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¿Cómo ayudar a
nuestros hijos en los estudios? A esta pregunta vamos a
tratar de darle respuestas:
1.- Creando un ambiente de estudio
en casa
2.- Dando ejemplo en el afán por la
cultura
3.- Manteniendo una estrecha
colaboración con los profesores
4.- Orientando a los hijos en el
manejo de las técnicas de estudio
5.- Animando al estudio sin sermonear
6.- Procurando ayudas pedagógicas
cuando sea necesario
7.- Siguiendo el quehacer diario
sin agobiar
1.-
Creando un ambiente de estudio en casa
Somos lo que hemos aprendido a ser. Crear un ambiente
no es la actuación de unos días concretos, sin continuidad
de manera esporádica para tratar de conseguir unos
objetivos educativos. Crear un ambiente significa
una actuación sistemática, perseverante para conseguir
los objetivos marcados.
¿Cómo se crea el ambiente de estudio?
-Cuidando los
detalles materiales que favorezcan el trabajo: que exista un
sitio para estudiar, el cual reuna condiciones mínimas como:
aislamiento de ruidos y distracciones; iluminación
suficiente; silla y mesa de trabajo funcionales para las
tareas que se realizan normalmente.
-Respetando
los padres el tiempo de tareas sin interferir con otros
encargos que puedan surgir.
-Creando
hábitos de estudio, es decir, repitiendo siempre el mismo
horario de estudio, de trabajo.. en un ambiente de silencio.
-Aprovechando
los padres el tiempo de estudio para realizar diversos
trabajos que tengan pendientes para que sus hijos los puedan
ver como modelos que van por delante y son dignos de imitar.
- Teniendo un
material base para el estudio: diccionarios, enciclopedias,
libros de consulta.
-Promoviendo
para el tiempo libre actividades que tengan que ver con la
cultura, con la lectura, con el afán de saber más.
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2.-
Dando ejemplo en el afán por la cultura
Si los padres tienen curiosidad intelectual, afán de saber y
afición por la lectura, serán un ejemplo estimulante para el
estudio de sus hijos.
Los padres
tienen que preguntarse hasta qué punto fomentan, sobre todo
con el ejemplo, la cultura familiar. Los hijos no piden un
profesor particular en los padres, sino la coherencia en su
preocupación por los temas culturales, su sensibilidad ante
lo artístico, el afán de saber qué han mostrado en su
trayectoria personal. Son tambiée manifestaciones de esa
sensibilidad cultural, la existencia de una biblioteca
familiar, las revistas que entran, las conversaciones que se
tienen, etc.
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3.- Manteniendo una estrecha colaboración con los profesores
Padres y profesores están metidos en una misma tarea: la
educación de los niños, por ello, deben ir en la misma
dirección y se precisa de una colaboración mutua.
En este punto
como en tantos otros, hemos de estar en el término medio, no
pasarse por un extremo ni por el otro. Término medio puede
ser una entrevista en cada evaluación. En caso que nuestro
hijo requiera una tutorización mayor por el colegio y los
padres, la periodicidad de la reunión puede ser una vez al
mes.
Convendrá
fijarse conjuntamente algún objetivo común para la actuación
de los padres y del centro. Este debe ser preciso y medible,
para que en la próxima entrevista que se tenga, empezar por
la revisión del objetivo marcado, cómo ha ido, qué
dificultades han surgido, cómo adaptarlo para ahora, etc.
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4.- Orientando a los hijos en el manejo de las técnicas de
estudio
Ahora nos vamos a referir a la importancia de tener la
suficiente competencia en el manejo de las técnicas de
estudio. Nuestro método de estudio siempre es
perfeccionable; siempre algo se puede hacer mejor con el
menor esfuerzo, mejor y en el menor tiempo posible.
El principal
instrumento que se necesita para el estudio es la lectura,
de manera que nuestro hijo tenga las suficientes habilidades
en comprensión, velocidad y entonación en la lectura. Si
este aspecto básico no se ha desarrollado en su momento con
la suficiente eficiencia, posteriormente será la causa
originaria del fracaso escolar que aparecerá.
Otras técnicas
de estudio que nuestro hijo debe manejar adecuadamente son:
* Saber
organizar su tiempo.
* Saber hacer esquemas, resúmenes.
* Saber subrayar un texto.
* Pasos a seguir para estudiar un
tema.
La primera
tarea es detectar en qué falla nuestro hijo, los defectos de
estudio más comunes son: memorismo, estudiar sólo para el
examen, dependencia excesiva del profesor y del libro de
texto (falta de iniciativa), no saber distinguir lo
importante de lo secundario, dificultad para expresar
oralmente y por escrito, dificultad para relacionar y
sintetizar conocimientos, mal uso del tiempo...
Una vez que
entendemos en qué falla y en qué hay que actuar, habrá que
hacer un plan para tratar de superar esos puntos débiles.
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5.- Animando
al estudio sin sermonear
Hay que empujar al estudio sin que se note, sin sermonear,
ya que el insistir en un mensaje en los adolescentes, puede
ser contraproducente. Sermoneamos en la medida que
insistimos demasiado en un punto sin que sea el momento
oportuno para ello.
Hemos de
valorar el esfuerzo y la dedicación de nuestro hijo al
estudio más que sus resultados. No ha de centrarse toda la
valoración de su hijo en sus notas. Hay que mirarle como
persona y en un contexto más amplio que el mero rendimiento
académico.
Resaltar sus
propios progresos, aunque no estén a la altura de lo que a
nosotros como padres nos gustaría. Hay que dar tiempo, lo
importante es que vaya subiendo, aunque en un momento
parezca que está retrocediendo. Recuerden que los éxitos,
aunque sean o nos parezcan pequeños, son una pieza clave
para mantener el interés.
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6.- Procurando ayudas pedagógicas cuando sea necesario
Cada hijo tiene su propio ritmo de aprendizaje. Hay que dar
la respuesta pedagógica adecuada, que puede ir desde nuestra
ayuda personal hasta ponerle un profesor particular.
Vamos a
analizar algunas de las posibles respuestas:
a)
Encargarse los padres: Teóricamente parece una de las
más idóneas porque el conocimiento profundo que los padres
tienen de sus hijos les lleva a saber exactamente qué es lo
que tienen que superar. La dificultad que tiene esta opción
es que los padres han de disponer de suficiente tiempo para
poder dedicarlo a la ayuda escolar. Asimismo han de tener
los suficientes conocimientos para ayudar en esas materias.
b)
Encargarse algún hermano mayor: Tiene la ventaja de
hacer partícipe a un hermano mayor de dicha responsabilidad.
Esto crea más unidad familiar entre los miembros al tener un
propósito común. Otra ventaja es que entre alumnos se
explican de manera más didáctica y con el mismo lenguaje las
cosas que tienen dificultades. Puede tener la dificultad de
la falta de autoridad que tiene un hermano de manera que no
siga las indicaciones que se le hacen.
c) Tener un
profesor particular que puede reforzar aquellas
materias en las que tiene más dificultades. Para que un
profesor particular sea una ayuda para nuestro hijo, hemos
de tener en cuenta los siguientes puntos:
Los contenidos
que se vean en las clases particulares han de estar
supeditados y ser complementarios a los que se desarrollan
en el centro educativo por el profesor de esa materia. Es
conveniente que sea una situación provisional. Se requerirá
para situaciones extraordinarias: unos suspensos que indican
lagunas importantes, dificultades significativas con área
determinada, promocionar a un curso superior sin tener
afianzado el anterior, cuando el niño no pueda seguir el
ritmo normal de la clase....Sin embargo, puede pasar que lo
extraordinario se convierta en ordinario.
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7.-
Siguiendo el quehacer diario sin agobiar
Hemos de seguir el día a día del quehacer diario. El
criterio es que cuanto más pequeños más de cerca hemos de
hacer el seguimiento de las tareas de nuestros hijos. Pero
cuando van siendo más mayores y han ganado en autonomía y
responsabilidad, les podemos dar más distancia en el
seguimiento.
Hay que saber
qué exámenes tienen, qué resultados están obteniendo, con
qué dificultades se encuentran, cuáles son sus actitudes,
disposiciones....
Sin embargo,
hay que guardar un equilibrio entre dos posturas extremas:
una hacer un seguimiento pormenorizado, que puede resultar
agobiante y otra es no preocuparnos por sus cosas, seguirlo
a mucha distancia, de manera que indique despreocupación por
nuestra parte. El criterio como se ha dicho antes, es ir de
más seguimiento a menos según va teniendo más años, pero
cada caso es único.
Los padres podemos mandar que estudien, pero esto se puede
hacer cuando tienen pocos años porque aceptan nuestras
indicaciones sin rechistar. Pero cuando llegan a la
adolescencia, si no va saliendo de ellos mismos el hacer las
cosas, porque entienden que así lo tienen que hacer, poco
lograremos con imposiciones.
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