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El orden en la nevera

La temperatura del frigorífico debe oscilar entre 0 y 8ºC. No mezcle distintos tipos de alimentos (carne, pescado, lácteos...) y separe los crudos de los cocinados para evitar la contaminación de olores y sabores:

 
  • Carne y pescado frescos: son los alimentos más perecederos, por lo que deben colocarse en los estantes más cercanos al congelador, donde disfrutan de una temperatura inferior (unos 2ºC). Se guardan en recipientes cerrados con una rejilla en la base para evitar el contacto con el jugo que desprenden. El pescado fresco y limpio mantiene todas sus propiedades en la nevera durante 24 horas, mientras que la carne puede conservarse en perfecto estado hasta cuatro días dependiendo del corte de la pieza.
  • Embutidos, leche y derivados lácteos: se colocan en los estantes centrales y superiores, donde la temperatura varía entre 4 y 8ºC. Comparten espacio con las sobras de comida (debemos esperar a que se enfríen antes de meterlas en la nevera), pasteles, y con todos aquellos productos cuyo envase advierta “Conservar en frío una vez abierto”.

Los embutidos duran más en piezas enteras que en lonchas y se conservan mejor si los guardamos en recipientes cerrados o los cubrimos con papel de aluminio o plástico transparente. ¡Cuidado con el queso! Si está empezado, envuélvelo sólo en plástico transparente por la zona del corte. De lo contrario, favorecerás la proliferación de hongos. Utiliza además recipientes distintos para cada tipo de queso. La leche, una vez abierta, absorbe con facilidad los olores que desprenden otros alimentos, por lo que es recomendable que se conserve aislada en el estante superior.

  • Frutas y verduras frescas: pueden estropearse a temperaturas muy bajas, razón por la que se guardan en unos cajones específicos donde el termómetro puede alcanzar los 10ºC.
  • Huevos: excepto en verano, cuando el calor favorece la proliferación de microorganismos, pueden conservarse a temperatura ambiente, aunque el frío aumenta su vida útil. Se guardan con la punta hacia abajo para evitar el deterioro de la estructura interna y garantizar su conservación.

  No olvide que en la nevera los alimentos se conservan frescos durante un periodo determinado. Fíjese en las fechas de consumo preferente y caducidad de las etiquetas y coloque los alimentos que acaba de comprar detrás de los que ya estaban en el frigorífico, con cuidado de que no tapen la pared del fondo, que es de donde procede el frío.

En el congelador

Los alimentos congelados mantienen sus principales propiedades nutritivas (vitaminas, sales minerales, proteínas, hidratos de carbono y grasas) por lo que este método de conservación es una excelente opción para aquellas personas que tienen poco tiempo para cocinar. De esta forma, pueden preparar con antelación sus platos preferidos y conservarlos hasta su consumo. Cuando congelemos un producto debemos tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Congele en pequeñas porciones.
  • Escoja productos frescos y que se encuentren en perfectas condiciones.
  • Lave con cuidado las hortalizas y las frutas, pélelas y déjelas secar antes de meterlas en el congelador.
  • Limpie bien el pescado y elimine las vísceras.
  • Retire la piel, huesos y partes grasas de la carne.
  • Guarde el alimento en un recipiente hermético con una etiqueta que indique la fecha de congelación.
  • Revise periódicamente la temperatura del congelador: no debe superar los 18ºC bajo cero.
A la hora de descongelar un alimento, la opción más recomendable es sacarlo del congelador el día anterior y colocarlo en la parte baja de la nevera. Por último, recuerda que un alimento descongelado nunca debe volver a congelarse: su valor y consistencia se alteran, disminuye su valor nutritivo y se eleva el número de microbios presentes en dicho alimento.

La despensa en orden

Nuestro hogar es también un pequeño almacén donde guardamos los productos necesarios para conformar los menús familiares. Organizar y mantener al día la despensa nos permite ahorrar tiempo y dinero, alarga la vida útil de los alimentos y nos facilita, además, la elaboración de platos sanos y naturales.

Los cambios en los hábitos de vida también han influido en nuestras pautas de consumo. Debido a las obligaciones laborales y familiares, cada vez tenemos menos tiempo para hacer la compra. De ahí que sea importante sacar el máximo provecho de cada visita al supermercado para comprar alimentos que perduren en perfectas condiciones en el hogar hasta el momento de su consumo.

Para ello es imprescindible organizar la despensa de casa y dotarla de un surtido completo de alimentos que debemos almacenar en el lugar adecuado (a temperatura ambiente, en la nevera o el congelador) con el objetivo de alargar su vida útil. Mantener la despensa al día permite ahorrar tiempo y dinero, respaldar las necesidades culinarias en cada momento y facilita la elaboración de platos saludables y atractivos con productos naturales.

Adecuar el contenido

La despensa debe tener de todo, pero en su proporción justa. Se trata, en definitiva, de rotar los alimentos y adaptar su contenido a nuestro ritmo de consumo. La disposición de los alimentos en el almacén está condicionada por la frecuencia de uso (los que utilicemos habitualmente estarán más cerca y a la vista) y por sus necesidades de conservación (mayor o menor exposición a la luz, humedad, corrientes de aire, etc.). Ordenarlos por grupos (grasas y aceites, especias, frutas y verduras, productos envasados, otros) nos permite conocer al instante qué alimento tenemos disponible y cuál debemos reponer.

A temperatura ambiente

Según la Fundación Española del Corazón, una despensa cardiosaludable debe contener los siguientes productos básicos: aceite de oliva virgen, vinagre, arroz, harina, leche, azúcar, sal, pastas variadas, legumbres (lentejas, garbanzos y alubias), hierbas aromáticas, cereales, frutos secos, café, miel, conservas (atún, sardinas, espárragos, pimientos morrones, maíz, salsa de tomate triturado y frito, guisantes, alcachofas, judías verdes), patatas, cebollas, ajos, limones y pan.


  • Grasas y aceites:
    se han de resguardar de la luz en un lugar oscuro de la despensa.
  • Especias: no deben faltar laurel, curry, orégano, canela, pimienta, pimentón, nuez moscada, vainilla, tomillo, romero, comino y azafrán.
  • Frutas y verduras: los plátanos, tomates u otras frutas que no estén suficientemente maduras pueden dejarse a temperatura ambiente, al igual que las patatas, cebollas, ajos, limones y frutos secos. Para su correcta conservación los colocaremos en un lugar fresco y seco.
  • Productos envasados: una vez abierto el envase, debemos conservar estos productos en un recipiente distinto y guardarlos en la nevera.
  • Otros productos: pan (del día, tostado y de molde), harina, levadura, azúcar, sal, cereales.
Fuente: ideasana.fundacioneroski.es

En esta Sección de LaFamilia.info usted encontrará formas prácticas de organizar su vida (dinero, tiempo, cocina, closet, etc). Le invitamos a comprobar qué tan organizado es usted. Los consejos pertenecen a Stephanie Winston.

¿Qué tan organizado es usted?

¿Es frecuente que le lleve más de diez minutos el desenterrar una carta en particular, una cuenta, un informe u otro papel de su archivo (o un montón de papeles en su escritorio)?

¿Hay en su escritorio papeles, u otros que no sean material de referencia, que no haya revisado en una semana o más?

¿Le han suspendido alguna vez la electricidad o algún otro servicio porque olvidó pagar la cuenta?

¿Ha olvidado durante los dos últimos meses alguna cita importante, aniversario o fecha específica que deseaba no pasar por alto?

¿Se le acumulan las revistas y periódicos sin leer?

¿Con frecuencia se demora tanto en alguna tarea que ésta se transforma en una situación de urgencia o pánico?

¿Ha quedado algo en su casa u oficina fuera de su lugar por más de dos meses?

¿Extravía a menudo llaves, lentes, guantes, bolso, portafolios u otros artículos de uso constante?

¿Considera que un “espacio organizado” es aquél donde se puede acomodar la mayor cantidad de objetos en un área limitada?

¿Se le amontonan las cosas en los rincones de los clósets o en el piso porque no puede decidir en dónde ponerlas.

¿Considera que sus problemas de almacenamiento se resolverían si tuviera más espacio?

¿Desea organizarse, pero todo está en tal desorden que no sabe por dónde empezar?

¿Tienen sus hijos asignaciones definidas en los quehaceres domésticos, y las llevan a cabo de buena voluntad?

Al finalizar un día normal, ¿realizó por lo menos las tareas más importantes que usted mismo se fijó?

¿Aprovecha con regularidad la ayuda que le puede prestar alguna persona en la limpieza de la casa o con el cuidado de los niños, el servicio de lavandería y otros? (Suponiendo que el dinero no sea un impedimento serio).

¿Están en el lugar más apropiado los utensilios de cocina que usa con más frecuencia?

¿Tiene su sala de estar arreglada en tal forma que la familia y/o los huéspedes pueden hablar cómodamente sin tener que levantar la voz? ¿Tiene lugares apropiados para las bebidas y botanas?

Calificación:
Preguntas 1 a 12, un punto por cada “sí”
Preguntas 13 a 17, un punto por cada “no”

Si su calificación es:

1-4 Los sistemas están bajo control. Algunas de las sugerencias en esta Sección pueden ser innovadoras y mejorar todavía más las cosas.

5-8 La desorganización es molesta. El programa de la Sección podría ayudar considerablemente.

9-11 La vida debe ser sumamente complicada. Se recomienda un estudio cuidadoso y la práctica del programa que se explica en la sección.

12 Desorganizado al borde del caos. Si sigue este programa podría cambiar su vida.


Ideas para organizar el clóset 

El closet es uno de los lugares más concurridos de nuestro hogar y por esto es básico mantenerlo limpio y organizado. Si tenemos un sitio fijo para cada cosa y clasificamos todo lo que guardamos en él, no perderemos tiempo en buscar lo que necesitamos y lucirá atractivo a todas horas. Que no nos dé vergüenza mostrarlo en cualquier momento.

A continuación damos varias ideas para conseguir el orden que merece nuestro clóset:

  1. No ahorre en ganchos plásticos o de madera. Para que se vea más organizado cómprelos todos del mismo color y material (evite ganchos de lavandería pues no solo arrugan la ropa, sino que desluce su closet).
  2. Descarte todo lo que no use. Luego divida la ropa en varias pilas: Una pila para la ropa que está pasada de moda. Una pila para la ropa rota (con daños menores: descosida, sin botones, etc.). Una pila para la ropa manchada. Una pila para la ropa que le queda pequeña. Una pila para la ropa que piensa que volverá a estar de moda. Una pila para la ropa que adora y usa al menos una vez al mes y la que le encanta y usa al menos dos veces al año (vestuario para eventos especiales).
  3. Tire o done la ropa rota o pasada de moda. Oblíguese a coser o remendar la ropa dañada. Fíjese un plazo límite de dos semanas. Si no lo logra, descártela o dónela, porque obviamente no la aprecia lo suficiente.
  4. Una vez se quede con lo que verdaderamente usa, clasifique y designe un espacio fijo para cada tipo de prenda. Por ejemplo, las prendas para ir al trabajo; las que usa para salir en la noche; las de los fines de semana. Recuerde colocar las que más usa en los sitios con mayor accesibilidad.

Cajones: Los cajones son indispensables en todo clóset: su aspecto exterior da una estabilidad general a este espacio y la función de los mismos es proteger del polvo y guardar la ropa interior, medias y cualquier otra pieza chica. Separe un cajón solo para ropa interior, otro para medias, y otro, si lo tiene, para otras prendas pequeñas como pañuelos, cinturones, etc.

Barras y ganchos: Las barras se pueden colocar a distintas alturas y pueden ser de varios largos. Sugerimos que no coloque las barras a más de dos metros de altura ya que tendrá que realizar mucho esfuerzo para colgar y descolgar su ropa: la idea detrás de la organización de un clóset es la comodidad. En referencia a los ganchos es de notar que la imagen y la conservación de su ropa dependen del tipo de ganchos que tenga para ella.

Repisas y corbateros: Las repisas son básicas para acomodar todos los suéteres o camiseta que vayan dobladas. Conforman una parte esencial del clóset ya que allí es donde deben estar las prendas que quiera identificar y sacar rápidamente. Deben estar a una altura no mayor de un metro y medio. Los corbateros son un accesorio de mucha utilidad que se cuelgan en la puerta del clóset, mantienen las corbatas a su alcance y evitan que se arruguen cada vez que las saca.

Fuentes: Uní visión Online y el Vocero Hispano

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07.05.2008 © Corporación CED. Colombia
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