Por Ángela Marulanda
Autora y Educadora Familiar
A través de esta carta quiero llegar a Ti, pero no como en otros años en que pedía regalos para mí. Esta vez quiero pedirte algo para papá y mamá.
Me he dado cuenta de que a veces el mundo de los adultos es complicado y confuso, y la verdad es que a ratos no sé que quieren decirme ni enseñarme. Me exigen cosas que ellos mismos no hacen, me enseñan cosas que ellos mismos no practican, y me hablan de amor cuando ellos mismos no parecen entenderlo.
Trabajan y corren para logar muchas cosas pero no tiene tiempo para disfrutarlas. Aseguran que soy lo más importante de sus vidas pero le dedican más esfuerzo a su trabajo y ocupaciones. Dicen quererme mucho pero en aras de educarme a veces me ignoran, me insultan o me maltratan.
Por eso quiero pedirte este año que papá y mamá aprendan a amarte, y sepan mostrarme lo que es el verdadero significado de la Navidad, es decir:
Que comprendan, por ejemplo, que disfruto tanto dando como recibiendo.
Que me lleven a compartir un momento de cantos y alegrías con quienes no tienen familia.
Que me permitan conseguir un regalo para un niño que no tiene padres que se lo den.
Que me ayuden a preparar un obsequio para un anciano pobre o un mendigo desamparado.
Que me den pocos regalos porque disfruto más cuando recibo poco. Y que sepan que cuando me dan tantas cosas, además de que me saturan, aprendo a medir su amor por lo que me den.
Que no me amenacen asegurándome que Tú me traerás regalos solo si me comporto bien; los regalos simbolizan Tu amor y este no me faltará aunque me porte mal.
Que entiendan que gozo más con ellos que con cualquier obsequio. Y que sepan que su interés y atención personal me dicen más que todo lo que me pueden regalar.
Que comprendan que me gusta verlos compartir con los otros no solo lo que nos sobra sino también lo que nos puede faltar. Y que me ayuden a compartir con los que tienen menos y a no envidiar a los que reciben más.
Por último, te pido que les ayudes a enseñarme a Amarte y a amarlos pues sé que el amor alcanza lo que nada más puede lograr.
En Navidad: Recogimiento y oración en familia
Llega diciembre y es ahora cuando comienzan los afanes por terminar lo emprendido durante el año, la hazaña de cumplir con los compromisos, las fiestas de la novena, las ansias por decorar el hogar con motivos navideños, las carreras para comprar los regalos. ¿Pero se saca tiempo para lo verdaderamente importante que es prepararnos espiritualmente para esta gran celebración?
Este año queremos invitar a nuestros lectores a que vivan una Navidad distinta; más recogimiento y menos actividad social. Que sea ésta la ocasión para que la familia se reúna reviviendo con devoción el nacimiento de Dios en la tierra y llevando felicidad a los más desfavorecidos.
Ya que en la Navidad se contempla el nacimiento del Niño y la creación de la Sagrada Familia, aprovechemos esta ocasión para reflexionar sobre cómo es nuestra vida en familia y qué podemos hacer para imitar ese modelo de amor que nos muestran Jesús, María y José.
Especial atención al pesebre
Hay muchas formas de vivir la Navidad con un espíritu Cristiano y ante todo en familia. Para estimular el interés de los más chicos y para que éstos no crezcan pensando que la navidad es solo fiesta y diversión, nos podemos concentrar este año en el pesebre.
También conocido como natividad o “Belén’’, es la ilustración de cómo nuestro Señor Jesucristo nace pobre en un humilde pesebre acompañado de sus padres la Santísima Virgen y San José y junto a ellos, los pastores y animales que les brindaron compañía y calor.
Aprovechemos el pesebre para que desde el momento en que se arma, contemos a los niños lo que pasará en la Navidad. Ya que cada figura tiene un significado especial, podemos hablar de cada personaje al ocupar su puesto en el pesebre.
Una vez comience la novena el 16 de diciembre, lo ideal es reunir el grupo familiar y sus más allegados para rezarla. Con el fin de que los niños comprendan lo que se va a leer, conviene hacerles previamente un resumen contado con palabras e ideas simples sobre el tema de cada día. Al final de cada novena, se puede aprovechar la ocasión para cantar villancicos.
Tiempo de gracias y buenos propósitos
El adviento, o tiempo de preparación para la celebración de la navidad, es un buen momento para dar gracias a Dios por todo lo recibido durante el año y pensar en los buenos propósitos para el siguiente. Es también época para pedir perdón y acercarse a las personas de las que estuvimos alejados; y ante todo, es el momento de pensar en cómo llevar alegría a las personas más desfavorecidas.
Enseñemos a los niños a amar la Navidad como un momento de entrega y alabanza a Dios, no solo de diversión. Algunas ideas para contagiarles el espíritu navideño son:
- Cada familia puede preparar con ingenio y creatividad los símbolos que representan la navidad. El pesebre, la corona de adviento, el árbol, la imagen de la Virgen, los villancicos, las tarjetas con motivos cristianos, los regalos, la estrella, la novena del Niño, etc. Todo esto nos ayuda a que la familia se una en torno a esta época tan especial.
- En familia piensen qué persona pobre o necesitada requiere un detalle de cariño y visítenla en esta época.
- Incluya en su lista de regalos a las personas que le han servido durante el año como una expresión de agradecimiento: el portero, la empleada doméstica, el conductor, etc.
- Invite a cada miembro de la familia a que reflexione si hay en sus corazones alguna espina contra alguien que los hirió o ignoró. Es la ocasión para recomenzar y para hablarle a los hijos pequeños de lo que es el perdón.
- Invite a los amigos solos y sin familia a que se unan a su familia para celebrar la Navidad.
- Hornee galletas de navidad para los vecinos, llévelas junto a sus hijos.
- Procure en estos días enfocar más su atención al regalo de la paz que a los regalos materiales.
- Tómese un tiempo para apreciar más a su familia y evoquen momentos felices.
- Lea a los niños historias navideñas. Recuerde el pasaje del nacimiento de Jesús que aparece en el Evangelio de San Lucas.
- Si alguien de su familia no vive su fe como debiera, no lo obligue ni se enoje. La mejor forma de hacer apostolado es con su comportamiento y ejemplo.
Homenaje a la Sagrada Familia
Ya que el primer domingo después de la Navidad se celebra el día de la Sagrada Familia, publicamos apartes del texto ‘La Sagrada familia, modelo de fe y de fidelidad’ (Meditación dominical de S.S. Juan Pablo II, diciembre de 1997).
“Como en el belén, la mirada de fe nos permite abrazar al mismo tiempo al Niño divino y a las personas que están con él: su Madre santísima, y José, su padre putativo. ¡Qué luz irradia este icono de grupo de la santa Navidad!
Luz de misericordia y salvación para el mundo entero, luz de verdad para todo hombre para la familia humana y para cada familia. ¡Cuán hermoso es para los esposos reflejarse en la Virgen María y en su esposo José! ¡Cómo consuela a los padres especialmente si tienen un hijo pequeño! ¡Cómo ilumina a los novios que piensan en sus proyectos de vida!
El hecho de reunirnos ante la cueva de Belén para contemplar en ella a la Sagrada Familia, nos permite gustar de modo especial el don de la intimidad familiar y nos impulsa a brindar calor humano y solidaridad concreta en las situaciones por desgracia numerosas en las que por varios motivos falta la paz, falta la armonía, en una palabra, falta la "familia".
El mensaje que viene de la Sagrada Familia es ante todo un mensaje de fe: la casa de Nazareth es una casa en la que Dios ocupa verdaderamente un lugar central. Para María y José esta opción de fe se concreta en el servicio al Hijo de Dios que se le confió, pero se expresa también en su amor recíproco, rico en ternura espiritual y fidelidad.
María y José enseñan con su vida que el matrimonio es una alianza entre el hombre y la mujer, alianza que los compromete a la fidelidad recíproca, y que se apoya en la confianza común en Dios. Se trata de una alianza tan noble, profunda y definitiva, que constituye para los creyentes el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia.
La fidelidad de los cónyuges es, a su vez, como una roca sólida en la que se apoya la confianza de los hijos. Cuando padres e hijos respiran juntos esa atmósfera de fe, tienen una energía que les permite afrontar incluso pruebas difíciles, como muestra la experiencia de la Sagrada Familia.".
Adviento: Tiempo de espera y preparación

aría esperó el nacimiento de su hijo, el hijo de DIOS, el Salvador. DIOS esperó el encuentro pleno con la humanidad, su creación, a través de Jesús, su hijo enviado.Adviento es tiempo de espera y de preparación.
Adviento es el tiempo de cuatro semanas que antecede a la Navidad.
Tiempo en el que nos preparamos espiritualmente para rememorar y celebrar la llegada del niño Jesús, la llegada de DIOS niño, de DIOS humilde, de DIOS humano.
Es el tiempo reservado en nuestra vida para parar, reflexionar y meditar, vivir y recordar la historia del nacimiento de Jesús.
Es un tiempo especial para pensar sobre el sentido de nuestra vida, de nuestra fe, de nuestra esperanza.
En este tiempo esperamos renovación en nuestra vida personal, familiar, social, económica... porque creemos en el poder de la promesa de DIOS cuando envió su hijo al mundo.
DIOS se humanizó, se transformó en un niño pequeño, humilde,
para acercarse de manera más sublime a sus criaturas; para encontrar acogida en medio de su pueblo.
Adviento es un tiempo en que muchas luces son prendidas en las casas, en las calles, en las ciudades, revelando el gran deseo humano de luz sobre la vida, y encendiendo la sensibilidad humana y el deseo de que esta luz se transforme en vida abundante, concretándose en la vida cotidiana.
Es un tiempo en que las personas se sensibilizan, se alegran, se abren a la comunicación, al perdón y al amor. Es también un tiempo en que algunas personas se entristecen, pensando en sus sueños, en su realidad, en su vida, en su falta de esperanza, olvidándose del verdadero sentido de La Navidad...
Es, también, tiempo de ofrecer hospitalidad. Hospitalidad para recibir otras personas en nuestra comunidad, en nuestra casa; y hospitalidad para recibir en nuestra vida nuevos valores, nuevos pensamientos; nuevos proyectos.
Que el tiempo de adviento sea en nuestra vida un tiempo de preparación para volcarnos a lo que es más pleno y puro, en la vida deseada por DIOS.
Recuperemos el verdadero sentido de la Navidad
Por Fernando Sebastián Aguilar
Arzpo. Pamplona
Hay pocas fiestas que hayan calado tan hondamente en nuestra cultura como la Navidad. Creyentes y no creyentes la celebran como una fiesta imprescindible al final del año. Pero en eso mismo está su debilidad. Porque cada uno la celebra a su manera y los mil agentes comerciales que operan en nuestra sociedad, se ingenian para convertirla en una ocasión de consumo.
Hay muchas maneras posibles de celebrar la Navidad, pero para vivirla de verdad hay que comenzar por acercarse espiritualmente al Portal de Belén, y allí arrodillarnos junto a la Cuna del Niño, adorarle, darle gracias, recibirlo en nuestros brazos y en nuestro corazón con la misma reverencia y la misma ternura de la Virgen María.
Por supuesto, la Navidad es también una fiesta familiar, fiesta de solidaridad y hasta de fraternidad universal. Pero originalmente, en su verdad original, la Navidad es el asombro, la gratitud y la alegría desbordada por el nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre en las entrañas de María Santísima. No se puede ser cristiano, ni casi persona responsable, sin sentirse conmovido por este hecho inaudito.
No dejar que la corriente nos arrastre
Si nos dejamos llevar de la corriente, podemos perder en pocos años el verdadero sentido de la Navidad. Algunos se preguntan ¿cómo es posible vivir de verdad la Navidad en este mundo en el que parece que todo se reduce a comprar y a divertirse? Nos invade la propaganda, nos meten las cosas por los ojos, se nos anima a comprar o a divertirnos en celebraciones ajenas a la religión.
Comprendo la perplejidad de muchos padres cristianos que no saben cómo presentar a sus hijos de manera atractiva y convincente la forma de celebrar la Navidad verdaderamente cristiana, que sea alegre y entretenida, pero sin perder su sentido religioso. Lo primero es enterarse y pensar en la Navidad hasta que brote en nuestro interior la emoción del asombro y de la gratitud. Así se llega de verdad a la alegría.
Y, en segundo lugar, traten de tomar, ustedes los padres, la iniciativa. No esperen a que les digan los demás cómo vivir la Navidad. Dediquen un rato a deliberar juntos en casa y a programar la celebración familiar de la Navidad según sus gustos, convicciones y tradiciones de siempre. “Armaremos el pesebre aquí, cantaremos esto o aquello, invitaremos a éste o aquél, iremos a la Misa del Gallo o haremos lo que nos parezca mejor”.
Condiciones para una navidad cristiana
En esta programación de la Navidad, que tiene que ser alegre y realista, hay dos cosas que no pueden faltar: en primer lugar, los actos religiosos, dónde ir a Misa, a qué hora, con quiénes. Sin eso no hay Navidad cristiana. Y luego, alguna buena obra de caridad. La alegría de la Navidad se expresa compartiéndola con familiares y amigos, pero hay que preocuparse también de ofrecerla a los enfermos, a los que no tienen familia, o padecen cualquier otra situación dolorosa.
Este tiempo es muy adecuado para pasar un rato con algunos amigos o parientes con los que no podemos vernos durante el año. Con un poco de interés es fácil encontrar un rato para visitar enfermos en el Hospital, o hacer algo semejante. En estos días hay también muchas actividades, exposiciones, concursos que hacen referencia a la Navidad y que resultan educativos y divertidos. Se puede pasar muy bien sin gastar mucho dinero y sin alejarse del ambiente religioso de la Navidad.
Piensa que el nacimiento de Jesús en Belén cambió radicalmente la condición de nuestra humanidad. Desde entonces, por obra de Jesús, todos somos familia de Dios, e invitados a vivir en este mundo como hermanos, sin conflictos ni rivalidades, con esperanza y fortaleza. Jesús es el mejor tesoro y la mejor esperanza de nuestro mundo, el origen siempre vivo de un mundo diferente.
Navidad: Momento para dar amor
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En el afán consumista que sin darse cuenta se involucran las personas al final del año por los compromisos sociales y los regalos, la vida se torna estresante; por un lado no se sabe qué regalar y por otro, la economía personal se resiente con tantos gastos.
Por esto invitamos a nuestros lectores a que se abstraigan del entrono materialista de estas celebraciones y rescaten el verdadero sentido de la navidad, reivindicando el valor de los afectos, la familia y de los amigos. |
La Navidad es una oportunidad para decir ese ‘te quiero’ que parece obvio, para retractarse por una ofensa, para acercarse y perdonar, para sorprender con un gesto cariñoso. Es el momento para repartir nuestro amor a todos aquellos seres que nos rodean en la familia, en el trabajo, en la comunidad donde vivimos.
Es además época de dedicar tiempo para compartir con la gente más desfavorecida y vulnerable. Aquellos personas que nos sirven y con quienes durante el año a duras penas cruzamos palabras.
Espíritu Cristiano de la Navidad
Se acerca la Navidad, una de las celebraciones más esperadas durante todo el año. Pero es necesario que le demos a esta época el sentido cristiano que se merece y que como padres de familia, contagiemos a nuestros hijos de la alegría que implica celebrar la llegada de Nuestro Señor.
Aunque en esta época la Navidad se ha reducido a un pretexto comercial para dar obsequios y adornar el hogar con motivos de la época, invitamos a nuestros lectores a que al margen de este afán consumista, vivan en familia el verdadero significado de esta fiesta.
Cómo prepararnos para la Navidad
Aunque cada familia tiene costumbres para celebrar la Navidad, entre ellas el rezo de la novena al Niño Dios, damos algunas ideas para que en familia, vivamos este acontecimiento con un espíritu cristiano:
- Durante las semanas previas al 25 de diciembre, leer a los chicos cuentos e historias navideñas después de la cena.
- Con el fin de prepáralos para la llegada del Niño Dios, leer la Biblia en los capítulos 2:1-18 y Mateo 2:1-10. En ellos se encuentran los pasajes del nacimiento.
- Planear en familia, cómo y con qué ayudar a los diferentes grupos de la comunidad en los que hay necesidad de vestido, alimento y compañía.
- Elaborar adornos navideños, papel de envoltura, tarjetas de Navidad e instrumentos de música para los villancicos, con material reciclable. Esto le parecerá a los chicos más divertido que ir a los almacenes y comprarlo todo hecho.
- Hacer le pesebre en familia y aprovechar esta ocasión para contar una historia breve de cada uno de los personaje que forman parte de la natividad: María, José, los Reyes Magos, la mula y el buey (su papel en el nacimiento), los ángeles y por supuesto, el Niño Jesús.
- Envolver los regalos en familia.
- Hacer un calendario de adviento
- Colocar un pinito de papel cerca del pesebre y tener al lado una cajita con estrellas autoadheribles (si se puede un color para cada miembro de la familia) a fin de que se pegue una cada vez que se haga una buena acción. El resultado será el regalo de esa familia para el Niño Jesús. Es muy importante que estén incluidos papá y mamá.
Historia de la celebración
La historia no nos da con exactitud la fecha del nacimiento de Jesús y según se registra en los libros, este día no se comenzó a celebrar hasta el siglo IV. La primera noticia cierta que tenemos de esta conmemoración es del año 354.
Los historiadores están de acuerdo en que dicha celebración tiene su origen en Roma, en la cristianización de una antigua fiesta pagana dedicada al sol. De hecho, el 25 de diciembre es el día que empieza a notarse que el sol vuelve a ganar terreno por la noche. Y por esto, en esta fiesta del solsticio de invierno los romanos la llamaban "Natalis Solis Invicti" (Nacimiento del sol invencible). Con la cristianización de la sociedad romana, el primer día de la semana dedicado al sol se fue dedicando al Señor (Dies dominica), la fiesta del "Natalis solis invicti" pasó a ser la del "Natalis Domini Nostri Jesucristi" o nacimiento (Navidad) de Nuestro Señor Jesucristo.
En inglés, "Christmas" quiere decir "misa de Cristo"; en alemán, "Weihnachten" se traduce como "noches sagradas"; mientras que la "Navidad" española o el "Natale" italiano hacen referencia directa al nacimiento del hijo de Dios.
El triunfo de la luz
Antes del natalicio de Cristo, los pueblos pre romanos honraban en estas fechas el solsticio de invierno, el retorno del sol y las fuerzas de la naturaleza, representados en distintas divinidades. Una festividad que estaba directamente relacionada con el clima.
Como producto de las bajas temperaturas, las actividades humanas bajaban su ritmo; la guerra se detenía, nadie se atrevía a navegar y las faenas agrícolas cesaban.
Por eso, el último mes del año era el momento propicio para congregar a la familia. No es fortuito entonces, que a comienzos del siglo IV Roma fijase el 25 de diciembre como el día para el nacimiento del Dios cristiano, que supone también el triunfo de la luz sobre las tinieblas.
Sin embargo, en la Edad Media la Navidad tuvo una fuerte dimensión carnavalesca, rememorando los banquetes romanos de antaño. Borracheras, comilonas y toda suerte de prácticas sexuales eran hábitos en esos tiempos.
Pero es recién en el siglo XIX cuando aparece la fiesta familiar propiamente tal y Papá Noel repartiendo regalos durante la Nochebuena.
El Pesebre
¿Desde cuándo se representa el Pesebre? Según leemos en los textos bíblicos, Jesús nació en un establo de Belén, ya que no había sitio para su padres en el hostal. A partir del siglo IV, en Belén se construye la basílica de la Natividad en el lugar donde sucedió este hecho. En Roma, en el siglo V el Papa Sixto III, al reconstruir la basílica de Santa María la Mayor, construye una capilla que es una réplica del pesebre de Belén. Mas tarde, fue San Francisco de Asís (s.XIII) quien en Greggio representó el nacimiento con figuras. Y es así que se considera a este santo como el iniciador de esta bella tradición. |
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Para orar junto a un pesebre:
- Ven. Te necesitamos todos.
Acércate, pronto. El mundo está a oscuras y busca
la luz. Y no la encuentra entre las tinieblas,
porque se alejó de Ti.
- Ven y no tardes. Los hombres buscan la Verdad y
persiguen la sabiduría y tampoco
la hallan porqueño Te conocen.
Ven, buen Jesús a defender las almas infantiles,
rodeadas de escándalos y de miserias.
- Desciende en las conciencias de los soberbios y enséñales
a ser elementales, sencillos y humildes.
Penetra en el corazón de los poderosos y muéstrales
la riqueza de la mansedumbre, la generosidad y la
pobreza de espíritu.
- Rescata a tantas gentes amarradas con cadenas o
atadas con sutiles lazos a la vanagloria, el orgullo,
la sensualidad y la codicia.
- Devuelve la inocencia a nuestros jóvenes que confunden
el amor con el bien sensible y el egoísmo.
Aminora la angustia de los desterrados y ampara
a quienes perdieron la libertad. Ten compasión de
los emigrantes sumidos en la tristeza, lejos de su
Patria y de sus seres amados.
- Resplandece entre los nubarrones negros
de las maquinaciones tenebrosas
y abre horizontes de caridad y de Paz entre tantos
odios y rencores.
- Da ilusiones a los desesperados, y alegría a los
tristes y desolados que, obsesionados en la búsqueda
de la felicidad, se refugian en la alucinación y en la
embriaguez y evaden la realidad de un mundo luminoso
que ellos se empeñaron en hacer sombrío.
- Renace en los corazones de quienes en tu nombre
siembran el error, la confusión y la traición y afirman
que tu Doctrina es acomodaticia y el Camino ancho.
Muéstrate a todos para que Te conozcan y al amarte
se borren las discordias y las guerras y se sientan
hermanos.
- Ven, que todos te esperamos y te necesitamos.
La humanidad ansía tu venida sin sospechar
que es a Ti a Quién está buscando.
Ven, Señor Ven, Señor Jesús...
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Árbol de navidad
También se trata de una costumbre de los cristianos del norte de Europa, que tiene su origen en una leyenda que se basa en el hecho de que el abeto es de los pocos árboles que en invierno no pierde las hojas. Adornado con luces y regalos, este árbol ha simbolizado la Navidad en todos los hogares de Europa del norte, y de ahí pasó al resto del mundo cristiano. El árbol vestido de luz es símbolo de Cristo, Luz del Mundo, que viene a nosotros en la Navidad para "iluminar a los que yacen en las tinieblas". |
Misa de Gallo
Esta es una costumbre muy antigua. Una vez establecida la fiesta de la Navidad en Roma, comenzó a celebrarse la Misa del Día, la más solemne, en la basílica de San Pedro en el Vaticano. Copiando una antigua costumbre de la iglesia de Jerusalén que celebraba la Vigilia en Belén, la iglesia romana inicia las vigilias (vísperas) de la fiesta de Navidad con una Misa por la noche cerca del altar del pesebre para velar la noche del nacimiento. La Misa de la noche empieza en la hora de "ad galli cantu" (que canta el gallo), por eso se le denomina la Misa del Gallo. Sin embargo el misal no dice que tenga que ser a medianoche, sino por la noche.
Corona de adviento
El objetivo de la corona de adviento es tener las velas encendidas en un sitio del hogar que sea familiar, durante la época previa a la Navidad.
El círculo (la corona) simboliza que Dios es eterno, sin principio ni fin. El color verde simboliza que Dios está con nosotros y que nunca cambia. La luz de las velas nos recuerda que Jesús es la luz del mundo y que pronto nosotros celebraremos el día de su nacimiento. |
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Hasta el siglo XVI se creyó que todos los Reyes Magos eran blancos, otros discrepaban de si habían sido dos, tres o cuatro. Sin embargo, en la Biblia se determinó que fueron tres y que cada uno representa a un continente: Europa, África y Asia. En el siglo VI se dan a conocer sus nombres: Melchor, Gaspar y Baltasar. |
Origen de los Reyes
En primer lugar cabe decir que el 6 de enero corresponde a la tradición oriental cristiana de la celebración de la Navidad. Pero en este caso, más que el nacimiento de Jesús, celebran la Epifanía (la manifestación de Dios al mundo). La lectura del Evangelio de Mateo nos dice que: "Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, en tiempos del Rey Herodes, vinieron de Oriente unos magos".
Efectivamente, no dice que fueran reyes, ni que fueran tres. Sólo dice unos magos, venidos de Oriente. Más adelante, el texto dice que "abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra". De allí la tradición popular que ha hablado siempre de tres y los ha hecho reyes . De hecho Epifanía significa que Jesús, el Hijo de Dios, se ha manifestado en todos los pueblos, porque es el salvador de toda la humanidad.
La figura de Santa Claus proviene de San Nicolás, obispo turco del siglo IV, famoso por su amor a los niños. Sin embargo, la idea del anciano barbón vestido de pantalón y chaqueta rojos fue de un dibujante alemán de la publicación Harper's Weekly, quien pasó parte de su vida en Nueva York. Con el tiempo este personaje se transformó en habitante del Polo Norte, donde tiene su taller de juguetes y sus renos.
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Nicolás fue obispo de Mira (Turquía) durante el siglo IV. Sus restos fueron trasladados a Bari (Italia) en 1087 y por eso es conocido también como San Nicolás de Bari. Cuenta la leyenda que tres niños que habían sido descuartizados por un carnicero porque le molestaban, fueron resucitados por el santo. Por eso se le representa siempre vestido de obispo y con una caldera a sus pies con tres niños dentro. Este hecho ha sido celebrado durante muchos siglos por los monaguillos y las escolanías de todos los templos especialmente en catedrales y monasterios. |
Ideas para celebrar la Nochebuena en familia
Aunque algunos países celebran la Noche Buena (la noche del 24 de diciembre) más que el día de la Navidad (25 de diciembre), ambas fechas son válidas para festejar con “bombos y platillos” la llegada de Nuestro Señor a nuestro hogar.
Este es el día más importante del año para todo cristiano y por esto es importante purificarnos a través de la confesión, para recibir a nuestro Señor limpios de pecado. Es una celebración para que la familia se una en torno al pesebre a orar y reflexionar sobre el nacimiento del Niño Dios, hecho que dividió la historia de la humanidad.
Y para celebrarlo, qué mejor que un gran festejo familiar. La entrega de los aguinaldos alrededor del árbol, el rezo de la novena acompañada de cantos de villancicos en los que niños y grandes alaban la llegada del Niño Jesús y luego… una gran cena navideña.
Haga de la cena una experiencia familiar
La cena de navidad es la reunión familiar más significativa del año. La mesa es un escenario ideal para que la familia fortalezca sus lazos y enriquece la convivencia y las memorias que forman parte de la historia familiar.
Ese día los alimentos adquieren formas divertidas, colores extraños y sabores deliciosos. Si este año desea que los niños participen su elaboración, comiéncelos a motivar desde ya e involúcrelos en la planeación. Algunos acompañamientos y postres pueden ser hechos con anterioridad y esta es una buena manera de reemplazar el televisor por una actividad lúdica como es la cocina.
Así que tenga en cuenta las siguientes ideas para mantener el interés de los chicos en la cena navideña:
- Déle a cada niño una responsabilidad.
- Vaya al mercado con ellos para que todo el proceso sea una experiencia de grupo. Desde las compras, hasta la preparación.
- Comience con los platos que usted sabe que les encanta. ¿Les apasiona la mermelada de mora o las galletas de mantequilla? Pues que sea esta la primera receta en prepararse.
- Ponga toda la ceremonia y el ritual que necesita la cena y hágalos sentir importantes por toda su ayuda.
- No los critique si el plato no sale perfecto. Al contrario, motívelos.
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En el arreglo de la mesa de la cena navideña también debe ponerse todo el empeño y los chicos pueden ayudar no solo recolectando materiales naturales para su ensamble (ramas de pino o las típicas piñas del pino) sino armándolos y colocándolos en la mesa. Una linda idea es elaborar un pequeño arreglo en el puesto de cada comensal.
¿Con qué familia este año?
Uno de las decisiones familiares más difíciles de tomar cada año por esta época es: “¿Con quién pasamos este año la navidad... con tu familia o con la mía?” Aunque muchas familias ya tienen este ‘conflicto’ solucionado, para muchas es aún un motivo de preocupación pues si es cierto que la navidad es un día netamente familiar, hay momentos en que es imposible reunir las familias de ambos cónyuges bajo el mismo techo.
¿Qué hacen algunas familias para sortear este dilema? He aquí algunas ideas:
- Turnarse cada año: este año con tu familia, el próximo con la mía.
- Si ha habido la pérdida de un ser querido durante el año, la navidad debe pasarse con la familia que ha sufrido la pérdida, así no sea el turno de este año.
- Comprender que las personas de la 3ra edad (abuelos, tíos amigos de la familia) que se encuentran impedidas dependen de sus hijos y nietos para estas celebraciones. Por lo tanto siempre acogerlos en nuestros hogares, así toque el turno de pasar la navidad con la familia del otro.
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La virgen María, San José, El Niño Dios, los tres reyes magos, los pastores, la mula y el buey son los personajes centrales de todo pesebre. Sin embargo hay quienes de acuerdo a sus costumbres culturales o familiares agregan otras figuras o tipo de decoración. Los tipos de pesebres más conocidos son los siguientes:
Pesebre Bíblico: En este tipo de pesebre se reproducen todos los elementos propios de la época en que nació Cristo en Belén, como casas, animales y gente. En él se destacan los colores tierra en alusión al desierto y generalmente se decora con plantas naturales. Para no dañar la naturaleza, el musgo se puede reemplazar por papel verde o sintético.
Pesebre típico: Es una adaptación del pesebre a la cultura de cada región. Por ejemplo en Colombia, se acostumbra poner casas campesinas coloniales y animales propios de nuestro país como las gallinas.
Pesebre Ornamental: Es un pesebre artístico, en el que la imaginación y la creatividad juegan un papel importante. Por ello, vemos pesebres hechos en plastilina, cuero, madera, vidrio, barro, pintura, tela, metal y porcelana.
Haga el pesebre reunido en familia, ya que es una magnífica oportunidad para compartir con sus seres queridos en estas fiestas navideñas.