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“La prueba de amor” en el noviazgo: no caigas en el engaño
Las relaciones sexuales crean vínculos, pues así lo ha establecido la naturaleza. Si un hombre y una mujer adolescentes tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio, están creando vínculos muy fuertes que conllevan a la posibilidad de ser padres.
Es por esto que si tu novio o tu novia te piden la “prueba de amor” es porque él o ella se ama a sí misma(o), pero a ti no te ama lo suficiente: te quiere usar para su propio placer. La persona ha de ser siempre querida por sí misma y nunca se le puede tratar como un medio para alcanzar placer, poder o dinero, porque así la rebajamos en su dignidad humana.
En el noviazgo la entrega es espiritual, justamente porque los novios se están apenas conociendo y no saben si sus caracteres son compatibles o si llegarán al matrimonio por convicción.
El ser humano, más que un evento fisiológico
Algunos jóvenes no comprenden porqué es tan dolorosa la separación cuando han tenido relaciones sexuales. Desconocen que las relaciones sexuales son vinculantes, es decir, crean fuertes lazos, propios del matrimonio.
Nuestra sociedad está en peligro porque se nos está olvidando cómo amar. No es fácil perseguir realmente el bien del otro. Sin embargo, el ser humano es capaz de poner entre paréntesis su conveniencia cuando ha aprendido a amar.
Ante todo el amor es cuestión de conocer y de querer; sin embargo, fácilmente se le hace depender de los sentimientos o de caricias físicas que constituyen el nivel más superficial del amor. Amar significa dar y, en la práctica, vemos que es difícil que el amor esté libre de cálculos. Amar implica sacrificarse, implica respetar a la persona amada... Y si algunos no lo hacen es porque no saben amar.
Cada ser humano es mucho más que un evento fisiológico, o una combinación de informaciones. Cada existencia humana entraña una novedad de ser, que no se da en las demás criaturas. Cada persona es única e irrepetible. Si comparamos al hombre y a la mujer con los demás seres, advertimos de inmediato su superioridad, por el lenguaje, la cultura y su dominio sobre las cosas.
La vocación fundamental de la persona humana es el amor. El persona no podrá encontrarse a sí misma si no sabe lo que es el amor. Sólo la persona puede amar y sólo la persona puede ser amada. El amor es una exigencia ética de la persona, y es un sentimiento tan maravilloso, que se ha de guardar celosamente para que no lo robe quien no lo va a apreciar.
Adpatado de un artículo escrito por Rebeca Reynaud. |