Convivencia, Elegancia y Cortesía
6/32
Sobriedad, sencillez y cultura

La sencillez siempre es agradable y la sobriedad atrae. Una persona sobria es aquella que al saber exigirse a sí misma en la vida cotidiana, no se inventa falsos problemas ni necesidades artificiosas. Sencillo es aquel que acostumbra a vivir lo que es llano y ordinario, sabiendo estar lejos de la actitud de aquellos que buscan lo aparatoso, lo enmarañado y lo complicado de las personas y las cosas.

En el comportamiento social, lo mismo que en la conducta, la sobriedad y la sencillez deben llenarlo todo: en el modo de hablar, en la forma de vestir, en los objetos que usan y poseen. Son una manifestación de dominio, de señorío, de categoría humana y de auténtica elegancia.

Otro aspecto imprescindible en el trato social es la cultura. Conviene saber un poco de muchas cosas y mucho de pocas. No se trata de ser ‘sabelotodo’, sino de disponer de un cierto bagaje cultural que nos permita no quedar condenados al silencio en reuniones sociales. Para aumentar los conocimientos culturales, bastaría con:

  • Leer a diario la prensa.
  • Un plan de lecturas seleccionado y bien orientado.
  • Oír música de vez en cuando.
  • Visitar alguna exposición o museo, etc.

La cultura nos ayuda a mantener una postura ante la vida, comprenderla mejor en extensión y profundidad... De ahí que cuanto más cultos, más completos seremos, pues incorporamos en nuestra vida todo el bagaje, legado de siglos, que nos colocan ante la sabiduría.

Inicio < Anterior Siguiente >