ReL - 25.05.2018

 

 

 

Todas las preguntas que pueden plantear los niños de corta edad sobre el sexo, y respuestas sencillas, concretas y prácticas, con la verdad por delante, adaptadas en su expresión a la mentalidad del pequeño: eso es lo que ofrece Pedro Pérez Cárdenas en el libro La educación sexual de los hijos.

 

El objetivo es claro: ayudar a los padres para que sean ellos quienes eduquen a sus hijos en este tema, en vez de dejar esa formación en manos menos responsables… y que les aman menos.

 

Pedro Pérez Cárdenas, doctor en Psicopedagogía y Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Valladolid, ha dedicado veinte años a la enseñanza de adolescentes y jóvenes y desde hace quince preside el Comité Independiente Antisida. En entrevista con el portal ReL, el autor responde a las siguientes inquietudes:

 

-¿Por qué estima que es tan importante educar en la sexualidad a los hijos?

 

-Así como es importante la educación vial de los hijos para que sepan conducirse por las calles y carreteras, o el educarles en la conservación del medio ambiente, tanto o más importante se hace educarlos en su afectividad, en sus sentimientos, en su atracción sexual. No queremos que vivan en la selva y con la ley de la selva, dejándose simplemente llevar por unos instintos.

 

-Usted insiste en llamar a las cosas por su nombre: pene, vagina, masturbación… ¿Considera que no hacerlo así favorece la desinformación de los chicos y chicas?

 

-Abordar un tema, una explicación, debe comenzar, se ha dicho siempre, por llamar a las cosas por su nombre. Usar palabras sinónimas también es correcto, para ajustarse a la edad de los hijos, o para no caer en la incomprensión o en la zafiedad.

 

-Las explicaciones han de ser acordes con la edad del receptor…

 

-Si algún contenido educativo debe acoplarse a la edad y desarrollo psicológico del receptor, este es el de la educación sexual. Son muchos componentes los que se deben integrar armónicamente.

 

-En sus reflexiones no desliga los aspectos biológicos de los afectivos y amorosos. ¿Cree necesario que vayan juntos?

 

-Necesario que vayan juntos es poco decir, es algo imperativo. La falta de un aspecto, y en la proporción adecuada, hace que el producto sea imperfecto y, a veces, incluso perjudicial, indigesto.

 

-En este sentido, critica la información sexual que se recibe en la escuela pública porque aborda mayormente la parte biológica.

 

-No debemos generalizar a una escuela u otra, privada o pública: allí donde se vea una carencia, hay que hacerlo notar. Una educación sexual reducida a lo biológico, que por indiferencia, olvido, cobardía u otras razones olvidara, por ejemplo, los sentimientos y afectos de las personas, sería tan peligrosa como enseñar en las escuelas todo tipo de armas de fuego y su empleo.

 

-Muchos padres rehúyen esta obligación de informar y formar a los hijos en la sexualidad. ¿Qué les diría al respecto?

 

-Que si no toman ellos las riendas, otros lo harán por ellos manipulando a sus hijos. Son frecuentes los lamentos de padres que no hablaron a tiempo.

 

-¿Considera que hay una hipersexualización en la sociedad?

 

-Es una realidad evidente, se fije uno en las modas, en canciones, en películas, en propagandas, en diversiones, etc. Todo está bañado de componentes y reclamos sexuales de los que no están exentos los menores.

 

-¿Qué consecuencias ha observado de ello en sus asesorías psicopedagógicas?

 

-Algo parecido a lo que nos sucede a los adultos cuando vamos conduciendo un coche por la noche y otro auto nos deslumbra. Los menores tienen unos reclamos deslumbrantes por todos los lados y ello los desvía y accidenta con mucha frecuencia.

 

- Las redes sociales e internet han abierto otra brecha para los acosos y la pornografía. ¿Cómo pueden los padres no solo minimizar sus riesgos, sino conseguir que sus hijos tengan recursos personales para rechazarlos?

 

-Hay muchos consejos que se podrían dar. Me quedo ahora con uno muy simple, como es que los hijos tengan acceso a internet en lugar público de la casa; eso, unido a que no usen a cualquier edad un móvil de última generación, les haría mucho bien. El que los propios hijos tengan recursos personales para rechazar los peligros queda ya al resultado de una lenta tarea global en la educación de madurez y responsabilidad.

 

-¿Qué destaca o considera novedoso de su libro?

 

-Yo nunca me había encontrado con un libro tan accesible, práctico y fácil de leer sobre la materia. Los grandes tratados que se quedan entre especialistas no llegan, por ejemplo, al padre o madre que se ven en un aprieto ante una preguntita de su hijo o hija.

 

En LaFamilia.info te ofrecemos varios recursos que te pueden servir de gran ayuda en este tema, ver aquí

 

 

 

Opusdei.es - 04.05.2018 

 

Foto: Freepik 

 

Hoy en día los niños tienen desde muy pronto acceso a todo tipo de contenidos a través de los móviles y de internet. Además de estos medios, sus mismos compañeros y amigos suelen ser quienes les brindan la información sobre afectividad y sexualidad. Con este panorama, es necesario que los padres ayuden a sus hijos para que aprendan a tomar buenas elecciones. Y elegir bien conlleva ayudarles a estar bien informados y a ser capaces de discernir lo que es bueno para sus cuerpos y sus almas de lo que resulta dañino.

 

No existe una receta sobre el mejor modo de hablar con nuestros hijos sobre la sexualidad. Se trata, más bien, de crear un nivel de confianza y naturalidad con ellos, sabiendo ajustarse a su edad y a lo que son capaces de entender, aprovechando la relación personal que tienes con cada hijo. Por eso, este video fue creado para apoyar a los padres en esta tarea.

 

Hablar con los hijos sobre la sexualidad

Lola González / Infovaticana – 14.11.2016

 

20161114edshFoto: Freepik 

 

Varias investigaciones revelan que los niños y adolescentes comienzan a estar expuestos a contenido pornográfico desde una edad temprana. Uno de cada diez adolescentes de entre 12 y 13 años temen, además, ser “adictos” a la pornografía según un estudio de 2015. 

 

A pesar del grave daño que causa a los menores estar expuestos a contenidos pornográficos, en la actualidad, los niños y adolescentes pueden acceder a la pornografía online con demasiada facilidad, ya sea por accidente a través de ventanas emergentes o enlaces engañosos, o porque están buscando este tipo de contenido.

 

Un informe del Comité de Mujer e Igualdad del Parlamento de Reino Unido acopia los resultados de un estudio realizado con jóvenes en 2014. Este estudio muestra que el 24,6% vio por primera vez pornografía online a los 12 años y el 7,3% cuando eran menores de 10 años.

 

Según esta investigación, el 60% de los jóvenes tenía 14 años o menos cuando vio por primera vez pornografía online. De entre estos, el 62% afirmó que vio estos contenidos por casualidad en la red o porque se los mostró otra persona. Sólo el 22% de los encuestados afirmó haber buscado pornografía en la red a propósito.

 

El informe también indica que el programa de educación sexual de Reino Unido “Big Talk Education” ha observado un aumento de niños y adolescentes con adicción a la pornografía.

 

Según una investigación realizada por Bitdefender -proveedor de software de ciberseguridad en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, España, Perú y Rumanía- uno de cada diez visitantes de las páginas web con contenido pornográfico tiene menos de 10 años, a pesar de que estos sitios piden a los usuarios confirmar que son mayores de edad.

 

“La investigación muestra que, a menos que sean supervisados cuidadosamente por sus padres, los niños comienzan a visitar páginas web de pornografía desde una edad temprana”, advierte el analista de Bitdefender Bogdan Botezatu.

 

Uno de cada diez adolescentes temen ser ‘adictos’

 

“Siempre estoy viendo porno y una parte de él es bastante agresivo. Al principio no pensé que me estuviera afectando, pero he empezado a ver las chicas de forma un poco diferente y me estoy preocupando. Me gustaría casarme en el futuro, pero tengo miedo de que no pase si sigo pensando en las chicas del modo en que lo hago”.

 

Este es el testimonio anónimo publicado en la web de la organización británica NSPCC (Asociación Nacional para la Prevención de la Crueldad en la Infancia) para ilustrar los peligros que encierra la pornografía online para los menores. Del autor de estas afirmaciones sólo se menciona que es un chico de entre 12 y 15 años.

 

En el año 2015, la NSPCC advirtió que uno de cada diez adolescentes de entre 12 y 13 años teme ser “adicto” a la pornografía. Peter Wanless, director de NSPCC, denunció en declaraciones publicadas por BBC que los niños corren el peligro de ser despojados de su niñez a una edad temprana por tropezarse con pornografía en la red.

 

El 28% de los niños de entre 11 y 12 años han visto imágenes pornográficas

 

Un reciente estudio de la Universidad de Middlesex, en Reino Unido, muestra que la mayoría de los menores están expuestos a la pornografía online desde sus primeros años de adolescencia. Según este estudio, alrededor del 53% de los adolescentes de entre 11 y 16 años de edad han visto material pornográfico explícito en la red.

 

Los investigadores entrevistaron a 1.001 niños de entre 11 y 16 años. Los resultados fueron que el 65% de los jóvenes de entre 15 y 16 años afirmaron haber visto pornografía, así como el 28% de los menores de entre 11 y 12 años.

 

El estudio descubrió que es más frecuente que los jóvenes accedan a material pornográfico de forma accidental -por ejemplo a través de un anuncio emergente- que por una búsqueda específica.

 

De los menores que afirmaron haber visto pornografía online, el 38% lo vio en un ordenador portátil, el 33% a través de un teléfono móvil y el 24% en un equipo. Casi el 60% de los niños y jóvenes encuestados que habían visto pornografía online aseguraron haber visto por primera vez ese tipo de imágenes en su casa.

 

El 53% de los niños encuestados y el 39% de las niñas aseguraron que ven la pornografía como una representación realista del sexo. El 39% de los adolescentes de entre 13 y 14 años y una quinta parte de los niños de entre 11 y 12 años, afirmaron, además, querer emular el comportamiento que habían visto.

 

Entre los problemas que destacan los investigadores que han realizado este estudio se encuentra el hecho de que los menores accedan a la pornografía de forma accidental y sin haberlo buscado. También que los adolescentes y jóvenes puedan creer que la pornografía online ofrece una visión realista de las relaciones sexuales, así como los graves daños morales y psicológicos que este tipo de contenido puede causar a una edad tan temprana.

 

 

Infovaticana - 10.07.2017

 

Foto: Freepik

 

Las niñas se transforman en “pequeñas mujeres” que necesitan maquillarse y llevar bolsos. La sociedad de consumo las transforma en el perfecto cliente, que exige una serie de productos y necesita saciar unas necesidades aparentes con artículos que hace apenas unos años los más pequeños ni siquiera conocían.

 

Si uno se asoma a cualquier patio de colegio, le bastará solamente unos segundos para darse cuenta de que las cosas ya no son lo que eran. Ni rastro de combas, gomas elásticas, o grupos de niños y niñas jugando al pilla pilla, a pies quietos o a balón prisionero. El suelo del recreo, antes cubierto de tiza blanca empleada para jugar a la “Rayuela”,  se ha llenado de corros de niñas, que a pesar de su corta edad, hablan de su instagram, del nuevo “Kit” de maquillaje de Frozen, de su manicura o de sus nuevos bolsos.

 

Cuando las niñas dejan de ser niñas

 

Es evidente que con el paso de los años las modas han ido cambiando. Sin embargo, dejando a un lado las costumbres y modas propias de cada generación, nos encontramos con un fenómeno que ha ido implantándose en nuestra sociedad con el paso de los años. Se trata de la hipersexualización infantil, una tendencia que hace que las niñas ya no parezcan niñas, sino mujeres.

 

Es un nuevo patrón de exaltación de la sexualidad de las niñas de hoy, convertidas en meros agentes de consumo. La hipersexualización infantil aniquila por completo la niñez, sexualiza la infancia y crea en los menores una serie de necesidades que hace apenas unos años eran inimaginables.

 

Esta situación condiciona el desarrollo y crecimiento de las más pequeñas y puede derivar incluso en trastornos de la conducta alimentaria durante la adolescencia.

 

¿Qué hay detrás de la hipersexualización?

 

En primer lugar, es necesario definir el término de hipersexualización como un proceso de transformación del niño en un agente de consumo. Para ello, se crean en ellos una serie de necesidades que responden a una maduración precoz.

 

Las niñas dejan de ser niñas y se transforman en “pequeñas mujeres” que necesitan maquillarse, llevar bolsos, ponerse tacones o utilizar ropa interior con relleno. La sociedad de consumo transforma a las niñas de hoy en el perfecto cliente, que exige una serie de productos y necesita “saciar” unas necesidades aparentes con artículos que hace apenas unos años los más pequeños ni siquiera conocían.

 

Para responder a estas “necesidades”, se les ofrece unos productos vinculados a la naturaleza sexual: ropa, maquillaje, accesorios, etc. El mercado sexualiza a los más pequeños antes de que estos hayan alcanzado la maduración sexual.

 

La psicóloga Elena Mayorga, explicó en el diario El Mundo que “hoy en día, los niños y, sobre todo, las niñas están siendo utilizadas y sexualizadas como medio para vendernos a los adultos y a ellas mismas, todo tipo de productos, desde sopas y coches, hasta muñecas, videojuegos, ropa, joyas y casas. Se está exponiendo a nuestros hijos y sobre todo a nuestras hijas como mercancía sexual”.

 

La evolución ideológica

 

Además, este fenómeno coincide con una evolución ideológica. La reivindicación de la llamada “emancipación sexual” responde a la intención de ciertos colectivos que pretenden sexualizar la infancia como una operación para legitimar la maduración precoz.

 

Es el caso, por ejemplo, del colectivo LGTBI, que para legitimar el derecho a la transexualidad o a la homosexualidad, enarbolan el argumento “yo soy así desde pequeño”. Es decir, promueven la sexualización de la infancia para justificar su condición.

 

A todo ello hay que sumarle la trivialización de la sexualidad, una sociedad cada vez más materialista y la evolución de la tecnología y las redes sociales.

 

¿Hay solución?

 

La respuesta a este fenómeno que roba a las niñas su niñez e impide que sean lo que son, ha sido siempre la familia, donde los padres, ejerciendo su derecho de educar a sus hijos según sus convicciones, se convierten en los principales escudos frente a esta amenaza.

 

También lo es el sistema educativo, una pieza esencial que, junto a la institución de la familia, está siendo corrompida.

 

Por LaFamilia.info - 16.08.2016

 

20161608edseFoto: jeshoots.com 

 

¿Sabes qué es “sexting”? ¿Sabes si tus hijos alguna vez lo han hecho? Si tienes dudas, es mejor que continúes leyendo.

 

El “sexting” se trata de exhibicionismo online o envío de imágenes con poca ropa o en posiciones eróticas, que en la mayoría de los casos inicia como una actividad inocente entre los adolescentes. Algunos de ellos lo hacen por la presión que ejerce su grupo de amigos, otros por lograr aceptación de sus iguales, otros por divertirse y otros por “demostrarle cariño” a ese chico(a) que le gusta. Lo cierto es que en ningún caso, miden las consecuencias que esto puede ocasionarles.

 

Todo surge cuando los adolescentes deciden tomarse fotos o videos con las características descritas y las envían inocentemente a un chico(a) que quieren conquistar, pues confían en que el receptor se quedará con las imágenes. Sin embargo, la mayoría de las veces dichas imágenes suelen transmitirse de persona en persona hasta proliferarse en la web rápidamente, dejando al protagonista de la foto o video en boca de todos (ver video al final de la nota).

 

 Según los expertos, las causas de este fenómeno van desde la desatención familiar hasta el mayor acceso a los medios tecnológicos sin el control y orientación de los padres, situación que pone en riesgo a los chicos quienes no poseen el criterio para medir lo que implica subir a la web o enviar por celular fotos o videos íntimos.

 

¿Qué pueden hacer los padres?

 

Algunas recomendaciones para orientar a los hijos ante esta “moda”:

 

1. Formarles conciencia acerca de la importancia de su cuerpo y su integridad en general.

 

2. Mostrarles las consecuencias que tiene el tener este tipo de prácticas.

 

3. Fomentar su autoestima, un chico o chica con alta autoestima y un buen sentido de sí, no permitirá que esto le ocurra.

 

4. Enseñarles la importancia de no reproducir o reenviar este tipo de mensajes en caso de que reciban alguno.

 

5. Crear un vínculo de confianza con los hijos, de forma que se puedan comunicar de manera asertiva y así asegurarse que sean los padres las primeras personas contactadas en caso de necesitar ayuda.

 

6. Orientar a los hijos hacia el uso responsable de la tecnología y los riesgos asociados a ella. Si se le va a dar un celular a un menor, se le debe explicar para qué es, lo que pueden hacer con él y lo que no.

 

7. No prohibirles el uso de tecnología. Comúnmente la curiosidad, acompañada de la restricción de los padres, conlleva a que los chicos busquen la información a través de amigos y de una manera irresponsable.

 

8. Sí limitarles su uso. Es importante que en casa se establezcan unas normas de uso de la tecnología: establecer horarios, limitar los planes de conexión a internet, instalar filtros de seguridad, entre otros. Ahora los niños tienen su propio móvil a edades tempranas y esto aumenta las probabilidades de riesgo.

 

Educar en el amor

 

La mejor manera de cuidar la integridad de nuestros hijos es hablarles de las repercusiones que tiene usar la sexualidad como un objeto de placer que se utiliza sin tener en cuenta las repercusiones que a corto y mediano plazo ello representa (desvirtuar el verdadero sentido del amor).

 

La sexualidad basada en el amor y en el respeto debe ser educada con mayor relevancia en la adolescencia, etapa de la vida donde la afectividad puede vivirse con desenfreno e irresponsabilidad. La tarea de los padres es promover una sexualidad basada en la dignidad de la persona, que no otra cosa que el respeto del propio cuerpo y del otro. La sexualidad vivida desde esta perspectiva, es una donación de intimidades que parte de una entrega total como lo es el verdadero amor.

 

 

Más de este tema > 

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

fb
twitter
youtue
Instagram

logo pie

Síguenos    
fb pie tw pie youtube pie  
© 2018 Proeducar - all right reserved - desarrollado por Webpyme