
Consejos para vivir el cristianismo en la vida diaria
Fuente: “Urgencias de la Catequesis Familiar” de
Pedro de la Herrán y Fernando Corominas
- Pierda el miedo a decir que es católico practicante.
- No acepte planes los fines de semana que le impidan asistir a la Misa Dominical; y explique por qué.
- Invite a sus amigos a que le acompañen a confesarse.
- Bendiga la mesa, también cuando coma fuera de casa.
- Tenga una imagen de la Virgen en algún lugar de la fachada de su casa, o en el interior de su apartamento.
- En el restaurante, pregunte al mesero los viernes qué platos de abstinencia le recomienda. Explíquele luego de qué va la pregunta.
- Recuerde al vendedor de la esquina más cercana que la ley prohíbe exponer a la vista revistas pornográficas.
- Escriba al director de su periódico y sugiérale que incluya la calificación moral de las películas de televisión.
- Muestre con orgullo su familia numerosa.
- No diga: “hola”; diga: “adiós”. No diga: “menos mal “, diga: “gracias a Dios”. No diga: “quizá”, diga “si Dios quiere”.
- Sea postmoderno. Atrévase a elogiar ante sus amigos la santa pureza, la mortificación corporal, la virginidad o la obediencia al Papa, y deje que los que tengan complejos vayan al psiquiatra.
- En Navidad ponga, si quiere, árbol en su casa; pero no deje que sustituya al pesebre. Y envíe por esas fechas tarjetas de navidad con algún motivo religioso.
- No muestre su intimidad corporal.
- No se cuelgue un colmillo al cuello. Aparte de que es de mal gusto, el día de su entierro comprobará que era más práctica una medalla o escapulario.
- Repase el catecismo con sus hijos, que le vendrá muy bien a usted.
- Vaya por la calle de la mano de su novia, y regálele una bufanda si es que pasa frío.
- Con la misma desenvoltura con que usted cita a Mahoma, Gandhi o Martín Luther King, prueba con la Epístola a los Filipenses, el Evangelio de San Mateo o San Cirilo de Jerusalén.
- No regale el libro más vendido sin comprobar antes que no se trata de la última basura editada. Busque mejor una obra clásica de espiritualidad.
- El sacerdote no es Juan, o Manolo, sino Cristo. Muestre su veneración a los sacerdotes, tratándoles de usted y con respeto.
- Por San Antón, para su gato y su perro pida la bendición. Bendición que nunca pasa: por San Cristóbal su coche y por la Pascua su casa.
- Sonría. Una Colombia más cristiana es una Colombia más alegre.
- No se queje. Haga algo.
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