Mi opinión es :
Cuando mi fuerza y salud, me ayudaban a sentirme, única en invencible, solía subir a los montes y mirar con orgullo desde la altura, sentía tener una perspectiva dominada y amplia del paisaje.
Al inhabilitarse una de mis piernas, tuve que quedarme abajo. Sufrí y miré hacia el monte con dolor, clamando injusticia y sintiéndome victima. Me cansé y empecé a observar la vida en la hierba de las tierras bajas, su belleza y todo el movimiento a mi alrededor, con tanto que enseñar. Y comprendí que antes pasaba de largo, caminando por encima de aquello sin mirar. Que me sentía feliz en las alturas, que evadía conocer muchas cosas y apreciarlas, que era necesario cambiar de perspectiva.
La vida, Dios o la sabiduría divina, pueden traer a nosotros este tipo de experiencias, para que crezcamos. Es mejor estar alerta, abierto, flexible, ver todo con amor y comprensión y en todas direcciones. No es fácil, sin embargo, es un principio básico que en ésta tierra nos han querido transmitir desde que llegamos "el amor y la humildad". No hay que esperar a que nuestra salud decaiga para aprender dolorosamente. |