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San Pedro y San Pablo,
apóstoles
   

San Pedro era pescador en el lago Tiberíades o de Galilea. Nació en Betsaida, una aldea campesina y marinera situada al lado del lago de Genesareth. Se llamaba Simón y era hijo de Jonás. Su hermano Andrés fue también apóstol como él y discípulo de Juan el bautista. Quizá heredó de su padre la rudeza de su carácter y la prontitud de su genio. Lo cierto es que Pedro, como nos lo presenta el nuevo testamento, era vehemente y franco, un tanto presumido y un poco infantil en sus reacciones. Fue un hombre también espontáneo, generoso, con absoluta confianza en su maestro.

En el primer encuentro de Pedro con Jesús ya queda al descubierto, por una parte, la amistad no disimulada del maestro, y por otra, la entrega sin reservas de Pedro a su servicio o compañía. Fue constituído por Cristo como cabeza de su iglesia, ocupando siempre el primer puesto en el colegio de los apóstoles. En los principales misterios fue su compañero y su testigo. Después de la ascensión del Señor vivió por algún tiempo en Jerusalén, hacia el año 50. Fue considerado el primer papa de la iglesia y en el año 67, de la era cristiana, sufre el martirio bajo Nerón dando generosamente su vida por Cristo. Bien pudo cantar el poeta: "Pedro es el primero en creer y el primero en amar; el primero de los apóstoles que ve al Señor resucitado; el primero que confirma la fe con un milagro; el primero que convierte a los judíos, el primero que recibe a los gentiles en la iglesia; el primero en todo".

Entre los más fanáticos perseguidores de los cristianos de Jerusalén, sobresalía un helenista de tarso, por nombre Saulo, discípulo del célebre rabino Gamaliel, que después sería el gran apóstol de los gentiles, san Pablo, cuya memoria se uniría siempre a la del príncipe de los apóstoles. Era un hombre culto que hablaba griego. No sabemos exactamente cuándo nació y es casi seguro que no conoció a Jesús durante su vida mortal.

San Pablo fue un hombre nuevo después de su caída en el camino de Damasco. Y como todos los convertidos, el fuego le quemaba las entrañas y se sintió forzado a comunicarlo a todo el mundo. Acompañado por Bernabé, emprendió tres largos viajes famosísimos y ganó para Cristo muchas almas en Asia menor, Creta, Macedonia, Grecia, etc. Fundó iglesias en los más importantes sitios del mundo Romano.

 
16.08.2007 © Corporación CED. Colombia