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| La puntualidad | |||
Llegar tarde es una falta de delicadeza. Sin embargo quienes pueden permitirse hacer esperar a los demás son las personas de mayor categoría, aun cuando estas, precisamente por su situación, deben esmerarse en esos detalles de urbanidad y delicadeza. Las reuniones deben empezar a la hora prevista si ya han llegado algunos de los invitados. Si esperamos, lo que parecería una delicadeza con el que se retrasa, se convierte en indelicadeza con los que se han tomado el interés de ser puntuales. |
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