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Una Junta Efectiva
Cuáles
son los temas que debe tratar un directivo eficiente.
En
las reuniones no se deben estudiar los balances.
¿Se imagina una reunión de junta en la que
no se estudien los balances de la empresa? Hoy eso es casi inconcebible,
pero felicidad de los abogados la lectura de los activos, pasivos
y demás renglones de los estados financieros debería desaparecer
más temprano que tarde de todas las empresas colombianas.
Por lo menos eso opina Alvaro Cadavid, director de Spencer Stuart,
cazatalentos y consultor en gestión.
Cadavid tiene razones para saberlo. Su empresa
en los Estados Unidos tiene algo más del 70% del mercado de selección
de miembros de juntas directivas en ese país.
Para el analista, en las mesas de juntas se
debería hablar más de estrategia y de futuro que de administración
diaria y de cosas del pasado como las que muestran los balances.
Para
qué es una junta
"El primer objetivo de una junta es el
de llevar el mundo a la empresa", indica Alvaro Cadavid, de
Spencer Stuart. Por eso conviene escoger personas de diferentes
disciplinas que aporten su experiencia para ayudar a resolver los
problemas corporativos y aprovechar oportunidades.
La segunda tarea de las juntas es la de servir
de apoyo al gerente. "El gerente no es la mujer maravilla ni
superboy", explica. "Es un pisco que tiene talentos y
destrezas pero que no tiene porqué sabérselas todas. Puede
tener vacíos." Ese hecho es muy conocido en las juntas del
primer mundo, pero no en las nuestras, sostiene.
Mostrar debilidades ante la junta puede tener
consecuencias fatales: " los directores se empiezan a preguntar
"¿para qué tenemos a ese tipo?, ¿para qué le pagamos?".
"Hacer sudar el gerente con preguntas duras es el deporte de
algunos miembros de junta. Sin embargo, para los entendidos, de
eso no se trata...siempre.
Otra labor es la de establecer la estrategia
de mediano plazo. No debe coadministrar en el día a día, sino crear
la visión de la empresa.
Finalmente, debe velar porque se cumpla la
ley y se sigan los principios éticos y los valores que los accionistas
le quieran imprimir al negocio.
Orden del día
"Primer punto, verificación del quórum.
Segundo, lectura y aprobación del acta anterior".
Esos son los requisitos de ley que aparecen
en todas las juntas y que molestan a Cadavid. "Bueno, hay que
hacerlo", termina por aceptar. Sin embargo, piensa que menos
mientras menos duren ese par de temas, mejor.
Después de los dos primeros, que son apenas
un trámite legal, el tercer punto, el informe del gerente, es el
tema central de la reunión. El gerente debe hacer un recorrido por
un grupo de índices que midan el comportamiento de los factores
críticos para su negocio específico. Cada firma tiene indicadores
distintos: participación en el mercado, rotación de inventarios,
velocidad de entrega de los productos, recuperación de cartera,
por ejemplo.
Se deben revisar los tres o los trece indicadores
que describan la actividad de la firma. "Hay que mirar
sus desviaciones, y establecer las acciones para corregirlas",
añade.
Si bien una parte de los índices salen de los
estados financieros, también se construyen con otro tipo de información
que no tiene nada que ver con Pacciolo ni sus registros dobles.
De hecho, Cadavid sostiene que los estados
financieros deben ser repartidos a los directores mucho antes de
que se realice la reunión de junta. Con esto, ellos podrán analizarlos
y llamar al presidente de la compañía a preguntar las cosas tópicas
que hoy se aclaran en las reuniones de juntas: ¿porqué subió el
gasto del teléfono? ¿cuánto costaron las fotocopias del mes? A las
sesiones de directorio sólo se deben llevar temas que sean de interés
a todos los miembros de la junta o que tengan una especial relevancia
para la marcha del negocio.
El cuarto punto de la reunión debe ser el de
los informes de los comités de junta, y por último, debería haber
un espacio de varios, que permite discutir otros temas que planteen
los directores.
El pasado no importa
Rodrigo Gutiérrez, presidente del consejo ejecutivo
de la fundación Corona y uno de los mayores expertos en juntas directivas
del país, sugiere que al menos el 70% del tiempo se dediquen a estudiar
temas de futuro y estrategia y sólo 30% a revisar asuntos del pasado
- como los balances -.
Cadavid concuerda con eso. "Si me dicen
que la proporción es 80%-20% estoy de acuerdo. Si es 70% -30% también.
Pero si es 60%-40% no", opina.
Dice que en el mundo moderno, el pasado no
vale. "es mejor invertir el tiempo en mirar el futuro. Cómo
mejorar lo malo y perfeccionar lo bueno".
Añade que en informe del gerente a la junta
debe haber la misma mezcla de pasado y de futuro. Por ello sugiere
hacer un pronóstico sobre los indicadores claves y mirar menos el
pasado.
Comités,
benditos comités
El chiste viejo para denigrar de los comités
lo sabe todo el mundo: "la jirafa es un caballo diseñado por
un comité". Pues bien, aunque suene raro, una receta para las
juntas eficientes es la de tener comités para estudiar los temas
especializados.
La propuesta de Cadavid no es la de conformar
grupos notables. En ellos deben estar todos los que saben del tema.
Un comité de mercadeo, por ejemplo, debe estar
conformado por el presidente de la empresa, el vicepresidente comercial,
la agencia de publicidad, y uno o dos miembros de la junta.
Cuando la importancia de un tema lo amerite, la junta debería tener
otros comités: de compensaciones, inversiones o ventas, por ejemplo.
Cuánto
tiempo, cuanta plata
Las juntas, deben ser de día, dice. A las dos
o tres de la tarde. Si se quiere empezar con un almuerzo, está bien,
pro nada de juntas por la noche y menos las que se citan a las 7:00
p.m. y a las que los directores llegan a las 8:30 p.m.". Es
una reunión de trabajo con horario, no una fiesta o un matrimonio
a la que cada uno llega cuando quiere". Para reforzar
su idea, sugiere que las reuniones no se hagan en un hotel, sino
en un salón de conferencias con ayudas audiovisuales, lápices y
blocks de papel.
Los directores deben estar dispuestos a destinarle
por lo menos cuatro horas a una reunión mensual, señala. Piensa
que con ese tiempo se crea espacio para discusiones menos formales,
"cháchara", dice, de las cuales pueden salir temas valiosos
para la empresa.
Además del tiempo de reuniones, los directores
deben separar otras doce horas mensuales paras sus tareas como miembros
de junta. Ese tiempo lo dedicarán a participar en los comités, a
estudiar el mercado y la competencia o a llamar al gerente para
preguntar sobre los estados financieros.
Con todos estos requerimientos empieza a aparecer
el tema de la remuneración. Hay que pagarle bien a los directores
para que hagan su tarea. Hay que atraer gente buena y retenerla.
Hay una razón. Cuando usted tiene una fábrica que compite contra
una venezolana, una sueca, en el mercado globalizado, una de las
claves para ser exitoso es no tener menos recursos que el competidor.
"su empresa debe tener las mismas materias primas, el mismo
costo del dinero y el mismo talento que los demás", explica
Cadavid.
Pocas
cifras
Carlos Chaparro, vicepresidente de auditoria
de la organización Ardila Lulle, es partidario de que se dedique
muy poco tiempo a ver la parte financiera del balance para mirar
la estrategia y planeación.
Chaparro es miembro de varias juntas de ese
conglomerado industrial. Sugiere: "mirar unos indicadores de
balance y pasar (a otro punto)".
Piensa que se puede obviar la discusión del
acta de la reunión previa enviándola con anticipación. Con eso,
se gana tiempo también para concentrarse en cosas del futuro. "
La estrategia también puede ser lo que va a pasar el próximo mes",
dice. "Oiga los comentarios de la gerencia a la junta que a
veces se pierden por concentrarse en las cifras", agrega.
Amor
por al balance
El
Codirector de la junta del Banco de la República, Sergio Clavijo,
mantiene su sesgo técnico. Sin duda se le puede sacar jugo a los
estados financieros. "Hay que sacarle tiempo para mirar los
datos del balance", dice. De esa lectura, explica que se puede
saber si para mejorar los resultados hay que esperar a que cambie
el entorno o hacer giros estratégicos. "hay que ver si las
pérdidas provienen del ciclo (económico) o cambió la naturaleza
del negocio y hay que variar la forma de hacer las
cosas".
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