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Crecimiento personal

¿Sabes escuchar?

Una cosa es oír y otra bien distinta es escuchar… Oímos el viento, el ruido de la calle, la música alta en casa del vecino. Escuchamos cuando orientamos todas las potencialidades (sentimientos, comprensión, atención) al que nos está hablando.

Oír es percibir sonidos… Escuchar es poner el corazón…

Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido tantos medios para comunicarnos entre las personas y, en cambio, cada vez encontramos personas que no tienen con quien hablar, ni expresar sus sentimientos…

Escuchar es como respirar, pero hay personas que no saben respirar bien… y otras que no saben escuchar bien. No nos han enseñado a escuchar, en la escuela nos enseñaron las técnicas para hablar pero no para escuchar.

¿Qué es escuchar?

Disfrutar de entender a una persona. Tienes delante una persona que puede ser que lo está pasando mal o muy mal... Pero tú percibes que es por encima de todo una persona, un ser humano y te interesas de verdad por él o ella.
Valora la escucha aquél que le gusta que le escuchen. Todas las personas tenemos necesidad de que por lo menos una persona nos escuche de verdad. Que escuche nuestras penas y alegrías.
Cuando realmente escuchamos a alguien se abren muchas puertas interiores y develamos al otro, cosas de nuestra propia vida y de nuestros propios sentimientos.

¿Qué podemos hacer para escuchar bien?

Trata de expresar brevemente, en una o dos oraciones, lo que la otra persona te quiso decir.
Utiliza tus palabras y las de la otra persona para expresar los puntos más delicados y difíciles.
Cuando no entiendas algo de lo que te está diciendo la otra persona, pregúntale qué es exactamente lo que quieres decir.
Cuando veas que la persona no se expresa adecuadamente no digas nunca: "no he entendido nada…" Es mejor preguntarle desde lo que hayas entendido los otros aspectos que te han quedado más oscuros de la comunicación.
Hay que dejar hablar a la persona. No interrumpir. Sólo podemos interrumpir en dos ocasiones: uno, para decirle que has entendido bien lo que quiere decir, si ves que te lo repite una y otra vez. Dos, para pedirle que repite o clarifique lo que no nos ha quedado claro.
Pregúntate por qué escuchas a los demás: por sentirte útil… por ser más que él… ¿por qué?. ¿Cuáles son las auténticas motivaciones que tienes para escuchar?
Tienes que quedarte con los datos esenciales de la comunicación.
No juzgar a quien estás escuchando por muy horrible que sea lo que escuchas. Hay que eliminar estas interferencias que pueden distorsionar nuestra atención hacia el otro.
No tengas distracciones externas ni internas.
Poner mucha atención al tono emocional de la persona que nos habla: fíjate en las emociones y gestos que transmite la persona que nos está hablando.
Descubrir los puntos claves de lo que nos dice para dar una respuesta adecuada.
Ten en cuenta que a escuchar bien y atentamente se aprende. El escuchar bien consume una gran cantidad de energía en la persona que escucha. Ten cuidado.

¿Quiere cambiar su vida?

Hay personas que se pasan la vida quejándose de la "mala suerte" que han tenido, lamentándose de que nadie los comprende, o de los dolores que sienten, del daño que le han hecho los demás, etc.

En realidad estas personas no se han dado cuenta que pueden transformar su vida con la ayuda de Dios y de sí mismos, contando, lógicamente, con las ayudas especializadas que necesiten.

¿Todos pueden cambiar?

Dependiendo de cada situación podemos decir que en el mayoría de los casos sí. El cambio en la vida de una persona siempre se puede dar. Hay veces que no se puede cambiar todo al mismo tiempo. Incluso existen situaciones que no se pueden cambiar. Cuando esto sucede, lo que hay que cambiar es la actitud de la persona hacia ese tema.

¿Cómo cambiar?

Debemos reflexionar en base a los siguientes pasos:

Empezar por quererse a sí mismo. Nadie puede transmitir a los demás lo que personalmente no tiene. El amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar una persona.
Darse tiempo. El cambio personal no es automático, siempre es un proceso. Nadie cambia de la noche a la mañana. Necesitamos darnos tiempo y serenidad, para conocerse y quererse.
Estar informado y buscar nuevos conocimientos. La información le permite dar respuestas a las preguntas constantes que plantea la vida. Muchos de los prejuicios y trabes que tenemos, vienen porque no nos hemos informado bien. Con más conocimientos podemos mejorar nuestra vida. La información nos abre puertas que hasta el momento estaban cerradas.
Aprender a relacionarse con los bienes materiales. De vez en cuando obséquiese a sí mismo cosas que le agraden y lo animen. Tenga en cuenta las necesidades de los demás y regale con alegría y desprendimiento.
Pedir y dar afecto. Pedir no es exigir. Amar es buscar el bien verdadero del otro. Amarse es que busque su bien, que se respete, que satisfaga sus necesidades reales, que se cuide, que se valore, que promueva su desarrollo, que elija construirse en lugar de destruirse. No es que busque ser siempre el primero ni tampoco que pase sobre las otras personas; no es considerarse el centro del universo…
Rechazar y olvidar los palos de la vida. Normalmente las personas no buscan los palos psicológicos que da la vida, lo que ocurre es que con su propio comportamiento los atraen.

Conviértase en su propio amigo/a. La mayoría de las personas hemos llevado cabalgando sobre nuestras vidas un enemigo.

“Un amigo es quien alcanza a comprender lo que ningún otro entiende: compréndete”.

“Un amigo es quien valora: valórate”.

“Un amigo construye: constrúyete”.

“Un amigo que de verdad te aprecia no habla mal de ti: no uses las palabras para el auto desprecio”.

“Un amigo no te daña: no te maltrates con tus pensamientos, sentimientos y actuaciones. Descubre todo lo positivo que haces y felicítate por ello. Antes que encontrar el fallo busca el acierto. Apláudete a diario y siente satisfacción por los que has aprendido”.

No pretender que todos le comprendan. Si sigue esperando que los demás le comprendan en todo, estará actuando como un niño pequeño y le atribuye a ellos la categoría de padres. Compréndase usted y deje de esperar su comprensión.
Cuidarse. Esté donde esté y con quien esté no se olvide de usted. Es importante que viva, pero que viva bien. Responsabilícese de la solución de sus problemas, no culpe a otros de lo que usted no sabe o no puede hacer.
Seleccionar los mensajes que recibe. Fíjese quién lo dice y el cómo y cuándo lo dice. Se evitará muchos problemas.

Tomado de: buzón católico


No se deje atrapar por la ansiedad

La ansiedad es un estado emocional en el que se experimenta una sensación de angustia, miedo y desesperación. Puede afectar a personas de todas las edades, hasta niños.

Sentir algo de ansiedad no es malo, incluso es normal en determinadas situaciones que suponen mucha expectativa. Pero, ¿hasta dónde es normal esa ansiedad?, ¿cuándo se torna en un problema severo?, ¿cómo detectarlo?

¿Cuándo es un problema la ansiedad?

El límite entre la ansiedad normal y patológica está determinado por la intensidad y duración de los síntomas.

Cuando esta ansiedad se convierte intensa y crónica, el resultado es la desestabilización de la persona, pues se encuentra continuamente anticipando peligros o esperando que se repitan amenazas.

Además, se puede afirmar que hay patología cuando la ansiedad aparece ante situaciones que no son amenazantes o cuando nos incapacita para llevar una vida normal.

La ansiedad puede ser el punto de partida para que se presenten otros trastornos como: depresión, miedos, adicciones, alteraciones de sueño, fobias, obsesiones, problemas de pareja, disfunciones sexuales, trastornos de alimentación, tics nerviosos, entre otros.

¿Qué pensamos cuando sufrimos ansiedad?

La ansiedad excesiva puede llevar a distorsionar la realidad, debido a que el estado mental está alterado y siempre dispuesto a percibir peligros, lo que lleva a:

Interpretar las situaciones que pueden ocurrir como amenaza.
Cuando se observa algo que resulta desconocido, en lugar de pensar que es inofensivo, se sufre de una alteración creyendo que es dañino.
Se asume una actitud negativa pensando continuamente que va a pasar algo horrible.
Se siente una gran preocupación.

Síntomas de la ansiedad

La ansiedad se manifiesta físicamente de diferentes formas dependiendo de la persona, sin embargo, hay algunos síntomas generales:

Irritabilidad, inquietud, impaciencia, fatiga.
Problemas de concentración.
Tensión muscular.
Alteraciones del sueño.
Sensación de amenaza.
Palpitaciones y temblores.
Aumento de la sudoración.
Se pueden presentar náuseas, aunque no siempre aparecen.
Dificultad para respirar.
Sensación de desmayo.

Señales de ansiedad

Se debe estar atento a las siguientes señales que delatan la excesiva ansiedad en las personas:

Movimientos nerviosos de las manos u otra parte del cuerpo.
Dificultad para hablar.
Movimientos rápidos o excesivamente lentos casi inmóviles.
Constantes ganas de llorar.
Realización de actividades con torpeza.

¿Por qué aparece la ansiedad?

Puede aparecer por distintas causas:

En familias donde se da una fuerte sobreprotección, donde los niños aprenden a temer a todo, a no enfrentarse a sus miedos y a preocuparse por cualquier cosa en exceso.
Cuando se han pasado experiencias traumáticas con otras personas en el pasado.
Puede aparecer después de haber ingerido alcohol, cafeína, cocaína, etc.
Cuando la persona empieza a sacar beneficios de la ansiedad: su familia le presta más atención, tiene una excusa para no acudir al trabajo, etc. De esta manera, se mantiene y la ansiedad se le vuelve crónica, apareciendo unos síntomas parecidos a la depresión: apatía, tristeza, desinterés...
La persona aprende a vivir con la ansiedad y está convencida de que no puede hacer nada para superar cómo se siente.

Cómo afrontar un problema de ansiedad

1.
Obligatoriamente se debe finalizar con lo que le preocupa. Hay descubrir el motivo que causa la ansiedad y buscar posibles soluciones que le pongan freno a esta situación.
2.
Se tendrá que optar por una actitud más positiva. Además es primordial fortalecer la autoestima.
3.
Puede resultar muy beneficioso practicar algún deporte, afición o pasatiempo. También es recomendable buscar actividades en las cuales se esté en contacto con otras personas.
4.
No se debe dejar de cumplir con las obligaciones a causa del estado de ánimo.
5.
Realizar ejercicios de relajación.

Fuentes: buzoncatolico.com, psicologia.costasur.com, albapsicologia.com


Características de la persona feliz

La felicidad es un estado de ánimo en el que la persona se encuentra satisfecha de haber hecho hasta el momento con su vida lo que había deseado o, en general, haber alcanzado algo que se había propuesto en el rumbo de su vida. Por tanto, veremos a continuación las características de las personas felices:

Se fijan más en las cosas buenas y positivas de la vida que en las cosas malas que también hay en ella.
Valoran las pequeñas cosas y los pequeños detalles de la vida.
Viven por encima de los contrarios: calma-sosiego, diversión-aburrimiento, dicha-desdicha, amigo-enemigo, éxito-fracaso… No están siempre fijándose en aspectos que le puedan hacer sufrir sino que tienen un gran deseo de ser y vivir más. Viven en un estado de calma al menos de una manera general.
Tienen los pies en la tierra. No se trazan metas irreales. Quien se pone meta en las nubes nunca será feliz en la tierra.
Viven en el hoy. Hay personas torturadas por su ayer y con miedo al mañana. Las personas felices aceptan que su pasado fue como fue, y que a pesar de los errores y las limitaciones les ayudó a ser como son hoy… El mañana lo ven con confianza, no con temor.
Asumen el futuro con esperanza, no con miedo. Muchas personas piensan que el futuro sólo les va a traer complicaciones y sufrimientos, esto sucede cuando la persona no tiene seguridad en sí misma.
Aceptarse tal cual uno es, con las virtudes y defectos que tengamos, sin falsas humildades, sin temores, sin creernos ni más ni menos de lo que somos.
Hablan de la felicidad como algo posible de conseguir.

Con respecto a los demás, las personas felices:

Son tolerantes con las limitaciones ajenas.
Se sienten muy libre ante los demás. No actúa llevado del qué dirá la gente.
Creen en la bondad que tiene en sí mismo y en la bondad que hay en los demás.
Gozan con ser generosos y honestos con los demás.
Son personas asertivas; saben defender racionalmente los propios derechos, respetando los de los otros.

La felicidad no llega…

Por suerte o azar.
No se puede comprar con dinero.
Tampoco depende de los acontecimientos que nos sucedan en la vida.

La felicidad llega…

Cuando estamos a gusto con nosotros mismos.
Cuando tienes calma ante las cosas de la vida.
Cuando te aceptas a ti mismo.
Cuando tienes sentido del humor.

Fuente: buzón católico


Maneje bien su tiempo y logre el equilibrio

Hay momentos de la vida en que el tiempo no alcanza para cumplir con todas las actividades y compromisos que adquirimos, y anhelamos que el día tuviera más de 24 horas para lograrlo. Por lo general esta excesiva ocupación va acompañada de un sentimiento de “preocupación” porque sentimos que estamos descuidando alguno de los aspectos que constituyen al ser humano: su parte espiritual, física, social e intelectual.

En varias ocasiones, esta saturación de actividades puede tener una dosis de nuestra responsabilidad por no saber distribuir el tiempo adecuadamente. Aquí le daremos algunas claves para organizar el tiempo y lograr un equilibrio en cada uno de sus roles.


Priorizar: la clave

Antes que llenar una agenda de ítems, es necesario sentarse por unos minutos a escribir indiscriminadamente todas las tareas que debe realizar en un día. Una vez tenga esta lista, otórgueles un valor según la importancia y “no la urgencia”, pues pensamos que todo es urgente mas no todo es importante. Teniendo depurada la lista, se dará cuenta qué cosas son primordiales y notará que hay otras que quizá no resultaron tan necesarias como pensaba pero que sí requieren de un tiempo.

Delegue, no todo lo tiene que hacer usted

Hay que ser realistas, no somos superhéroes para cumplir con todo, delegue algunos de los compromisos en otras personas, no tema pedir ayuda, hay personas de muy buena voluntad que poseen el espíritu de servicio.

La ejecución

Ya teniendo una lista ordenada de prioridades y delegadas en otros algunas de ellas, la lista seguramente habrá disminuido. El siguiente paso es planificar cómo vamos a realizar las tareas, es decir, no empezar alocadamente a hacerlas sino mirar otras variables, como por ejemplo los recursos que tenemos, el plazo con el que se cuenta, la ayuda de otra persona, etc. Es muy importante asignarle un tiempo a cada actividad y ser muy respetuosos de ese espacio, no permita interrupciones, en esas pequeñeces es donde se pierde tiempo.

Finalmente, el equilibrio

Es muy importante darle un espacio del día o de la semana a cada aspecto nombrado anteriormente, es decir, una dosis de ejercicio físico, una de entrenamiento mental, un tiempo para el crecimiento espiritual, y otro espacio para el campo social, la familia y los amigos. El equilibrio entre estos campos es lo que nos hace crecer integralmente, así que siempre distribuya equitativamente el tiempo.

Fuente: psicologia.costasur.com


28 reflexiones para definir su personalidad

Con estas 28 descripciones usted podrá crear un perfil de su personalidad y tendrá las herramientas para aprender a conocerse más y por ende a corregir lo que le detiene en su desarrollo como persona.

1.
Soy hipersensible y por eso tengo cambios repentinos de carácter, con reacciones apasionadas y desproporcionadas, junto con sufrimientos innecesarios.
2.
En mí predomina excesivamente la razón. Soy frío y calculador. Muestro poco mis sentimientos y pongo poca participación afectiva en los sucesos que lo exigen. A veces incurro en comportamientos crueles y equivocados, por desconsideración de las implicaciones o repercusiones afectivas de mis actos en los demás.
3.
Ante la presencia de un estímulo psicológico determinado, llevo a cabo un análisis de la situación, para dar una respuesta que no sea injustificada, exagerada o que conduzca a comportamientos impulsivos.
4.
Soy consciente de que estar solo a veces es necesario y provechosos, pero en ocasiones prolongo innecesariamente esos momentos de soledad.
5.
Me considero una persona con mucha imaginación, por eso, ante una situación desagradable, poco interesante o aburrida, me sirve para escapar hacia otras situaciones más atractivas.
6.
Procuro aprovechar lo que la realidad me ofrece en cada momento y me meto de lleno en ella usando mi imaginación para sacar el mejor partido a cada situación.
7.
Con frecuencia tengo fricciones con los demás, tomo decisiones precipitadas e inadecuadas, o me dejo llevar por las tendencias o deseos inmediatos.
8.
Tengo tendencia a pensar con frecuencia en problemas o preocupaciones, que ocasionan bajas en mi estado de ánimo, nerviosismo y aceleramiento.
9.
Me considero una persona agradable, alegre y satisfecha, con la confianza que las cosas salen bien si pongo todo mi esfuerzo. Los pequeños fracasos y contratiempos los olvido rápidamente y vuelvo a emprender mis objetivos con el mismo ahínco de antes.
10. Escucho las opiniones contrarias con respeto, sin admitir críticas internas. Comprendo las equivocaciones de los otros, sin recriminar automáticamente. Sé convivir con los defectos de los demás sin recordárselos continuamente.
11. Controlo los altibajos de mis estados de ánimo. Identifico las ideas negativas que han inducido esas tendencias. Elimino esas ideas sustituyéndolas por otras de contenido diferente, o iniciando una actividad que sirva para modificar el curso del pensamiento.
12. Tiendo a compararme con los demás, valorando exclusivamente algunos de sus aspectos afortunados, cuestiones en las que han tenido más éxito o en la que se han visto más favorecidos por la fortuna. Tengo tendencia a la envidia.
13. Me gusta darme a conocer como soy, desde el primer instante. Habitualmente actúo de modo espontáneo y natural. Considero que infundo confianza en los demás.
14. Asimilo las experiencias negativas sucesos, personas, ambientes y las supero, evitando rememorar su recuerdo, para restarle importancia y relevancia actual.
15. En ambientes nuevos o ante personas desconocidas o poco conocidas me siento rígido, tenso, incómodo y sin saber cómo debo actuar. Procuro pasar inadvertido en las reuniones sociales para no resultar inoportuno o molesto a los demás. Para evitar esas ansiedades procuro ir en compañía de alguien que me dé confianza.
16. Tengo la capacidad para discernir lo que en mi actuación puede resultar ridículo y procuro evitarlo. Si por algún motivo hago el ridículo me río de mí mismo y olvido la situación. Admito mis limitaciones con naturalidad y realismo.
17. Actúo con independencia, al margen de los usos y normas sociales. Para mí son indiferentes y, en ocasiones, las desafío intencionadamente.
18. (Si tiene algún problema serio en este momento, piense en él). Tengo confianza en mí como para afrontarlo, no pienso que es imposible resolverlo y busco soluciones aunque impliquen mucho esfuerzo y negaciones personales.
19. Con facilidad me dejo influir o persuadir por otros, o por mí mismo. Por eso me considero una persona sugestionable: me contagian con cierta rapidez el miedo, la angustia, la compasión, la ternura, el desprecio o cualquier otra sensación, como por ejemplo el asco o los síntomas de una enfermedad.
20. Cuando alguien me agrada tiendo a idealizar esa persona. Completo, de un modo más o menos consciente, esas parcelas ignoradas con cualidades o atributos que me gustaría encontrar en esa persona.
21. En mi memoria permanecen los recuerdos de las ofensas, comentarios, faltas de cortesía o de interés de otras personas, así sean en temas sin importancia. Me cuesta perdonar y olvidar.
22. Procuro expresar mis sentimientos y opiniones, incluso si son contrarios a los de la mayoría. Cuido de hacerlo sin crear tensión, sin herir susceptibilidades o dar lugar a un conflicto. Me considero una persona serena, moderada, comprensiva.
23. En los momentos de alta tensión emocional, por ejemplo, al enfrentarme seriamente con alguien, tartamudeo o enredo las palabras, sudo excesivamente, cambian las facciones o el color del rostro y siento ganas de llorar.
24. Mis lazos afectivos amistad, amor, la familia suelen ser duraderos, estables y fuertes. Procuro fomentar su crecimento.
25. Procuro ayudar mucho a los demás, por eso llego al punto de intentar resolver los problemas de las demás personas, suplantándolas. Me compenetro demasiado en las vidas de los que conozco.
26. En mis actuaciones procuro conseguir la aprobación de las demás personas, hasta el punto de prodigarme en atenciones hacia ellos o que se conviertan casi exclusivamente en la fuente de mi autovaloración.
27. Con frecuencia me invade la prisa, no disfruto lo que hago porque habitualmente estoy insatisfecho, no me siento en un nivel alto de paz y alegría, busco realizar muchas actividades durante el día.
28. Soy emotivo y disfruto intensamente las actividades que realizo. Los sucesos de la vida dejan una huella importante en mi modo de ser.

35 reflexiones para crecer por dentro

1.
El respeto de uno mismo es la mejor manera de conseguir el respeto de los demás.
2.
Los grandes logros surgen de la lucha.
3.
Si tienes más enemigos que amigos, es altamente probable que te los hayas ganado.
4.
La persona que solamente tiene tiempo para el chismorreo y la difamación está demasiado ocupada como para tener éxito.
5.
La persona que se queja de que nunca ha tenido una oportunidad, probablemente nunca ha tenido el valor para aprovecharla.
6.
Si empiezas por arriba, solamente puedes moverte en una dirección: hacia abajo.
7.
Las dos clases de personas que nunca prosperan son aquellas que solamente hacen lo que les dicen y aquellas que no hacen lo que les dicen.
8.
Si tú fueras tu propio patrón ¿estarías satisfecho del trabajo que has hecho hoy?
9.
La mejor cura que se conoce para la soledad, el desaliento y la insatisfacción es un trabajo que haga sudar saludablemente.
10. La persona con una actitud mental negativa atrae problemas igual que un imán atrae metales.
11. Si te preocupa o asusta algo, hay algo en tu actitud mental que necesitas corregir.
12. A nadie se le recompensa o promociona o felicita por su mala disposición y su actitud mental negativa.
13. Intentar recibir sin dar primero es tan estéril como intentar cosechar sin haber sembrado.
14. Siempre es mejor imitar a una persona de éxito que envidiarla.
15. En lugar de quejarte de lo que te gusta de tu trabajo, empieza a ensalzar lo que sí te gusta y verás como mejora rápidamente.
16. Antes de intentar mandar a los demás, asegúrate de que mandas en ti mismo.
17. Una mente negativa solamente engendra ideas negativas.
18. La mayoría de las enfermedades tienen su origen en una mente negativa.
19. Concéntrate en aquello que deseas de la vida, no en lo que no deseas.
20. ¿Dónde estarás dentro de diez años si sigues por el mismo camino que hasta ahora?
21. Nunca destruyas nada si no estás preparado para construir algo nuevo en su lugar.
22. La persona de éxito se concentra en lo que desea de la vida, no en lo que no desea.
23. No importa lo que hayas hecho en el pasado. ¿Qué harás en el futuro?
24. Si no sabes lo que deseas de la vida ¿Qué crees que obtendrás?
25. La sabiduría consiste en saber lo que no se quiere tanto como en saber lo que se quiere.
26. Si no sabes lo que quieres, no digas que jamás tuviste una oportunidad.
27. La constancia es el primer principio del éxito.
28. La manera mejor y más segura de escarmentar a alguien que ha cometido una injusticia contigo es responder con un detalle amable.
29. Ofrece resultados, no excusas.
30. Si aprecias la amabilidad que otros te demuestran, dilo con palabras… y con acciones.
31. Observa a quien va por delante de ti y sabrás por qué está ahí; después, imítalo.
32. Si deseas que un trabajo se haga pronto y bien dáselo a una persona ocupada. La desocupada conoce demasiados sustitutos y atajos.
33. La fe no te traerá lo que deseas, pero te enseñará la forma de ir por sí solo tras ella.
34. Si estás demasiado ocupado para dedicarte a las preocupaciones, éstas no encontrarán motivos para rondarte.
35. Acuéstate rezando y levántate  cantando y verás qué buen día de trabajo te espera.

Fuente: Buzoncatolico.com


Seis acciones para NO prosperar

1. Espere sentado su oportunidad.
2. Comente su mala suerte con los demás.
3. No se esfuerce por mejorar su preparación.
4. Laméntese de que los tiempos están muy difíciles.
5. Obstínese en que sin recomendaciones no se logra nada.
6. Confíe y aguarde a que vengan tiempos mejores.

Quienes tienen esto por norma, son personas pasivas, que siempre están esperando a que suceda algo exterior que les fuerce a cambiar, o a que alguien se haga cargo de ellas y las empuje a decidirse a afrontar y resolver sus problemas.

Su principal problema son ellas mismas:

no tienen una actitud ante la vida

que les lleve a usar

sus recursos y su iniciativa.

Tienen entumecidos los músculos de la responsabilidad. Pero esos músculos siguen siendo suyos y están ahí: lo que tienen que hacer es ejercitarlos.

Ideas de Alfonso Aguiló


Pequeños gestos que hacen la diferencia

Es momento de evaluar y reparar. ¿Por qué no nos detenemos a pensar cómo mejorar en los pequeños detalles de la vida cotidiana para hacerla más amable tanto a  la gente que nos rodea como a nosotros mismos? He aquí una lista de acciones sugeridas por Francisco Rodríguez Barragán de conoZe.com.

Saludar y sonreír a las personas con las que nos encontramos en el ascensor o la escalera.
No arrojar al suelo papeles, envolturas, colillas, chicles.
No hablar por celular en el cine, conciertos, conferencias y teatros.
Dar las gracias a quien nos atiende en el supermercado, en la oficina pública, en el centro de salud, en los restaurantes, etc.
Decir ‘por favor’ siempre que solicitemos un servicio.
No gritar, ni hablar a voces.
Hacer bien nuestro trabajo, con honestidad y dedicación.
No dejar en la calle los excrementos de nuestro perro.
Evitar ruidos innecesarios o molestos.
No aparcar en doble fila.
Cumplir nuestro horario de trabajo con exactitud.
Poner interés en resolver los problemas que nos planteen las personas a quienes debamos atender.
Respetar las reglas del tráfico.
No insultar a otros conductores.
Ceder el asiento o la acera a las personas mayores.
Respetar los árboles y los jardines y enseñar a nuestros niños a hacerlo.
Evitar comentarios desfavorables sobre los demás.
Utilizar el mobiliario urbano con tanto cuidado o más que el de nuestra casa.
Reclamar nuestros derechos con firmeza, pero con buenos modos.
Agradecer a quien nos sirven por su dedicación.
Alabar sinceramente las realizaciones de los que nos rodean.

Todas estas cosas y otras más son cosas fáciles de hacer, que no requieren de cualidades excepcionales, pero son el entrenamiento necesario para que sean posibles y creíbles otros gestos y compromisos de más envergadura.


  ¿Cómo saber donde está tu nivel de silencio interior?

Primero: Observa si queda algo por perdonar en ti, o en tu vida. En tu pasado más remoto o más cercano. Mira si hay algún recuerdo que perturba tu alma. No puedes olvidar que la búsqueda del lugar del propio corazón, tu unificación interior, exigen una plena paz de alma.

Para poder hacer este camino hacia el corazón, has de vivir en una pureza total de la memoria, del pensamiento y de la imaginación, y acoger en ti la presencia vitalizadora de Cristo. Has de ser capaz de amar y de dejarte amar. Vivirás en la transparencia total para poder ser "luz". No pretendas iluminar. Que tu primer objetivo sea vivir en la iluminación interior.

Segundo: Observa si en tu vida puedes decir que has hecho de manera tan eficaz que se pueda notar el don absoluto de tu amor total a Dios y a los hermanos.

Busca "ese" lugar interior en el que Él vive: es el corazón centro de todo lo que vives y sientes. Haz el camino con paz, sin prisas… sin nerviosismos, ni precipitaciones. Date el tiempo necesario para llegar. De momento busca el silencio. Te bastará "estar" serenamente contigo mismo.

Tercero: Observa si te desestabilizan interiormente, o anímicamente, tus limitaciones y pobrezas, o las de tus hermanos…, o por el contrario si vives en la paz de reconocerlas sinceramente para superarlas aceptándolas. ¿Te dejas llevar fácilmente por los "nervios"?…

Cuarto: Observa si alguna vez, o muchas veces, comienzas el día cansado o sin ilusión de servir y de entregarte. Mira si lo que predomina en ti es el cansancio o la ilusión, la consideración de las cosas que te cuestan o el ánimo con el que te enfrentas a las cosas que podrías hacer, porque forman parte de tu compromiso con la vida.

Quinto: Observa si Él ocupa o no, directa o indirectamente, tu pensamiento, tu corazón y tu vida. Pregúntate si esta consciencia de Él en ti, es un estímulo para tu vida.

Observa si predominan en ti los criterios que vienen de la fe en Jesús que habla claramente en su Evangelio.

Sexto: Observa si pierdes fácilmente la paz porque no te vives unificado interiormente y vives distraído o disperso. Pregúntate qué es lo que te altera con más facilidad. ¿Actualmente hay algo que te intranquiliza? ¿Estás en paz contigo mismo? ¿Él vive en ti…?¿Es verdaderamente el centro que da sentido a todo?...

Séptimo: Observa si vives o no a Jesús como la opción esencial de tu vida que te ayuda a vivir en la unificación y en la armonía interior. Pregúntate si la presencia del Señor en ti es vivida con claridad, alegría y fuerza. O aceptas, de hecho, un planteamiento de vida conformista y adormecedor que no te ayuda a crecer, ni a darte siempre y más radicalmente al Señor y al hermano. Nunca olvides que el Señor Resucitado siempre camina entre los hermanos.

Octavo: Observa si caes en la tentación de aceptar vivir y caminar solo, "a tu aire", o te arreglas tú la vida por tu propia cuenta, prescindiendo de la comunidad de los hermanos. Observa si, por el contrario, asumes con responsabilidad el compromiso de reconocer tu papel en la vida y lo que la comunidad puede esperar de ti. Ten en cuenta los dones que Dios ha puesto en tus manos. ¿Ofreces el don de ti mismo a los demás y te entregas a ellos como signo de que quieres darlo todo y darte del todo?...

Noveno: Observa si te conformas tranquilamente con la actitud de no esperar contra toda esperanza…, o, por el contrario, eres capaz de vivir y comunicar tu amor radical por el Señor y la alegría de tener la vida en tus manos para ser capaz de darla con esperanza renovada. ¿Eres optimista o pesimista?

Décimo: Observa si consciente o inconscientemente salen de tu boca expresiones como éstas: "Yo ya no"..., "Conmigo que ya no cuenten"..., "Yo ya estoy bien así"..., "A mí ya nadie me cambia"..., "Ya nunca jamás volveré a ceder"..., "Ya estoy harto de...

Observa si se dan en ti actitudes cerradas, intolerantes, de juicio negativo precipitado. Observa, sobre todo, si te dejas llevar por la negatividad. Piensa en esta revisión de tu vida que Dios es siempre positivo: «no apaga la mecha que aún humea ni rompe la caña agrietada».


Condiciones para ser feliz

La psicología nos aporta condiciones necesarias en toda persona que quiere ser feliz. Lógicamente en unas personas estará más presente un elemento que otro, pero todos estos puntos tienen una importancia grande.

¿Por qué no intentamos entre todos hacer presente estas condiciones en nuestra vida y en las de nuestra comunidad?

Para una buena higiene mental hay que tener muy presente estos elementos:

1. Toda persona debería mantener una relación de plena confianza al menos con otra persona. En esta relación el individuo debe tener libertad para comentar sus problemas y preocupaciones, además de los temores.
2. La persona debe procurar conocer los motivos fundamentales que tiene en su vida, y satisfacerlas según sus posibilidades.
3. La persona debe mantener su salud física como fundamento de su estabilidad mental.
4. La persona debe procurarse tiempo suficiente para el descanso.
5. La persona debe ante los problemas de la vida ver las cosas con serenidad. Observar el problema y analizarlo.
6. La persona debe esforzarse porque tanto el curso del día como el conjunto de su vida, transcurra según un plan elaborado por ella misma.
7. La persona debe procurar valorar sus propias capacidades de la manera más realista posible y no tener esperanza exagerada y poco realista frente a sí mismo.

El humor sigue siendo una de las principales condiciones de la salud mental.


 ¿Eres una persona asertiva?

La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás.

Características de las personas no asertivas:

La persona no asertiva no defiende los derechos e intereses personales. Respeta a los demás, pero no a sí mismo.
Comportamiento externo: Volumen de voz bajo. Habla poco fluida. Bloqueos. Tartamudeos.
Vacilaciones. Silencios. Muletillas... Huida del contacto ocular. Mirada baja. Cara tensa. Dientes apretados o labios temblorosos. Manos nerviosas. Se comen las uñas (onicofagia). Postura tensa, incómoda. Inseguridad para saber qué hacer y decir. Frecuentes quejas a terceros...
Forma de pensamiento: Consideran que así evitan molestar u ofender a los demás. Son personas «sacrificadas». «Lo que yo sienta, piense o desee, no importa. Importa lo que tú sientas, pienses o desees.» « Es necesario ser querido y apreciado por todo el mundo.» Constante sensación de ser incomprendido, manipulado, no tenido en cuenta.
Sentimientos y emociones: Sentimientos de impotencia. Mucha energía mental, poca externa. Frecuentes sentimientos de culpabilidad. Baja autoestima. Deshonestidad emocional (pueden sentirse agresivos, hostiles, etc. pero no lo manifiestan y a veces, no lo reconocen ni ante sí mismos). Ansiedad. Frustración.
Todo esto produce en la persona: Pérdida de autoestima. Pérdida del aprecio de las demás personas (a veces). Falta de respeto de los demás.
La persona no asertiva hace sentirse a los demás culpables o superiores: depende de cómo sea el otro, tendrá la constante sensación de estar en deuda con la persona no asertiva («es que es tan buena...») o se sentirá superior a ella y con capacidad de «aprovecharse» de su «bondad».
Las personas no asertivas presentan a veces problemas de salud como forma de expresar sus grandes tensiones exteriores ya que no lo hacen exteriormente. A veces explotan...

Características de las personas asertivas:

Veamos cómo se comporta, qué piensa y siente la persona que sí es asertiva. Rara vez encontraremos a una persona que reúna todas las cualidades a la vez. Todo lo más que veremos serán personas que se aproximan mucho a las mismas.

Las personas asertivas conocen sus propios derechos y los defienden, respetando a los demás, es decir, no van a «ganar», sino a «llegar a un acuerdo».
Comportamiento externo: Habla fluida. Seguridad. Ni bloqueos ni muletillas. Contacto ocular directo, pero no desafiante. Relajación corporal. Comodidad a la hora de sentarse. Expresión de sentimientos tanto positivos como negativos. Defensa sin agresión. Honestidad. Capacidad de hablar de propios gustos e intereses. Capacidad de discrepar abiertamente. Capacidad de pedir aclaraciones. Dice «no» cuando hay que decirlo. Sabe aceptar errores.
Pensamiento: Conocen y creen en unos derechos para sí y para los demás. Sus convicciones son en su mayoría «racionales».
Sentimientos-emociones: Buena autoestima. No se sienten inferiores ni superiores a los demás. Satisfacción en las relaciones. Respeto por uno mismo. Sensación de control emocional.
Todo esto produce: Frenan o desarman a la persona que les ataque. Aclaran equívocos. Los demás se sienten respetados y valorados. La persona asertiva suele ser considerada «buena», pero no «tonta».

¿Qué tipo de persona eres tú?


¿Eres una persona egoísta?

Ser egoísta es vivir por y para uno mismo, pensado únicamente en el propio bienestar, aunque ello implique algún tipo de perjuicio para las otras personas.

¿De dónde viene el egoísmo? El egoísmo es el resultado de una educación que no ha promovido la seguridad y la confianza. Las personas egoístas se han visto "obligadas" a pensar sólo en ella misma, porque su ambiente no le ha permitido aprender que pueda apoyarse en los demás y ayudar y ser ayudado.

Las conductas egoístas son típicas de la infancia. Entre los dos y los siete años estamos ante la etapa denominada "egocentrismo intelectual", donde los niños son incapaces de adoptar puntos de vista diferentes al suyo. A partir de esta edad, los niños son capaces de compararse con los demás y adoptar puntos de vista distintos y, si se da el ambiente apropiado de confianza y cariño, esta etapa se supera sin dificultad.

¿Qué hacer para superar el egoísmo?

Pensar en las consecuencias que puede tener nuestro comportamiento antes de actuar, tanto para nosotros mismos como para los demás. Si son negativas o hacen daño, es mejor comportarse de otro modo.
Realizar ejercicios que favorezcan la empatía y el coger otros puntos de vista. Cuando escuches a otras personas, intenta ponerte en su lugar y entender sus verdaderas motivaciones.
Descubrir cómo la gente puede ser feliz si piensa en los demás.
No quedarse con las experiencias negativas que has tenido con otras personas y fortalecer los pensamientos positivos. Convéncete de que no tienes que comportarte con los demás de la misma manera que se han portado contigo.

Qué hacer con las personas egoístas?

Dejarles bien claro que no van a manipularnos. Es importante no entrar en su juego, y si a toda costa desean hacernos daño, lo mejor es separarse de ellas. Una persona que se enfada continuamente porque no hacemos lo que egoístamente nos pidió, no nos quiere demasiado.
Favorecer los valores de colaboración, respeto, cooperación y tolerancia, sobre todo en el caso de los niños y los jóvenes.

Aceptar el egoísmo pasajero que pueden sufrir tus seres queridos, pero "contraatacar" expresando también tu punto de vista. Si una persona está enferma y reclama continuamente atención para que no la dejes sola, hazle ver que tú necesitas otras cosas y que cuanto mejor estés más fácil será que puedas cuidarla y atenderla como se merece.


  ¿Eres una persona "normal"?

Muchas veces por nuestras reacciones en la vida nos podemos llegar a preguntar si somos "normales" o no… La verdad es que no existen fronteras entre normalidad psíquica y enfermedad mental. Hay muchas veces que los síntomas se confunden.

Hay veces que las personas parecen que son normales y en otras ocasiones la misma persona nos dará la impresión que no está bien. ¿Cómo podemos saber entonces cuándo necesitamos de ayuda de un profesional? ¿Cuándo puede considerarse el modo de vivir de una persona como expresión de una enfermedad mental?

En realidad, es difícil contestar a estas preguntas. Normalmente se utilizan criterios estadísticos para evaluar lo que es normal y lo que no lo es. Veamos, no obstante, algunas cosas que nos pueden servir para identificar nuestra situación:

La persona que mentalmente no está bien , con la excepción del sicótico grave, tiene estas características:

1.
Tiene un gran malestar interno.
2.
Se da cuenta de que algo ya no funciona bien.
3.
Se da cuenta que tiene dificultad para relacionarse con los demás.
4.
Experimenta una cierta necesidad de aislarse.
5.
No tiene nunca simpatía por nadie.
6.
La ansiedad le mantiene en un permanente estado de miedo a equivocarse.
7.
Tiene necesidad de sentir apoyo.
8.
Tiene dificultad para entender qué pasa en su interior.
9.
A veces se siente cansada de todo.
10. Vive permanentemente considerándose que no sirve para nada…
11. Con frecuencia no consigue coordinar lógicamente sus pensamientos.
12. Puede sentirse mal, físicamente desintegrada, incapaz de un sentimiento verdadero.
13. Puede estar cansada de la vida.
14. No tiene estímulos para hacer cosas por sí misma.
15. Se siente como desintegrados por dentro.

Pero hay que tener en cuenta que también una persona normal puede experimentar de vez en cuando algunas de estas situaciones, pero de manera menos intensa. Hay situaciones en la vida que nos desestabilizan: muerte de seres queridos, enfermedad, etc. Cuando estos síntomas se dan debido a esos acontecimientos no estaríamos hablando de una persona enferma mental.

Todas las personas tenemos una cierta angustia existencial que sentimos incluso las personas mentalmente sanas.

Síntomas también importantes en las enfermedades mentales son:

1.
Alucinaciones acompañadas de delirios y de ideas extrañas que se expresan en un lenguaje confuso e incoherente.
2.
Las personas que padece trastornos emocionales ordinariamente es pesimista respecto a los acontecimientos que le toca vivir.
3.
Otra característica de las personas emocionalmente desequilibrada es la inmadurez afectiva. Encuentran dificultad para elegir, para optar y para decidir personalmente en situaciones importantes de su vida.
4.
Les cuesta establecer amistades.
5.
Es bastante individualista y egoísta. Le cuesta asumir responsabilidades en la vida de grupo.
6.
Vive insatisfecho consigo mismo y con los demás.
7.
Su comportamiento es inestable.
8.
No encuentra sosiego.
9.
Él mismo es su problema.

La persona que vive desajustada en su ambiente puede caer con facilidad en la enfermedad mental.


La importancia de la salud mental

De la misma manera que cuidamos nuestra piel, nuestros ojos, nuestra boca, etc., tenemos que aprender a cuidar también nuestra salud mental.

¿Cuándo podemos decir que una persona está mentalmente enferma? En realidad no hay fronteras totalmente claras para distinguir lo que llamamos "normalidad", pero sí hay una serie de datos que nos ayudan a describir dónde se produce una situación de enfermedad mental.

Muchas veces son tomados por enfermos mentales personas que lo que hacen es vivir y plantearse la vida de otra manera.

Veamos algunas de las características de una persona enferma mental:

1.
Padece regularmente un grave malestar interno.
2.
Se da cuenta que algo ya no funciona bien.
3.
Advierte su dificultad para mantener una relación normal con las personas que le rodean.
4.
Tiene necesidad de aislarse.
5.
No siente nunca simpatía por nadie.
6.
La ansiedad le mantiene en un permanente estado de miedo a equivocarse.
7.
Se hace una persona muy insegura.
8.
Tiene dificultad de entender qué es lo que pasa en su interior.
9.
A veces se siente cansada de todo.
10. Vive en un permanente sentimiento de desvalorización personal: "yo no valgo para nada..."
11. Con frecuencia no puede coordinar lógicamente sus pensamientos.
12. Puede sentirse físicamente mal, desintegrada, incapaz de un sentimiento verdadero.
13. Puede estar harta de la vida.
14. A veces puede que no sienta estímulo alguno a hacer algo por sí misma.
15. Se perciben más o menos como desintegrados.

Hay que tener en cuenta que estos síntomas también se pueden dar en personas mentalmente normales, pero que atraviesan momentos determinados de su vida con problemas y dificultades. Hay situaciones que son capaces de trastornar, al menos transitoriamente, las mentes más sanas. Cuando los síntomas descritos se producen por una situación concreta entonces no podemos decir que la persona sea una enferma mental. Puede ser una forma de defensa del organismo frente a lo que le sucede.

Hay que distinguir también estos síntomas de la angustiaexistencial que tenemos en mayor o medida todos los seres humanos. Hay preguntas que surgen en a mente de cualquier persona capaz de reflexionar sobre su propia existencia, para las cuales no encuentra respuestas comprensibles a la luz de su pensamiento lógico. Son las preguntas relacionadas con la vida, la muerte, con el futuro, el cosmos, etc. La filosofía y sobre todo la religión pueden ofrecer respuestas a tales preguntas.

Las personas sin fe procuran ignorar tales cuestiones. Si comienzan a preocuparse de ellas y no aceptan las soluciones ofrecidas por la filosofía y la religión, pueden entrar en un proceso de progresiva degradación del equilibrio mental.


Piensa por ti mismo: Aprende a tener ideas propias...

Vivimos en un mundo donde pululan cantidad de ideas, ideologías, puntos de vista distintos, etc. Los medios de comunicación nos bombardean sin compasión con noticias y opiniones muchas veces contradictorias... ¿Cómo sacar luz y verdad de tantas y tantas opiniones contrapuestas? ¿Cómo saber cuándo te intentan manipular?

Después del poder legislativo, del ejecutivo y del judicial a la información se le ha llamado el "cuarto poder". Sin información ninguna decisión es posible ya que la decisión es la expresión del poder. Los que tienen poder, a cualquier nivel, cuando quieren monopolizarlo, guardan toda la información para ellos, dejando escapar sólo la que les viene bien a sus intereses.

La información es el alimento de toda comunicación. La información condiciona toda nuestra vida individual o social.

¿Qué tenemos que tener en cuenta a la hora de recibir cualquier información?

Para que una información sea realmente tal, tiene que tener estos elementos:

La seriedad: Que sean hechos comprobados, que cuenten con exactitud lo que pasó y que coincida con la versión de varias fuentes.
La honestidad: Hay que saber diferenciar los hechos de las opiniones. El informador debe tener muy claro estos dos elementos. Una cosa son los acontecimientos ocurridos y otros bien distintos las opiniones que nos hacemos de ellos.
La independencia: Quizá es uno de los elementos más difíciles de encontrar. Cada uno cuenta lo que sucede desde su óptica...

¿Qué hacer cuando nos llega la información?

1. Comprobar la objetividad de lo que se nos dice . ¿Cómo se nos cuenta la noticia? ¿Trata equilibradamente a los personajes y los hechos o se decanta por uno u otro? Debemos hacer una aproximación crítica sin complejos ni prejuicios que no nos impidan ver con amplitud el tema desde todos los puntos de vista.
2. Contrastar las fuentes . Es muy conveniente leer la misma noticia en varios periódicos o ver varios informativos por televisión para hacernos una idea lo más exacta posible.
3. Normalmente los lectores o espectadores de una sola fuente se convierten en fanáticos.
4. Es muy importante dialogar con personas de distintas tendencias sobre un mismo tema, escuchar sus opiniones con honestidad y sin prejuicios y luego hacer nosotros la síntesis.
5. Reflexionar y formarnos una opinión propia. Siempre esta opinión pasará por el filtro de lo que somos y de lo que vivimos, pero hay que procurar la mayor independencia y objetividad posibles.

¿Qué hacer para tener una mirada y opinión lo más objetiva posibles?

No es fácil llegar al cien por cien de objetividad, pero sí aproximarnos. ¿Cómo se logra esto?

1. Leer mucho.
2. Interesarse por temas variados. La vida tiene muchos y ricos aspectos además del fútbol...
3. Tener un método de trabajo para analizar las noticias, las informaciones, etc.
4. Tener una mentalidad crítica y abierta, eso sólo la tienen las personas libres...

Ir adquiriendo una buena base cultural.

Material extraído de: www.buzoncatolico.com 

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30.06.2010 © Corporación CED. Colombia
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