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Las vacaciones, una buena ocasión para bajar el consumo televisivo
Por: Carmen de Andrés
sontushijos.org
La llegada de Junio- con un tiempo cálido y agradable, los atardeceres tardíos y el anhelo por aprovechar el buen tiempo en la calle- indica el inicio del periodo estival. El inicio del verano condiciona a muchas familias, por el empuje de los hijos, a pasar más tiempo al aire libre y en actividades lúdicas. Esto provoca que durante este periodo la televisión quede más al margen y posibilita que los padres pasen más tiempo con sus hijos sin la compañía televisiva.
Las posibilidades que se abren ante nuestros hijos, ya sean niños o adolescentes, se multiplican durante los fines de semana y el final del día escolar: practicar deporte, jugar en los parques y dedicar más tiempo a las cosas que les gustan. Los padres debemos aprovechar esta cautivación de los hijos por la diversión estival y, adelantándonos a sus planes, organizar planes en familia.
Este tiempo libre ha de cumplir una triple misión: ha de ser tiempo de descanso, diversión y desarrollo personal y familiar. Es preciso que este tiempo disponible se dedique a realizar actividades que enriquezcan a nuestros hijos y a la familia.
Una vez me dijeron con mucha razón, viendo que mi hijo me demandaba insistentemente, que “el mejor juguete de un niño son sus padres”. Durante el verano esta frase adquiere todo su significado, ya que la “atracción por el medio televisivo” decae y los juegos con los progenitores se hacen más divertidos en el medio natural.
De todos es conocido que los padres suponen un modelo importante en la relación que los niños establecen con el mundo e incluso, los hábitos de ocio de los progenitores sirven como patrón de actuación a los más pequeños.
Por ello, las pautas que los padres ofrezcan a sus hijos en relación al tiempo libre, tanto en el aspecto cuantitativo como en el cualitativo, serán esenciales para la interacción que el niño tenga con el ocio. Hay que evitar el peligro de que se destruya en poco tiempo lo que se ha venido construyendo con mucho esfuerzo durante la toda la semana: hábito de trabajo, esfuerzo en el estudio y progreso en virtudes.
Tenemos que cuidar como un tesoro este periodo para hablar con nuestros hijos, hacer más vida familiar, fomentar las aficiones de todos, comunicarnos más y conocernos mejor. Una de las variables más importantes a la hora de plantearse el tiempo de ocio es el diálogo familiar. Fruto del intercambio de opiniones, el niño pasa por un proceso de reflexión de lo que debe ser el buen aprovechamiento del tiempo libre.
Por otra parte, aunque el consumo televisivo baje durante este periodo, sigue siendo muy importante la compañía de los padres en esta actividad, ya que éstos pueden ofrecer orientaciones sobre valores positivos o en su caso, negativos y contravalores, que se desprenden de determinados contenidos televisivos. A raíz de los filtros que los adultos les proporcionen y de la contextualización de aquello que no lleguen a entender, los pequeños activarán mecanismos de defensa para encender una luz en futuras aproximaciones al medio e irán adquiriendo experiencia para realizar una lectura crítica de los mensajes.
Películas para la familia
Una buena forma de aprovechar el tiempo libre es ver una película que divierta a la familia y ojalá que deje una buena enseñanza.
¿Qué hace que una película sea “familiar”?
Aunque no hay nada concreto que defina a este subgénero, sí está claro que un film familiar ha de tener algunas características. Debe ensalzar valores positivos del ser humano, como el amor, la lealtad, la fidelidad, la generosidad, el arrepentimiento, la alegría, etc. Y, por supuesto, no ha de mostrar crudamente comportamientos explícitos de violencia y sexo, sencillamente porque un film familiar que se precie de serlo debe poder ser visionado por todos los miembros de la familia sin ningún tipo de pudor, sobresalto o vergüenza.
No se trata de que sean películas ñoñas y dulcemente optimistas. Nada de eso. Más bien el calificativo de “familiar” hace referencia a que sus temáticas de fondo no tergiversen la realidad del ser humano en su perpetua búsqueda del bien y de la felicidad, aunque muchas veces se ignore qué camino tomar y las decisiones puedan llegar a ser algo traumáticas.
El abanico de películas es, por tanto, enormemente amplio, desde las aventuras a la comedia, hasta el drama hondo o la pura fantasía.
Hadas, duendes y magia
Uno de los géneros más familiares por excelencia es el de la aventura. Situaciones que obligan a los protagonistas a dar lo mejor de sí mismos si quieren salir adelante y salvar las cosas que más quieren. Últimamente tienen mucho empuje las historias de aventuras de corte fantástico, muchas de ellas adaptaciones de libros que han obtenido más o menos éxito.
Algunas películas del género: Corazón de tinta, Stardust, La princesa prometida, Las crónicas de Spiderwick, La montaña embrujada, Las crónicas de Narnia, Piratas del Caribe Harry Potter, y, por último, para un público quizá no tan pequeño, la extraordinaria trilogía de El señor de los Anillos.
Aventuras en casa
Los acontecimientos vividos en las familias contienen tramas que resultan muy divertidas, tal es el caso de Pequeños invasores, Shorts, El secreto de los McCann, Spy Kids, Jumanji, La princesita y el jardín secreto, Un puente hacia Terabithia.
Risas, música y amor
En los últimos tiempos ha habido un redescubrimiento de los musicales familiares, gracias sobre todo a la Trilogía de High School Musical, entretenidas películas de instituto llenas de romance. También es aconsejable la estupenda fantasía de Encantada y para nostálgicos siempre estará el inigualable clásico Sonrisas y lágrimas.
También podemos pasar un rato realmente divertido con el film Noche en el museo y Noche en el museo 2, Charlie y la fábrica de chocolate y 17 otra vez. Y si queremos acudir a los clásicos podemos rememorar las aventuras de Macaulay Culkin en Solo en casa o las ocurrencias de Robin Williams en Señora Doubtfire.
Respeto a la naturaleza
Un tema muy familiar y a la vez atractivo para los más jóvenes es el de la relación con los animales. El cine actual ha tratado este tema en numerosas ocasiones. En Bajo cero, un joven hará todo lo posible por salvar a sus perros en el polo sur; Pequeños salvajes trae a colación la destrucción del entorno natural; Lassie es una revisitación de las famosas aventuras de una perra de raza collie; y La telaraña de Carlota enseña a amar a los animales de una granja.
Por supuesto, hay también muchos filmes de años anteriores, algunos convertidos en clásicos, que hablan del respeto a todos los animales, así como del peligro que hay en modificar las leyes de la naturaleza. Podemos nombrar películas como Colmillo blanco, la vibrante Parque Jurásico, Babe el cerdito valiente, ¡Liberen a Willy!, Volando libre, y por último El corcel negro.
Solidaridad y deporte
En ningún sitio como en el cine, el deporte es mostrado a menudo como una escuela de virtudes humanas. Triunfar realmente en un deporte no es ganar siempre sino ser solidario, competitivo, tozudo, trabajador, esforzado, humilde, perseverante y amigo de los demás.
Hay infinidad de filmes, realmente buenos y entretenidos que harán pasar un momento espléndido a toda la familia. Ahí están películas sobre hockey hielo, Somos los mejores y El milagro; fútbol americano, Titanes, Hicieron historia y La vida en juego; baloncesto, Hoosiers: más que ídolos, o sobre ese extraño deporte americano llamado bobsleigh, con la clásica Elegidos para el triunfo. Pero el deporte es muchas veces más que un juego. Quizá se trate de perseguir nuestro sueño más deseado, algo que puede configurar la vida entera, como ocurre en filmes tan distintos como la luchadora Karate Kid, la danzante Billy Elliot o la ecuestre Seabiscuit.
Necesidad de modelos
Todos estamos necesitados de modelos, es decir, de personas que con sus rectas conductas enseñen, a veces sin palabras, cómo se debe actuar en diversas situaciones de la vida. Pero son los niños quienes más demandan un modelo adulto a quien poder imitar, esa guía que le enseñe los valores que conformarán su futuro. Si no encuentran ese apoyo en la familia, acabarán buscándolo fuera del ambiente del hogar, quién sabe con qué consecuencias. En la cumbre de las películas que tratan este tema, con un enfoque positivo, se sitúa la clásica Matar a un ruiseñor, con un inolvidable modelo paterno llamado Atticus Finch.
Pero en el cine más reciente también hay algunos ejemplos como la enternecedora En busca de la felicidad; en la mafiosa Una historia del Bronx, dirigida por Robert De Niro, en la divertida Un niño grande, o en las originales y más sociales Un muchacho llamado Norte y Estación Central de Brasil.
La animación y el mundo de Pixar
Sin duda alguna, cuando pensamos en cine familiar se nos viene a la cabeza el cine de dibujos animados. Son muchísimas las películas de animación recomendables para ver en familia, ya que desde Blancanieves y los siete enanitos, hasta las más recientes como Ice Age 3, el cine de animación ha ido principalmente dirigido al público infantil. Pero es que además, con los años, los dibujos animados han dejado de ser meras historias más o menos graciosas, para convertirse en verdaderas escuelas de valores humanos.
Está claro que nada atrapa tanto la mente de los más jóvenes de la familia como los dibujos animados, y los padres saben que sin duda es ésta una ocasión inmejorable para ir enseñándoles a los hijos modos y formas de actuar de acuerdo con su aprendizaje.
Así hay que disfrutar sin duda de películas como Ice Age, Robots, Wallace & Gromit: La maldición de las verduras, Ponyo en el acantilado, El planeta del tesoro, Aladdin, El rey león, Nicky, La aprendiz de bruja, La bella y la bestia, La princesa Mononoke, Toy Story, Bichos, Toy Story 2, Monstruos S.A., Buscando a Nemo, Los increíbles, Cars, Ratatouille, WALL•E y Up. Lo sorprendente de todas estas películas es que incluso pueden gustar más a mayores que a pequeños, por su variadísimo contenido de ideas originales, hondas y profundamente familiares.
Adaptado de: padresycolegios.com
Vacaciones escolares y papás trabajando

Comienzan las vacaciones para los hijos pero muchas veces no para los padres, debido a que los compromisos laborales no lo permiten; ¿Qué hacer entonces?, ¿Cómo enseñarles a aprovechar el tiempo libre?, ¿Qué inventarles para que no se queden en casa solos?, ¿Cómo hago para que no se envicien a la televisión y los videojuegos?
Las vacaciones recreativas, una buena opción
La mayoría de colegios, guarderías, centros culturales o grupos religiosos, ofrecen durante esta época un programa de vacaciones recreativas en donde los niños están todo el día fuera de casa haciendo diferentes actividades como manualidades, deportes, tours por la ciudad, etc. Asegúrese que sea una institución conocida y profesional para que esté totalmente tranquilo de dejar a su hijo allí.
Clases particulares
Dependiendo de los gustos del niño, puede optar por las clases de música, baile, pintura, fútbol, teatro, natación, entre otros. Inscriba a su hijo en un programa intensivo de alguna de estas áreas para que todos los días de las vacaciones asista a la clase. Es importante que el niño sienta gusto por las clases, no es buena idea llevarlos obligados.
Conforme grupos con otros niños
Hay muchos papás que pueden estar en su misma situación, así que únanse con el fin de organizar un plan para sus hijos en estas vacaciones. Conformen un grupo con los chicos del vecindario o unidad residencial, con los primos de la misma edad, o con los compañeros del colegio, de forma que compartan y se diviertan todos juntos. Lo importante es que los papás pongan a volar su imaginación para que los niños no se queden en casa todo el tiempo jugando videojuegos y viendo televisión. Algunos ejemplos: película y crispetas en la casa de Pedro, tarde de pizza y juegos en casa de Valentina, partido de fútbol en la unidad residencial, picnic en el parque, camping en el patio de la casa…
Acuda a la familia
Como siempre, los abuelos son los salvavidas de sus hijos y nietos, pídales el favor que se queden uno o varios días de la semana con los niños, pero tampoco les descargue a sus hijos todas las vacaciones, tenga en cuenta que además de que se cansan con más facilidad, tienen su propia rutina y hay que respetarles su espacio.
Sus hermanos, tíos o cuñados también pueden ser de gran ayuda y en especial si tienen niños.
Fines de semana de campo
Para que las vacaciones parezcan lo que verdaderamente son, durante el fin de semana trate de salir de la ciudad y hacer un paseo al campo. Un día junto a la naturaleza es muy provechoso para los niños, enséñeseles a disfrutar de los árboles, el agua, los animales. Vayan a un parque ecológico o alguna población cercana.
Visita a lugares culturales
En las ciudades hay muchos sitios por visitar como son los museos, centros históricos, el planetario, el acuario, la biblioteca lúdica; en fin, cada ciudad tiene sus sitios turísticos para divertirse con los niños los fines de semana.
Cómo proteger a los niños de los peligros de Internet
Por: Sandra Blanch Vidal
Con asesoría de: Susan Niessen
Contenidos nocivos, toma de contacto con desconocidos y pérdida de la privacidad. Si los niños hacen un uso indiscriminado y sin vigilancia de la red, no sólo se exponen a peligros sino que es muy probable que pongan en jaque la intimidad del hogar. Los padres tenemos un papel fundamental a la hora de evitar los riesgos que conlleva el uso de Internet por parte de los niños.
En el marco del seminario "Internet y los niños. Hacia un seguro de la red", organizado en diciembre de 2000 en Barcelona por la Fundación Catalana de la Recerca, Esther Pinilla* pronunció una charla en la que brindaba a los padres y educadores toda una serie de consejos prácticos para prevenir un mal uso de Internet por parte de los niños. Estas son, resumidas, las principales ideas que expuso.
Las estadísticas muestran que tan sólo un 28% de los padres en la Unión Europea saben utilizar o moverse por la red. Para una navegación segura de nuestros hijos, los padres debemos ante todo, conocer el medio por el que nos sentimos amenazados. Es necesario que tengamos conciencia de los beneficios que tiene Internet y de los riesgos que conlleva para que podamos darles a nuestros hijos buenos consejos de utilización del mismo.
Si no estamos familiarizados con Internet tratemos de:
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Perder el miedo al ordenador. |
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Ser humildes y reconocer ante nuestros hijos nuestra ignorancia para que nos ayuden con sus conocimientos y dominio a acercarnos a este mundo. Dejemos que sean ellos quiénes nos enseñen a utilizarlo y a navegar por Internet. |
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Una vez estemos familiarizados con el ordenador podemos atender a los siguientes consejos: Explicar y concientizar a los hijos de lo siguiente: |
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Que si en una página web se solicitan datos personales, o datos de comportamiento, no deben facilitarlos o que nos pregunten antes de hacerlo. |
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Que no divulguen tampoco esta clase de información a personas que conozcan en la red a través de los chats o fórums. |
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Los peligros de citarse con personas que han conocido en la red, ya que existen redes de pederastas que utilizan este medio para reclutamiento de menores. Comentarles que una foto recibida no es ninguna garantía y que pueden mentirles en cuanto a sexo y edad. Si se encuentran en este caso deberán avisarnos, para poder comprobar de quien se trata. |
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Que para su navegación es mejor que utilicen una dirección de correo electrónico gratuita del tipo hotmail. Si son bombardeados por correo basura, mensajes ofensivos o intimidadores, podrán cambiarla sin ningún perjuicio para la familia. |
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Tener instalados programas de filtraje de contenidos o utilizar la herramienta de desactivación de páginas inadecuadas del navegador (si el que utilizamos lo tiene incorporado). De todas formas, debemos tener en cuenta que a menudo son poco fiables ya que se basan en palabras claves inglesas y no interpretan las palabras españolas ni las imágenes). |
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Explicarles la utilidad de los sistemas de filtraje. Convencerles que no se trata de invadir su intimidad, ni de ejercer una labor de censura sino de una protección ante la cantidad de casos ocurridos: violaciones, asesinatos etc. |
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Insistirles en que la Red es una fuente inagotable de conocimiento, una buena herramienta para ayudarles en sus estudios y que su buen uso es algo que nos beneficia a todos. Pero que deben vigilar porque les expone a peligros. |
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Visitar algunas de las siguientes direcciones en las que hallaremos información sobre el tema de la seguridad en Internet. |
www.protegeles.com. Proyecto europeo de denuncia de páginas pornográficas.
www.asociacion-acpi.org. Contra la pornografía infantil.
www.childfocus.org. Web belga del centro europeo para niños desaparecidos y explotados sexualmente.
www.disney.fr. Contiene consejos para los menores y padres para una navegación segura.
www.getnetwise.org. Web realizada por corporaciones industriales y otras organizaciones , para aconsejar a los padres y tutores.
www.safekids.com y www.safeteens.com. Contiene consejos para los más jóvenes y los padres.
www.cyberangels.org. Actúan como protectores y contiene páginas en español.
www.safeweb.com. Introduciendo el sito web a visitar lo analiza, es un filtro gratuito.
No se trata pues de criminalizar una red que nos brinda numerosas oportunidades y nos facilita la vida pero sí de evitar sus riesgos.
Esther Pinilla es Doctora en Ciencias económicas, abogada, miembro y representante de COFACE (Confederación de Organizaciones Familiares y Asociaciones de Consumidores). Ha trabajado en numerosos proyectos de la Comisión europea y forma parte del grupo "Children and the Internet".
El juego en la infancia: La actividad más seria
Por Mª. Ángeles Pérez Montero y Francisco Javier Rodríguez Laguia
Jugar es una actividad, además de placentera, necesaria para el desarrollo cognitivo (intelectual) y afectivo (emocional) del niño. El juego espontáneo y libre favorece la maduración y el pensamiento creativo.
Los niños tienen pocas ocasiones para jugar libremente. A veces, consideramos que "jugar por jugar" es una perdida de tiempo y que sería más rentable aprovechar todas las ocasiones para aprender algo útil. Por medio del juego, los niños empiezan a comprender cómo funcionan las cosas, lo que puede o no puede hacerse con ellas, descubren que existen reglas de causalidad, de probabilidad y de conducta que deben aceptarse si quieren que los demás jueguen con ellos.
"Los juegos de los niños deberían considerarse como sus actos más serios", decía Montaigne. El juego espontáneo está lleno de significado porque surge con motivo de procesos internos que aunque nosotros no entendamos debemos respetar. Si se desea conocer a los niños -su mundo consciente e inconsciente- es necesario comprender sus juegos; observando éstos descubrimos sus adquisiciones evolutivas, sus inquietudes, sus miedos, aquellas necesidades y deseos que no puede expresar con palabras y que encuentran salida a través del juego.
Valor del juego simbólico (juego de ficción)
Los tipos de juegos de los niños muestran su evolución:
- Juegos funcionales, juegos de acción, de sensaciones y movimientos, en la etapa de las adquisiciones sensoriomotrices.
- Juegos de ficción, juegos simbólicos o de representación, en las etapas del pensamiento preoperatorio y de las operaciones concretas.
- Juegos arreglados y estructurados, deporte, juegos de competición, propios de la etapa del pensamiento formal y de la abstracción.
El juego simbólico o de ficción es el juego infantil por excelencia. Obligado a adaptarse a un mundo social adulto y a una realidad física que aún no comprende, el niño necesita inventarse su propio mundo a partir de aquello que vive, pero traduciéndolo a un lenguaje simbólico, personal, con el que adapta ese mundo externo a sus necesidades. Por medio del juego de ficción el niño asimila poco a poco ese mundo externo, lo elabora y se adapta a él en un proceso continuo de maduración.
Juego y desarrollo intelectual
Los niños empiezan a usar símbolos desde el segundo año de vida (por ejemplo, al señalar un perro diciendo "guau" o al hacer como si bebiera de una taza), repitiendo actuaciones que han visto en adultos, representando sucesos que han vivido o imitando el funcionamiento de determinados objetos. Es la imitación diferida. En ese imitar del niño se produce la asimilación de las situaciones y relaciones que observa en el mundo que le rodea. Parte de modelos concretos para, más adelante, llegar a la abstracción.
La función simbólica es una meta-representación común al juego y a otras actividades humanas como el lenguaje. Cuando falla la adquisición y utilización de la función simbólica (en la afasia, en el autismo, en la deficiencia mental...) se advierte la importancia de la misma en la maduración personal y la necesidad de potenciar en la infancia la práctica del juego espontáneo para que puedan lograrse los niveles adecuados en cada etapa evolutiva.
Juego y personalidad
A veces, determinadas dificultades, que quizá parecen insuperables para el niño, pueden hacerse frente por medio de los juegos, siempre que se aborden a su modo y planteando de uno en uno los aspectos del problema
Los celos por el nacimiento de un nuevo hermano, por ejemplo, es un tipo común de conflicto, que suele aparecer enmascarado en los juegos como reacción a procesos internos que el mismo niño desconoce. Estos le ayudarán a aceptar esa realidad, al representarse el problema de una forma nueva y grata para él, como cuando trata a su muñeco del mismo modo que él quiere ser tratado o cuando reacciona en su juego como querría haberlo hecho en la realidad...
En el juego se da una adaptación entre lo imaginable (todo es posible) y lo permitido (reglas de conducta), en la que el niño tiene tiempo de aprender lo que es factible y correcto mientras permite una salida airosa a sus impulsos.
En síntesis, el juego...
- Es una actividad imprescindible para el niño. Jugar es necesario para el desarrollo intelectual, emocional y social.
- Permite tres funciones básicas de la maduración psíquica: la asimilación, comprensión y adaptación de la realidad externa.
- Exige ofrecer al niño el tiempo y los medios favorables para que lo pueda realizar a su modo.
- Favorece las adquisiciones sociales tempranas, las habilidades de comunicación social. Es una preparación para la vida adulta.
- Como conducta exploratoria, impulsa la creación de campos de acción y la creatividad.
- Tiene un sentido para el niño. Cuando se le interrumpe cualquier juego, se le priva del desenlace de un argumento creado por él mismo con una finalidad que no siempre alcanzamos a comprender.
La influencia de la música y los vídeos de rock
Por Kay Widdwson
Las canciones y la música siempre han jugado un papel importante en el aprendizaje y la comunicación de la cultura. Los niños aprenden según lo que ven y lo que oyen, por eso, durante los últimos 30 años, algunos programas de televisión infantil han combinado con mucha eficacia las palabras, la música y los dibujos animados logrando un mejor aprendizaje.
La mayoría de los padres se preocupan por lo que ven y oyen sus hijos, pero al crecer los niños, los padres dejan de prestar atención a la música y los videos que entretienen a sus hijos.
Compartir gustos musicales entre varias generaciones de la familia puede ser una experiencia muy entretenida, aunque la música también puede formar parte de ese mundo exclusivo de los adolescentes. A los adolescentes les gusta excluir a los adultos y causarles preocupación. Y una de las preocupaciones de aquellas personas que se interesan por el desarrollo y el crecimiento de sus hijos adolescentes es el deterioro pronunciado de los mensajes que aparecen en la música "rock", incluidas aquellas canciones más populares y de mayor venta. Los siguientes temas son problemáticos y prominentes:
- La promoción y exaltación del abuso de drogas y bebidas alcohólicas.
- Representaciones y palabras que presentan el suicidio como una "alternativa" o "solución".
- La violencia gráfica.
- La relación con lo oculto: canciones sobre el satanismo y el sacrificio humano y su aparente representación en los conciertos.
- El sexo que enfatiza el sadismo, el masoquismo, el incesto, el menosprecio hacia las mujeres y la violencia contra ellas.
Es importante prestar atención a lo que su hijo compra, escucha y ve, y ayudarle a identificar las tendencias destructivas de algunas canciones o grupos. La música, por lo general, no es un peligro para un adolescente cuya vida es feliz y saludable. Pero si el adolescente demuestra tener preocupación excesiva con músicas de temas destructivos y si muestra cambios en su comportamiento como el aislamiento, la depresión o el uso de alcohol o drogas, se recomienda que se le haga una evaluación psiquiátrica.
La pasión por los videojuegos
Por Mª. Ángeles Pérez Montero y Francisco Javier Rodríguez Laguia
El ‘boom’ de los videojuegos ha irrumpido en nuestra sociedad desde hace algún tiempo con gran fuerza, pero realmente preocupa en las familias el uso y abuso que se hace de las mismas por parte de sus miembros y en especial de los hijos.
Los videojuegos suponen la actividad de ocio preferida por los niños por encima de toda una larga lista. Incluiremos en este artículo unos datos interesantes de un estudio realizado por Microsoft y publicado en la prensa en febrero de 2003 sobre el uso, ventas, perfil, etc., aspectos todos relacionados con este mundo de los videojuegos.
Suponen también parte de lo cotidiano en la vida del niño y acaparan la atención en la conversación. Existen opiniones para todos los gustos sobre la conveniencia o no de los videojuegos. Unas están a favor, otras argumentan en contra y en medio se encuentran los padres que no sacan una conclusión clara.
Argumentos en contra
El primer argumento en contra es su elevado precio (aunque tienden a abaratarse), pero hay otro, tal vez mayor, que preocupa a los padres y educadores: los altercados en el hogar por su causa. Este tipo de problemas llega cuando se necesita la pantalla de la televisión mientras otros miembros de la familia quieren ver algún programa.
Menos problemático es su uso en ordenador, aunque menos aceptado entre los más jóvenes debido a que no consiguen la misma calidad de imagen ni es fácil siempre adaptar los controladores y accesorios en la televisión.
También debemos tener en cuenta la proliferación de juegos portátiles, los “gameboys”, que funcionan a pilas y tienen una pantallita que permite al jugador su uso en cualquier sitio y sin molestar ni permiso de nadie. El reto de hallar nuevos trucos para ser más hábiles provoca un enganche para seguir jugando.
Otros inconvenientes:
- Pueden producir nerviosismo y ansiedad.
- Pueden transmitir valores inadecuados.
- Pueden provocar un cierto retraso en el proceso de socialización e incluso un aislamiento.
- La excesiva estimulación de concentración puede llegar a provocar falta de atención hacia su entorno.
Ventajas:
Favorecen la organización espacio-temporal:
- Coordinación oculomotora.
- Desarrollo de destrezas básicas como la rapidez de reflejos y la memoria.
- Puesta en práctica de estrategias.
- Desarrollan el instinto de superación
- Algunos permiten mejorar y acrecentar la rapidez de razonamiento
- Estimulan la concentración, por lo que pueden ser muy adecuados para niños hiperactivos o con déficit de atención.
Problemas de adicción y agresividad
Pero el verdadero argumento en contra de este tipo de juegos es la adicción que provocan. Existen opiniones de psicólogos infantiles que argumentan que “los niños que pasan demasiado tiempo delante de la pantalla tienen problemas de agresividad o timidez”; mientras que otros profesionales opinan que no fomentan la agresividad por matar marcianos sino que “ayudan a concentrarse, a prestar atención y a tener reflejos”
Patricia Marks Greenfield en su libro “El niño y los medios de comunicación” (Ed. Morata 1985) dice que en estos juegos “intervienen más elementos que la coordinación ojo-mano. Algo muy importante en sí mismo. De hecho, no solo son complejos, sino que incorporan tipos de complejidad imposibles en los juegos convencionales”
Hay psicólogos que afirman que es bueno acostumbrarse a estas máquinas porque los niños vivirán en un mundo electrónico donde el ordenador es un gran arma de trabajo.
Tenemos que convivir con estos nuevos “electrodomésticos” y lo mejor sería integrarlos también de forma inteligente: jugando con nuestros hijos, ofreciéndoles jugar con sus amigos y además, iniciarlos en otro tipo de diversiones y experiencias en otros campos.
La mejor de las estrategias a seguir por parte de los padres es apelar al sentido común basándose en el conocimiento exhaustivo que tienen de su propio hijo.
Algunas otras pautas que pueden servir a los padres para controlar un uso racional de los videojuegos:
- En primer lugar debemos hacer propuestas alternativas de ocio puesto que depende de los padres que los hijos se interesen por otras actividades.
- Otra sería interesarnos por todo lo que rodea al videojuego y acompañar al chico en algunos momentos de juego..., es la mejor manera de compartir intereses con él, de conocer su mundo y sus inquietudes. Como padres nos podemos asomar también a este mundo que desborda la imaginación; nosotros también viviremos con nuestros hijos aventuras, trazaremos estrategias, adoptaremos distintas personalidades y desarrollaremos habilidades en este mundo fascinante. Sólo así sabremos qué es lo que atrae a nuestros hijos, les emociona y ¿por qué nos preocupa a nosotros?
- De los padres depende así mismo la selección de estos juegos, eligiendo aquellos que no contengan tintes sexistas, violentos o insolidarios. Los hay de estrategia como: el ajedrez o los deportivos; de aventuras fantásticas (muy solicitados) y educativos (la mayoría para ordenadores).
En general podemos apuntar las siguientes normas fundamentales:
- Debemos elegir un juego que permita grabar la parte del juego que ha sido realizada.
- Son recomendables aquellos juegos que permiten intervenir a más de un jugador. Los juegos que tienen un número interminable de pantallas generan ansiedad porque no se ve el momento de llegar al final.
- Los valores que aparecen implícitos deben ser de nuestro agrado. No son recomendables los juegos que incluyen violencia gratuita o que fomentan la destrucción.
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Tipos de videojuegos
Sandra García llega a hacer una interesante clasificación de los videojuegos de la siguiente forma:
Juegos de acción: Son los que más se venden y acostumbran a presentar fuertes dosis de violencia en el argumento y desarrollo de la acción. Se prestan mucho a provocar nerviosismo y ansiedad pero son también los que mejor funcionan para que el niño que ha acumulado tensiones se desprenda de ellas. Están indicados para niños a partir de 8-9 años y precisan de nuestra supervisión antes de autorizar su uso.
Juegos de estrategia: el niño participa de forma activa en la elaboración de una estrategia para alcanzar un objetivo. Estimulan el razonamiento lógico y la reflexión. Los hay para niños a partir de 8-9 años.
Juegos de aventuras: el niño se convierte en el protagonista de su propia aventura y se sumerge en un mundo de fantasía. No presentan conflictos éticos y los contenidos suelen ser divertidos. Están indicados para niños a partir de 7-8 años.
Juegos de deportes: suelen reproducir canchas de juego y partidos de algunos deportes como el fútbol, baloncesto, etc. Los hay que están muy bien elaborados y alcanzan niveles de realismo asombrosos. Son por lo tanto complejos para los niños. Están destinados más bien a los adolescentes a partir de 14 años.
Juegos de simulación: son juegos en los que los niños adoptan un rol y en función de éste deben probar sus habilidades para alcanzar el objetivo. A menudo estos juegos plantean situaciones que en la vida real podrían resultar peligrosas. Indicados para adolescentes entre los 14 y los 15 años.
Juegos educativos: hay una gran variedad de juegos en el mercado que están pensados para incrementar o mejorar la psicomotricidad fina (destreza con las manos), el desarrollo del lenguaje (escrito y oral), las matemáticas, la orientación espacial y muchas otras habilidades y aspectos. Son especialmente recomendables. Hay una gran oferta de buena calidad y se dirigen a niños desde los 18 meses hasta los 16 años.
Los juegos tanto de TV como de PC que más gustan a los aficionados españoles son los de deportes, acción y estrategia. El último lugar de la clasificación lo ocupan los videojuegos de Rol.
En cuanto a los niveles de agresividad hay que considerar que un cierto nivel de ella no es perjudicial, ya que sirve para canalizar su energía. Cuidado si la hay en exceso: puede provocar en el niño la identificación de agresión con placer, o que se asuste y aprenda a reprimir negativamente su hostilidad.
¿Cuánto tiempo al día?
Una pregunta que también se plantean las familias a diario es ¿cuánto tiempo al día es recomendable su uso? Según los expertos, dependiendo del uso que se haga de los videojuegos, los niños pueden incrementar la autoestima y desarrollar algunas habilidades con este tipo de ocio. Es imprescindible que los padres controlen el tiempo que sus hijos pasan delante de la pantalla. Un abuso es capaz de fomentar actitudes narcisistas y disminuir su sociabilidad. Este tipo de juegos, aunque se comparta, es un reto individual. Conviene marcar un límite de tiempo y ser estrictos en esta postura.
No es cuestión de prohibirlo o restringirlo al fin de semana, sino de encontrar un punto medio y ofrecer nuevas alternativas. Según el psicólogo Estalló Martí, después de estudiar los efectos psicológicos de los videojuegos, asegura que su uso “no facilita la aparición de ningún tipo de sicopatología ni alteración de conducta específica”.
La televisión: ni ángel, ni demonio
Por Sandra Blanch Vidal
“Nada más llegar a casa ya empieza mi programa favorito. Mientras meriendo, podré verlo pero luego me mandarán a hacer los deberes. Les diré que tengo muy pocos, así termino rápido y veo los últimos episodios de los dibujos. Después, con un poco de suerte, estarán ocupados con sus cosas o haciendo la cena y no me llamarán la atención más que de pasada para que apague la tele. Después de cenar, me encantaría ver el capítulo de hoy de la serie de extraterrestres porque si no, mañana, no podré comentarlo con todos mis amigos. A ver como me las apaño para convencerles que me dejen un rato más”…
¿Por qué ven tanta televisión los niños?
A este aparato que preside nuestras salas de estar y cuyo uso no requiere esfuerzos físicos ni intelectuales, el promedio de los niños le destinan una media de más de 3 horas diarias y un 18% de ellos lo consideran la mejor opción de ocio. ¿Qué esperan u obtienen de ella para consagrarle tanta atención?
Los niños recurren a la televisión para satisfacer sus necesidades de distracción, reducir las tensiones y como medio de información. Pero sobre todo, los niños no buscan otras maneras de satisfacer estas mismas necesidades porque la televisión les es impuesta por el medio, porque no les queda otro remedio que convivir con ella. Está muy presente en el hogar, es tema recurrente de conversación con los amigos, y demasiadas veces es la única "niñera" o "compañía" que tienen. En la sociedad actual, el ver la televisión adquiere casi condición de hábito porque es una actividad que, en muchas ocasiones gracias a los mayores, está presente a cada instante de la vida familiar.
¿Qué efectos tiene la televisión en los niños?
La televisión no es ni mucho menos, un aparato indeseable que debamos desterrar de nuestras vidas, pero debemos ser conscientes que la calidad de la programación se ha visto muy afectada por la carrera cada vez más despiadada de todas las cadenas para captar audiencia.
La televisión como un medio de entretener, divertir y sorprender le está ganando la partida, y con mucha ventaja, a la televisión como medio educativo o informativo. En los niños, sus efectos pueden ser muy negativos ya que todavía no han desarrollado un espíritu crítico y están absolutamente abiertos a todo conocimiento que les venga de fuera.
Son cada vez más los programas carentes de interés, sin ningún valor para el espectador y lo que es peor, transmisores de valores y conductas con las que en absoluto comulgamos sexismo, violencia, etc. Ofrecen modelos simbólicos relacionales entre personas, hacia las cosas materiales y hacia los valores que juegan un papel fundamental en el desarrollo emocional del niño, en la conformación de su conducta y en el de sus intereses y motivaciones. Estos modelos simbólicos no tienen porque ser siempre negativos pero numerosos estudios alertan que el alto contenido de violencia manifiesta o subliminal y de otros valores negativos en los programas contribuye a generar actitudes agresivas y a favorecer el descenso en la sensibilidad ante la violencia o la desgracia de niños y adolescentes.
Por otra parte, la publicidad, indisociable del simple hecho de ver la tele, vampiriza sobre todo a niños y adolescentes. Estos constituyen un objetivo mucho más vulnerable que los adultos porque muy a menudo engullen sus engañosos mensajes sin plantearse demasiadas cuestiones. La publicidad, que proyecta en sus inconscientes estereotipos sobre diversos aspectos socioculturales y que les da informaciones erróneas, acaba por imponerles falsas necesidades materiales o vitales y crearles ansiedades y frustraciones.
¿Qué debemos hacer los padres?
Autoridades e instituciones no han reaccionado con contundencia para poner fin a estos fenómenos que, por otra parte, son uno de los principales causantes del alto índice de "analfabetismo funcional" el que padecen aquellos que técnicamente saben leer y escribir pero que por falta de uso y costumbre, no saben aprovechar estos conocimientos. Somos nosotros los padres quiénes debemos supervisar qué uso hacen nuestros hijos de la televisión: limitar el tiempo que le dedican, seleccionar con sumo cuidado los programas que ven, y enseñarles a tener una actitud crítica frente a los contenidos de los programas.
Limitar el tiempo de televisión
Algunos pedagogos sugieren la cifra de diez horas semanales de televisión, como el máximo recomendable para nuestros hijos. Es muy razonable aunque pensamos que sois vosotros los más adecuados para reducir esta cifra, o bien ampliarla lo justo y siempre en función de la cantidad de tiempo libre que tenga vuestro hijo. Procurad que la televisión sea un pasatiempo más, no el único pasatiempo.
Si a vuestro hijo le encanta leer y jugar, no debe preocuparos demasiado que también le fascine la tele. En cambio, intentad restringir al máximo su visión y motivarle con otras cosas si sucede lo contrario.
Preguntémonos también qué ejemplo les estamos dando si en nuestra casa la televisión permanece enchufada durante horas y horas. Es muy habitual en algunos hogares que, incluso en los fines de semana, la tele esté encendida desde primera hora de la mañana. Incluso en las comidas, muy a menudo, la tele funciona sin que nadie le preste verdadera atención y entorpeciendo la charla familiar.
Enseñémosles a vivir sin ese ruido de fondo, evitemos que la televisión se convierta en un elemento central de la vida cotidiana en casa. Démosle importancia cuando un programa concreto nos interese, pero no como banda sonora y visual de nuestro día a día.
Tampoco debemos caer en la tentación de convertirla en un improvisado y efectivo "canguro" de nuestros hijos. Si no podemos ocuparnos de ellos durante algún rato porque tenemos trabajo, seguro que encontraremos actividades mucho más constructivas e interesantes para ellos que dejarlos delante de la tele. Seleccionemos los programas que ven
No todo programa infantil es bueno
Es de dominio más que público que la "programación infantil" se emite en una franja horaria muy concreta y que, fuera de esa franja, todo lo que se emite son programas dirigidos a personas adultas. Sin embargo, eso no nos exime de cierto control ya que no toda la programación infantil es deseable o educativa. Hemos apreciado cómo los programas destinados a niños caían a veces en el error de gustar a cualquier precio. Ese precio puede ser alto: el renunciar completamente a un objetivo pedagógico, el olvidar los valores a transmitir y el caer en un humor grosero, desagradable y muy poco apropiado para niños.
Por otra parte, en la franja de horario de los adultos, podemos a veces, encontrar programas muy susceptibles de gustarles y con un alto contenido educativo: documentales, películas que ya conocemos…
Acordémonos también del invento del vídeo. Estemos atentos para grabarles emisiones que valgan la pena y que puedan ver en momentos en los que la programación no ofrece nada conveniente.
Desarrollemos su espíritu crítico
La televisión muestra, reproduce y vende unos sistemas de valores que en pocas ocasiones se ajustarán a los que nosotros propugnamos. Ahí tenemos los padres un papel fundamental. No podemos obligarles a volverse de espaldas a la televisión por "aparato subversivo", pero sí podemos intentar que sean televidentes críticos y conscientes de lo que les está ofreciendo esa "caja mágica". Si les enseñamos desde un buen principio que no todo lo que vemos por la tele es realidad, si les explicamos por qué la información que nos brinda es siempre parcial, si nos sentamos con ellos a ver la tele y comentamos los contenidos de los programas, les ayudaremos a convertirse en telespectadores activos, capaces de cuestionar o de opinar sobre los mensajes recibidos.
Hagamos pues un uso racional de la televisión. Aprovechemos sus incontables ventajas pero tomemos conciencia de los efectos que puede tener sobre todo en niños y adolescentes. Evitemos que se convierta en un animal de tentáculos que les capture, hipnotice y anule sus demás intereses y su capacidad crítica. ¡Está en nuestras manos!
Orientaciones educativas en torno al ocio y tiempo libre
Por Mª. Ángeles Pérez Montero y Francisco Javier Rodríguez Laguia
Cada vez el ocio ocupa más tiempo en nuestras vidas. Nuestras sociedades desarrolladas se caracterizan entre otros rasgos porque cada vez disponemos de más tiempo libre, al contrario de una sociedad primitiva, donde la mayor parte del tiempo se tiene que dedicar al trabajo para poder obtener los recursos para la subsistencia.
Esta evolución de la sociedad que en sí misma es positiva, pero puede plantear algunos problemas: ¿qué hacer en el tiempo libre?, ¿cómo aprovecharlo para que sea educativo? ¿Cómo superar el aburrimiento al que podemos estar abocados?, etc.
La cuestión es que la posibilidad de tener cada vez más tiempo libre, no sea algo que se vuelva contra nosotros, como les sucede a personas con el síndrome del fin de semana, que es paradójicamente cuando peor se encuentran. Tan malo es no tener nada de tiempo libre, lo que nos impide el justo descanso, el recuperarnos, como tener todo el tiempo libre del mundo y no saber qué hacer.
Orientaciones educativas
El ocio es el tiempo para hacer otras actividades distintas a las habituales.
Todos disponemos de un tiempo limitado para desarrollar el proyecto personal que somos cada uno. En la vida hay trayectos en los que tenemos una ocupación absorbente ya sea porque estudiamos o trabajamos, pero luego hay mucho tiempo intermedio en el que nos dedicamos a otras cosas para divertirnos, descansar...
Este tiempo intermedio es el del ocio. La idea que tenemos nosotros del ocio es no hacer nada, es “matar el tiempo”, bastante lejos de la idea que tenían los griegos de ocio, para quienes estar ocioso, era dedicarse a actividades formativas de la mente y el espíritu, era cultivar lo mejor que tenemos las personas de sí mismos.
Este tiempo para otras cosas distintas a las habituales, lo tendremos que dedicar a otras actividades que desarrollen otros campos distintos de la persona y muy importantes: la amistad, la cultura, los hobbis, las aficiones….
Por tanto, una idea que tienen que tener clara nuestros hijos, es que estar ocioso no es estar sin hacer nada, sino dedicarnos a otras actividades que nos gustan, nos lo hacen pasar bien, y además nos forman.
Buscar el equilibrio entre tiempo de trabajo y tiempo de descanso.
El ocio es un tiempo de recuperación personal para superar el cansancio o para no caer en el mismo cuando desempeñamos nuestra tarea diaria.
Hay que buscar un equilibrio entre tiempo de trabajo y tiempo de actividad, que no quiere decir que sea mitad de tiempo para uno y otro, sino que cada persona ha de saber el tiempo que necesita de descanso, de ocio para estar después en las condiciones adecuadas para el trabajo o estudio.
Esta distribución de tiempo entre trabajo y ocio depende también de diversos factores: la edad, el momento del curso académico, no es lo mismo estar a final de curso que a principio del mismo.
Es conveniente que cada persona sepa qué actividades son las que le producen mayor descanso y recuperación personal, tiene que conocer su propio perfil para actuar en coherencia con él.
Los padres han de ser conscientes que son el modelo y referente para sus hijos.
Gran parte de las conductas que se incorporan en un niño en el hogar es a través de la imitación que hacen los hijos a los padres. Hemos de ser muy conscientes de este mecanismo para no cometer errores educativos.
De ahí que los padres tienen que ir por delante en el aprovechamiento del tiempo libre, a qué se dedican, si lo hacen con aprovechamiento o si se quedan sin hacer nada frente al televisor, si tienen suficientes hobbies, si saben abrir nuevos campos de interés entre los que les rodean....
Por la imitación que hemos dicho de las conductas de los padres por los hijos, es frecuente que las aficiones de los padres, sean muy parecidas con las de los hijos, aunque hemos de respetar los propios intereses que tienen éstos.
Se ha de buscar el disfrutar juntos todos los miembros de la familia.
Hemos de tener en cuenta que la finalidad del aprovechamiento del tiempo de ocio es desarrollar otras habilidades secundarias de la persona que contribuyen a la formación integral de la misma, como pueden ser las habilidades físicas o manipulativas. Además de ellas, otro de los objetivos tiene que ser el fomentar el espíritu de unidad entre los miembros de la familia, y las actividades para el ocio son un medio extraordinario para ello. Cuando los miembros de un grupo hacen las mismas cosas, comparten las mismas vivencias y sienten parecido.
Hemos de tratar pues, que existan unos núcleos de intereses comunes en la familia, adaptados a los niveles de desarrollo de sus miembros. Esta tarea la tienen que empezar los padres desde cuando son muy pequeños los hijos, animándoles a la práctica de actividades, en las que los hermanos mayores ya están introducidos.
Una de las dificultades que surgen es los distintos intereses que tienen por distintas edades que tienen los hermanos. Cuando hay poca diferencia de edad entre los hermanos todos participan de las mismas actividades, pero a partir de la adolescencia los intereses pueden ser muy divergentes.
Implicar a los miembros de la familia en la preparación de las actividades.
El nivel de satisfacción que se obtiene en una actividad es directamente proporcional al nivel de implicación que la persona ha tenido en dicha actividad, como principio general.
En el tema que estamos hablando sucede lo mismo, hemos de tener en cuenta que con las actividades de ocio, tiempo libre, tratamos de descansar, divertirnos y completar nuestra formación.
Por ello, los padres tratarán de dar encargos, pedir opiniones, realizar gestiones, etc., en las actividades donde sea posible. Piénsese por ejemplo, en la actividad familiar de hacer una excursión dominical a una población, surgen los siguientes encargos y situaciones para tomar decisiones:
- Lugar al que se va a ir
- Propuestas de itinerarios para ir al sitio decidido
- Información sobre sitios a visitar y qué se va a ver
- Dónde almorzar
- Preparación de materiales: fotografías, gorras, zapatos...
Conviene que los encargos sean en la medida de lo posible rotativos para que todos los hijos participen de lo que más y menos les gusta en la preparación, siempre que lo permita la edad y características de los hijos.
La propuesta de actividades ha de ser variada y cíclica en lo posible.
Arriba hemos dicho que las actividades para el ocio han de completar la formación humana de los hijos. La persona tiene muy diversos ámbitos a desarrollar, y a todos ellos tiene que dar respuesta, por eso las actividades han de ser muy variadas. Con ello también se consigue captar el interés y que la motivación no decaiga en la realización, ya que lo que se trata es que terminen lo que empiecen, que pongan las últimas piedras a pesar de las dificultades que surgirán.
Decimos que han de ser cíclicas, en cuanto cada año o temporada se realizan los mismos grupos de actividades pero profundizando un poco más que el año anterior.
Se debe potenciar que cada miembro de la familia tenga un espectro amplio de hobbies y aficiones y hay que descubrir las aptitudes que tiene cada uno.
Algunas actividades para tiempo libre y ocio
Las propuestas que hacemos las clasificamos en varios grupos, sugerimos algunas, sin intención de agotarlas, solamente a título orientativo. Habrá que adaptarlas a las características de los miembros de la familia.
Actividades en la naturaleza
- Senderismo
- Excursiones al monte o sitios de interés ecológico
- Acampadas
Actividades de bricolaje y restauración
- Reparación de desperfectos en el hogar
- Instalar nuevos utensilios o muebles
- Realización de maquetas y aeromodelismo
Actividades de coleccionismo con sus múltiples posibilidades
Actividades de lectura
La televisión y los niños
Por Bernabé Tierno
Habitualmente, los medios de comunicación social nos ofrecen toda la información de cuanto sucede en el mundo entero. Compartimos con los demás seres humanos toda clase de suertes, desgracias, éxitos, catástrofes. Toda esta información también la reciben en mayor o menor medida los niños.
Es bueno estar informados, saber lo que pasa en el mundo, pero el problema radica en que estos medios se convierten sobre todo en medios de mentalización.
Diferentes vías
| 1. |
Vía afectiva, emotiva, cargada de fuertes pasiones. Por esta vía es fácil despertar e incrementar las conductas violentas, agresivas y pasionales presentando modelos que triunfan y a los que les resulta muy rentable tal comportamiento.
En el caso concreto de los niños les queda claro, desde los primeros años, que lo que se hace y dice en la tele es bueno y recomendable. Ahí está el peligro. |
| 2. |
Vía de los reflejos condicionados. Estamos llegando a una dependencia generalizada del consumismo sin freno. Hoy más que nunca la ética de la persona y las pautas de su conducta están siendo marcadas por la estética del consumo a causa de la televisión. |
| 3. |
Vía subliminal. La fascinación de las imágenes, hechos y actividades que ofrece la pequeña pantalla actúan sobre los mecanismos que activan la conducta del sujeto, a espaldas suyas, sin percatarse de que está siendo moldeado (teledirigido) día a día, hasta sufrir una transformación total. |
Alienación y dependencia
| 1. |
Por el mecanismo de proyección, el teleadicto se habitúa a descargar, atribuir o proyectar sobre los personajes cuyas acciones contempla sus propios conflictos, pasiones, odios, complejos, etc., de orden interno. Este mecanismo de defensa desconecta al sujeto de su propia realidad en la vida diaria, le incita a descargarse de responsabilidades y atribuir a los demás lo que no soporta admitir ni reconocer en sí mismo. Inutiliza a la persona para encarar los problemas. |
| 2. |
Por el mecanismo de identificación, el sujeto escapa también de su propia realidad para meterse en el personaje ficticio con que se identifica, viviendo y sintiendo sus luchas, victorias, celos, placeres, infidelidades, conductas violentas, etc., que tenderá a imitar de manera inconsciente. Cada persona vivirá y sentirá la ficción de manera más o menos intensa según su edad. |
Los niños son presa fácil de este mecanismo pues, muchas veces, no logran distinguir la ficción de la realidad.
Sabemos por estadísticas que nuestros niños pasan cada año frente al televisor unas 1.300-1.400 horas, mientras que las horas del colegio al año no llegan a mil. Esto significa que todo joven que llega a la mayoría de edad ha pasado frente a la pantalla de TV entre 20 y 25.000 horas.
Es evidente que no estamos ante algo sin importancia y tenemos que aprender todos a usar un medio tan poderoso. La TV es un potencial inmenso que puede enriquecer y ayudar muchísimo a aprender y saber muchas cosas en poco tiempo.
En este tiempo se encierran múltiples posibilidades de enriquecer la mente y el psiquismo humano.
Perjuicios y beneficios
En psicología infantil y juvenil se podrían lograr muchísimas cosas, como, por ejemplo, fomentar conductas sociales de cooperación y ayuda a los demás, de autocontrol, de esfuerzo y formación personal, etc. Ofreciendo modelos dignos de imitar por su atractivo y cuya conducta responsable, respetuosa y sacrificada por los demás fuera provechosa.
El problema es que la televisión no deje tiempo para el diálogo entre los esposos, para el de los hijos con los padres y para el de los hermanos entre sí.
Es evidente que la televisión corta de raíz la posibilidad de desarrollar otro tipo de actividades en todos los hogares: dialogar, leer, estudiar, escuchar música, jugar, reír y hasta dormir.
En definitiva son dos las consecuencias que están perjudicando más al niño y a la familia: la primera es la incomunicación. No hay tiempo para hablar de nada porque lo absorbe todo la tele. La segunda es que se está perjudicando el hábito de la lectura y está influyendo de manera muy directa en los resultados escolares.
Se ha demostrado que cuantas más horas pasa un niño frente el televisor, por término medio, menor es su rendimiento escolar y más posibilidades tiene de llegar a fracasar en el estudio.
Saber utilizarla
| 1. |
Lo primero que hay que hacer es aprender a prescindir de ella y apagarla cuando los programas o temas que desarrolla no sean de nuestro interés o el de nuestros hijos y no permitir que «nos organice la vida». |
2. |
Aprovecharla para estimular el diálogo familiar comentando temas de interés y fomentar la actitud crítica. |
| 3. |
No estar psíquicamente pasivo, sino activo. Un buen programa de TV estimula intelectualmente como el mejor de los libros. |
| 4. |
Los contenidos de ciertos programas interesantes pueden servir de materia de trabajo para el estudio; inclusive para el colegio. |
| 5. |
Hay que enseñar a «ver» anuncios y desenmascarar la manera en que pretenden convencer e influir al televidente para incitarlo a comprar. Esto gusta muchísimo a la mayoría de los niños. |
| 6. |
Se puede fomentar la unión de la familia utilizando determinados programas para enjuiciarlos, analizarlos, criticarlos y valorarlos en común. Que hasta los más pequeños opinen y sean escuchados por todos. |
| 7. |
Acompañar siempre que se pueda a los niños mientras están frente al televisor para enseñarles a tener una mente activa y crítica de cuanto ven. Que sepan comentar y valorar actitudes, gestos, conductas..., y no contemplar pasivamente. |
| 8. |
No permitir que el niño vea la TV más de una hora diaria, en lugar de las tres horas que ve el niño español por término medio, y de las cuatro o cinco que suele ver el sábado y el domingo. |
| 9. |
Ilusionarlo con actividades deportivas, reuniones con amigos, actividades al aire libre y otras para ir reduciendo el tiempo dedicado a la TV. |
| 10. |
Convertirla en un instrumento valido en la formación del niño o del adolescente, a todos los niveles. |
Televisión, infancia y violencia
Por Mª Ángeles Pérez Montero y Francisco Javier Rodríguez Laguía
La violencia tiene un gran impacto en TV. Las investigaciones afirman que el 85% de los programas de ficción contiene violencia. Para hacernos una idea, un adolescente, antes de acabar este período evolutivo, habrá contemplado más de 13.000 muertes.
La contemplación de la violencia provoca violencia o al menos eso es lo que se supone, pero es difícil de demostrarlo empíricamente. Las variables que estarían implicadas en el impacto negativo de la violencia televisiva pueden ser las siguientes:
El contexto donde ocurre esa violencia: Si los contextos violentos que se nos ofrecen son similares a nuestro medio vital habitual, se podría dar un aumento de las actuaciones violentas por identificación con las mismas. La mayor parte de la violencia en TV ocurre en contextos interpersonales muy similares a nuestras propias vivencias.
La justificación de la violencia: La violencia gratuita tiende a aumentar el comportamiento violento, en la mayoría de las situaciones violentas que aparecen en la pequeña pantalla no se presenta como el último recurso sino más bien como el único. Los menores pueden acaba pensando que el ser violento es el único modo de ser.
El contenido de la justificación: Qué se nos puede decir con esa violencia. Los héroes violentos suelen erigirse en portadores de la verdad y la justicia, y dictaminan la bondad de los hechos por encima de los criterios éticamente aceptados por la sociedad.
La persona que percibe la violencia: Evidentemente la receptividad de la persona que está expuesta a las acciones violentas en la televisión depende de muchas variables, las principales podrían ser las siguientes:
- Grado de frustración con el que se encuentre el televidente (situación puntual que acentúa la contemplación de la violencia).
- Agresividad del perceptor (los más agresivos tienden a actuar de forma más violenta cuando ven violencia).
- En el caso de los niños hay que añadir la fragilidad de sus criterios éticos, que les hace aceptar las expresiones violentas sin discernir su idoneidad.
La asunción de la violencia por parte de los más pequeños se puede explicar a través de distintos mecanismos psicológicos. Los más destacados podrían ser los siguientes:
IDENTIFICACIÓN: con los personajes de los programas televisivos. Mecanismo de raíces psicodinámicas que nos habla de la adopción como propia de las características del héroe por parte del niño.
IMITACIÓN: Condicionamiento Vicario. La imitación de un modelo socialmente aceptable, el héroe, por parte del menor.
AGUDIZACIÓN: La violencia incrementaría el comportamiento violento de sujetos propensos a la misma. Actuaría como estímulo desencadenante en aquellos niños especialmente inquietos.
ANSIEDAD: El temor ante el entorno que se nos presenta como violento, conduce a respuestas defensivas que pueden producir respuestas de imitación, que en este caso serán respuestas violentas.
ASOCIACIÓN: Tiene que ver con el Condicionamiento Clásico. Se trata de asociar que ante situaciones de conflicto la única respuesta posible es la respuesta violenta. La repetición de este mecanismo va a generar otro proceso:
ACTIVACIÓN DEL INDIVIDUO: La repetición de respuestas violentas va a disminuir el umbral de sensibilidad del niño ante la misma y le va a facilitar emitir respuestas similares.
DESENSIBILIZACIÓN: Ley de la Habituación ante la repulsa de la violencia. La sucesiva exposición ante situaciones violentas produce que el niño cada vez sienta menos malestar ante las mismas. Esto podría explicar el silencio en los procesos de victimización entre iguales. Para un niño que está acostumbrado a aceptar las respuestas violentas no le va a suponer nada ver como maltratan a otro niño.
Pero el proceso de aceptación de la violencia televisiva y su traspolación a la vida real no sólo depende de variables individuales del niño. También la actitud familiar ante esta violencia influencia y facilita esa posible traspolación de la que hablamos. Entre las variables familiares implicadas en la repercusión de la violencia televisiva en los más pequeños estarían:
Comportamiento violento de los padres: un patrón de comportamiento violento por parte de algún progenitor o de ambos sumado a la contemplación de violencia en televisión puede aumentar las respuestas violentas en los niños, además de su justificación.
La contemplación de programas violentos por los padres: sobre todo cuando esta contemplación no es criticada, puede inducir a los menores a entender que si sus padres no condenan dicha violencia es que la misma es aceptable y, por tanto, ellos la pueden imitar con tranquilidad
Parece que hasta ahora estamos hablando sólo de series de ficción con personajes humanos, pero de la violencia tampoco se escapan los dibujos animados y las series de animación. En los dibujos animados las secuencias violentas son muy frecuentes. Los datos empíricos nos revelan datos sorprendentes:
- El 40 % de las conductas violentas son ejecutadas por los protagonistas.
- El 66% de las mismas son de carácter proactivo, no se producen como defensa ante nada.
- El 75 % de las consecuencias de la violencia no aparecen o son mucho menores que en las de las de ficción reales.
La mayoría de las veces las conductas violentas están justificadas por un fin (amistad, justicia...)
No perdamos de vista que la abundancia de programas violentos a los que sometemos a los menores y la falta de respeto por parte de las cadenas televisivas en su compromiso de crear y cuidar franjas de contenido infantil no dejan de ser un maltrato institucional y social a la infancia. Sin embargo, que la violencia contemplada se plasme en la conducta personal dependerá, en buena parte, de la respuesta que den todos aquellos que tienen responsabilidades educativas sobre los niños: la familia, la escuela y los medios de comunicación.
¿Es posible educar en el uso de la televisión?
Entrevista a Mercedes Álvarez (autora del libro "Cómo sacar partido a la Televisión") publicada en Sontushijos.org.
Muchos padres se quejan de la televisión, no se fían de los contenidos de los programas, pero permiten que sus hijos vean demasiadas horas y, con frecuencia, dan la batalla por perdida.
¿Qué hacer cuando nuestros hijos nos echan en cara que los padres de sus amigos les dejan ver programas de todo tipo? ¿Es posible educar en un uso responsable de la televisión? ¿Cómo la usamos los adultos y qué ejemplo damos a los hijos? Éstas y otras preguntas parecidas tienen respuesta en el libro "Cómo sacar partido a la Televisión".
Arranca su último libro, Cómo sacar partido a la televisión (Ed. Rialp), con una afirmación que, en su pluma, parece toda una provocación: la televisión es un invento maravilloso. Entonces, ¿qué es lo que pasa, qué falla con la televisión?
Lo que falla es que no la tratamos como a un electrodoméstico más de la casa, de forma que a menudo nuestro ocio sobre todo en el mundo infantil gira en torno a la televisión. Con este libro pretendo ayudar a sacarle partido y aprovechar sus ventajas, al tiempo que educamos y formamos a nuestros hijos en cómo verla bien y sin abusar.
Para eso, lo primero será empezar por dar ejemplo...
El ejemplo de los padres es importantísimo para educar; si tus hijos ven que usas la tele con mesura, ellos también lo harán. Se acostumbrarán desde pequeños a seleccionar sólo lo que quieren ver.
A menudo se demoniza la televisión y sus contenidos cuando, en realidad, parece que debemos ser los adultos los que ejerzamos el control...
Yo repartiría la responsabilidad al 50%; por un lado, indudablemente somos los padres los que tenemos el poder de apagar o encender la tele, de dar o no al interruptor, de permitir que nuestros hijos vean según qué programas o no. Pero el otro 50% es de las cadenas, que tienen que responder ante los contenidos que emiten y sobre todo a qué hora los emiten. Porque a veces ponen barbaridades en el horario infantil y los niños se empapan de ellas...
Pero ¿por qué los padres no tienen ni idea de lo que ven sus hijos a esas horas?
Claro, debemos estar atentos para saber qué es lo que hay en el horario infantil. Pero al mismo tiempo, reclamar a las cadenas para que cumplan verdaderamente la ley y dejen de programar contenidos inadecuados en esa franja.
¿No caemos en el error de criticar demasiado los contenidos y menos el consumo abusivo?
No, claro, aunque la televisión fuera maravillosa y no hubiera nada de criticable en ella, ciertamente muchas veces el abuso es el problema: hay chavales que ven seis horas diarias la tele, y en ese tiempo no se relacionan, no juegan, no piensan.
Se habla mucho de niños y menos de los adultos y de cómo la tele puede provocar incomunicación en la pareja...
A veces nos encontramos que incluso en una pareja sin hijos la televisión forma parte inseparable de sus vidas, no pueden prescindir de ella. En el libro cuento el caso real de una teleadicta compulsiva que organizaba su vida en torno a la televisión. Estaba a merced de los culebrones y las series. Ni salía con los amigos ni nada. Es un caso límite, pero, ¿quién no se ha enganchado a una serie? Yo creo que todos. Ojo con estas cosas porque terminan con la vida social y con la vida de comunicación de la pareja, en la que cada cual tiene su tele y come con su bandejita delante de la pantalla. Parece que son casos aislados o exagerados pero son bastante normales.
¿Cuál es la tendencia de esta adicción a la tele?
Los jóvenes siguen viendo demasiada, pero no aumenta su adicción: para ellos lo primero es la música y salir con los amigos. El problema lo vemos sobre todo en los niños y en las personas mayores. En las residencias de ancianos, hospitales, la televisión está puesta permanentemente.
Pero es que para muchos ancianos la televisión es su ventana al mundo...
Sí, pero aunque sea una ventana al exterior atonta, no te permite reflexión ninguna, tus neuronas están quietas...
Usted propone que se vea la televisión, pero eligiendo de antemano qué es lo que se quiere ver y no que uno se trague lo que echen en ese momento.
Para ser un buen telespectador hay dos reglas de oro: ver poca televisión y bien seleccionada. Se trata de encender la televisión porque nos interesa algo en concreto, una película, una serie, un partido... Y después, siempre que sea posible, intentar verla en familia.
Consejos para impedir que la tele devore a nuestros hijos
| 1. |
No dejar solos a los niños ante la tele y acordar con ellos el tiempo que le van a dedicar. |
| 2. |
Impedir que enciendan el aparato cuando ellos quieran. |
| 3. |
Evitar que esté encendida durante las comidas o mientras hacen los deberes. |
| 4. |
No utilizarla como premio o como castigo. |
27 Consejos para ver televisión
Reproducimos a continuación un documento que consideramos de sumo interés para nuestros lectores. Estos 27 consejos nos hacen reflexionar sobre el uso de la televisión y si los seguimos, lograremos que la televisión esté a nuestro servicio y no ser esclavos de este medio.
| 1. |
Los padres debemos enseñar a nuestros hijos, tanto a ver espacios televisivos enriquecedores, como a no ver aquellos que puedan ser inconvenientes o que puedan afectarlos en su desarrollo integral como personas. Si los padres no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quién lo hará por nosotros? |
| 2. |
Podemos enseñar a los hijos a que no hay que "ver televisión", sino que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y de discriminación, que los habilitará para ver aquello que nos conviene y no mirar aquello que no nos conviene ver. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿Qué programa quieren ver?, en lugar de ¿Quieren ver televisión?. No olvidemos que la televisión utilizada con el criterio de ayudar a la educación de los hijos puede ser una herramienta muy eficaz. |
| 3. |
Para crear un criterio de selección al momento de ver televisión, es preciso evitar tener prendida la televisión cuando no hay nadie viendo un programa determinado. Siempre es positivo preguntarse: ¿Es necesario que en este momento esté prendido el televisor?. Cuantas veces la televisión permanece horas funcionando sin que nadie esté realmente viendo un programa determinado. Si la apagamos, cuando no es necesario que esté prendida, no solo ahorramos energía y dinero, sino que lo más importante, ganamos silencio y tiempo para nosotros mismos y para la familia. |
| 4. |
Un buen modo de afirmar las ideas anteriores, es no tener a mano el control remoto. El "zapping", o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, es contrario al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos. Por otro lado, "la lucha" por el control remoto muchas veces es injusta e inconveniente, ¿no sería preferible acordar de antemano el programa que queremos ver, para no ser esclavos del control remoto, que nos lleva por un vagabundeo interminable que no permite concentrarse ni entender ningún programa?. Si el "zapping" con el control remoto es inevitable, por que se está buscando qué ver, al menos es conveniente enseñar que todos tienen derecho a opinión, y que la selección del programa no es monopolio del mayor, el más fuerte o el dueño de la televisión, para así enseñarles a respetar los derechos y los gustos de cada uno de los miembros de la familia. |
| 5. |
No es conveniente que nuestros hijos tengan un aparato de televisión en su habitación. Esta costumbre incentiva el aislamiento de nuestros hijos, provoca una adicción a la televisión y es contrario a la vida de familia. Tengamos presente que una adicción desordenada a la televisión impide el juego de nuestros hijos, el crecimiento de su creatividad y afecta inevitablemente la convivencia familiar. |
| 6. |
Es siempre conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión. Como todas las cosas, la televisión tiene "su lugar" en la vida familiar, junto a otras actividades. En este punto debemos tomar conciencia que nuestro día sólo tiene 24 horas, y si le restamos el tiempo en que dormimos y trabajamos o estudiamos ¿cuánto tiempo libre nos queda?. ¿Es necesario dedicar el escaso tiempo libre que tenemos sólo a la televisión?. ¡Donde queda el tiempo para el juego, la amistad, la cultura, la imaginación y la convivencia familiar! |
| 7. |
No usemos la televisión como una "niñera electrónica", dado que ella no cuida verdaderamente a nuestros hijos, especialmente si los dejamos ver "lo que están dando". Recordemos que la televisión, no puede dar cariño, ni es capaz de advertir a los niños de un eventual peligro. Cuando ambos padres trabajan, este criterio es especialmente importante. |
| 8. |
No tengamos prendida la televisión cuando almorcemos o comamos en familia. Cuando se está juntos en familia, durante las comidas, toda nuestra atención debemos ponerla en compartir con nuestros hijos y cónyuge, cuidando ese verdadero tesoro que es estar juntos y con tiempo para conversar y conocernos mejor. No arruinemos o desperdiciemos los mejores momentos en familia "metiendo al medio" una intrusa como invitada principal, que obliga a ser vista y escuchada. |
| 9. |
La capacidad de imitación que tiene el niño debemos orientarla hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares, por ejemplo deportistas, hombres ilustres, héroes de nuestra historia, personas destacadas en la ayuda a los demás, poetas, etcétera, y no hacia "héroes imaginarios", "monstruos", o personajes inexistentes. De esta forma, pondremos a su alcance las vidas de personas que han pasado haciendo el bien, y que merecen ser imitadas. |
| 10. |
Los padres debemos tratar de acompañar a nuestros hijos a ver televisión. De esta forma podremos conocer verdaderamente los contenidos de los programas para tener juicios más apropiados al momento de emitir nuestra opinión sobre la televisión. Mirando televisión con ellos nos podremos dar cuenta de sus gustos o preferencias, y los efectos que los distintos programas pueden producir en cada uno de ellos. |
| 11. |
Echarle la culpa a la televisión es la salida fácil. No conviene que los padres renunciemos a la posibilidad de que en la casa se vea siempre buena televisión, teniendo presente que en la programación de la televisión, si buscamos, podremos encontrar casi siempre buenos programas, y que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad de ser los principales formadores de nuestros hijos. |
| 12. |
La experiencia demuestra que no es conveniente que los niños y jóvenes puedan ver el programa que se les antoje, sobre todo los más pequeños. Tampoco conviene dar por sentado que todos los programas llamados infantiles o de dibujos animados tienen un contenido adecuado para su edad. |
| 13. |
Los padres debemos informarnos del contenido de los programas de televisión. Cualquier espacio que incluya sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etcétera, no es apto para niños. Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean. Para lograr esto, se pueden consultar las guías de calificación de la programación de la televisión que se publican a instancias del Ministerio de Educación, del Consejo Nacional de la Televisión, y en revistas especializadas de educación de los hijos, como por ejemplo Hacer Familia o Educar. |
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Una vez informados del contenido de los programas de televisión respetemos la señalización de los programas infantiles: - para todo niño; - para niños mayores de 7 años; y para niños mayores de 12 años, establecida por los canales de televisión, y difundida tanto por el Ministerio de Educación como por el Consejo Nacional de Televisión, para el cuidado de los niños. |
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Hay que tener presente que los hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito de la familia. Cuidemos de explicar a nuestros hijos que los principios e ideales de los héroes o heroínas de la televisión son la mayoría de las veces son difíciles de aplicar en la vida diaria, donde a diferencia de la televisión, cada acto tiene un costo y una consecuencia positiva o negativa para ellos mismos. |
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Con imaginación y creatividad los padres de familia podemos esforzarnos en buscar alternativas a la televisión, fomentando el deporte, las visitas a museos y parques naturales, las sesiones de teatro, la proyección de videos, las conversaciones familiares, las prácticas de acciones solidarias a favor de los demás, etcétera. |
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La "cultura de la imagen" debe llegar a los niños por medios que no sea exclusivamente la televisión. Enseñémosles a nuestros hijos que fuera de la pantalla existen los paisajes, las puestas de sol, los jardines, los museos y exposiciones, los libros, etcétera, que son infinitamente más bonitos y reales que lo que puedan ver en la televisión. En este mundo hay tanto que ver y que mirar, pero, es necesario que como padres lideremos este esfuerzo, no perdiendo la capacidad de admiración, para que nuestros niños sigan nuestro ejemplo. |
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Inevitablemente, y no obstante nuestros esfuerzos, habrá contenidos televisivos contrarios a nuestros valores, que nos parezcan inconvenientes o negativos para nosotros o nuestros hijos. Por ello fomentemos en familia el análisis crítico del contenido de los programas de la televisión. Para eso, acostumbremos a nuestros hijos a saber ver y distinguir lo bueno y lo malo que pueda contener un determinado programa de televisión. |
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Los padres tenemos que fomentar que los programas sean analizados y materia de conversación en reuniones de familia, por ejemplo en las comidas. Esto no solo enriquece la comunicación familiar, sino que es una excelente manera de conocer y dar un apoyo concreto a la educación de los valores de nuestros hijos. |
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Las familias, de a poco, pueden crear una videoteca con películas y documentales de interés para los niños, que contengan temas variados y entretenidos. Esta práctica no solo fomentará el gusto por la cultura y la entretención en familia, sino que les servirá para ir creando un criterio selectivo al momento de ver televisión. |
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Algunos comerciales pueden ser tan peligrosos como los malos programas de televisión. Los padres debemos estar muy atentos para que la televisión no convierta a nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia. La gran oferta de bienes que existe en la televisión puede ayudarnos a educar a nuestros hijos en un "consumo inteligente", basado en la satisfacción de las reales necesidades, mas que la de los gustos. Nunca hay que hacer caso de la publicidad de juegos que inciten a la violencia, a la discriminación, y al racismo. |
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Los padres de familia, tenemos el derecho y el deber de iniciar a nuestros hijos en una positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada del amor humano y del sexo les sea trasmitida a través de cualquier medio, y en particular los programas o avisos de la televisión. |
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No podemos dejar que nuestros hijos vean televisión de mala calidad. Si estos programas de televisión son vistos por nuestros hijos, confundirán la realidad con la ficción, se desorientarán y equivocarán al comprender y valorar el sentido de la vida. Transigir con la mala calidad de aquellos programas de televisión inadecuados para los niños, dejando que los vean, equivale a hacerse cómplice de lo que sabemos distorsiona los valores que le servirán de fundamento para el resto de su vida, y atenta contra los derechos de la infancia. |
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Hay que evitar a toda costa que el ver o no ver televisión se convierta para los niños en un premio o castigo. |
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Los padres de familia podemos organizarnos para exigir una televisión de calidad, especialmente en horarios infantiles. Las actitudes groseras, los hábitos y comportamientos antisociales, las obscenidades del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la apología subliminal o directa de conductas reprochables, la discriminación de la mujer o su utilización como objeto sexual y cualquier menosprecio a la vida humana, deben ser erradicados, especialmente de los espacios que tengan a los niños como destinatarios. |
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Ante una programación infantil con baja, discutible y reprobable calidad, los padres de familia tenemos la ineludible responsabilidad de poner en marcha una crítica constructiva, ejerciendo así nuestros derechos ciudadanos. Asimismo, y como contrapartida al esfuerzo realizado por muchos de quienes trabajan en el ámbito de la televisión, es conveniente incentivar una buena televisión, resaltando y difundiendo entre nuestros amigos los buenos programas de televisión. |
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El ejemplo es la herramienta más eficaz que tenemos los padres en nuestras manos. Si vemos mucha televisión, o postergamos nuestros deberes o actividades familiares o recreativas con nuestros hijos por ver televisión, o vemos televisión de mala calidad, ¿con qué criterio vamos a evitar que nuestros hijos vean aquellos programas negativos para ellos? |
Fuente: Fedepadres - Chile |