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28 reflexiones para definir su personalidad
Con estas 28 descripciones usted podrá crear un perfil de su personalidad y tendrá las herramientas para aprender a conocerse más y por ende a corregir lo que le detiene en su desarrollo como persona.
1. Soy hipersensible y por eso tengo cambios repentinos de carácter, con reacciones apasionadas y desproporcionadas, junto con sufrimientos innecesarios.
2. En mí predomina excesivamente la razón. Soy frío y calculador. Muestro poco mis sentimientos y pongo poca participación afectiva en los sucesos que lo exigen. A veces incurro en comportamientos crueles y equivocados, por desconsideración de las implicaciones o repercusiones afectivas de mis actos en los demás.
3. Ante la presencia de un estímulo psicológico determinado, llevo a cabo un análisis de la situación, para dar una respuesta que no sea injustificada, exagerada o que conduzca a comportamientos impulsivos.
4. Soy consciente de que estar solo a veces es necesario y provechosos, pero en ocasiones prolongo innecesariamente esos momentos de soledad.
5. Me considero una persona con mucha imaginación, por eso, ante una situación desagradable, poco interesante o aburrida, me sirve para escapar hacia otras situaciones más atractivas.
6. Procuro aprovechar lo que la realidad me ofrece en cada momento y me meto de lleno en ella usando mi imaginación para sacar el mejor partido a cada situación.
7. Con frecuencia tengo fricciones con los demás, tomo decisiones precipitadas e inadecuadas, o me dejo llevar por las tendencias o deseos inmediatos.
8. Tengo tendencia a pensar con frecuencia en problemas o preocupaciones, que ocasionan bajas en mi estado de ánimo, nerviosismo y aceleramiento.
9. Me considero una persona agradable, alegre y satisfecha, con la confianza que las cosas salen bien si pongo todo mi esfuerzo. Los pequeños fracasos y contratiempos los olvido rápidamente y vuelvo a emprender mis objetivos con el mismo ahínco de antes.
10. Escucho las opiniones contrarias con respeto, sin admitir críticas internas. Comprendo las equivocaciones de los otros, sin recriminar automáticamente. Sé convivir con los defectos de los demás sin recordárselos continuamente.
11. Controlo los altibajos de mis estados de ánimo. Identifico las ideas negativas que han inducido esas tendencias. Elimino esas ideas sustituyéndolas por otras de contenido diferente, o iniciando una actividad que sirva para modificar el curso del pensamiento.
12. Tiendo a compararme con los demás, valorando exclusivamente algunos de sus aspectos afortunados, cuestiones en las que han tenido más éxito o en la que se han visto más favorecidos por la fortuna. Tengo tendencia a la envidia.
13. Me gusta darme a conocer como soy, desde el primer instante. Habitualmente actúo de modo espontáneo y natural. Considero que infundo confianza en los demás.
14. Asimilo las experiencias negativas -sucesos, personas, ambientes- y las supero, evitando rememorar su recuerdo, para restarle importancia y relevancia actual.
15. En ambientes nuevos o ante personas desconocidas o poco conocidas me siento rígido, tenso, incómodo y sin saber cómo debo actuar. Procuro pasar inadvertido en las reuniones sociales para no resultar inoportuno o molesto a los demás. Para evitar esas ansiedades procuro ir en compañía de alguien que me dé confianza.
16. Tengo la capacidad para discernir lo que en mi actuación puede resultar ridículo y procuro evitarlo. Si por algún motivo hago el ridículo me río de mí mismo y olvido la situación. Admito mis limitaciones con naturalidad y realismo.
17. Actúo con independencia, al margen de los usos y normas sociales. Para mí son indiferentes y, en ocasiones, las desafío intencionadamente.
18. (Si tiene algún problema serio en este momento, piense en él). Tengo confianza en mí como para afrontarlo, no pienso que es imposible resolverlo y busco soluciones aunque impliquen mucho esfuerzo y negaciones personales.
19. Con facilidad me dejo influir o persuadir por otros, o por mí mismo. Por eso me considero una persona sugestionable: me contagian con cierta rapidez el miedo, la angustia, la compasión, la ternura, el desprecio o cualquier otra sensación, como por ejemplo el asco o los síntomas de una enfermedad.
20. Cuando alguien me agrada tiendo a idealizar esa persona. Completo, de un modo más o menos consciente, esas parcelas ignoradas con cualidades o atributos que me gustaría encontrar en esa persona.
21. En mi memoria permanecen los recuerdos de las ofensas, comentarios, faltas de cortesía o de interés de otras personas, así sean en temas sin importancia. Me cuesta perdonar y olvidar.
22. Procuro expresar mis sentimientos y opiniones, incluso si son contrarios a los de la mayoría. Cuido de hacerlo sin crear tensión, sin herir susceptibilidades o dar lugar a un conflicto. Me considero una persona serena, moderada, comprensiva.
23. En los momentos de alta tensión emocional, por ejemplo, al enfrentarme seriamente con alguien, tartamudeo o enredo las palabras, sudo excesivamente, cambian las facciones o el color del rostro y siento ganas de llorar.
24. Mis lazos afectivos -amistad, amor, la familia- suelen ser duraderos, estables y fuertes. Procuro fomentar su crecimento.
25. Procuro ayudar mucho a los demás, por eso llego al punto de intentar resolver los problemas de las demás personas, suplantándolas. Me compenetro demasiado en las vidas de los que conozco.
26. En mis actuaciones procuro conseguir la aprobación de las demás personas, hasta el punto de prodigarme en atenciones hacia ellos o que se conviertan casi exclusivamente en la fuente de mi autovaloración.
27. Con frecuencia me invade la prisa, no disfruto lo que hago porque habitualmente estoy insatisfecho, no me siento en un nivel alto de paz y alegría, busco realizar muchas actividades durante el día.
28. Soy emotivo y disfruto intensamente las actividades que realizo. Los sucesos de la vida dejan una huella importante en mi modo de ser.
35 reflexiones para crecer por dentro
1. El respeto de uno mismo es la mejor manera de conseguir el respeto de los demás.
2. Los grandes logros surgen de la lucha.
3. Si tienes más enemigos que amigos, es altamente probable que te los hayas ganado.
4. La persona que solamente tiene tiempo para el chismorreo y la difamación está demasiado ocupada como para tener éxito.
5. La persona que se queja de que nunca ha tenido una oportunidad, probablemente nunca ha tenido el valor para aprovecharla.
6. Si empiezas por arriba, solamente puedes moverte en una dirección: hacia abajo.
7. Las dos clases de personas que nunca prosperan son aquellas que solamente hacen lo que les dicen y aquellas que no hacen lo que les dicen.
8. Si tú fueras tu propio patrón ¿estarías satisfecho del trabajo que has hecho hoy?
9. La mejor cura que se conoce para la soledad, el desaliento y la insatisfacción es un trabajo que haga sudar saludablemente.
10. La persona con una actitud mental negativa atrae problemas igual que un imán atrae metales.
11. Si te preocupa o asusta algo, hay algo en tu actitud mental que necesitas corregir.
12. A nadie se le recompensa o promociona o felicita por su mala disposición y su actitud mental negativa.
13. Intentar recibir sin dar primero es tan estéril como intentar cosechar sin haber sembrado.
14. Siempre es mejor imitar a una persona de éxito que envidiarla.
15. En lugar de quejarte de lo que te gusta de tu trabajo, empieza a ensalzar lo que sí te gusta y verás como mejora rápidamente.
16. Antes de intentar mandar a los demás, asegúrate de que mandas en ti mismo.
17. Una mente negativa solamente engendra ideas negativas.
18. La mayoría de las enfermedades tienen su origen en una mente negativa.
19. Concéntrate en aquello que deseas de la vida, no en lo que no deseas.
20. ¿Dónde estarás dentro de diez años si sigues por el mismo camino que hasta ahora?
21. Nunca destruyas nada si no estás preparado para construir algo nuevo en su lugar.
22. La persona de éxito se concentra en lo que desea de la vida, no en lo que no desea.
23. No importa lo que hayas hecho en el pasado. ¿Qué harás en el futuro?
24. Si no sabes lo que deseas de la vida ¿Qué crees que obtendrás?
25. La sabiduría consiste en saber lo que no se quiere tanto como en saber lo que se quiere.
26. Si no sabes lo que quieres, no digas que jamás tuviste una oportunidad.
27. La constancia es el primer principio del éxito.
28. La manera mejor y más segura de escarmentar a alguien que ha cometido una injusticia contigo es responder con un detalle amable.
29. Ofrece resultados, no excusas.
30. Si aprecias la amabilidad que otros te demuestran, dilo con palabras… y con acciones.
31. Observa a quien va por delante de ti y sabrás por qué está ahí; después, imítalo.
32. Si deseas que un trabajo se haga pronto y bien dáselo a una persona ocupada. La desocupada conoce demasiados sustitutos y atajos.
33. La fe no te traerá lo que deseas, pero te enseñará la forma de ir por sí solo tras ella.
34. Si estás demasiado ocupado para dedicarte a las preocupaciones, éstas no encontrarán motivos para rondarte.
35. Acuéstate rezando y levántate cantando y verás qué buen día de trabajo te espera.
Fuente: Buzoncatolico.com
Seis acciones para NO prosperar
1. Espere sentado su oportunidad.
2. Comente su mala suerte con los demás.
3. No se esfuerce por mejorar su preparación.
4. Laméntese de que los tiempos están muy difíciles.
5. Obstínese en que sin recomendaciones no se logra nada.
6. Confíe y aguarde a que vengan tiempos mejores.
Quienes tienen esto por norma, son personas pasivas, que siempre están esperando a que suceda algo exterior que les fuerce a cambiar, o a que alguien se haga cargo de ellas y las empuje a decidirse a afrontar y resolver sus problemas.
Su principal problema son ellas mismas:
no tienen una actitud ante la vida
que les lleve a usar
sus recursos y su iniciativa.
Tienen entumecidos los músculos de la responsabilidad. Pero esos músculos siguen siendo suyos y están ahí: lo que tienen que hacer es ejercitarlos.
Ideas de Alfonso Aguiló
Pequeños gestos que hacen la diferencia
Es momento de evaluar y reparar. ¿Por qué no nos detenemos a pensar cómo mejorar en los pequeños detalles de la vida cotidiana para hacerla más amable tanto a la gente que nos rodea como a nosotros mismos? He aquí una lista de acciones sugeridas por Francisco Rodríguez Barragán de conoZe.com.
- Saludar y sonreír a las personas con las que nos encontramos en el ascensor o la escalera.
- No arrojar al suelo papeles, envolturas, colillas, chicles.
- No hablar por celular en el cine, conciertos, conferencias y teatros.
- Dar las gracias a quien nos atiende en el supermercado, en la oficina pública, en el centro de salud, en los restaurantes, etc.
- Decir ‘por favor’ siempre que solicitemos un servicio.
- No gritar, ni hablar a voces.
- Hacer bien nuestro trabajo, con honestidad y dedicación.
- No dejar en la calle los excrementos de nuestro perro.
- Evitar ruidos innecesarios o molestos.
- No aparcar en doble fila.
- Cumplir nuestro horario de trabajo con exactitud.
- Poner interés en resolver los problemas que nos planteen las personas a quienes debamos atender.
- Respetar las reglas del tráfico.
- No insultar a otros conductores.
- Ceder el asiento o la acera a las personas mayores.
- Respetar los árboles y los jardines y enseñar a nuestros niños a hacerlo.
- Evitar comentarios desfavorables sobre los demás.
- Utilizar el mobiliario urbano con tanto cuidado o más que el de nuestra casa
- Reclamar nuestros derechos con firmeza, pero con buenos modos.
- Agradecer a quien nos sirven por su dedicación.
- Alabar sinceramente las realizaciones de los que nos rodean.
Todas estas cosas y otras más son cosas fáciles de hacer, que no requieren de cualidades excepcionales, pero son el entrenamiento necesario para que sean posibles y creíbles otros gestos y compromisos de más envergadura.
¿Cómo saber donde está tu
nivel de silencio interior?
Primero: Observa si queda
algo por perdonar en ti, o en tu vida. En tu pasado más remoto o más cercano. Mira si hay
algún recuerdo que perturba tu alma. No puedes olvidar que
la búsqueda del lugar del propio corazón, tu unificación
interior, exigen una plena paz de alma.
Para poder hacer este
camino hacia el corazón, has de
vivir en una pureza total de la memoria, del pensamiento y de la
imaginación, y acoger en ti la presencia vitalizadora de
Cristo. Has de ser capaz de amar y de dejarte amar. Vivirás
en la transparencia total para poder ser "luz". No pretendas
iluminar. Que tu primer objetivo sea vivir en la iluminación
interior.
Segundo: Observa si en tu vida puedes decir que has
hecho de manera tan eficaz que se pueda notar el don absoluto
de tu amor total a Dios y a los hermanos.
Busca "ese" lugar interior en el que Él vive:
es el corazón centro de todo lo que vives y sientes. Haz
el camino con paz, sin prisas… sin nerviosismos, ni precipitaciones.
Date el tiempo necesario para llegar. De momento busca el silencio.
Te bastará "estar" serenamente contigo mismo.
Tercero: Observa si te desestabilizan interiormente, o anímicamente,
tus limitaciones y pobrezas, o las de tus hermanos…, o por
el contrario si vives en la paz de reconocerlas sinceramente para
superarlas aceptándolas. ¿Te dejas llevar fácilmente
por los "nervios"?…
Cuarto: Observa si alguna
vez, o muchas veces, comienzas el día cansado o sin ilusión
de servir y de entregarte. Mira si lo que predomina en ti es
el cansancio o la ilusión,
la consideración de las cosas que te cuestan o el ánimo
con el que te enfrentas a las cosas que podrías hacer,
porque forman parte de tu compromiso con la vida.
Quinto: Observa
si Él ocupa o no, directa o indirectamente,
tu pensamiento, tu corazón y tu vida. Pregúntate si esta consciencia de Él en ti, es
un estímulo para tu vida.
Observa si predominan en ti los
criterios que vienen de la fe en Jesús que habla claramente
en su Evangelio.
Sexto: Observa si pierdes fácilmente la paz porque no
te vives unificado interiormente y vives distraído o
disperso. Pregúntate qué es lo que te altera
con más
facilidad. ¿Actualmente hay algo que te intranquiliza? ¿Estás
en paz contigo mismo? ¿Él vive en ti…?¿Es
verdaderamente el centro que da sentido a todo?...
Séptimo: Observa si vives o no a Jesús como la
opción esencial de tu vida que te ayuda a vivir en la unificación
y en la armonía interior. Pregúntate si la presencia del Señor en ti es vivida
con claridad, alegría y fuerza. O aceptas, de hecho, un
planteamiento de vida conformista y adormecedor que no te ayuda
a crecer, ni a darte siempre y más radicalmente al Señor
y al hermano. Nunca olvides que el Señor Resucitado siempre
camina entre los hermanos.
Octavo: Observa si caes en la tentación de aceptar vivir
y caminar solo, "a tu aire", o te arreglas tú la
vida por tu propia cuenta, prescindiendo de la comunidad de
los hermanos. Observa si, por el contrario, asumes con responsabilidad
el compromiso de reconocer tu papel en la vida y lo que la
comunidad puede esperar de ti. Ten en cuenta los dones que
Dios ha puesto en tus manos. ¿Ofreces
el don de ti mismo a los demás y te entregas a ellos
como signo de que quieres darlo todo y darte del todo?...
Noveno: Observa si te conformas tranquilamente con la actitud de no
esperar contra toda esperanza…, o, por el contrario,
eres capaz de vivir y comunicar tu amor radical por el Señor
y la alegría de tener la vida en tus manos para ser capaz
de darla con esperanza renovada. ¿Eres optimista o pesimista?
Décimo: Observa si consciente o inconscientemente
salen de tu boca expresiones como éstas: "Yo ya no"..., "Conmigo
que ya no cuenten"..., "Yo ya estoy bien así"..., "A
mí ya nadie me cambia"..., "Ya nunca jamás
volveré a ceder"..., "Ya estoy harto de...
Observa
si se dan en ti actitudes cerradas, intolerantes, de juicio
negativo precipitado. Observa, sobre todo, si te dejas llevar por
la negatividad. Piensa en esta revisión de tu vida que
Dios es siempre positivo: «no apaga la mecha que aún
humea ni rompe la caña agrietada».
Condiciones para ser feliz
La psicología nos aporta condiciones necesarias en toda
persona que quiere ser feliz. Lógicamente en unas personas
estará más presente un elemento que otro, pero todos
estos puntos tienen una importancia grande.
¿Por qué no intentamos entre todos hacer presente
estas condiciones en nuestra vida y en las de nuestra comunidad?
Para una buena higiene mental hay que tener muy presente estos
elementos:
- Toda persona debería mantener una relación de
plena confianza al menos con otra persona. En esta relación
el individuo debe tener libertad para comentar sus problemas y
preocupaciones, además de los temores.
- La persona debe procurar conocer los motivos fundamentales que
tiene en su vida, y satisfacerlas según sus posibilidades.
- La persona debe mantener su salud física como fundamento
de su estabilidad mental.
- La persona debe procurarse tiempo suficiente para el descanso.
- La persona debe ante los problemas de la vida ver las cosas
con serenidad. Observar el problema y analizarlo.
- La persona debe esforzarse porque tanto el curso del día
como el conjunto de su vida, transcurra según un plan elaborado
por ella misma.
- La persona debe procurar valorar sus propias capacidades de
la manera más realista posible y no tener esperanza exagerada
y poco realista frente a sí mismo.
El humor sigue siendo una de las principales condiciones de la salud
mental.
¿Eres
una persona asertiva?
La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos,
sin dejarse manipular y sin manipular a los demás.
Características de las personas no asertivas:
- La persona no asertiva no defiende los derechos e intereses
personales. Respeta a los demás, pero no a sí mismo.
- Comportamiento externo: Volumen de voz bajo. Habla poco fluida.
Bloqueos. Tartamudeos.
- Vacilaciones. Silencios. Muletillas... Huida del contacto ocular.
Mirada baja. Cara tensa. Dientes apretados o labios temblorosos.
Manos nerviosas. Se comen las uñas (onicofagia). Postura
tensa, incómoda. Inseguridad para saber qué hacer
y decir. Frecuentes quejas a terceros...
- Forma de pensamiento: Consideran que así evitan molestar
u ofender a los demás. Son personas «sacrificadas». «Lo
que yo sienta, piense o desee, no importa. Importa lo que tú sientas,
pienses o desees.» « Es necesario ser querido y apreciado
por todo el mundo.» Constante sensación de ser incomprendido,
manipulado, no tenido en cuenta.
- Sentimientos y emociones: Sentimientos de impotencia. Mucha
energía mental, poca externa. Frecuentes sentimientos de
culpabilidad. Baja autoestima. Deshonestidad emocional (pueden
sentirse agresivos, hostiles, etc. pero no lo manifiestan y a veces,
no lo reconocen ni ante sí mismos). Ansiedad. Frustración.
- Todo esto produce en la persona: Pérdida de autoestima.
Pérdida del aprecio de las demás personas (a veces).
Falta de respeto de los demás.
- La persona no asertiva hace sentirse a los demás culpables
o superiores: depende de cómo sea el otro, tendrá la
constante sensación de estar en deuda con la persona no
asertiva («es que es tan buena...») o se sentirá superior
a ella y con capacidad de «aprovecharse» de su «bondad».
- Las personas no asertivas presentan a veces problemas de salud
como forma de expresar sus grandes tensiones exteriores ya que
no lo hacen exteriormente. A veces explotan...
Características de las personas asertivas:
Veamos cómo se comporta, qué piensa y siente la persona
que sí es asertiva. Rara vez encontraremos a una persona que
reúna todas las cualidades a la vez. Todo lo más que
veremos serán personas que se aproximan mucho a las mismas.
- Las personas asertivas conocen sus propios derechos y los defienden,
respetando a los demás, es decir, no van a «ganar»,
sino a «llegar a un acuerdo».
- Comportamiento externo: Habla fluida. Seguridad. Ni bloqueos
ni muletillas. Contacto ocular directo, pero no desafiante. Relajación
corporal. Comodidad a la hora de sentarse. Expresión de
sentimientos tanto positivos como negativos. Defensa sin agresión.
Honestidad. Capacidad de hablar de propios gustos e intereses.
Capacidad de discrepar abiertamente. Capacidad de pedir aclaraciones.
Dice «no» cuando hay que decirlo. Sabe aceptar errores.
- Pensamiento: Conocen y creen en unos derechos para sí y
para los demás. Sus convicciones son en su mayoría «racionales».
- Sentimientos-emociones: Buena autoestima. No se sienten inferiores
ni superiores a los demás. Satisfacción en las relaciones.
Respeto por uno mismo. Sensación de control emocional.
- Todo esto produce: Frenan o desarman a la persona que les ataque.
Aclaran equívocos. Los demás se sienten respetados
y valorados. La persona asertiva suele ser considerada «buena»,
pero no «tonta».
¿Qué tipo de persona eres tú?
¿Eres una persona egoísta?
Ser egoísta es vivir por y para uno mismo, pensado únicamente
en el propio bienestar, aunque ello implique algún tipo de
perjuicio para las otras personas.
¿De dónde viene el egoísmo? El
egoísmo es el resultado de una educación que no ha
promovido la seguridad y la confianza. Las personas egoístas
se han visto "obligadas" a pensar sólo en ella misma,
porque su ambiente no le ha permitido aprender que pueda apoyarse
en los demás y ayudar y ser ayudado.
Las conductas egoístas son típicas de la infancia.
Entre los dos y los siete años estamos ante la etapa denominada "egocentrismo
intelectual", donde los niños son incapaces de adoptar
puntos de vista diferentes al suyo. A partir de esta edad, los niños
son capaces de compararse con los demás y adoptar puntos de
vista distintos y, si se da el ambiente apropiado de confianza y
cariño, esta etapa se supera sin dificultad. ¿Qué hacer para superar el egoísmo?
- Pensar en las consecuencias que puede tener nuestro comportamiento
antes de actuar, tanto para nosotros mismos como para los demás.
Si son negativas o hacen daño, es mejor comportarse de otro
modo.
- Realizar ejercicios que favorezcan la empatía y el coger
otros puntos de vista. Cuando escuches a otras personas, intenta
ponerte en su lugar y entender sus verdaderas motivaciones.
- Descubrir cómo la gente puede ser feliz si piensa en
los demás.
- No quedarse con las experiencias negativas que has tenido con
otras personas y fortalecer los pensamientos positivos. Convéncete
de que no tienes que comportarte con los demás de la misma
manera que se han portado contigo.
¿Qué hacer con las personas egoístas?
- Dejarles bien claro que no van a manipularnos. Es importante
no entrar en su juego, y si a toda costa desean hacernos daño,
lo mejor es separarse de ellas. Una persona que se enfada continuamente
porque no hacemos lo que egoístamente nos pidió,
no nos quiere demasiado.
- Favorecer los valores de colaboración, respeto, cooperación
y tolerancia, sobre todo en el caso de los niños y los jóvenes.
Aceptar el egoísmo pasajero que pueden sufrir tus seres queridos,
pero "contraatacar" expresando también tu punto de
vista. Si una persona está enferma y reclama continuamente atención
para que no la dejes sola, hazle ver que tú necesitas otras
cosas y que cuanto mejor estés más fácil será que
puedas cuidarla y atenderla como se merece.
¿Eres una persona "normal"?
Muchas veces por nuestras reacciones en la vida nos podemos llegar
a preguntar si somos "normales" o no… La verdad
es que no existen fronteras entre normalidad psíquica y
enfermedad mental. Hay muchas veces que los síntomas se
confunden.
Hay veces que las personas parecen que son normales y en otras
ocasiones la misma persona nos dará la impresión
que no está bien. ¿Cómo podemos saber entonces
cuándo necesitamos de ayuda de un profesional? ¿Cuándo
puede considerarse el modo de vivir de una persona como expresión
de una enfermedad mental?
En realidad, es difícil contestar a estas preguntas. Normalmente
se utilizan criterios estadísticos para evaluar lo que es
normal y lo que no lo es. Veamos, no obstante, algunas cosas que
nos pueden servir para identificar nuestra situación:
La persona que mentalmente no está bien , con la excepción
del sicótico grave, tiene estas características:
- Tiene un gran malestar interno.
- Se da cuenta de que algo ya no funciona bien.
- Se da cuenta que tiene dificultad para relacionarse con los
demás.
- Experimenta una cierta necesidad de aislarse.
- No tiene nunca simpatía por nadie.
- La ansiedad le mantiene en un permanente estado de miedo a
equivocarse.
- Tiene necesidad de sentir apoyo.
- Tiene dificultad para entender qué pasa en su interior.
- A veces se siente cansada de todo.
- Vive permanentemente considerándose que no sirve para
nada…¦
- Con frecuencia no consigue coordinar lógicamente sus
pensamientos.
- Puede sentirse mal, físicamente desintegrada, incapaz
de un sentimiento verdadero.
- Puede estar cansada de la vida.
- No tiene estímulos para hacer cosas por sí misma.
- Se siente como desintegrados por dentro.
Pero hay que tener en cuenta que también una persona normal
puede experimentar de vez en cuando algunas de estas situaciones,
pero de manera menos intensa. Hay situaciones en la vida que nos
desestabilizan: muerte de seres queridos, enfermedad, etc. Cuando
estos síntomas se dan debido a esos acontecimientos no estaríamos
hablando de una persona enferma mental.
Todas las personas tenemos una cierta angustia existencial que
sentimos incluso las personas mentalmente sanas.
Síntomas también importantes en las enfermedades
mentales son:
- Alucinaciones acompañadas de delirios y de ideas extrañas
que se expresan en un lenguaje confuso e incoherente.
- Las personas que padece trastornos emocionales ordinariamente
es pesimista respecto a los acontecimientos que le toca vivir.
- Otra característica de las personas emocionalmente
desequilibrada es la inmadurez afectiva. Encuentran dificultad
para elegir, para optar y para decidir personalmente en situaciones
importantes de su vida.
- Les cuesta establecer amistades.
- Es bastante individualista y egoísta. Le cuesta asumir
responsabilidades en la vida de grupo.
- Vive insatisfecho consigo mismo y con los demás.
- Su comportamiento es inestable.
- No encuentra sosiego.
- Él mismo es su problema.
La persona que vive desajustada en su ambiente puede caer con facilidad
en la enfermedad mental.
La importancia de la salud mental
De la misma manera que cuidamos nuestra piel, nuestros ojos,
nuestra boca, etc., tenemos que aprender a cuidar también
nuestra salud mental.
¿Cuándo podemos decir que una persona está mentalmente
enferma? En realidad no hay fronteras totalmente claras para distinguir
lo que llamamos "normalidad", pero sí hay una
serie de datos que nos ayudan a describir dónde se produce
una situación de enfermedad mental.
Muchas veces son tomados por enfermos mentales personas que lo
que hacen es vivir y plantearse la vida de otra manera.
Veamos algunas de las características de una persona enferma
mental:
- Padece regularmente un grave malestar interno.
- Se da cuenta que algo ya no funciona bien.
- Advierte su dificultad para mantener una relación normal
con las personas que le rodean.
- Tiene necesidad de aislarse.
- No siente nunca simpatía por nadie.
- La ansiedad le mantiene en un permanente estado de miedo a
equivocarse.
- Se hace una persona muy insegura.
- Tiene dificultad de entender qué es lo que pasa en
su interior.
- A veces se siente cansada de todo.
- Vive en un permanente sentimiento de desvalorización
personal: "yo no valgo para nada..."
- Con frecuencia no puede coordinar lógicamente sus pensamientos.
- Puede sentirse físicamente mal, desintegrada, incapaz
de un sentimiento verdadero.
- Puede estar harta de la vida.
- A veces puede que no sienta estímulo alguno a hacer
algo por sí misma.
- Se perciben más o menos como desintegrados.
Hay que tener en cuenta que estos síntomas también
se pueden dar en personas mentalmente normales, pero que atraviesan
momentos determinados de su vida con problemas y dificultades.
Hay situaciones que son capaces de trastornar, al menos transitoriamente,
las mentes más sanas. Cuando los síntomas descritos
se producen por una situación concreta entonces no podemos
decir que la persona sea una enferma mental. Puede ser una forma
de defensa del organismo frente a lo que le sucede.
Hay que distinguir también estos síntomas de la angustiaexistencial que
tenemos en mayor o medida todos los seres humanos. Hay preguntas
que surgen en a mente de cualquier persona capaz de reflexionar
sobre su propia existencia, para las cuales no encuentra respuestas
comprensibles a la luz de su pensamiento lógico. Son las
preguntas relacionadas con la vida, la muerte, con el futuro, el
cosmos, etc. La filosofía y sobre todo la religión
pueden ofrecer respuestas a tales preguntas.
Las personas sin fe procuran ignorar tales cuestiones. Si comienzan
a preocuparse de ellas y no aceptan las soluciones ofrecidas por
la filosofía y la religión, pueden entrar en un proceso
de progresiva degradación del equilibrio mental.
Piensa
por ti mismo: Aprende a tener ideas propias...
Vivimos en un mundo donde pululan cantidad de ideas, ideologías,
puntos de vista distintos, etc. Los medios de comunicación
nos bombardean sin compasión con noticias y opiniones
muchas veces contradictorias... ¿Cómo sacar luz
y verdad de tantas y tantas opiniones contrapuestas? ¿Cómo
saber cuándo te intentan manipular?
Después del poder legislativo, del ejecutivo y del judicial
a la información se le ha llamado el "cuarto poder".
Sin información ninguna decisión es posible ya
que la decisión es la expresión del poder. Los
que tienen poder, a cualquier nivel, cuando quieren monopolizarlo,
guardan toda la información para ellos, dejando escapar
sólo la que les viene bien a sus intereses.
La información es el alimento de toda comunicación.
La información condiciona toda nuestra vida individual
o social. ¿Qué tenemos que tener en cuenta a la hora de
recibir cualquier información?
Para que una información sea realmente tal, tiene que
tener estos elementos:
- La seriedad: Que sean hechos comprobados, que cuenten con
exactitud lo que pasó y que coincida con la versión
de varias fuentes.
- La honestidad: Hay que saber diferenciar los hechos de las
opiniones. El informador debe tener muy claro estos dos elementos.
Una cosa son los acontecimientos ocurridos y otros bien distintos
las opiniones que nos hacemos de ellos.
- La independencia: Quizá es uno de los elementos más
difíciles de encontrar. Cada uno cuenta lo que sucede
desde su óptica...
¿Qué hacer cuando nos llega la información?
- Comprobar la objetividad de lo que se nos dice . ¿Cómo
se nos cuenta la noticia? ¿Trata equilibradamente a
los personajes y los hechos o se decanta por uno u otro? Debemos
hacer una aproximación crítica sin complejos
ni prejuicios que no nos impidan ver con amplitud el tema desde
todos los puntos de vista.
- Contrastar las fuentes . Es muy conveniente leer la misma
noticia en varios periódicos o ver varios informativos
por televisión para hacernos una idea lo más
exacta posible.
- Normalmente los lectores o espectadores de una sola fuente
se convierten en fanáticos.
- Es muy importante dialogar con personas de distintas tendencias
sobre un mismo tema, escuchar sus opiniones con honestidad
y sin prejuicios y luego hacer nosotros la síntesis.
- Reflexionar y formarnos una opinión propia. Siempre
esta opinión pasará por el filtro de lo que somos
y de lo que vivimos, pero hay que procurar la mayor independencia
y objetividad posibles.
¿Qué hacer para tener una mirada y opinión
lo más objetiva posibles?
No es fácil llegar al cien por cien de objetividad,
pero sí aproximarnos. ¿Cómo se logra esto?
- Leer mucho.
- Interesarse por temas variados. La vida tiene muchos y ricos
aspectos además del fútbol...
- Tener un método de trabajo para analizar las noticias,
las informaciones, etc.
- Tener una mentalidad crítica y abierta, eso sólo
la tienen las personas libres...
Ir adquiriendo una buena base cultural.
Material extraído de:
www.buzoncatolico.com
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