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Un sistema para preparar los exámenes REPASO Y PREPARACIÓN PARA LOS EXÁMENES El repaso por sí solo, no es en ningún momento suficiente para una buena preparación, si con él tratamos de reunir en el último instante todos los datos y conocimientos de una materia que debíamos haber aprendido durante el curso. El repaso sirve únicamente para dar una idea general bien correcta y definida cuando se domina el tema, pero nunca para adquirir en un instante, y como por arte de magia, los principios que hasta entonces habíamos olvidado. Si no le antecede un trabajo diario, un estudio concienzudo y atento de los temas durante todo el tiempo lógico, una asistencia constante a clase, sólo lograremos una idea superficial y un extremo confusa de los temas, e incluso los escasos conocimientos que pudiéramos haber adquirido en esta revisión serán fácilmente perdidos. Por el contrario, empleado como medio de enérgica revisión al final de un curso aprovechado, es muy recomendable y de resultados positivos. Leyendo nuevamente las ideas fundamentales y comprobando una vez más la relación que une entre sí los temas, se conseguirá vigorizar la memoria y refrescar todos los conocimientos. El repaso de las notas tomadas en los libros y en las clases es también de gran utilidad a este fin. Si ellas le diesen la impresión de no ser apropiadas, relea rápidamente el libro de texto y obtendrá una idea de conjunto sobre él sin temor a errores o confusiones. Hecho esto, medite sobre cada punto importante, procurando recordar cuanto pueda acerca de él, recurriendo al libro y a sus apuntes cada vez que sea necesario hacer alguna consulta. Dos reglas principales han de presidir su revisión: 1a. Repase los puntos fundamentales. Haga un bosquejo del tema. Rechace los detalles y reflexione el tiempo preciso sobre ellas antes de ordenar los detalles. Le será fácil recordar los ejemplos si busca el medio de adaptarlos a las conclusiones generales y puntos de vista del tema. 2a. Tómese todo el tiempo necesario para el repaso. Evite la tensión nerviosa que produce el hacerlo a última hora. Empiece a repasar toda la materia del curso una o dos semanas antes de los exámenes. Tómese siempre la anticipación precisa, y si decide dejar algo para última hora, que sea únicamente el toque final en la víspera del examen. Aparte de la preparación de los temas que han de ser motivo de examen, es preciso también tener presentes algunas otras indicaciones de gran interés para el resultado del mismo: 1 TRATE DE DESCUBRIR EN EL PROFESOR LA INCLINACIÓN QUE PUEDA TENER POR DETERMINADOS TEMAS Esto le permitirá concentrarse en las lecciones o preguntas posibles para las cuales no esté preparada especialmente su lección. 2 MEDITE SOBRE LAS PREGUNTAS QUE LE PUEDAN HACER Y PENSAR CÓMO VA A CONTESTARLAS ¿En qué puntos insistió preferiblemente el profesor durante el curso y en los exámenes parciales? ¿Qué preguntas harían ustedes si formara parte del Tribunal? ¿Qué preguntas esperan sus compañeros de estudio? 3 PROCURE ESTAR BIEN DESCANSADO CUANDO LLEGUE LA ÉPOCA DE LOS EXÁMENES Y CONSÉRVESE TRANQUILO, CONFIANDO EN EL TRABAJO QUE HA REALIZADO DURANTE EL CURSO. Llevando a su ánimo la convicción de que ha estudiado todo lo necesario, de que el repaso de sus materias ha sido minucioso y cuidado, habrá fortalecido su seguridad y acudirá tranquilo al examen, lo que tiene una importancia, a veces, decisiva en el éxito o en el fracaso de aquél. Recuerde también que los profesores no pretenden hacerle fracasar por sistema y que siempre están dispuestos a ser benévolos con aquellos que hayan acreditado durante el curso su aplicación y buen entendimiento. 4 LEA DE NUEVO TODO EL PROGRAMA Y, MEDITE SOBRE CADA PREGUNTA EL TIEMPO NECESARIO PARA COMPRENDERLA. Como es natural que las preguntas se relacionen unas con otras, sucede que las ideas sugeridas por algunas de ellas pueden servir para contestar a otras. Esto le permitirá también calcular el tiempo que es conveniente dedicarles. La habilidad para establecer el plan de respuestas en conjunto no es menos importante que la capacidad de contestarlas separadamente. Adquiera, asimismo, el convencimiento de que ha observado con el examen considerado en su totalidad. 5 LEA CUIDADOSAMENTE CADA PREGUNTA ANTES DE CONTESTARLA Convénsase de que conoce el espíritu de la pregunta para contestarla en forma conveniente. 6 TRACE UN BOSQUEJO MENTAL ESCRITO DE SUS RESPUESTAS
Esto le ayudará grandemente a conseguir la respuesta correcta, completa y terminante para cada pregunta. Cuando se contesta después de una auténtica y profunda reflexión, es fácil convencer al tribunal de que domina el tema. 7 AUN DESPUÉS DEL ÚLTIMO REPASO DEBE RESERVARSE ALGÚN TEMA PARA EFECTUAR LAS RECTIFICACIONES PRECISAS Puede ocurrirle que en el último repaso se aclaren puntos de los que no estaba muy seguro, y esto le dará oportunidad para agregar los nuevos pensamientos e ideas que la mejor comprensión le haya suscitado al plan que ya tenía hecho, con lo que le modificará, completándole, para su mayor perfección. |
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