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Examen de Conciencia
-Con Dios.
¿Me he acordado de Dios durante este
día, ofreciéndole mi trabajo, dándole gracias, acudiendo a Él con
confianza de hija?
¿He tenido respetos humanos en algún
momento?
¿He rezado con pausa y atención?
-Con el prójimo.
¿He tratado con dureza o menosprecio
a los demás?
¿Me he preocupado de ayudar a los que
me rodean y de hacerles la vida agradable?
¿Me preocupa también su vida
espiritual?
¿He hecho algún apostolado?
¿He murmurado o calumniado?
¿He perdonado?
¿He pedido perdón?
¿He rezado por las personas que me
preocupan?
-Conmigo mismo.
¿He luchado por mi santificación?
¿Me he dejado llevar por sentimientos
de orgullo, vanidad, sensualidad, impurezas? ¿Me he esforzado por
vencer mi defecto dominante?
¿He acudido a Dios para que aumente en
mi todas las virtudes, especialmente la Fe, la esperanza y la
caridad?
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Acto
de Contrición
(Se puede hacer después del examen de conciencia, después de
confesarse o en cualquier momento en que se quiera pedir perdón a
Dios)
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador,
Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón
haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme
con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir
la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Para
Hacer Oración
Al comenzar: (+) Por la señal...
Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí; que me ves;
que me oyes. Te adoro con profunda reverencia; te pido perdón de mis
pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre
mía Inmaculada; San José, mi Padre y Señor; Ángel de mi guarda,
interceded por mí”.
Al terminar:
‘Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e
inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido
ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada; San José, mi
Padre y Señor; Ángel de mi guarda, interceded por mí”.
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Oración a SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ
Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San
Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como
instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de
santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los
deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir
todos los momentos y circunstancias de mí vida en ocasión de amarte,
y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano
Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la
luminaria de la fe y del amor. Concédeme por intercesión de San
Josemaría el favor que te pido... (pídase). Así sea.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Oración al Espíritu Santo
Ven,
¡oh Santo Espíritu!: ilumina mí entendimiento, para conocer tus
mandatos: fortalece mi corazón contra las insidias del enemigo:
inflama mi voluntad... He oído tu voz, y no quiero endurecerme y
resistir, diciendo: después..., mañana. Nunc coepi! ¡Ahora!,
no vaya a ser que el mañana me falte.
¡Oh,
Espíritu de verdad y de sabiduría, Espíritu de entendimiento y de
consejo, Espíritu de gozo y de paz!: quiero lo que quieras, quiero
porque quieres, quiero como quieras, quiero cuando quieras...
(San
Josemaría Escrivá)
(Nota: Nunc coepi = Ahora comienzo)
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Salmo
II
1 ¿Por qué se amotinan las
gentes
y las naciones hacen planes vanos?
2. Se sublevan los reyes de la
tierra,
y se confabulan los príncipes contra
el Señor
y contra su ungido:
3. “rompamos sus ataduras,
arrojemos lejos de nosotros su yugo”
4. El que habita en los cielos
de ríe de ellos,
El Señor se burla de ellos.
5.En su momento les hablara
encolerizado
y los aterrara con su furor.
6. “Yo mismo he establecido a
mi rey,
en Sion, mi monte santo”:
voy a promulgar su decreto
7. El señor me ha dicho: “ Tú
eres mi hijo,
hoy yo te he engendrado”.
8. ”Pídeme, y te daré las
gentes por herencia;
te daré en posesión los confines de la
tierra;
9. ”los regirás con cetro de
hierro,
los romperás como vasijas de alfarero”
10. Ahora, pues, ¡Oh reyes
¡,entendedme:
aprended, vosotros que juzgáis la
tierra .
11. Servid al Señor, con temor,
y rendidle homenaje con temblor.
12. Abrazad la buena doctrina,
no sea que se irrite el Señor
y parezcáis fuera del buen camino.
13. Cuando de aquí a poco se
encienda su ira ,
bienaventurados todos los que en El
confían.
Gloria al Padre...
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Al Ángel
de la Guarda
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni
de día; no me dejes solo, que me perdería.
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Oraciones
de la Noche
¡Dios y Señor mío! Te doy gracias por todos los beneficios que hoy
me has concedido. Te pido perdón de todas las faltas que he cometido
durante este día, me pesa de todo corazón el haberte ofendido y
propongo firmemente nunca más pecar, ayudada por tu divina gracia.
Amén.
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Siete Domingos de
San José
Por
la señal de la Santa Cruz... Señor mío
Jesucristo...
Oración
para todos los Domingos
¡Augusto Patrono de la Iglesia Universal! Dígnate
serlo especialmente nuestro. No nos es posible dudar de
tu gran valimiento delante de Dios, ni de tu bondad para
con los hombres. Dígnate, pues, Patriarca San José,
confirmarnos en esta nuestra fe, experimentando una prueba
más de tu caritativa protección.
A este fin venimos a consagrarte estos siete domingos, meditando
en ellos «tus dolores y gozos». Nadie más
necesitado ni más indigno que nosotros. Mas no mires
las miserias de nuestra alma; ten compasión de nosotros.
Te ofrecemos nuestro corazón; recíbelo y refórmalo
según el tuyo, para que todos los días de
nuestra vida te sean agradables y merezcan las bendiciones
de Jesús y de María. Amén.
Dolores y Gozosos
de SAN JOSÉ
Primer dolor y gozo: Mateo 1, 18-25.
¡Casto esposo de María Santísima, glorioso
San José! Así como fue grande el trabajo y
la angustia de tu corazón en la perplejidad de abandonar
a tu purísima esposa, así fue inexplicable
tu gozo cuando el Ángel te reveló el soberano
misterio de la Encarnación.
Por este dolor y por este gozo, te rogamos que consoléis
nuestras almas ahora y en los últimos dolores con
la alegría de una buena vida y una santa muerte,
semejante a la tuya, en medio de Jesús y de María.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Segundo
dolor y gozo: Lucas 2, 1-7.
¡Padre adoptivo del Verbo humanado, glorioso San José!
El dolor que sentiste al ver nacer al Niño Jesús
en tanta pobreza, pronto se cambió en alegría
celestial oyendo las armonías angélicas y
viendo la gloria de aquella noche tan resplandeciente.
Por este dolor y por este gozo, te suplico nos alcancéis
que, después del camino de esta vida, pasemos a oír
las alabanzas de los Ángeles y a gozar de los resplandores
de la gloria celestial.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Tercer
dolor y gozo: Lucas 2, 21.
¡Ejecutor obedientísimo de las leyes divinas,
glorioso San José! La Sangre preciosísima
que derramó el Niño Jesús en la Circuncisión
te traspasó el corazón, pero el nombre de
Jesús te reanimó llenándote de gozo.
Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que, quitando
de nosotros todo vicio, expiremos gozosos con el Santísimo
nombre de Jesús en el corazón y en los labios.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Cuarto
dolor y gozo: Lucas 2, 22-35.
¡Fidelísimo Santo, que tuviste parte en los
misterios de nuestra Redención, glorioso San José!
Si la profecía de Simeón de lo que habían
de padecer Jesús y María te causó un
desmayo de muerte, también te colmó de un
dichoso gozo la predicción de que de ahí se
seguiría la salud y resurrección de muchísimas
almas.
Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que seamos
del número de aquellos que por los méritos
de Jesús y por la intercesión de María
han de resucitar gloriosamente.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Quinto
dolor y gozo: Mateo 2, 13-18.
¡Vigilantísimo Guarda, familiar íntimo
del encarnado Hijo de Dios! ¡Cuánto penaste
para sustentar y servir al Hijo de Dios, particularmente
cuando tuviste que huir a Egipto! Pero ¡cuánto
gozaste también teniendo siempre contigo al mismo
Dios, y viendo caer a tierra los ídolos de Egipto!
Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que teniendo
lejos de nosotros al tirano infernal, y especialmente huyendo
de las ocasiones peligrosas, caiga de nuestro corazón
todo ídolo de afecto terreno, y ocupados en servir
a Jesús y María, para ellos vivamos solamente
y muramos felizmente.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Sexto
dolor y gozo: Mateo 2, 19-23.
¡Ángel de la tierra, glorioso San José,
que tanto te maravilló ver al Rey del Cielo sujeto
a tus órdenes! Si tu consuelo al volver de Egipto
se enturbió con el temor de Arquelao, sin embargo,
asegurado por el Ángel vivisteis felices en
Nazaret.
Por este dolor y por este gozo, alcánzanos que, libre
nuestro corazón de temores nocivos, gocemos de la
paz de la conciencia, y viviendo seguros con Jesús
y María, ellos nos asistan en nuestra agonía.
Padrenuestro, Ave María y Gloria.
Séptimo
dolor y gozo: Lucas 2, 40-52.
¡Ejemplar de toda santidad, glorioso San José!
Perdiendo sin culpa al Niño Jesús, para mayor
dolor tuviste que buscarle por tres días, hasta que
con sumo júbilo le encontraste en el templo entre
los doctores.
Por este dolor y por este gozo, te suplicamos de lo íntimo
de nuestro corazón, que por tu intercesión
jamás suceda que nosotros perdamos a Jesús
con culpa grave, y si por desgracia te perdiésemos,
le busquemos con sumo dolor para hallarle piadoso, particularmente
en la hora de nuestra muerte, a fin de que lleguemos a gozarle
en el cielo, cantando allí contigo eternamente sus
divinas misericordias.
Padrenuestro, Ave María, Gloria
Antífona.
-Tenía Jesús, al empezar su vida pública,
cerca de treinta años, hijo, según se pensaba,
de José.
D -San José, ruega por nosotros.
R -Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oremos -Dios, que con inefable providencia te dignaste escoger
al bienaventurado José por esposo de tu Santísima
Madre: concédenos que pues le veneramos como protector
en la tierra, merezcamos tenerle como intercesor en los
cielos. Tú que vives y reinas en los siglos de los
siglos. Amén.
* Tomado de: Devocionario de los Fieles, Ed. Galduria
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Oración
al Siervo de Dios Juan Pablo II
OH
Trinidad Santa,
te damos gracias por haber
concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II
y porque en él has reflejado la ternura
de tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo
y el esplendor del Espíritu de Amor .
El, confiando totalmente en tu infinita misericordia
y en la maternal intercesión de María,
nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor,
indicándonos la santidad,
alto grado de la vida cristiana ordinaria,
como camino para alcanzar la comunión eterna Contigo.
Concédenos, por su intercesión, y si es Tu
Voluntad,
el favor que imploramos,
con la esperanza de que sea pronto
incluido en el número de tus santos .
Amén
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