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San José de Calazans,
presbítero y fundador
   

Se le ha llamado "el gran pedagogo", "el patriarca de los niños", "el Job de la ley de gracia". Nació en Peralta de la Sal, pequeña villa aragonesa, el 31 de julio de 1558. su madre fue una maravillosa educadora y sentía predilección especial por el benjamín de los siete, nuestro pequeño José. Ya desde muy niño empezó José a desempeñar el oficio que vivirá durante toda su vida y que aun después de su muerte, continuaría ejerciendo por medio de sus hijos religiosos de las escuelas pías: la educación y la enseñanza.

José incitaba a sus compañeros a ser mejores y a amar más y más a Jesucristo y a la virgen María. Sabía atraer y convencer, porque ponía en estos actos toda su alma y arrastraba como si fuera un imán.

José vio que el Señor le llamaba para ser sacerdote y para gastarse en bien de la humanidad. Para huir de las tentaciones que el demonio le tendía día a día en Valencia, volvió a Pralta, pero aquí le esperaba una gran contrariedad: muere su hermano mayor, y su padre le ruega que contraiga matrimonio y sea él quien herede el mayorazgo familiar. Pro José desea consagrarse al Señor. Cae gravemente enfermo. Su padre cede y José salta de alegría. Recupera la salud y continúa trabajando para llegar a ser sacerdote. Se ordena en 1583. Pronto los obispos conocieron su valía y le daban cargos y honores que demostraban la gran ascendencia que tenía sobre ellos. Cuando fue vicario de los sacerdotes ayudó a muchos de ellos a vivir bien su vida sacerdotal.

Se entregó en Roma a trabajar con las cofradías y fundó otras nuevas y con ellas empezó a llamar la atención del papa, cardenales y de los grandes y sencillos de la ciudad. Se entregó, sobre todo, a cuidar de los niños más pobres: les instruía, les alimentaba, les enseñaba el catecismo, los llevaba a la iglesia. Fundó la "Congregación de los clérigos regulares de las escuelas religiosas".

Desde 1642 surgió en contra del santo una verdadera ola de intrigas y calumnias de algunos falsos hermanos dentro de la congregación. Fue detenido por el santo oficio y llevado preso. Sus enemigos lograron destituirlo como superior, y el principal traidor fue nombrado superior general. En 1646, el papa Inocencio X disolvió la congregación y permitió que sólo siguiera como "comunidad diocesana". al oír José la noticia, dijo como Job: "El Señor nos lo dio, el Señor nos lo quitó. Bendito sea su santo nombre". Más tarde el mismo papa Inocencio X, lo rehabilitó y 8 años después de la muerte de José, su obra fue otra vez reconocida como orden religiosa.

Murió el 25 de agosto de 1648. En 1767 José fue canonizado. El papa Pío XII lo declaró, en 1948, patrono de todas las escuelas elementales católicas.
 
16.08.2007 © Corporación CED. Colombia