La familia constituye un grupo social en el que sus miembros
tienen una vinculación genética y donde el liderazgo es
ejercido por los padres. Como líderes del grupo, los padres
tienen que conducirlo en el ejercicio de su autoridad. Dice el
diccionario de la R.A.E. que la autoridad "es el crédito
que por su mérito y fama, se da a una persona en determinada
materia". Si analizamos la definición, determinaremos
alguno de los rasgos que caracterizan a la noción de autoridad:
- La autoridad es un crédito, un capital que puede
administrarse adecuadamente y, por tanto, aumentar, como cualquier
capital dinerario, o al contrario, inadecuadamente y, en consecuencia,
disminuir.
- Los componentes principales de ese capital son el mérito
y la fama, que son el resultado de las buenas acciones en el ejercicio
de la autoridad. Si el ejercicio de la autoridad hasta el presente
ha sido el correcto, se adquiere prestigio, mérito y fama.
Hay varios estilos de ejercer la autoridad. Veamos cuál
de ellos resulta más frecuente en nosotros, cuál
es nuestra tendencia para corregirla si fuera preciso.
Estilo permisivo o sobreprotector: Consideran que los hijos son
buenos y saben qué tienen que hacer. Hay que darles todo
lo que piden, especialmente aquello que los padres no pudieron
tener.
Tratan de evitar que sus hijos se enfrenten a las dificultades
de la vida, y van quitándoles obstáculos. En los
conflictos, los hijos siempre salen ganando. No hay una orientación
dada por los padres, los hijos crecen sin pautas de conducta.
Consecuencias educativas:
- Al no tener un código de conducta marcado, los hijos
no suelen tener referentes, y por tanto, no saben a qué atenerse.
- Les faltan hábitos de esfuerzo, de trabajo para ponerse
a la realización de un proyecto personal. Tienden a la
labilidad emocional.
Estilo autoritario: La razón es siempre de los padres.
Consideran que el respeto de los hijos proviene del temor. Los
padres imponen las soluciones en los conflictos que se plantean.
Los padres dirigen y controlan todo el proceso de toma de decisiones.
Critican a la persona ("eres un inútil"), no las
acciones de la persona, lo que genera una baja autoestima.
Consecuencias educativas:
- Pueden generar en los hijos sentimientos de culpabilidad ante
la imposibilidad de no cumplir los deseos de sus padres.
- Favorecen sentimientos de agresividad, de odio, al no sentir
los hijos la suficiente autonomía personal.
- Potencian conductas engañosas en los hijos para poder
pasar el control de los padres.
Estilo cooperativo: Los padres consideran que se pueden equivocar
en las decisiones como cualquier ser humano. Buscan y potencian
que los hijos puedan aprender autónomamente y que saquen
lo mejor de sí mismos. Ayudan en la búsqueda de soluciones
equidistantes del abandono y de la sobreprotección.
Consideran que los problemas son un reto para la superación
personal. Las relaciones entre padres e hijos están presididas
por el respeto mutuo y la cooperación.
Consecuencias educativas:
- Desarrollan en los hijos el sentido de responsabilidad para
que asuman las consecuencias de sus actos.
- Inducen en los hijos habilidades de trabajo en equipo.
- Los hijos aprenden actitudes de cooperación, de toma
de decisiones y respeto por las reglas.
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