Convivencia, Elegancia y Cortesía
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La puntualidad

La puntualidad es cortesía y por lo tanto el ser impuntuales causa molestia y ocasiona enfriamiento entre las amistades. Cuando se trata de una invitación a comer y es el único invitado conviene llegar unos minutos después de la hora convenida (nunca antes) para que los anfitriones estén listos para atendernos.

Llegar tarde es una falta de delicadeza. Sin embargo quienes pueden permitirse hacer esperar a los demás son las personas de mayor categoría, aun cuando estas, precisamente por su situación, deben esmerarse en esos detalles de urbanidad y delicadeza.

Las reuniones deben empezar a la hora prevista si ya han llegado algunos de los invitados. Si esperamos, lo que parecería una delicadeza con el que se retrasa, se convierte en indelicadeza con los que se han tomado el interés de ser puntuales.

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