PROMESA, Empresa Cultural radicada en Costa Rica, acaba de enriquecer su Colección Centenario –abierta en el 2002 para conmemorar el nacimiento de San Josemaría Escrivá– con el aporte de la investigadora chilena, Carmen Vidal, sobre el corazón humano en las enseñanzas de este santo canonizado el 6 de octubre del 2002 en la Plaza de San Pedro.
El estudio de Carmen Vidal se enmarca dentro de un interesante filón de investigación que llegó a ser el tema, por su importancia, de una de las conferencias plenarias –el corazón de “padre” y de “madre”del Beato Josemaría –del Congreso Internacional “La grandeza de la vida ordinaria” celebrado en Roma en enero del 2002 en honor a Mons. Escrivá de Balaguer. El tema del corazón humano en las enseñanzas del “Padre” –como llaman los fieles de la Prelatura del Opus Dei a su fundador– será siempre objeto de investigación, pues uno de los carismas sobresalientes de su santidad es, precisamente, su gran capacidad de querer, de amar, y de llegar a interpelar el corazón humano de quienes le leen y escuchan a través de sus escritos y grabaciones.
Lo excepcional del aporte de la Dra. Vidal es que deja trazado el itinerario para la investigación futura de quienes quieran seguir explorando la riqueza de la personalidad de este “santo de lo ordinario” como lo definió Juan Pablo II en la ceremonia de la Canonización. La investigadora hace un recorrido de sus escritos apoyando, en citas del santo, todas las afirmaciones que va haciendo. Es un trabajo de síntesis, de hitos, de mojones que invitan a la reflexión y conversión del corazón.
Empieza la investigadora con el impacto que le causaron -en el primer año de Universidad- unos versos que leyó en Camino, obra de Josemaría Escrivá: “Corazones partidos / yo no los quiero; / y si le doy el mío, / lo doy entero”. Fue esta lectura la que actuó como catalizador y decidió la suerte de la elección del corazón de Carmen. Por eso fue que se empeñó, años después, en hacer este estudio. Había comprobado, personalmente, que ahí -en el corazón humano- es donde se gestan las grandes aventuras. Las decisiones radicales que comprometen toda la existencia humana son las que surgen y se dan cita en el corazón.
La Dra. Vidal rescata para la antropología la importancia de este tipo de estudios que -después del ensayo de Dietrich von Hildebrand sobre El corazón- van en aumento mostrando su “centralidad” en la persona humana. San Josemaría seguirá siendo -en este campo- un “experto en humanidad”. Primero, por el profundo conocimiento de sí que fue adquiriendo, gracias a su correspondencia personal a la Gracia; luego, por la infatigable entrega, generosidad y riqueza de su experiencia pastoral; y, por último, por su compromiso íntimo y personalísimo de luchar por ser, no solo “alter Christus” sino “ipse Christus”, en una búsqueda apasionada -que fue desarrollándose in crescendo a lo largo de su vida- por dejarse transformar totalmente por el Corazón de Cristo y tener los mismos sentimientos de Cristo: ¡un corazón a la medida de Cristo!
Un aspecto clave de este estudio es el realismo con que la Dra. Vidal aborda este tema cuando se hace la siguiente pregunta: “el corazón humano: naturalmente bueno?”. Desarrolla en este apartado toda la ascética de quien sabía amar y que por ello cuidaba “con siete cerrojos” el corazón, no fuera a ser que se distrajera “un ápice” de su total “compromiso de amor” con el Amor de los amores. Luego desarrolla, en otro apartado, la virtud como “paideia” del corazón, corazón que necesita formarse constantemente, por cuanto la acción humana procede del corazón y está llamada a ser obra del amor, y dada la condición del corazón necesita estar aprendiendo constantemente a amar, para discernir entre el Bien y los bienes e ir logrando, a través de los hábitos del buen amor, las mejores elecciones que le proporcionarán la armonía y felicidad que anhela y busca incansablemente este “corazón inquieto”.
Para finalizar quiero decir, como directora de la Colección Centenario de la Editorial PROMESA, que entre los estudios publicados hasta la fecha y que tienen que ver con el carácter polifacético y la promoción de santidad que San Josemaría sigue impulsando, con la ayuda del Espíritu Santo, en muchísimos campos –el de la alemana Jutta Burggraf sobre la mujer; el del italiano Flavio Capucci sobre un mundo de milagros; el del guatemalteco Gustavo González Villanueva sobre la santidad sacerdotal; el de los ponentes del Congreso Hispanoamericano sobre la educación; el del español Jose Antonio Ibañez-Martin sobre la formación social y cívica en la universidad; el del español Antonio Orozco-Delclós sobre su amor a la Virgen; el de la colombiana Helena Ospina sobre su aporte a la cultura; el del colombiano David Mejía Velilla sobre su talante literario; el de los ponentes de Costa Rica, Italia y España de la primera edición costarricense de Camino–.
Entre todos éstos, la investigación de Carmen Vidal apuntó hacia el centro de la personalidad del santo, de donde brota -como fuente inagotable- la razón de ser de su querer y de su obrar. Mil gracias, Carmen, por este aporte que invita sucesivamente a las conversiones del corazón conque San Josemaría nos interpela en la lucha por la santidad en lo ordinario! |