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Concéntrese LA CONCENTRACIÓN EN EL ESTUDIO EFICAZ El estudio eficaz requiere concentración. La capacidad de concentrarse está supeditada en gran parte a las condiciones de ambiente que rodean al individuo y al estado físico de éste. Estar absorbido por el estudio es estar despreocupado de todo lo demás. Aprender a concentrarse es aprender a vencer las distracciones. Éstas podemos clasificarlas en tres grupos: 1 DISTRACCIONES DE AMBIENTE
Ruidos, luces, resplandores, etcétera. 2 DISTRACCIONES QUE PREVIENEN DEL ESTADO FÍSICO DEL ESTUDIANTE
Fatiga intelectual, dolor de cabeza, mareos, etcétera. 3 DISTRACCIONES EN FORMA DE IDEAS AJENAS AL TEMA QUE NOS OCUPA El problema del estudio se habrá resuelto en lo fundamental si vencemos estas distracciones que dificultan, entorpecen y llegan a anular el éxito de nuestro esfuerzo. Las distracciones pueden suprimirse generalmente por eliminación. La persona que desee concentrarse en el estudio ha de empezar alejando de sí cuantas influencias puedan perturbar su objetivo. Cuando se trata de las distracciones correspondientes al primer grupo (de ambiente), se combatirán eligiendo un lugar de estudio lo más apartado posible de toda clase de ruidos, conversaciones, gentes, luces, reflejos, colores brillantes, objetos extraños y cualquier cosa que altere el ambiente natural y acostumbrado y por consiguiente, atraiga nuestra atención desviándola del trabajo. Por lo que se refiere a las distracciones del segundo grupo (las originadas por el estado físico del estudiante), conviene evitar una fatiga excesiva, mantener la salud, el vigor del organismo, cuidar la alimentación y el funcionamiento digestivo, adoptar precauciones contra el cansancio visual y rodearse, en lo posible, de comodidades con respecto a la iluminación, temperatura y ventilación. Debe procurarse asimismo por ser de suma importancia, que la posición para el estudiante y la ordenación de éste eviten todo esfuerzo innecesario. En tan amplias generalizaciones cabrían muchas instrucciones detalladas; pero ante la imposibilidad de recogerlas todas, señalaremos algunas de las más importantes:
Pese a todo, no es posible evitar distracción. Por lo tanto, el estudiante debe acostumbrarse a concentrar su atención venciendo aquella tendencia. Para ello debe inculcarse la idea de que sus estudios son motivo fundamental en su vida y de que posee la capacidad necesaria para mantenerse firme en el camino emprendido y vencer todos los obstáculos. Las dificultades de lamente y las originadas por pensamientos ajenos al tema que nos ocupa deben ser alejadas en la forma que señala el capítulo segundo; es decir, eludiendo en todo momento cuanto pueda distraer la imaginación. Las ideas perturbadoras son tan numerosas como nuestras inquietudes, derivadas de los múltiples problemas en que se debate nuestra existencia. Es posible librarse de tales pensamientos cuando corresponden a otros deberes, problemas y dudas, anotándolos, con lo cual quedaremos exentos de preocupaciones molestas. La mayoría de las indicaciones que se ofrecen en los capítulos que siguen tienden a procurarnos la concentración deseada porque en realidad la distracción es un síntoma inequívoco del escaso interés por el estudio y de la ineficacia de los procedimientos empleados. |
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