Por LaFamilia.info - 24.09.2018

 

Foto: Freepik 

 

La felicidad es un aprendizaje como cualquier otro, pues en gran medida, ésta depende de nuestra actitud y voluntad para alcanzarla y no como se suele pensar que está sujeta a factores externos. Así que en casa, podemos hacer de la felicidad una "asignatura" más. En LaFamilia.info te damos las siguientes estrategias. 

 

Antes que nada, hay que tener presente que para educar a los hijos en la felicidad, es importante propiciar un ambiente ambiente positivo y alegre, no olvidemos que los niños son como "esponjas" que absorben el clima emocional que les rodea. Por consiguiente, los padres debemos afrontar de la mejor manera nuestro estrés laboral, las situaciones complicadas o los problemas matrimoniales que se presenten en el camino; es un gran reto pero se puede lograr. 

 

"Manos a la obra" 

 

Enseñarles a los hijos a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, de las situaciones sencillas pero enriquecedoras, de los regalos que nos da la naturaleza… Hay que volcar la mirada hacia el tablero blanco sin detenerse en el minúsculo punto negro. Estas son algunas estrategias para educar a los hijos en la felicidad, el positivismo y motivarlos a ser emocionalmente fuertes: 

 

1. Invitar a los hijos a que valoren la vida con sus días de color y sus días grises, poniendo una actitud positiva y sacando provecho de las situaciones difíciles.

 

2. Enfatizar en realizar adecuadamente los procesos, más allá de los resultados obtenidos. Hacerle mayor énfasis al esfuerzo y la perseverancia.

 

3. La gratitud es una de las vías que conducen a la felicidad. Es importante enseñarles a los hijos a agradecer todo lo que reciben y que por momentos se les hacen invisibles: los alimentos, la familia, los amigos, la posibilidad de estudiar, de compartir con otros, de aprender, de respirar… Para fomentar este valor, se aconseja que los hijos observen las experiencias de personas con menores posibilidades que las suyas y aún así son alegres con la vida que tienen.

 

4. La autoestima es otro elemento determinante para ser feliz. Educar a los hijos bajo el amor, la autoridad asertiva, la seguridad en ellos mismos y la auto aceptación, serán primordiales en esta misión.

 

5. Brindarles las herramientas para que sepan afrontar sus propios retos, dejando que sean ellos los que resuelvan a la medida de sus posibilidades; cada edad tiene sus desafíos. Del mismo modo hay que dejar que se equivoquen y que desarrollen la capacidad para tolerar sus frustraciones.

 

6. Proveer un ambiente alegre, optimista, en el que diariamente haya espacio para el juego, las risas y el humor; es tan beneficio para los adultos como para los chicos.

 

7. El sentirse amado es otra de las fuentes de la felicidad. Los padres deben expresar el amor a sus hijos a través de gestos cariñosos como abrazos, besos, caricias… tanto a las hijas como a los hijos varones.

 

Está claro que para lograr que los hijos sean alegres y optimistas, los padres deben poner toda su voluntad para lograrlo, y cuanto más temprano comience esta labor mucho mejor. Igualmente no se debe bajar la guardia a medida que los hijos crecen; la adolescencia a pesar de ser una etapa con altibajos, es cuando los hijos más necesitan de un ambiente positivo, comprensivo y alegre.

 

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