Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

 

P.J.G./ReL - 19.10.2018

 

Foto: Pixabay 

 

Han pasado 10 años desde que el llamado "caso Morín" desató de nuevo el debate del aborto en España. En 2008 era una práctica generalizada, aunque bastante mal vista por la sociedad y más por los médicos. Se trataba de un delito despenalizado en tres supuestos, que servían de coladero para entre 70.000 y 100.000 casos al año. Las cámaras ocultas de la televisión pública danesa y del "Sunday Telegraph" mostraron que en la clínica del doctor Morín no se cumplían esos supuestos. El gobierno socialista de Rodríguez Zapatero cambió la ley para implantar el aborto libre sin causa en las primeras 22 semanas (y con coladero de "riesgo para la salud psíquica", hasta los 9 meses).

 

En un debate de 2008 en Els Matins de TV3 (que está transcrito aquí), Josep Miró, presidente de E-Cristians, denunciaba: "A la mujer no le dan alternativas ni información. Todos los mecanismos de la administración la envían a abortar. Si no quiere abortar, la envían a entidades privadas".

 

Pasados 10 años, y con una nueva ley, la situación sigue igual o peor: se presiona y dirige a las mujeres y sus parejas para que aborten, y el caso más claro es el de los niños a los que se les detecta síndrome de Down, una detección cada vez más generalizada. Con respecto a los 5 años finales del siglo XX, se ha multiplicado por tres la tasa de niños con este síndrome que son abortados... es decir, se ha divido por tres la capacidad de la sociedad española del siglo XXI para acogerlos. 

 

Así lo denuncia el catedrático en Farmacología Jesús Flórez Beledo en un artículo en "El Diario Montañés", titulado "Diagnóstico prenatal y síndrome de Down".

 

Jesús Flórez, como médico y padre de una hija con síndrome de Down, lamenta que la sociedad no sea capaz de quitar los miedos de las parejas asustadas y que la clase médica presione para abortar.

 

Presiones sutiles... o descaradas y pertinaces, de los médicos

 

Jesús Flórez, que es también el asesor científico de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria escribe:

 

"Con muy pocas excepciones, el número de testimonios que recibo por parte de parejas que han tenido que aguantar la presión sutil o descarada, y pertinaz, por parte de la clase sanitaria para que «terminen o interrumpan el embarazo» es sencillamente abrumador; destacando de manera única o exagerada los aspectos negativos del síndrome de Down. Si señalo a mis colegas sanitarios (con excepciones) no es porque sean los únicos, aunque ocupen un puesto privilegiado en el proceso. Hablo de conciencia social: porque, como hemos visto, después de los sanitarios están los familiares, los compañeros de trabajo, los amigos; las miradas, los silencios".

 

Siempre hubo presiones para orientar a estas parejas a abortar a su bebé... pero ahora, con las técnicas de diagnóstico prenatal y de cribado genético, estas presiones son una auténtica cinta transportadora hacia el aborto, como documenta un estudio australiano que señala Flórez.

 

"Acaba de ser publicado en el 'Journal of Intellectual Disabilities'  un estudio australiano en el que se pregunta a padres (varones) de hijos con síndrome de Down su opinión sobre el test prenatal no invasivo. «Comentaron sobre su percepción de presión para terminar el embarazo que provenía de cuatro fuentes:

 

- En primer lugar, percibieron la presión a partir de la información insuficiente y predominantemente negativa sobre la crianza de un hijo con síndrome de Down, información aportada por los profesionales sanitarios (obstetras, genetistas, ecografistas, matronas), y la encontrada en Internet.

 

- En segundo lugar, los padres reflejaron la existencia de una presión interna para terminar el embarazo, nacida de sus propias convicciones preconcebidas de que la crianza de un niño con síndrome de Down sería una carga.

 

- En tercer lugar, los padres percibieron, desde el mismo comienzo del proceso de diagnóstico, una esperanza por parte de los profesionales sanitarios de que el embarazo sería interrumpido, y esta esperanza era transmitida a través de una percepción de sentido de urgencia por parte de los profesionales sanitarios para que los padres tomaran una decisión.

 

- En cuarto lugar, percibieron la presión y la falta de apoyos por parte de la familia y los amigos, lo que describían como un factor en su decisión de terminar el embarazo»...

 

Así, esta presión pro-aborto en 4 fases (mucho más allá del simple miedo a un bebé distinto) requiere un auténtico heroísmo para ser superada.

 

Se ocultan datos... ¡sobre la felicidad!

 

Se sigue cumpliendo la falta de información, porque hay un dato que se oculta sistemáticamente: la inmensa mayoría de familias con hijos con síndrome de Down declaran ser felices. Y de esto también hay estudios.

 

"Basta abrir los ojos y leer las encuestas y los estudios", denuncia Jesús Flórez. "Las personas con síndrome de Down se duelen del aborto, afirman que desean vivir y se sienten felices con su vida. Sus familias consideran que han tenido que trabajar más, pero que la calidad de vida familiar no ha disminuido. Numerosas personas –familiares, compañeros de trabajo, empresarios– afirman que su propia vida mejora y cobra nuevo sentido en contacto con las cualidades que brotan de una persona con síndrome de Down. ¿Cómo borrar, entonces, esa conciencia social lacrada con el estigma de la perversidad del síndrome de Down? ¿Ayuda a ello el diagnóstico prenatal? Bienvenido sea si ayuda a facilitar la formación de la pareja y el encuentro con su hijo. ¿Es así?"

 

El reciente estudio australiano lanza unas conclusiones: "Si los padres perciben que hay más gratificación en su paternidad y más enriquecimiento personal al criar a su hijo con síndrome de Down, disminuirá la probabilidad de que elijan terminar el embarazo. La importancia de ofrecer a los padres equilibrada y significativa información para que tomen una decisión realmente bien informada, que acompañe durante el proceso del diagnóstico, es algo que no sólo ha sido expresado por futuros y actuales padres, sino también reconocida por algunos obstetras y consejeros genéticos».

 

La mentalidad eugenésica: la acogida se divide por tres

 

Flórez señala dónde ha llevado esta mentalidad eugenésica: "Las estadísticas nos dicen que en muchos países, España incluida, la tasa de abortos voluntarios tras el diagnóstico de un feto con síndrome de Down alcanza valores superiores al 90%. El nacimiento de niños con síndrome de Down en España descendió de 16,2 por 10.000 habitantes de 1996-2000, a 5,5 de 2011-15; a pesar de que aumentó el número de fetos engendrados debido a que la edad a la que las madres conciben se ha incrementado, y ello eleva la tasa de producción de la anomalía cromosómica".

 

"Claramente, nuestra conciencia social castiga el síndrome de Down hasta el punto de quitar la vida a quienes son engendrados con él. Esa adversa conciencia social se hace expresiva para una pareja desde el primer momento en que entra en contacto con la consulta ginecológica. «Vamos a someterle a un cribado para ver el riesgo de...». Ese término «riesgo» no es neutro. Y no con el objetivo de preparar el ánimo y formación de la pareja ante un posible hijo con síndrome de Down, sino para culminar un camino que termina en la eliminación de una vida".

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

 

ReL - 26.09.2018

 

 

Está circulando en las redes sociales este emotivo momento, en el que una abuela brasileña con Alzheimer, a quien está dando de comer su nieta, de repente la reconoce y le dice: "Te amo". La nieta al escuchar lo que le dice su abuela, le contesta “yo también te amo muchísimo”. La mujer comienza a acariciarle el cabello y ambas emocionadas comienzan a llorar. El clip es tan conmovedor que se hizo viral en cuestión de segundos.

 

Este video refleja la historia de cientos de personas que padecen o tienen un familiar con esta enfermedad.

 

 

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

 

Por Ferran Esteve/forumlibertas.com – 04.09.2018

 

Foto: Cathopic 

 

Es un hecho constatado por diferentes estudios que el matrimonio y la fecundidad son un factor clave para una economía próspera. Sin embargo, en la mayoría de países avanzados, la caída de las tasas de nupcialidad y natalidad son una realidad irrefutable.

 

En ese contexto, los cambios culturales juegan un rol determinante y, desde hace ya algún tiempo, están afectando negativamente al matrimonio tradicional y las tasas de fecundidad.

 

Un ejemplo de esos cambios se puede observar en las conclusiones del estudio internacional en 19 países ‘¿Qué tienen que ver el matrimonio y la fecundidad con la economía’, elaborado por el Social Trends Institute (STI), que, entre otras cuestiones, constata que las familias coherentes con su religiosidad tienen más hijos que las no practicantes.

 

Así, el declive de las prácticas religiosas y el auge del individualismo conllevan un retraso a la hora de construir una familia y una clara reducción del número de hijos. Además, el estudio hace mención a un factor amplificador de esta tendencia: la televisión abandera la actual influencia antinatalista de la mayoría de medios de comunicación.

 

Con valores religiosos, familias más numerosas

 

El estudio recuerda que el descenso de la fecundidad que se inició hace tiempo en Escandinavia, propagándose posteriormente al resto de Europa, “está fuertemente asociado a la difusión de valores seculares, el declive de la autoridad religiosa y el auge del individualismo”.

 

Esa revolución de los valores culturales tradicionales que se popularizó en la década de los sesenta llevó a un “cambio de actitud hacia el divorcio, la anticoncepción, el sexo, el tener hijos siendo solteros y la religión”.

 

Esas actitudes se difundieron rápidamente hacia el sur, “a través de España, Portugal, Italia y Grecia en los últimos años de la década de los setenta y a lo largo de los ochenta”, mientras las tasas de nupcialidad y de fecundidad iban cayendo, añade el estudio.

 

Como contraste, actualmente sigue dándose una “fuerte y creciente correlación entre los valores religiosos y las familias más numerosas que la media”, destaca el informe.

 

De hecho, “nuestros análisis de 53 países de todas las regiones del mundo, desde África a Oceanía, pasando por las Américas y desde la Europa central a la oriental, indican que “los hombres y las mujeres que asisten a los oficios religiosos al menos una vez al mes o más tienen 0,5 más hijos de media que los que asisten con menos frecuencia o no lo hacen nunca”, como se puede observar en este gráfico, reproducido a partir del estudio.

 

 

 

“En Francia, por ejemplo, las mujeres blancas practicantes aventajan en fecundidad media a las mujeres blancas no religiosas y, como el científico político Eric Kaufman señala, esta disparidad ha crecido a lo largo de los años”, indica el estudio.

 

Por su parte, “en España, las mujeres católicas practicantes tienen un número significativamente mayor de hijos que las católicas no practicantes, teniendo en cuenta los ingresos, el estado civil, la educación y otras constantes”, agrega.

 

Este contraste se puede observar en el resto del mundo: “las personas religiosas suelen tener un número de hijos considerablemente mayor que el resto de la población”, concluyen los responsables del informe en este apartado.

 

El altavoz antinatalista de la televisión

 

Otra cuestión que resalta el estudio acerca de la tendencia a reducir el número de hijos es “la creciente influencia de la televisión y otros medios de comunicación”, y recuerda que “incluso en los lugares más remotos del mundo, cuando se introdujo la televisión, la natalidad descendió”.

 

En ese sentido, hace mención al éxito de las telenovelas en países como Brasil, donde “tras la llegada de la ‘caja tonta’ a los hogares, la natalidad cayó en picado”.

 

Las telenovelas, en otras palabras, refuerzan el mensaje cultural que se transmite también en muchas películas de Hollywood y en otras exportaciones culturales de Norteamérica y Europa: que la gente rica, sofisticada, libre y autosuficiente es la que tiene, como mucho, uno o dos hijos”.

 

Sin embargo, el informe también señala que “aunque la modernidad fomenta la no fecundidad, actualmente se observa una contratendencia, todavía pequeña, pero potencialmente importante”.

 

“En los últimos años, las tasas de natalidad han comenzado a elevarse discretamente en lugares que tienen un fuerte compromiso con la igualdad de género y en los que hay muchas mujeres trabajando fuera de casa, como Suecia o Francia”, dice.

 

“En contraste, la fecundidad hoy en día está en sus mínimos en países en los que la familia tradicional y los valores religiosos son relativamente fuertes, pero se encuentran en decadencia, como Corea del Sur, Japón, Italia y Grecia”, advierte.

 

La idea de formar una familia, menos atractiva

 

En cualquier caso, todas estas tendencias “afectan al comportamiento reproductivo humano” y, al mismo tiempo, “afrontar la paternidad resulta difícil desde el punto de vista económico”, advierte el informe.

 

La caída de los salarios y la actual inseguridad en cuanto a la estabilidad en los puestos de trabajo juegan un papel importante para “muchas parejas jóvenes, llevándolas a la conclusión de que deberían permanecer sin hijos o retrasar el casarse y construir una familia”, advierte el estudio.

 

De hecho, “en tales condiciones, la idea de formar una familia y, en consecuencia, la idea de no dedicar todo el tiempo y las energías disponibles al desarrollo de una carrera profesional, se vuelve menos atractiva”, subraya el informe, que añade que, “en el caso de las parejas con dos fuentes de ingresos, la llegada de un niño puede significar la pérdida de la mitad de los ingresos del hogar”.

 

*Publicado originalmente por forumlibertas.com

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

 

Lafam/EFE - 04.09.2018

 

 

 

El papa Francisco afirmó que el divorcio se ha convertido "en una moda" cuando lo ideal para las familias es "la unidad", durante la audiencia general celebrada en la Plaza de San Pedro del Vaticano el pasado 29 de agosto. 

 

"Es una moda, también en las revistas leemos que este se ha divorciado..., pero, por favor, esto es algo feo. Yo respeto todo, pero el ideal no es el divorcio, la separación, la destrucción de la familia. El ideal de la familia es la unidad", afirmó.

 

Francisco dedicó la audiencia a recordar el viaje que hizo a Irlanda para participar en el Encuentro Mundial de las Familias.

 

"Las dificultades y problemas que las familias atraviesan no pueden minar la importancia de la institución familiar para la sociedad, para la humanidad o poner en discusión la necesidad humana fundamental del amor duradero", subrayó.

 

También destacó que "el amor vivido en el matrimonio es un don de Dios, que debe cultivarse cada día con el diálogo, con el tiempo que pasan juntos, con la ternura".

 

Y recalcó la importancia también de "la comunicación entre las generaciones y el rol de los abuelos en consolidar los lazos familiares y en la transmisión de la fe".

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Valoración del Usuario: 0 / 5

estrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactivaestrella inactiva

 

ACI Prensa - 30.08.2018

 

 Matrimonio de Jéssica y Fernando / Foto: Cortesía Michelly Emily J Souza

 

La reciente boda de una joven brasileña con cáncer terminal en un hospital ha conmovido las redes sociales, debido al testimonio de amor y fidelidad de los novios “en la salud y en la enfermedad”.

 

Jéssica Alves Ribeiro de Andrade y Fernando Medeiros de Andrade se casaron el 20 de agosto en una ceremonia celebrada por el P. Mário Silva en la capilla del Hospital Napoleão Laureano, en el estado de Paraíba (Brasil).

 

El P. Silva contó a ACI Prensa que la pareja estaba casada por civil desde el año 2012 y tienen un hijo de tres años.

 

Jéssica, quien actualmente tiene 27 años, lucha contra un cáncer a los huesos desde el año 2016 y había sido internada cuando el sacerdote fue a impartirle el sacramento de la unción de los enfermos a pedido de una persona.

 

“Esa noche ella sentía mucho dolor y al terminar de administrarle el sacramento le pregunté, porque me había conmovido con su situación, si podía hacer algo más y me dijo que quería casarse”, dijo el P. Silva.

 

“Ella me dijo que tenía muchos deseos de recibir la bendición de Dios y que sabía que eso le faltaba. Esa sería una gran cura y una gracia en su vida. Ella no quería morir sin recibir la bendición del matrimonio porque ambos eran católicos y tenían el sueño de casarse para tener una vida sacramental”, comentó.

 

“Llamé a la familia de ella y me pasaron el número de teléfono del novio. Le pregunté si tenía interés en casarse. Comencé a ir más veces al hospital y a realizar el proceso para saber si podían contraer matrimonio o no”, narró.

 

El P. Silva consiguió la autorización de la Arquidiócesis de Paraíba para celebrar la boda en el hospital y tramitó los papeles correspondientes de los novios.

 

“El médico de cabecera de Jessica me dijo que su caso era muy grave y que se trataba de un cáncer muy violento”, por lo que solo se le pueden reducir los dolores, indicó.

 

Durante ocho días el P. Silva se encargó de organizar la boda, junto con el hospital. Al inicio la pareja quería una ceremonia íntima en el cuarto de Jessica, pero decidieron casarse en la capilla del centro de salud porque su historia había conmovido a la gente y a los medios de comunicación.

 

Tres días antes el presbítero los entrevistó “para saber si estaban seguros de su decisión y si tenían alguna causal de impedimento o nulidad. También les hablé sobre los aspectos fundamentales del matrimonio”.

 

“Enfaticé que este no se trataba simplemente de un evento social que dura una noche y que después la gente tiene necesidad de otro. Les dije que el matrimonio era algo que ellos administraban, que ellos se entregaban uno al otro y que yo solo era un asistente”, contó.

 

“Les expliqué sobre el amor, la fidelidad, la alegría y la tristeza en la salud y en la enfermedad. En este punto me dediqué más a hablarle al novio: ‘Fernando, eres consciente de que tú te casas con Jessica en un momento muy difícil en su vida. Si tu amor fue capaz de soportar esas dificultades, podrás darle un ‘sí’ definitivo y libre’”, relató el sacerdote a ACI Prensa.

 

Jessica quería estar sentada durante la boda, pero el dolor físico no le permitió soportar toda la ceremonia. “Le dijimos: ‘si es necesario que vayas en la cama, te llevamos en la cama’”, recordó el sacerdote.

 

"El Evangelio de ese día señalaba que no se puede encender una lámpara para esconderla. Cuando vi a través de las ventanas de la capilla, me conmovió ver a todos los pacientes del ala del hospital donde ella estaba internada, porque no podían bajar hasta allí”, indicó el P. Silva.

 

Durante la homilía el sacerdote habló “sobre cómo las personas tienen pocas esperanzas en los casamientos cristianos” y que celebrar la boda de Jéssica y Fernando era dar una luz a todo el hospital. “Creo que eso fue lo que generó más conmoción, además que el novio y la novia tenían un aspecto bello”, expresó el sacerdote a ACI Prensa.

 

“Una anécdota curiosa es que ella no sonreía. Por más que lo intentaba, no conseguía sacarle una sonrisa. En el día del matrimonio, ella sonreía y hablaba con mucha facilidad que no era común. Podía verse que estaba muy renovada”, recordó el presbítero.

 

Después de la ceremonia, las familias, el sacerdote y los recién casados fueron al cuarto de Jessica. Allí Fernando relató que “al inicio ella no quería ser su novia, pero con el tiempo se enamoraron y sintieron la necesidad de hacerlo real”.

 

El P. Silva dijo que Jessica afirmó que “mientras haya esperanza, habrá vida” y que su matrimonio religioso “fue como volver a empezar o volver a nacer”.

 

“Su marido la cuida muchísimo y quiere acompañarla todos los días. Dejó el trabajo y todo para cuidarla. Él daba un testimonio de permanencia y el matrimonio católico hizo que eso se concretara”, destacó el sacerdote.

 

El P. Silva dijo que esta es la primera boda que celebra en un hospital y que ha sido un acontecimiento importante porque su madre murió de cáncer cuando él era niño.

 

“Cuando vi el caso de Jessica, que apenas tiene 27 años y es madre, me conmoví mucho, y al presidir su matrimonio me sentí muy realizado.

 

Cuando mi mamá falleció yo era muy pequeño y no sabía cuáles eran sus deseos ni podía hacer nada por ella. En cambio, pude hacer algo por Jessica”, manifestó el sacerdote a ACI Prensa.

 

1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

fb
twitter
youtue
Instagram

logo pie

Síguenos    
fb pie tw pie youtube pie  
© 2018 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme