Por LaFamilia.info
 

 

El 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, oportunidad para enseñar a los hijos a entender y respetar esa característica de la vida de algunas personas, de manera que desarrollen hacia ellas, la empatía, el afecto y la aceptación.

 

La Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial estiman que el mundo hay más de 1.000 millones de personas que experimentan alguna forma de discapacidad, y afirman que faltan mecanismos para asegurar la igualdad de oportunidades para ellas.

 

Se hace necesario por tanto, fomentar una mayor integración en la sociedad de las personas con discapacidades, y educar a la población para la inclusión, el respeto y la solidaridad; tarea que comienza al interior de la familia.

 

Cómo hablar con los niños de discapacidad

 

A partir de los cuatro años, los niños comienzan a notar las diferencias físicas y cognoscitivas entre las personas. Por eso, cuando los pequeños ven a alguien con alguna discapacidad, les causa curiosidad y pueden hacer preguntas como, por qué esa persona está en una silla de ruedas, por qué no puede ver, por qué habla o actúa de otra forma, etc.

 

En ese momento es conveniente que los padres aprovechen la ocasión para hablar del tema; deben dar una respuesta sencilla y oportuna a los hijos, partiendo del respeto y resaltando los valores que tiene todo ser humano por encima de cualquier condición. Este primer paso dará inicio a un proceso formativo que les permitirá en un futuro, entender desde su propia realidad, la realidad del otro; y relacionarse naturalmente con las personas con discapacidad.

 

Algunas ideas que los padres deben tener presente:

 

Hablar sobre las diferencias. En una primera conversación se puede explicar a los más pequeños que todos somos diferentes en algunos aspectos, se puede ejemplificar a través de las diferencias de los rasgos físicos que varían de cultura a cultura, el color de piel o de pelo. Todo ello bajo la idea de la aceptación y la inclusión.

 

Claro y sencillo. En las primeras edades se deben emitir conceptos claros y aptos para su nivel de comprensión. A medida que ellos indaguen más, se les podrá ampliar la información. Por ejemplo algunos niños piensan que la discapacidad les puede pasar a ellos o se les puede pegar. En este caso se les deberá explicar que la mayoría de las personas con discapacidad nacen así, y que no es contagioso.

 

No incitarles a sentir lástima. Hay que evitar transmitirles a los hijos “lástima” o “pesar”, pues la discapacidad no tiene por qué generar este tipo de sentimientos. Mejor, hay que enseñarles a ser solidarios, respetuosos y amables.

 

Rechazar las burlas y el menosprecio. Los progenitores han de ser enfáticos en el trato respetuoso que sus hijos deben ofrecer a quienes tienen alguna discapacidad. En caso de demostrar una actitud negativa, se debe corregir de inmediato. No sobra decir que el ejemplo es determinante.

 

Usar los términos correctos. Hay que ser cuidadosos en usar las expresiones correctas para referirse a las personas con discapacidad. El equipo médico del portal BabyCenter sugiere: “Procura centrarte en la persona y no en la discapacidad. Di `el niño que tiene autismo´ en lugar de `el niño autista´. También procura evitar referirte a los niños que no tienen discapacidades como `niños normales´, ya que esto implica que los otros son anormales.”

 

Igualmente los especialistas explican que no se debe actuar con misterio, “cuando tu hijo y tú se crucen con alguien que tiene una discapacidad, no hace falta que le digas `no mires´ o `sigue caminando´”. Con esta actitud se siembra en los niños la semilla de la indiferencia y el rechazo.

 

Finalmente, es bueno favorecer el encuentro con personas con discapacidad, de esta manera, los hijos desarrollarán empatía, solidaridad, respeto, aprecio y finalmente aprenderán mucho al compartir con personas que nos dan lecciones de vida.

 

“La falta de sensibilidad, es la mayor discapacidad”

 

Foto: LaRazón España. De los cuatro hijos que tienen Macarena y Francisco, dos de ellos, Fátima (arriba al extremo derecho) y Nicolás (a la izquierda), padecen síndrome de Down.

 

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