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Blogs LaFamilia.info - 02.04.2018

 

Foto: Freepik 

 

Querida mamá, 

 

Hoy he descubierto las maravillas que tiene el mundo exterior. Siento tu respiración, tus movimientos y recibo alguna que otra sensación que aún no puedo identificar. Sólo estoy quieto y me muevo al vaivén de tu caminar. No se aún cuánto tiempo llevo dentro tuyo; pero lo que si te puedo asegurar es que estoy feliz de estar cerca de ti. Me gusta descubrir que hago parte de tu ser y que soy fruto de tus entrañas. Quiero compartir contigo todo el tiempo de mi vida, aprender tantas cosas, caminar al lado tuyo, balbucear las primeras palabras, recostarme en tu regazo y quedar dormido tranquilo y seguro de que me protegerás. Estoy orgulloso de ti, mamá. No me importa la cuna en la que naceré, ni las comodidades que gozaré o no tendré, sólo quiero estar contigo. Disfrutar de tu sonrisa y tu voz encantadora, escucharte cantar, verte bailar y bailar contigo, saborear las deliciosas comidas que cocines. Sólo quiero descubrirte a cada instante y que tú me descubras a mí. Quiero ser la persona más importante en tu vida, que me dediques tiempo, que me des amor, compañía, cuidados y que sientas que conmigo eres feliz. Quiero que contemples mis manos, mis pies, mi espalda, mi pecho, mis ojos, mis oídos, y que te convenzas que de esa perfección tú fuiste cómplice. No conozco el momento en el que yo empecé a formar parte de ti; tal vez he sido fruto de algún instante impensado de lo cual yo no tuve culpa alguna. Quizás no me esperabas, no quisiste que eso pasara, no contaste con que yo iba a hacer parte de tu vida y ahora estás asustada. 

 

Mamá, tal vez quisieras que yo no existiera y estás pensando en terminar con mi vida… Pero, yo no tengo razón alguna para irme tan pronto al cielo. Yo no pedí estar dentro de ti, yo no elegí; fuiste tú la que elegiste y ahora estás tan confundida que no encuentras sosiego, no encuentras paz interior. Te dejas aconsejar por otras personas inescrupulosas e incapaces de ser responsables, de ver la vida de manera sobrenatural; que desconocen el milagro de estar vivos. Estás tan ciega para ver la belleza de ser madre y tan sorda para escuchar cuánto te amo y te necesito; sólo te interesas tú misma, el qué dirán, la comodidad, el egoísmo, la belleza insana. 

 

Mamá, si decides tenerme, no puedo mentirte, sí seré el fruto de tu sacrificio y permanente dedicación pues te voy a necesitar siempre. Vas a ser mi heroína por toda la vida, te voy a llevar grabada siempre como la mujer que dio luz a mi vida y aquella que dijo un sí rotundo sin condiciones y sin vacilaciones. 

 

Mamá, yo solo deseo que me abraces y sientas mi cuerpo tierno y delicado, que te sientas ilusionada y capaz de sacar adelante tus proyectos y los míos, que serán uno solo. Seremos familia, cómplices, amigos; estaremos unidos hasta la eternidad pues no hay un lazo más grande que el de madre e hijo. ¡No te pierdas esa oportunidad! Piensa en los tantos proyectos que podemos enfrentar juntos, las enormes montañas que escalaremos y los maravillosos días que compartiremos, llenos de alegrías y también de tristezas, pero que al lado tuyo voy a poder superar todo obstáculo porque tú siempre serás mi fortaleza.

 

Mamá, escucha la voz de mi corazón, siente mi palpitar, conoce mis anhelos, piensa en todo lo bello que vendrá cuando se haga realidad tu maternidad. No interrumpas este ciclo que se ha iniciado dentro de ti. Pocas tienen el privilegio de ser mamás y de gozar de la dicha de poder crear una vida. Tú eres mamá y no dejarás de serlo nunca. No importa que te sientas sola o que no he sido fruto del amor verdadero. Qué interesan los problemas que vengan, yo ya estoy dentro de ti y no puedes devolver el tiempo. Debes ser consciente de ello y desechar todo pensamiento de muerte y crueldad. La ley habla de tantas cosas, en diferentes países ya son aprobados muchos procesos para parar el embarazo, pero no es humano lo que se hace, yo estoy vivo dentro de ti y merezco nacer. Sólo estás pensando en tus derechos, pero ¿y los míos dónde quedan? Yo también tengo derecho a vivir, a correr, a saltar, a tener una familia, a conocer, a aprender, a viajar, a enamorarme, a servir a los demás, a ser alguien en la vida, pues también soy persona digna de estar en el mundo e irme de él sólo cuando Dios lo disponga. ¿Quiénes se creen los adultos en decidir cuándo nacemos o cuándo no? ¿Acaso se creen Dios? No tengo la culpa de nada que haya pasado en tu vida. 

 

Mamá, si aún no he tocado tu alma. Mamá, si aún no quieres aceptarme, por lo menos bríndame la oportunidad de nacer. Hay tantas familias que anhelan un hijo. Hay tantas personas orgullosas de ser papás. Búscame un hogar que me quiera, me cuide, me acepte. Búscame unos brazos que me acojan y se preocupen por mí para que alcance mi plenitud. Búscame un lugar donde yo sea importante y me forme para ser una persona de bien. Demuéstrame un poco de corazón y de ternura. No deseches la oportunidad que hoy te da la vida de ser mamá o de brindar alegría infinita a otra persona de serlo de corazón. Yo solo podré ser agradecido por la decisión de darme la vida y de dejarme vivir.

 

Te amaré por siempre, tu hijo.

 

***

 

VivianForeroBlogVivian Forero Besil

Licenciada en Educación Básica; especialista en Informática Educativa, en Gerencia de Instituciones Educativas y en Pedagogía e Investigación. Con amplia experiencia en docencia. Felizmente casada y madre de un hermoso bebé. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

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