Ladrones del tiempo
Veinticinco jefes de organizaciones que se reunieron en Chicago, Illinois, durante un seminario de administración, al preguntárseles qué era lo que les robaba más el tiempo, respondieron:
- Cosas extraviadas o traspapeladas
- Visitas inesperadas.
- Interrupciones inesperadas.
- Viaje diario al trabajo.
- Cartas largas.
- Espera a la gente.
- La falta de delegación.
- Personal mediocre.
- Reuniones largas y mal preparadas.
- Demoras en la correspondencia.
- Material de lectura que no guarda relación con el trabajo.
- Mala Organización.
- Pausas para tomar café.
- Dilaciones.
- Detalles rutinarios.
Un problema bien formulado está casi resuelto. Y así sucede también con aquello que nos roba el tiempo. La identificación clara e inequívoca constituye un paso hacia su control. En algunos casos, el control del problema comenzará casi automáticamente con su identificación.
Fuente: Revista Los Cerros
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