- En un corcho que se puede colgar en la cocina o en el pasillo,
se pegue una cartulina con el nombre de cada hijo. Cada vez que
cada uno realice un acto de orden por su propia iniciativa, se
le darán dos puntos positivos. Cuando haya que recordárselo
porque se le ha olvidado, y obedezca, solo ganará uno. Si
sigue sin ordenar, perderá un punto. Cada diez puntos, el
niño tendrá un reconocimiento ya sea elegir la película
de video, ir a comer un helado u otro que usted crea apropiado.
- Siempre es útil ser concretos en las órdenes
que se le dan a los hijos, asegurándonos de que el niño
sabe con exactitud lo que debe hacer y porqué. Por ejemplo,
no se le puede decir: “sé más limpio”,
sino “sé limpio y antes de sentarte a comer lávate
las manos”. Además es imprescindible que cada exigencia
se convierta en un acto que pueda comprobarse fácilmente
que ha sido cumplido.
- Para que el niño (a) se sienta cómodo en el inodoro,
es necesario que se quede desnudo (a) de cintura para abajo, de
modo que pueda abrir bien las piernas. Sin embargo, déjeles
las media o si está descalzo (a) ponga un tapete para que
no sienta una sensación desagradable del suelo frío.
- Una técnica muy sencilla pero eficaz para fomentar la
responsabilidad en los niños pequeños es invitarles
a contribuir para resolver las dificultades. Si se le pregunta
a menudo, qué es lo que haría él o ella para
resolver este o aquel problema, se le está dando la oportunidad
perfecta para entrenarse en la capacidad de tomar decisiones.
- Una buena táctica para que el niño no olvide
sus obligaciones, es ayudarle a elaborar una tabla con cada una
de las áreas que debe realizar a lo largo de varias semanas.
Así, cada vez que comience una semana, sabrá que
tendrá una tarea nueva.
- Fomente una comunicación familiar asertiva, es decir,
expresando lo que necesitamos, deseamos, creemos, sentimos y pensamos
de manera clara, directa, firme, sin agredir, respetando a las
otras personas. Los niños se sienten mejor cuando hablan
de sus sentimientos. Así no tienen que enfrentar sus miedos
sin el apoyo de un referente adulto.
- Cuando ocurra una rabieta en alguno de los chicos, proceda
de la siguiente manera:
- Garantice la seguridad del niño.
- No muestre ansiedad y evite agudizar la crisis mostrando
su nerviosismo.
- No responda ante la rabieta y espere a que se le pase.
- No trate de controlar la rabieta hablando, pegando, u obligando
al niño de cualquier otra manera a que cambie de
actitud. Lo mejor es dejar que la rabieta pase de forma
natural pensando que si una conducta no es reforzada tiende
a extinguirse.
Lo peor que podemos hacer ante una rabieta es acceder a la solicitud
que la ha provocado; es decir, un niño no puede nunca salirse
con las suyas utilizando este método. En caso contrario,
el niño aprenderá a utilizar este mecanismo cada
vez que quiera algo. El niño debe saber que si desea algo
debe expresarse con serenidad, negociando las cosas relajadamente,
pidiendo las cosas con corrección y aceptando de buena
gana una negativa por parte de sus padres.
|