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Examen de conciencia

Acto de Contrición

Para hacer oración mental

Oración a San Josemaría Escrivá

Oración al Espíritu Santo

Salmo II

Al Ángel de la Guarda

Oración de la Noche

Siete Domingos de San José
Oración al Siervo de Dios Juan Pablo II

 

Examen de Conciencia 

-Con Dios.

¿Me he acordado de Dios durante este día, ofreciéndole mi trabajo, dándole gracias, acudiendo a Él con confianza de hija?

¿He tenido respetos humanos en algún momento?

¿He rezado con pausa y atención?

-Con el prójimo.

 ¿He tratado con dureza o menosprecio a los demás?

¿Me he preocupado de ayudar a los que me rodean y de hacerles la vida agradable?

¿Me preocupa también su vida espiritual?

¿He hecho algún apostolado?

 ¿He murmurado o calumniado?

 ¿He perdonado?

 ¿He pedido perdón?

¿He rezado por las personas que me preocupan?

-Conmigo mismo.

 ¿He luchado por mi santificación?

¿Me he dejado llevar por sentimientos de orgullo, vanidad, sensualidad, impurezas? ¿Me he esforzado por vencer mi defecto dominante?

¿He acudido a Dios para que aumente en mi todas las virtudes, especialmente la Fe, la esperanza y la caridad?

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Acto de Contrición 

(Se puede hacer después del examen de conciencia, después de confesarse o en cualquier momento en que se quiera pedir perdón a Dios)

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.


Para Hacer Oración 

Al comenzar: (+) Por la señal...

Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí; que me ves; que me oyes. Te adoro con profunda reverencia; te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada; San José, mi Padre y Señor; Ángel de mi guarda, interceded por mí”.

Al terminar:

‘Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada; San José, mi Padre y Señor; Ángel de mi guarda, interceded por mí”.

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Oración a  SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ 

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mí vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor. Concédeme por intercesión de San Josemaría el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.


Oración al Espíritu Santo

Ven, ¡oh Santo Espíritu!: ilumina mí entendimiento, para conocer tus mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo: inflama mi voluntad... He oído tu voz, y no quiero endurecerme y resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!, no vaya a ser que el mañana me falte.

¡Oh, Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras...

(San Josemaría Escrivá)

(Nota: Nunc coepi = Ahora comienzo)

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Salmo II 

 

1 ¿Por qué se amotinan  las gentes

y las naciones hacen planes vanos?

2. Se sublevan los reyes de la tierra,

y se confabulan los príncipes contra el Señor

y contra su ungido:

3. “rompamos sus ataduras,

arrojemos lejos de nosotros su yugo”

4. El que habita en los cielos de ríe de ellos,

El Señor se burla de ellos.

5.En su momento les hablara encolerizado

y los aterrara con su furor.

6. “Yo mismo he establecido a mi rey,

en Sion, mi monte santo”:

voy a promulgar su decreto

7. El señor  me ha dicho: “ Tú eres mi hijo,

hoy yo te he engendrado”.

8. ”Pídeme, y te daré las gentes por herencia;

te daré en posesión los confines de la tierra;

9. ”los regirás con cetro de hierro,

los romperás como vasijas de alfarero”

10. Ahora, pues, ¡Oh reyes ¡,entendedme:

aprended, vosotros que juzgáis la tierra .

11. Servid al Señor, con temor,

y rendidle homenaje con temblor.

12. Abrazad la buena doctrina,

no sea que se irrite el Señor

 y parezcáis fuera del buen camino.

13. Cuando de aquí a poco se encienda su ira ,

bienaventurados todos los que en El confían.

 

Gloria al Padre...

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Al Ángel de la Guarda

Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día; no me dejes solo, que me perdería.

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Oraciones de la Noche

¡Dios y Señor mío! Te doy gracias por todos los beneficios que hoy me has concedido. Te pido perdón de todas las faltas que he cometido durante este día, me pesa de todo corazón el haberte ofendido y propongo firmemente nunca más pecar, ayudada por tu divina gracia. Amén.

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Siete Domingos de San José

Por la señal de la Santa Cruz... Señor mío Jesucristo...

Oración para todos los Domingos

¡Augusto Patrono de la Iglesia Universal! Dígnate serlo especialmente nuestro. No nos es posible dudar de tu gran valimiento delante de Dios, ni de tu bondad para con los hombres. Dígnate, pues, Patriarca San José, confirmarnos en esta nuestra fe, experimentando una prueba más de tu caritativa protección.

A este fin venimos a consagrarte estos siete domingos, meditando en ellos «tus dolores y gozos». Nadie más necesitado ni más indigno que nosotros. Mas no mires las miserias de nuestra alma; ten compasión de nosotros. Te ofrecemos nuestro corazón; recíbelo y refórmalo según el tuyo, para que todos los días de nuestra vida te sean agradables y merezcan las bendiciones de Jesús y de María. Amén.

Dolores y Gozosos de  SAN JOSÉ

Primer dolor y gozo: Mateo 1, 18-25.

¡Casto esposo de María Santísima, glorioso San José! Así como fue grande el trabajo y la angustia de tu corazón en la perplejidad de abandonar a tu purísima esposa, así fue inexplicable tu gozo cuando el Ángel te reveló el soberano misterio de la Encarnación.
Por este dolor y por este gozo, te rogamos que consoléis nuestras almas ahora y en los últimos dolores con la alegría de una buena vida y una santa muerte, semejante a la tuya, en medio de Jesús y de María.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Segundo dolor y gozo: Lucas 2, 1-7.

¡Padre adoptivo del Verbo humanado, glorioso San José! El dolor que sentiste al ver nacer al Niño Jesús en tanta pobreza, pronto se cambió en alegría celestial oyendo las armonías angélicas y viendo la gloria de aquella noche tan resplandeciente.

Por este dolor y por este gozo, te suplico nos alcancéis que, después del camino de esta vida, pasemos a oír las alabanzas de los Ángeles y a gozar de los resplandores de la gloria celestial.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Tercer dolor y gozo: Lucas 2, 21.

¡Ejecutor obedientísimo de las leyes divinas, glorioso San José! La Sangre preciosísima que derramó el Niño Jesús en la Circuncisión te traspasó el corazón, pero el nombre de Jesús te reanimó llenándote de gozo.

Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que, quitando de nosotros todo vicio, expiremos gozosos con el Santísimo nombre de Jesús en el corazón y en los labios.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Cuarto dolor y gozo: Lucas 2, 22-35.

¡Fidelísimo Santo, que tuviste parte en los misterios de nuestra Redención, glorioso San José! Si la profecía de Simeón de lo que habían de padecer Jesús y María te causó un desmayo de muerte, también te colmó de un dichoso gozo la predicción de que de ahí se seguiría la salud y resurrección de muchísimas almas.

Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que seamos del número de aquellos que por los méritos de Jesús y por la intercesión de María han de resucitar gloriosamente.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Quinto dolor y gozo: Mateo 2, 13-18.

¡Vigilantísimo Guarda, familiar íntimo del encarnado Hijo de Dios! ¡Cuánto penaste para sustentar y servir al Hijo de Dios, particularmente cuando tuviste que huir a Egipto! Pero ¡cuánto gozaste también teniendo siempre contigo al mismo Dios, y viendo caer a tierra los ídolos de Egipto!

Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que teniendo lejos de nosotros al tirano infernal, y especialmente huyendo de las ocasiones peligrosas, caiga de nuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, y ocupados en servir a Jesús y María, para ellos vivamos solamente y muramos felizmente.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Sexto dolor y gozo: Mateo 2, 19-23.

¡Ángel de la tierra, glorioso San José, que tanto te maravilló ver al Rey del Cielo sujeto a tus órdenes! Si tu consuelo al volver de Egipto se enturbió con el temor de Arquelao, sin embargo, asegurado por el Ángel vivisteis felices en Nazaret.

Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que, libre nuestro corazón de temores nocivos, gocemos de la paz de la conciencia, y viviendo seguros con Jesús y María, ellos nos asistan en nuestra agonía.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.

Séptimo dolor y gozo: Lucas 2, 40-52.

¡Ejemplar de toda santidad, glorioso San José! Perdiendo sin culpa al Niño Jesús, para mayor dolor tuviste que buscarle por tres días, hasta que con sumo júbilo le encontraste en el templo entre los doctores.

Por este dolor y por este gozo, te suplicamos de lo íntimo de nuestro corazón, que por tu intercesión jamás suceda que nosotros perdamos a Jesús con culpa grave, y si por desgracia te perdiésemos, le busquemos con sumo dolor para hallarle piadoso, particularmente en la hora de nuestra muerte, a fin de que lleguemos a gozarle en el cielo, cantando allí contigo eternamente sus divinas misericordias.
Padrenuestro, Ave María, Gloria

Antífona. -Tenía Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba, de José.
D -San José, ruega por nosotros.
R -Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oremos -Dios, que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por esposo de tu Santísima Madre: concédenos que pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como intercesor en los cielos. Tú que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.


* Tomado de: Devocionario de los Fieles, Ed. Galduria

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Oración al Siervo de Dios Juan Pablo II

OH Trinidad Santa,
te damos gracias por haber
concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II
y porque en él has reflejado la ternura
de tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo
y el esplendor del Espíritu de Amor .
El, confiando totalmente en tu infinita misericordia
y en la maternal intercesión de María,
nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor,
indicándonos la santidad,
alto grado de la vida cristiana ordinaria,
como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo.
Concédenos, por su intercesión, y si es Tu Voluntad,
el favor que imploramos,
con la esperanza de que sea pronto
incluido en el número de tus santos .
Amén

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