Retornar | Imprimir | Descargar

En repetidas ocasiones, nuestra mente puede deformar la realidad y nos hace ver situaciones cotidianas con una perspectiva negativa que termina perjudicando nuestro ambiente de trabajo. A continuación le presentamos algunos ejemplos de estas actitudes.

 

... ¡EVITÉMOSLAS!
  • Generalizar: “Lo malo siempre me ocurre a mí”
  • Etiquetar: “Soy un cobarde”
  • Ir de un extremo a otro: “Si no consigo ese trabajo me moriré
  • Seleccionar sólo lo malo de los hechos: “El aumento de sueldo y la buena valoración de mi trabajo no quiere decir nada; el jefe no me ha sonreído esta mañana, seguro que estoy en la lista negra”
  • Comparaciones envidiosas: “Seguro que ‘fulanito’ hace este trabajo perfectamente”
  • Reacciones inapropiadas: “Es el día de los presupuestos, llámame y diré que estoy enfermo”
  • Sacar conclusiones a primera vista: “¿ha visto a todos los directivos yendo hacia la sala de juntas? Seguro que van a decidir los despidos.”
  • Sacar las cosas de sus casillas: “Es la segunda vez que me despiden. Me van a tildar de fracasado toda la vida”
  • Negar y minimizar: “No he conseguido acabar el proyecto a tiempo, pero de todas formas no importa, nunca los leen.”
  • Desesperación: Los tres atributos más importantes, dijo San Pablo, son: esperanza, fe y amor. Es difícil imaginar a una persona que tenga fe o sienta amor, si no tiene esperanza