¿Para qué sirve el cristianismo? Esta pregunta se plantea de distinto modo en las sociedades opulentas, que rodeadas de bienestar no entienden qué necesidades les pueda satisfacer. Y en las sociedades empobrecidas que parecen reclamar algo distinto -más práctico y realista- de lo que el cristianismo ofrece.
Los propios cristianos con frecuencia no tienen una idea clara sobre cuál es el beneficio que supone para las personas y las sociedades el ser cristiano. Y esto, a veces, limita su testimonio. Está claro que el cristianismo anuncia una felicidad en el más allá. Pero no siempre se entiende qué ofrece en el más acá.
Sin pretender responder a todas las cuestiones planteadas, este libro reflexiona sobre la manera en que el cristianismo actúa en el mundo -a modo de fermento como doctrina salvadora; como impulso de caridad, como anuncio y celebración de la redención de Cristo. Este enfoque permite esbozar una síntesis breve y original del mensaje cristiano. |