Preparación para la primera comunión
 
 

1. La primera Confesión

Entre los siete y los ocho años, los niños suelen recibir por primera vez los Sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Estos años son de vital importancia en la educación religiosa de los hijos, pues se trata de su iniciación sacramental.

La preparación para el recibimiento de la primera confesión no es solo tarea de la parroquia o del colegio. Los padres de familia tienen también una gran responsabilidad en este periodo de aprendizaje y preparación. 

Lo ideal es empezar la disposición para este sacramento con varios meses de anticipación con el fin de que la catequesis sea eficaz y profunda y ayude a desarrollar en los niños la gracia recibida en el bautismo.

Es importante que a los 6 o 7 años de edad se inicie al niño en la necesidad de sentir un cierto pesar por sus malas acciones. Según los autores del libro Urgencia de la Catequesis Familiar, “no se trata de agobiarles diciéndoles constantemente: ‘no hagas eso porque es pecado’, pero como padres debemos hablarles a nuestros hijos de la bondad de Nuestro Padre Dios, del cariño que Él nos tiene y de cómo hemos de procurar siempre ser buenos hijos y darle muchas alegrías”.

De esta forma, el niño irá comprendiendo poco a poco que ciertas acciones suyas ofenden a su Padre del Cielo. Es así como se comienza a iniciar al chico en el sentido del pecado, del arrepentimiento y del perdón.

Los padres, más que nadie, tienen el deber moral de despertar la conciencia moral de sus hijos y de prepararlos para el sacramento de la penitencia. Una vez recibido por primera vez, es importante enseñarle a los pequeños a confesarse con alguna frecuencia y regularidad, para que vayan adquiriendo el hábito con naturalidad.

 
 
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