formación religiosa
- Prepararlos para la primera Confesión (en sintonía con la parroquia o colegio)
- Prepararlos para la Primera Comunión (idem)
- Ayudarles a formar su conciencia.
- Continuar con las virtudes humanas y sociales.
(Espere un próximo artículo en LaFamilia.info sobre la preparación para la primera
Confesión y para la Primera Comunión)
Esta es la llamada “Edad de Oro” y es el momento en el que los padres pueden ganar en buena parte la batalla de la adolescencia.
Entre los 10 y los 12 años
En esta etapa los consejos son una continuación de la etapa anterior, pero con una clara orientación a preparar para la edad de la crisis: la adolescencia. Por esto conviene cuidar, entre otras cosas, las siguientes:
- Seguir orientando la vida de piedad.
- Dar criterios claros y asegurarse que se han entendido bien.
- Ayudarle a intensificar la vivencia de las virtudes, especialmente la caridad (virtud principal), la sinceridad, la laboriosidad y la reciedumbre.
- Darle una información sexual adecuada a su edad y a las circunstancias del ambiente en que se mueve.
- Ayudarle a usar su libertad responsablemente.
- Resaltar la necesidad y el valor de ayudar a los demás.
- Enseñarles a descubrir el valor de una buena amistad.
- Mantener con los hijos un clima de amistad, confianza y alegría.
Fuente: “Urgencias de la Catequesis Familiar” de Pedro de la Herrán y Fernando Corominas
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Consejos para vivir el cristianismo en la vida diaria
Lo importante es el espíritu, pero este debe informar toda actividad humana.
- Pierda el miedo a decir que es católico practicante.
- No acepte planes los fines de semana que le impidan asistir a la Misa Dominical; y explique por qué.
- Invite a sus amigos a que le acompañen a confesarse.
- Bendiga la mesa, también cuando coma fuera de casa.
- Tenga una imagen de la Virgen en algún lugar de la fachada de su casa, o en el interior de su apartamento.
- En el restaurante, pregunte al mesero los viernes qué platos de abstinencia le recomienda. Explíquele luego de qué va la pregunta.
- Recuerde al Vendedor de la esquina más cercana que la ley prohíbe exponer a la vista revistas pornográficas.
- Escriba al director de su periódico y sugiérale que incluya la calificación moral de las películas de televisión.
- Muestre con orgullo su familia numerosa.
- No diga: “hola”; diga: “adiós”. No diga: “menos mal “, diga: “gracias a Dios”. No diga: “quizá”, diga “si Dios quiere”.
- Sea postmoderno. Atrévase a elogiar ante sus amigos la santa pureza, la mortificación corporal, la virginidad o la obediencia al Papa, y deje que los que tengan complejos vayan al psiquiatra.
- En Navidad ponga, si quiere, árbol en su casa; pero no deje que sustituya al pesebre. Y envíe por esas fechas tarjetas de navidad con algún motivo religioso.
- No muestre su intimidad corporal.
- No se cuelgue un colmillo al cuello. Aparte de que es una lobería, el día de su entierro comprobará que era más práctica una medalla- escapulario.
- Repase el catecismo con sus hijos, que le vendrá muy bien a usted.
- Vaya por la calle de la mano de su novia, y regálele una bufanda si es que pasa frío.
- Con la misma desenvoltura con que usted cita a Mahoma, Gandhi o Martín Luther King, prueba con la Epístola a los Filipenses, el Evangelio de San Mateo o San Cirilo de Jerusalén.
- No regale el libro más vendido sin comprobar antes que no se trata de la última basura editada. Busque mejor una obra clásica de espiritualidad.
- El sacerdote no es Juan, o Manolo, sino Cristo.Muestre su veneración a los sacerdotes, tratándoles de usted y con respeto.
- Por San Antón, para su gato y su perro pida la bendición. Bendición que nunca pasa: por San Cristóbal su coche y por la Pascua su casa.
- Sonría. Una Colombia más cristiana es una Colombia más alegre.
- No se queje. Haga algo.
¿Por qué ir a Misa el domingo?
Extractos del documento escrito por el Pbro. Dr. Eduardo Volpacchio
Este artículo es una respuesta para aquellos que desean encontrar el sentido de la Santa Misa, y un estímulo para quienes la Eucaristía es el centro de su vida espiritual.
¿Para quién son estas líneas?
Posiblemente usted pertenece a una de estas tres categorías de personas:
- Católico que iba a Misa con sus padres cuando era chico y un día durante la adolescencia dejó de ir.
- Católico que nunca fue a Misa de modo constante. Quizá ni siquiera sabía de la obligación de asistir todos los domingos. Le parece hasta curioso o exagerado que la Iglesia pretenda esa práctica para todos.
- Católico que va a Misa y, siguiendo el llamado del Papa, quiere ayudar a muchos a volver a sentir la necesidad de esta práctica tan esencial de la vida cristiana. Es consciente de que si cada católico consiguiera por año que un católico no practicante volviera a la práctica de los Sacramentos, haríamos una verdadera revolución en la Iglesia.
Los motivos básicos para ir a Misa
Sentando la base de que casi siempre el comenzar a faltar a Misa el domingo responde a una actitud caprichosa, a la que es muy difícil refutar -precisamente por su falta de racionalidad- describo unas consideraciones sobre el precepto dominical y la importancia de la Misa en la vida de un cristiano.
- Primariamente hay que considerar que a Misa se va a dar, no a recibir: Se recibe mucho, pero no se va por motivos egoístas, ni comerciales -una especie de intercambio con Dios: mi atención y dedicación de tiempo a cambio de ciertos gustos, bienes, ya sea espirituales o materiales, temporales o eternos. Este primer punto desvaloriza de raíz todos los motivos para no ir basados en una línea egoísta de pensamiento: me aburro, no siento nada, no tengo tiempo, estoy cansado, etc.
- Porque Dios es su Creador y debe dedicarle un tiempo semanal a El: Es la manifestación de vivir centrado en Dios y en la salvación: vivir el año centrado en la Pascua; la semana, en el domingo; el domingo, en la Misa. No importa cuánto se aburra, su Creador ha dispuesto que un día de la semana sea para El: "Acuérdate de santificar el día sábado. Los seis días de la semana trabajarás y harás todas tus labores. Mas el séptimo es sábado, consagrado al Señor tu Dios" (Éxodo 20,8-10).
- Porque como miembro de la familia de Dios, se debe rendir culto a Dios de acuerdo a su naturaleza, junto a sus hermanos: Esto exige que el culto a Dios no sólo sea interior sino también exterior (que los demás vean su fe) y comunitario (dar culto unido a sus hermanos). Es decir, que se reúna con otros para adorar juntos a Dios.
- Porque hay que obedecer a la Iglesia: No es cuestión de un capricho del Papa, sino de una necesidad. En el siglo IV, la Iglesia se vio obligada a imponer este precepto para garantizar a sus fieles el mínimo de vida eucarística que necesitan.
- Porque si no se va. Se comete un pecado mortal: Hay un precepto que obliga a los bautizados a asistir a Misa los domingos y fiestas. Es una obligación grave, de manera que su incumplimiento es una falta grave.
- Porque necesita de la Eucaristía para vivir una vida realmente cristiana: Es una necesidad vital, de manera que sin la Eucaristía semanal, no te darían las fuerzas espirituales para vivir como un hijo de Dios.
- Porque sin la Eucaristía no tendría acceso a la vida eterna: Jesús no dejó lugar a dudas: "Yo soy el pan vivo bajado del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre"; "en verdad os digo, si no coméis la carne del Hijo de Dios y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros"; "el que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida eterna" (cfr. Juan 6,30-58)
- Porque Jesús le invita a su mesa y sacrificio: El lo mandó explícitamente a sus discípulos al instituir la Eucaristía: "Haced esto en memoria mía". Asistir a Misa no es más que cumplir este mandato del Señor. Y no es sólo una memoria histórica, es una memoria que lo hace presente.
- Porque viviendo en una sociedad que en muchos aspectos no es cristiana, la Misa es la primera manera de defender, robustecer y manifestar nuestra fe: Es necesaria para "proteger" tu espíritu del materialismo sofocante que nos rodea: que tu espíritu pueda al menos una vez a la semana "respirar" un aire espiritual. Además es el primer testimonio cristiano: los demás necesitan tu ejemplo. ¿Te das cuenta qué testimonio de fe da a los que no creen… quien dice creer y muestra no valorar lo que cree?
- Porque es mucho mejor ir que no ir: Puede parecer tonto… pero para quien aspira a lo mejor… alcanzaría solo este motivo. Yo no creo que haya un plan más santo y santificante para el domingo.
Excusas comunes para no ir a Misa
- Pereza: "Prefiero quedarme durmiendo". En realidad los motivos que siguen son sólo excusas para cubrir este primero. No parece que sea un motivo muy racional, meritorio o valioso.
- No tengo ganas/No me nace: ¿Desde cuándo las ganas son ley que hay que obedecer? ¿Es que las ganas son más importantes que la voluntad de Dios? Además a Misa no se va porque nos guste, sino para agradar a Dios. Se va a Misa a honrar a Dios y no a honrarse a sí mismo.
- Me aburro: La acusación más frecuente contra la Misa es que es aburrida. Refleja bastante superficialidad, ya que a Misa no vamos para divertirnos… Y es un problema personal, en cuanto que no parece que Dios sea aburrido -es la perfección absoluta-. Además si tanta gente va a Misa con gusto, algunos incluso todos los días… será que algo le ven.
- Es siempre lo mismo: Si se tratara de una obra de teatro o de una película, estaría absolutamente de acuerdo. Pero no es una representación teatral… Es algo vivo, que pasa ahora. No se es un espectador. Se es partícipe y actor.
- Desinterés: Las cosas de Dios no me interesan. Si Dios le resbala, está en problemas. Habrá que ver cómo solucionar la falta de apetencia de lo divino.
- No tengo tiempo: No parece que lo que le pide Dios (1 de las 168 horas de la semana) sea una pretensión excesiva. En concreto, quien os ha creado, os mantiene en el ser y os da lo que os queda de vida.
- Otros planes mejores: No parece que a Dios le interese competir con el fútbol, hockey, cine… No se olvide que el primer mandamiento es "amar a Dios sobre todas las cosas"… Si tiene otros planes que le importan más que Dios… quizá el problema más que en el tercer mandamiento está antes en el primero…
- Tengo dudas de fe: La fe es un don de Dios, el cual hay que pedirlo. Alejarse de Dios dejando de ir a Misa, no parece el mejor método para resolver dudas. La frecuencia de sacramentos -confesión y comunión- es la más efectiva manera de aumentar la fe.
- Estoy peleado con Dios: "Hubo algo que pasó en mi vida (la muerte de un ser muy querido, un fracaso muy doloroso, una enfermedad… o cualquier otra tragedia) que me hizo enojar con Dios: si El me hace esto… ¿por qué yo voy a ir a Misa? Es la manera de mostrarle a Dios mi disconformidad con la forma de tratarme". Hay quienes dejan de ir a Misa como una manera de vengarse de Dios. Pero, en los momentos de dolor ¿no será mejor refugiarnos en Dios y buscar su fortaleza más que reaccionar como un chiquito caprichoso de tres años?
- "Hay gente que va y después se porta mal": "Yo no quiero ser como ellos". "Además, hay otros que no van, y son buenos". Es evidente que ir a Misa sólo no basta. Pero, no se puede mezclar la física nuclear con el dulce de leche, ya que las dos cosas no tienen nada que ver.
- No me he confesado y entonces no puedo comulgar: No es necesario comulgar, ni hay ninguna obligación de hacerlo. No comulgar no es pecado; no ir a Misa, sí. Además el problema se solucionaría bastante fácilmente con una breve confesión…
- Llevarle la contraria a mis padres: Ofender a Dios para hacer sufrir a tus padres no parece una actitud muy inteligente…
- El cura me cae mal: No se va a Misa para darle gusto al padre, ni para hacerle un favor. El no gana ni pierde nada con su asistencia o ausencia. El que gana o pierde, es usted. Además… estoy seguro de que la ciudad en que vive es lo suficientemente grande como para que pueda encontrar alguno que le caiga más simpático...
Enseñar a rezar
Muchos niños esperan con ilusión las últimas horas del día cuando hablan un rato con papá y mamá y rezan juntos antes de dormirse. No perder esta costumbre ayuda a que los niños afiancen su vida de piedad.
Una familia creyente plantea como uno de los cometidos principales enseñar a rezar a sus nuevos miembros. Por esto, el autor del libro “Cómo educar a niños de 6 a 12 años” José Manuel Mañú, repasa los momentos más significativas en la vida de un niño para inducirlo a una vida piadosa:
Bautizo: El bautizo de un hermano es una estupenda ocasión para enseñar a los mayores lo que significa el primer sacramento de la iniciación cristiana: cuando entienden la profundidad de este hecho, surge natural el festejarlo, también materialmente, pero sin que eso sea el centro del acontecimiento.
Primeras oraciones: Algunos padres rezan a los pequeños algunas oraciones antes de que ellos puedan hablar. Entre los primeros y más grandes recuerdos de una persona está el haber aprendido a rezar de labios de sus padres.
Rezar unos momentos por la mañana y por la noche con su madre o con su padre, le ayudará al niño a comenzar y a terminar el día con un pensamiento sobrenatural.
La primera Confesión y la primera Comunión: Para los chicos es un gran día el de su primera confesión y es bueno celebrarlo sobriamente, de tal modo que valore la recepción de dicho sacramento. No es verdad que la conciencia del pecado le lleve a agobiarse, sobre todo si se le explica la hondura del corazón misericordioso de Jesús y los efectos de la confesión en el alma.
La preparación para la primera Comunión tiene dos facetas: doctrinal y de piedad. La preparación colectiva tiende más a cuidar la primera, y la personal la segunda.
La Misa dominical: Un niño de 7 años está en condiciones de seguir la Misa, siempre y cuando se le haya preparado convenientemente. Sin embargo una Misa especial para niños puede facilitar la tarea. Enseñarles el significado de cada una de las partes, de algunos gestos de los sacerdotes o sugerir alguna jaculatoria (frase breve y cariñosa) para el momento de la Consagración, son parte de la preparación progresiva que pueden dar unos padres cristianos. Por tanto, no se trata solo de llevarle a Misa, sino de ayudarle para que la aproveche con el mayor fruto posible.
Si los padres han perdido o no han adquirido la costumbre de ir a misa los domingos, esta es una oportunidad para volver a vivir ese principio básico de la vida cristiana. De la respuesta favorable o desfavorable de los padres, derivará posiblemente el futuro de la práctica religiosa del hijo.
Algunas prácticas familiares: Si los recién casado empiezan a rezar unidos, cuando llegan los hijos estas prácticas serán parte de los rituales familiares. Pos supuesto que cuando los niños son pequeños, estas oraciones deben ser breves.
Algunas costumbres para empezar pueden ser por ejemplo, un misterio del rosario, poner flores a una imagen de la Virgen, bendecir la mesa y dar gracias la final de cada comida.
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