Convivencia, Elegancia y Cortesía

Gústenos o no, la convivencia con otros seres humanos es un hecho que no podemos evitar. En el hogar, en el trabajo, en el estudio… en todos estos ambientes estamos forzados a convivir con otros temperamentos y culturas. La convivencia se impone por sí sola y de cada uno de nosotros depende su calidad para que las relaciones que ahí surjan sean más humanas.

Hay una única fórmula para que la convivencia sea sana, abierta, amigable y bien dispuesta: pensar en los demás. La cortesía y las buenas maneras son tan necesarias como importantes. Por eso, las normas que ayudan a convivir –la buena educación- se basan en la consideración y el respeto a los demás. Así que el que tiene consideración con las personas con las que convive, debe reunir las siguientes cualidades, entre otras:

  1. Ayuda al necesitado
  2. Es cortés y amable
  3. No molesta, ni ofende, ni humilla a la gente
  4. Guarda decencia en el vestir y moderación en el comer.
  5. Es comedido al hablar.
  6. Dice la verdad
  7. Procura mantener un gesto amable