Amar y otros verbos (Amar e outros verbos)
Ana María Fernández
León: Everest, 2002; 59 pp.; col. “Punto de encuentro”;
ilust. de Xosé Cobas.
Veinticinco poemas breves, ordenados alfabéticamente:
amar, andar, bailar, cantar, comer, crecer..., soñar,
viajar, vivir. Por ellos desfilan emociones y sentimientos
de un modo que conjuga claridad y sencillez con sensibilidad
y hondura, sin que falte tampoco el buen humor. Sus
destinatarios son chicos ya lectores.
Poemas para las horas y los minutos (Egun osorako poemak eta beste)
Juan Cruz Iguerabide
Zaragoza: Edelvives, 2003; 85 pp.; col. “Aladelta”;
ilust. de Elena Odriozola.
Pequeños poemas, aparentemente sencillos, todos construidos
con habilidad e inteligencia. Unos juegan con los
sonidos al modo de las rimas infantiles, otros tienen
un golpe final humorístico, otros transmiten alguna
observación. «Parte el tren silbando / Fiu, fiu, fiu»,
empieza Ecos. Los últimos versos de En la
cama con los pies fríos dicen así: «Tengo los
pies fríos; / me encojo: / mañana me levantaré más
pequeño». Nieve comienza: «Nieva, nieva, nieva
/ los tejados puntiagudos se redondean».
Álbumes ilustrados
¡Qué lata de rata! (That Pesky Rat,)
Lauren Child
Barcelona: Serres, 2002; 32 pp.; formato grande; adaptación
de Miguel Ángel Mendo.
Una rata callejera sueña con llegar a ser una mascota
querida por alguien. Acaba poniendo un anuncio en
una tienda que vende mascotas y consigue ser mascota
de un tipo que resulta ser tan buena persona como
cegato.
Ilustraciones a doble página en colages, con figuras
contorneadas con trazos gruesos, una tipografía que
cambia de aspecto y tamaño según convenga... Pero
todo funciona correctamente. La historia está contada
con talento y de modo divertido, el personaje se hace
simpático y, en algunos momentos, incluso conmovedor
(hasta el punto de que algún lector o lectora muy
sentimental puede sentirse animado a buscar como mascota
una rata igual de apestosa...).
Las clases de tuba (Tuba Lessons)
Monique Felix
Texto de T. C. Bartlett. Pontevedra: Kalandraka, 2003;
32 pp.; formato mediano; col. “Libros para soñar”;
trad. de Eva Mejuto.
Un chico es enviado a clase de tuba con la indicación
de que no se detenga en el bosque. Pero en su recorrido
toca la tuba y comienzan a seguirle varios animales.
Se descontrola cuando irrumpe un oso… pero se recupera
cuando también se une al desfile.
Un publicista norteamericano compuso este álbum a
partir de un recuerdo de infancia. Al cabo del tiempo,
una editorial aceptó publicarlo pero encargando las
imágenes a la ilustradora suiza. Historia bien planificada,
graciosa y sugerente para chicos y para mayores, con
texto sólo en la primera y última página y un ritmo
«in «crescendo» hasta que un golpe final humorístico.
Cierra los ojos (Close Your Eyes)
Georg Hallensleben
Texto de Kate Banks. Barcelona: Juventud, 2002; 36
pp.; formato grande; trad. de Elodie Bourgeois.
Para convencer a su pequeño tigre de que cierre los
ojos y por fin se duerma, la madre le va quitando
todas sus preocupaciones…, asegurándole que, al despertar,
ella estará siempre allí.
Ilustraciones pictóricas a doble página, que van alternando
realidad e imaginación o sueño, enmarcadas las primeras
y sangradas las segundas. El autor, deudor de los
fauves y de los expresionistas, usa colores vivos
y compone con gruesos brochazos al óleo unas escenas
evocadoras que quieren romper las fronteras con la
realidad. Álbum como una canción de cuna para los
más pequeños, con acentos poético-sugerentes en el
texto.
Matías dibuja el sol
Matías y el color del cielo
Matías, pintor famoso
Rocío Martínez
Caracas: Ekaré, 2002; 22 pp.; col. “El jardín de los
niños”.
Tres álbumes sobre Matías, un topo pintor. Cuando
dibuja el sol ve con sorpresa que sus amigos valoran
más sus bocetos previos: aprende así que cada uno
ve cosas distintas en sus pinturas. Cuando se plantea
reproducir los colores del cielo ve cómo cada uno
se corresponde con el color de alguno de sus amigos.
Cuando pinta un cuadro acaba reconociendo que la casa
de un amigo es mejor que mil museos.
Ilustraciones compuestas con sentido teatral. Los
personajes caen bien pues son simpáticos y porque,
dentro de las posibilidades de un álbum tan pequeño,
tienen una personalidad definida, en especial el dubitativo
Matías y su animante amiga, la liebre Penélope. Se
subrayan de modo inteligente aspectos relativos a
la creación artística, en especial cómo el arte depende
de la mirada.
En busca del beso (The Kiss That Missed)
David Melling
Barcelona: Beascoa, 2002; 32 pp.; formato grande;
adaptación de Estrella Borrego.
Cuando el rey envía un beso a su hijo, el beso se
sale por la ventana y se pierde. Entonces el rey manda
en su busca a un caballero que no parece muy hábil.
Al entrar en el bosque se ve amenazado por distintas
fieras, primero, y por un espantoso dragón después.
Ilustraciones basadas en unos dibujos humorísticos
al modo de película de dibujos de Disney, y confeccionados
con secuencias gráficas típicas de cómic. Está lograda
la complementariedad de imágenes y texto. La historia
es simpática, adecuada para contar en alto y compartir
con los más pequeños.
El cuarto Rey Mago (The Greatest Gift)
Jackie Morris
Adaptación de Susan Summers del relato de Henry Van
Dyke titulado The Other Wise Man, 1896. Barcelona:
Omega, 2002; 32 pp.; formato grande; col. “Omega infantil”;
trad. de Rosa Pérez.
Artabán, un cuarto mago, se retrasa para partir en
busca del Rey de los judíos junto con los otros tres,
debido a que se para en el camino para cuidar a un
moribundo. Viaja entonces solo pero, una y otra vez,
llega tarde a todos los sitios, debido siempre a que
siente que debe detenerse para ayudar a alguien.
Alegres y ricas acuarelas, bien compuestas, que atrapan
el sabor oriental de los escenarios y que transmiten
las emociones o el movimiento de los personajes según
lo requiera la escena. El relato refleja bien el sentido
de la Navidad y algunas actitudes básicas de los seguidores
de Jesucristo, por lo que posee todas las condiciones
para conmover al lector.
El monstruo peludo
Pef
Texto de Henriette Bichonnier. Zaragoza: Edelvives,
2002; 38 pp.; formato pequeño; col. “Aladelta”, serie
roja; trad. de Juan Ramón Azaola.
Cuando un rey pasa junto a un monstruo feísimo es
capturado. El rey se intenta evadir diciéndole que
los niños son más sabrosos y prometiéndole uno...
El monstruo acepta y lo manda de regreso pero, cuando
al rey le sale al encuentro su propia hija Lucila,
se la tiene que llevar al monstruo. A la niña no le
importa, pues es tan redicha y descarada que logra
ponerlo frenético.
Texto y dibujos graciosos. Tienen chispa las insolentes
réplicas de Lucila. También las ilustraciones humorísticas
que las acompañan transmiten su talante incombustible
y respondón. Mucho más floja resulta la continuación,
recientemente publicada.
Pato va en bici (Duck on a Bike)
David Shannon
Barcelona: Juventud, 2002; 32 pp.; formato grande;
no indica traductor.
Pato monta en bici. Sus amigos concuerdan con él en
que se trata de una gran idea pero piensan otra cosa:
la vaca, que es estúpido; la oveja, que se hará daño;
el gato, que vaya manera de perder el tiempo; el caballo,
que aún así no es más rápido que él; los cerdos, que
el pato es un presumido; el ratón, que también le
gustaría ir en bici... Al final, cuando unos niños
dejan sus bicis, todos los animales de la granja montan
en bici a la vez.
Ilustraciones coloristas con perspectivas muy cinematográficas,
personajes simpáticos, sucesos repetitivos que facilitan
las cosas al lector pequeño, escena final apoteósica,
y un último guiño cuando en la última página dejamos
al pato mirando con atención un tractor. Historia
que puede ser contada en alto, incluyendo la dramatización
de los distintos acentos y sonidos de los animales.
La selva de Sara
Emilio Urberuaga
Zaragoza: Edelvives, 2002; 31 pp.; formato pequeño;
col. “Ala delta”, serie roja.
Sara es una especie de Tarzán pacificador que sabe
calmar las inquietudes de los animales: la jirafa
añora un cuello corto como las cebras, el hipopótamo
querría tener un pico para no tener dolor de muelas,
al cocodrilo le gustaría volar, el elefante desearía
vivir de noche como los búhos, los avestruces preferirían
un pico más largo...
Nueva edición de un álbum que llevaba un tiempo descatalogado.
Con ilustraciones cuadradas y textos al pie, es un
buen ejemplo de cómo lo más decisivo es siempre una
idea bien pensada y ejecutada. Las luminosas ilustraciones
de paisajes variados, con la calidad y la eficacia
expresiva propias del autor en el dibujo de los animales,
acompañan un texto divertido y positivo, que conduce
suavemente a una cordial aceptación de las condiciones
personales y a un aprecio bienhumorado del lado bueno
de las cosas.
Siete ratones ciegos (Seven Blind Mice)
Ed Young
Caracas: Ekaré, 2001; 40 pp.; formato grande; trad.
por Verónica Uribe.
«Un día, siete ratones ciegos encontraron Algo Muy
Raro al lado de su laguna». Cada ratón que se acerca
y toca una parte de Algo Muy Raro declara lo que ha
descubierto: un pilar, una serpiente, un acantilado,
una lanza, un abanico, una cuerda... Sólo un séptimo
ratón investiga el conjunto y es capaz de reconocer
lo que tienen delante: un elefante.
Historia narrada mediante colages montados sobre fondo
negro. Lo que cada ratón imagina, sin embargo, va
en su mismo color: Ratón Rojo habla de una columna
roja, Ratón Verde dice que la trompa es una serpiente
verde... Sólo Ratón Blanco lo ve tal como es. El texto
es complementario de las imágenes y recuerda los días
de la semana, los números, los colores... Su mensaje
sobre la necesidad de conocer los distintos puntos
de vista y no conformarse con una visión parcial de
las cosas, viene también sugerido por las ilustraciones,
que van mostrando aspectos del elefante o sólo las
colas de los ratones.
Narrativa para niños
El jinete del dragón (Drachenreiter)
Cornelia Funke
Madrid: Siruela, 2002; 417 pp.; col. Las Tres Edades;
ilust. de la autora; trad. de Rosa Pilar Blanco.
Lung, un joven dragón, abandona Escocia cuando su
valle se ve amenazado. Acompañado por una duende gruñona
llamada Piel de Azufre, y por un chico bondadoso de
nombre Ben, emprende un largo viaje hacia La orilla
del cielo, un lugar seguro situado en el Himalaya.
En el camino entrará en contacto con toda clase de
seres.
Larga narración en la que todo sucede con orden y
donde los episodios van bien entrelazados. Los personajes
tienen personalidades bien perfiladas en sus modos
de ser y en sus conflictos interiores, que se reflejan
mediante diálogos chispeantes en los que abundan los
juegos de palabras y las exclamaciones retóricas,
algunas realmente afortunadas. Todo el relato tiene
iguales características a las de tantas películas
Disney de dibujos animados, que cargan el peso de
los comentarios y las situaciones graciosas en los
secundarios: la cascarrabias Piel de Azufre, el homúnculo
Pata de Mosca, el avaricioso enano Barba de Guijo,
la ratona Lola Rabogrís…
El dragón perezoso (The Reluctant Dragon)
Kenneth Grahame
Barcelona: Diagonal Junior, 2003; 73 pp.; ilustraciones
de E. H. Shepard; trad. de Victoria Alonso.
Cuando un dragón se instala en una cueva de las colinas
y el pastor que lo descubre no sabe qué hacer, su
hijo se ocupa de charlar con él y ver qué planes tiene.
Descubre pronto que no tiene malas intenciones pero
cuando el pueblo se pone nervioso y piensa que deben
acabar con el dragón, acaba llegando San Jorge para
combatir con él. Entonces el chico apaña un combate
que deja satisfechos a todos.
Clásico relato del mismo autor de El viento en
los sauces. La naturalidad con la que se narra
todo está potenciada por las ilustraciones que acompañan
esta edición, las que le puso E. H. Shepard en 1928,
después de haber ilustrado Winnie the Pooh dos años antes. El relato no se cuenta con el punto
de vista de un chico sino con el de un adulto, que
sugiere que la lectura hace a los jóvenes más capaces
que a los adultos de buscar soluciones nuevas frente
a lo inesperado. Y que también ironiza sobre la pasión
por las peleas: el dragón dice a San Jorge cómo, en
su opinión, no hay motivo alguno por el que deban
pelear, que todo el lío montado le parece absurdo,
«fruto de los convencionalismos y el empecinamiento
popular».
Búho en casa (Owl at Home)
Arnold Lobel
Caracas: Ekaré, 2002; 64 pp.; col. “Primeras lecturas”;
formato mediano; trad. de Carmen Diana Dearden y Brenda
Bellorín.
Cinco relatos cortos. El invitado es el invierno,
al que Búho deja pasar y no se porta nada bien. Estando
acostado Búho ve aparecer unos Bultos extraños al pie de la cama que le asustan y le llevan a dormir
en el sillón. El Té de lágrimas se lo prepara
Búho provocándose lloros al pensar en cosas tristes. Arriba y abajo trata de la dificultad que tiene
para estar a la vez en los dos pisos de su casa. Búho y la Luna cuenta cómo Búho le dice a la Luna
que no hace falta que le acompañe a casa, pero la
Luna sin embargo lo hace...
Historias del mismo tenor que las de Sapo y Sepo. Como ellas, son graciosas, están bien contadas, y
van acompañadas de ilustraciones eficaces que subrayan
los sentimientos y la ingenua bondad del personaje.
El lenguaje, con modismos venezolanos, puede sonar
algo extraño a los oídos de un niño español.
Memorias secretas de un librero
Ángel Pérez Martínez
Madrid: Palabra, 2003; 124 pp.; col. “La mochila de
Astor”; ilustr. de Carlos Velázquez.
Primer libro del autor, un licenciado en filosofía
hispano peruano. Un librero octogenario llamado Felipe
va recordando episodios de su vida o transmitiendo
historias que conoce: una familia que se vuelve loca
con los libros de caballerías; un niño asustadizo
al que se le pasan sus miedos; otro chico que sufre
un ILGLA, un Impacto de la Ley de Gravedad de Lectura
Apasionada; la historia de un librero que no quería
sólo ganar dinero; cómo se organizan unos campeonatos
de lectura... Libro para quienes ya disfrutan con
los libros, pero que puede atraer a quienes los ven
más lejanos, pues tiene acertados golpes de humor
e ingenio, y personajes simpáticos.
La Gallina de la Paz (A Galiña da Paz)
Gloria Sánchez
Barcelona: Edebé, 2002; 152 pp.; col. Tucán, serie
azul; ilust. de Manuel Uhía.
Una gallina que desciende de Gallinasada, la gallina
del milagro de Santo Domingo de la Calzada, se plantea
llegar a volar como las palomas y convertirse, ¿por
qué no?, en una gallina de la paz. Para eso decide
hacer el camino de Santiago y pedirle al santo el
milagro. Con reticencias, su amigo Lagarturo decide
acompañarla.
Historia divertida cuyo humor se basa en el uso equivocado
de algunas palabras y de frases que proceden de refranes
y canciones, y en reacciones características de cautela
o de sorna. Los personajes de Gallina y Lagarturo
tienen personalidades bien definidas, las descripciones
e intervenciones de otros personajes secundarios también
son oportunas, son muchas las situaciones con gracia
y el escenario interior de la catedral de Santiago
es único.
Narrativa para jóvenes Diario de Paula
José Ramón Ayllón
Madrid: Bruño, 2003; 153 pp.; col. “Paralelo Cero”.
De regreso en su casa de Barcelona, en Navidad, Paula
recuerda lo sucedido en el último trimestre que pasó
en Vigo. En una especie de larga carta para Borja,
el chico del que se ha enamorado, rememora cómo ha
sucedido esto y algunas otras cosas de su pasado.
El autor vuelve a los mismos sucesos de su anterior
novela, Vigo es Vivaldi, y los cuenta desde
otra perspectiva con la intención de fabricar un relato
complementario pero independiente. Sin embargo, su
lectura debe ser posterior si se quieren captar mejor
muchas anécdotas y, sobre todo, porque sólo así se
verán las cosas a la luz que proporciona el final
de la primera historia. Igual que allí, la prosa es
excelente; los contenidos son inteligentes y están
narrados de modo divertido, y por momentos brillante;
el autor logra recoger bien el mundo interior de la
protagonista y llegar al corazón de los lectores.
El complot de las flores
Andrea Ferrari
Madrid: SM, 2003; 128 pp.; col. “El barco de vapor”,
serie roja.
Historia contada por dos narradoras. Una es Mara,
una chica de catorce años: su padre, médico, se queda
sin trabajo y debe aceptar un puesto por un año en
el lejano pueblo de Las Flores, en la Patagonia, con
gran desagrado de sus hijos, Mara y su hermano pequeño
Leonardo. La otra es Ángeles, integrante del llamado
Grupo de Rescate, unos vecinos que quieren salvar
el pueblo de su desaparición. Aunque Mara no sabe
nada, ellos piensan que parte de la solución es ennoviarla
con Sebastián, nieto del rico del pueblo.
Relato ágil y bien armado. Los personajes y la trama
generan simpatía y curiosidad. El lector conecta con
la iniciativa de los vecinos que quieren salvar el
pueblo, y con la incomodidad de la familia que debe
trasladarse allí. Se siente interesado y divertido
con el complot, en especial en las situaciones en
que sabe por qué le ocurren a Mara las cosas que a
ella le sorprenden, y también al ver a unos adultos
llenos de buena voluntad pero enredados en unas operaciones
un tanto chuscas.
El síndrome de Mozart
Gonzalo Moure
Madrid: SM, 2003; 206 pp.; col. “Gran angular”.
Irene, joven y sobresaliente violinista, pasa un mes
en un pueblo asturiano y allí contacta con Tomi, un
chico aparentemente retrasado del que se sospecha
que puede tener el síndrome de Williams, el mismo
de Mozart. En tramos narrativos alternos, unos contados
en tercera persona y otros por la misma Irene, se
despliega todo el entramado de relaciones que pesan
en la historia. El autor perfila muy bien la personalidad
de Irene y sus amigos, y transmite sus mismas dudas
y tensión ante cuál será el desenlace. Historia original,
contada con altura, que presenta personajes juveniles
reales aunque con infrecuentes ambiciones intelectuales
y artísticas.
Antes, cuando Venecia no existía
Victoria Pérez Escrivá
Madrid: Anaya, 2002; 181 pp.; ilust. de la autora.
Setenta mini-historias originales, ingeniosas y bromistas,
con un texto adicional que las apostilla o les añade
algo. Están escritas con una simpatía que resulta
contagiosa, y que también se desprende de las expresivas
ilustraciones de trazos gruesos con las que arranca
cada una y que algunas veces también las cierran.
Son relatos que podrían ser llamados de «nonsense»
reflexivo: por sus puntos de partida –el niño al que
sólo le crecían las piernas, un camello al que tiran
en paracaídas, un hombre que mete una estrella en
una caja...–, y por los comentarios que brotan al
hilo de unos argumentos zigzagueantes como buscapiés.
En su conjunto suscitan lo que podríamos llamar un
pensamiento sonriente como, por ejemplo, cuando se
nos indican que a nuestro alrededor hay un montón
de gente que un día fue mágica pero hoy está desencantada,
y «se la reconoce porque siempre está protestando».
Los tigres del mar y otros cuentos
Emilio Salgari
Madrid: Páginas de espuma, 2002; 282 pp.; colección
“Voces clásicas”; ilust. de Santiago Verdugo; edición
de Eleonora Arrigoni y Luis Navarro; epílogo de C.
Gallo y C. Lombardo; trad. de Eleonora Arrigoni.
Dieciocho relatos sobre náufragos, fareros heroicos,
pescadores de perlas, corsarios románticos, cazadores
de osos y de ballenas, traficantes esclavistas, unos
piratas de tierra llamados naufragadores porque con
luces engañosas atraen a los barcos hacia los escollos,
un barco fantasma, un submarino que lucha con un pulpo
gigante, una isla donde Francia tiene un conocido
penal, una intrépida mujer capitana cuyo coraje impide
que los hombres puedan consentirse a sí mismos quedarse
atrás...
Si, con la mirada de hoy, juzgamos enseguida que a
Salgari le sobran diálogos retóricos y descripciones
enfáticas, y que sus argumentos son lineales y previsibles,
cualquier lector desprejuiciado también debe reconocer
que sus relatos tienen el alma y la intensidad que
hoy echamos de menos en tantos textos mejor escritos,
y que a Salgari le sobran ideas para componer episodios
emocionantes. Por eso se le puede leer hoy con gusto
y agradecerle los acentos entusiastas propios de tiempos
más aventureros.
El poeta que huyó de Al-Ándalus
César Vidal
Madrid: SM, 2002; 189 pp.; col. Gran Angular, Aventuras
de Ayer.
Narración basada en sucesos de la vida de Shlomo Ibn
Gabirol. Con dieciséis años Shlomo es un brillantísimo
e impertinente poeta. Enviado a Granada junto con
su esclavo cristiano Samuel, requiebra con sus poemas
a una chica musulmana, aunque todos a su alrededor
le dicen que su proceder es una locura: la chica está
prometida a un jefe de la ciudad que, derrotado públicamente
por Shlomo, decide acabar con su vida.
Novela que atrapa por la personalidad del protagonista
y por la pintura de la época. Hay descripciones y
comentarios en torno a costumbres y creencias, judías,
cristianas y musulmanas; momentos de tensión resueltos
con los recursos típicos de las novelas de aventuras;
diálogos ágiles que subrayan actitudes ante la vida
y explican los porqués de algunos comportamientos;
una figura de referencia, ejemplo de fidelidad e integridad,
que aquí es el fiel Samuel. Es una lástima que tantas
dotes como demuestra el autor no luzcan todo lo que
deberían por lo que parece apresuramiento en la redacción.
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