Convivencia, Elegancia y Cortesía
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Lo que se debe hacer

Para una sana convivencia es preciso seguir, entre otras, las siguientes recomendaciones:

Conocernos un poco más y tomarnos menos en serio a nosotros mismos. Así sabremos cuáles son nuestras cualidades para apoyarnos en ellas y cuáles son nuestros defectos más arraigados para corregirlos. Una persona que no se conoce o que no se acepta como es, piensa que solo tiene cualidades y por lo tanto se convierte en un ser en permanente desequilibrio interior, susceptible y testarudo.

Capacidad de aprender y modificar actitudes ante las cosas nuevas.

Valorar y apreciar las cualidades de los demás, en vez de fijarse solo en los defectos y errores.

Comprensión, lo cual supone ponernos en el lugar del otro. Hablar siempre bien de los demás y cuando no sea posible, callarse.

No sentirse enemigo de nadie pues aunque estemos en desacuerdo con otras convicciones, podemos encontrar muchos otros puntos de coincidencia en la relación con dichas personas.

Respetar a los demás como deseamos que nos respeten y valoren a nosotros. Esta actitud puede tener manifestaciones muy pequeñas y materiales como una sonrisa, un obsequio, un ceder la palabra o el paso, etc.

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