He aquí algunos consejos que conviene tener presente:
- Los nombres: Es muy importante retener el nombre de la persona presentada y así no tener que dirigirse a ella de modo impersonal. Es preferible pedir que nos lo repitas, con una sonrisa y una frase amable, que por olvido la llamemos por un nombre que no es el suyo.
- A quién se nombra primero: Se debe presentar la persona “inferior” a la “superior”, es decir, según el rango o importancia de la persona. Por ejemplo, si estamos con una persona de edad, el joven debe ser presentado a ella. O si es de trabajo y estamos con el jefe, a éste se le presenta la persona de menor rango.
- ¿Estrecho la mano, o beso?: Es cuestión de cada cultura si al presentarse en situaciones informales, existe el beso. Así que observe ese detalle antes de besar a la otra persona. En cuanto a saludos formales, la persona a quien le han presentado a alguien es la que toma la iniciativa de extender la mano.
- Al estrechar la mano el apretón debe ser enérgico, sin hacer fuerza excesiva y sin dejar la mano fofa. En otras palabras, se debe ser breve y firme. Esto debe ir acompañado con una frase amable como “mucho gusto” o “encantada de conocerle” y dar el nombre.
- Cuándo permanecer sentada: A la hora de las presentaciones, si una de las personas que va a ser presentada estaba sentada y es hombre, éste se debe levantar; si es mujer, ésta puede permanecer sentada. Sin embargo, si la persona a la que está siendo presentada es mayor o de un rango mayor, se debe mostrar deferencia y respeto parándose.
- Qué decir en esos momentos: Además de las palabras de rigor, conviene ir prevenido para esos casos de silencio después de una presentación y disponer de temas generales como el clima, las circunstancias del motivo que ha provocado el encuentro, algún comentario sobre un acontecimiento de la actualidad nacional o internacional etc.
- Si se acerca un tercero: En este caso no hay que forzar las presentaciones. Sin embargo, si nos aborda un tercero mientras hemos entablado una conversación con quien acabamos de conocer, y esa persona se queda, debe ser presentada e incluida en la conversación.
- El tuteo: Conviene no tomarse confianzas excesivas con un tuteo indiscriminado. Tutear puede ser tan elegante como inoportuno. En esto, es muy importante observar las costumbres del círculo en el que se está y tener en cuenta si la persona a la que se dirige es de un rango que exige más formalidad.
- Cuándo utilizar el “don”: El tratamiento con el don cuadra en el trato con personas mayores, superiores jerárquicos etc. si no existe confianza.
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