Cecilia Zinicola/Aleteia.org - 13.05.2019

 

Foto: Freepik

 

¿Qué podemos hacer de manera práctica para cuidar el tesoro de la familia? La clave es fortalecerla para así buscar que exista un ambiente lleno de armonía, amor, empatía, solidaridad, respeto, y así lograr que permanezca unida ante las adversidades. Estas son 8 herramientas que nos ayudarán a en este propósito:

 

1. Alimentar el amor de los padres

 

El mejor regalo que un padre puede hacer por sus hijos es amar a su madre, y una madre amar al padre de sus hijos. Incluso aún cuando por alguna circunstancia de la vida haya una situación de separación entre ellos, es esencial que exista una buena relación.

 

El amor es lo que fortalece a la familia. Un padre ama a sus hijos amando a su cónyuge. Los  hijos necesitan muchas cosas, pero hay una que es fundamental y es respirar, alimentarse y vivir del amor de sus padres.

 

2. Darle tiempo a la familia

 

La vida se compone de tiempo y si no se le entrega tiempo a la familia, se pierde el gozo profundo y cercano de vivir el amor con los seres queridos. Hay muchos hijos que pasan mucho tiempo solos y se sabe que la buena crianza no se puede dar en soledad. 

 

Hacer actividades juntos y ofrecer tiempos exclusivos pueden hacer una gran diferencia como por ejemplo llevar a un hijo a hacer las compras o preparar algo especial en el día de su cumpleaños. Los tiempos de exclusividad nunca se olvidan y permanecen para siempre.

 

3. Practicar la solidaridad en familia

 

Hacer actos de solidaridad en familia es una manera de cuidarla. Más allá de hacer un bien al involucrarse en una buena causa donde siempre se aprenden valores, une mucho a la familia hacer el bien juntos. Es una manera enriquecedora de desarrollar la vida familiar.

 

Da mucha satisfacción alimentar obras buenas donde cada uno tiene un rol y descubre dones y habilidades propias que poniéndolas al servicio de la comunidad pueden llevar a concretar resultados positivos y proporcionar un mejor ambiente tanto dentro y como fuera del hogar. 

 

4. Orar en familia

 

Darle a Dios un espacio en la familia alimenta la esperanza, la confianza de la fe y la providencia que siempre la acompaña. No hay nada que no podamos resolver contando con la ayuda divina y la conciencia de que no estamos solos.

 

Los padres podemos fomentar la unión con Dios de muchas maneras, por ejemplo: la oración antes de dormir, bendecir la mesa en las comidas, a través de la música reunidos alrededor de una chimenea o haciendo una caminata en la naturaleza.

 

5. Planificar tareas con otros familiares

 

Cuidar la familia también requiere estar presente para la familia más extensa. Organizar y participar de eventos familiares donde todos se reúnen es importante para compartir y generar vínculos saludables.

 

Sin embargo saber planificar el tiempo de atención que necesitan nuestros padres ancianos como por ejemplo al llevarlos al médico, es clave para que esos tiempos que no son los de la familia propia no entren en conflicto y sea posible armonizar ambos.

 

6. Defender los derechos de la familia

 

Las familias unidas consiguen cosas que no se podrían lograr de manera individual para cuidar la familia propia y la de los demás manteniendo un papel protagónico para hacerse escuchar en la defensa de sus derechos.

 

En muchos países redes de familias están logrando que se sancionen leyes que favorecen la vida familiar, así como también que no se sancionen leyes que afectan la vida familiar porque esas familias organizadas se manifiestan ante empresas o legisladores que no las apoyan.

 

7. Llevar la familia a la agenda profesional

 

Organizar el tiempo es importante para incorporar a la agenda profesional los tiempos familiares. Poner en agenda eventos de la familia como actos escolares o actividades deportivas comunican a nuestros seres queridos que nos importan.

 

Hoy en día hay empresas que promueven esta filosofía donde al darle igual jerarquía a la actividad familiar, lo urgente no absorbe lo importante. La meta es lograr un balance de la vida laboral sin que invada a la familia para responder a ambas responsabilidades.

 

8. Ser líderes en la educación de los hijos

 

Para cuidar la familia los padres no deben renunciar a ser líderes en la educación de los hijos, especialmente en un área tan importante como es la sexualidad y la salud sexual. Es importante no dejar que otros ocupen ese lugar para aclarar dudas y responder a preguntas de manera más oportuna y completa.

 

Los padres pueden utilizar las circunstancias de la vida para poder iluminar las ideas y darles criterios a sus hijos a su debido tiempo y con un lenguaje adecuado, para demostrarles con argumentos sólidos que los valores nos convienen y que no son prohibiciones sino grandes afirmaciones para vivir amores de mayor calidad.

 

 

*Publicado bajo la alianza Aleteia.org y LaFamilia.info

 

 

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