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Libro
Trabajar Bien, Vivir Mejor
Este es un libro cuya finalidad es ayudar a interiorizar y vivir los valores en el día a día, en el trabajo, en el hogar y en la calle. Es un libro práctico, un taller para aprender a construir valores en la propia vida.
No es un libro de lectura, aunque se puede utilizar como material de consulta. Está pensado como material de trabajo para procesos de capacitación en empresas, programas de formación en centros educativos, formación personal, familiar, etc. También se puede utilizar como material de autoformación, aunque el aprendizaje grupal se muestra más válido, pues provoca una sinergia enriquecedora.
A pesar de que el libro está pensado para formación de adultos, puede ser útil también para la formación de personas más jóvenes, como estudiantes de últimos años de secundaria. A estos muchachos les servirá, además, para irse preparando para los retos de su vida futura.
Se ha incluido un capítulo especial sobre derechos humanos, porque en el plano personal este tema está muy relacionado con la vivencia de los valores, especialmente con algunos de ellos como la justicia, la tolerancia, la paz, etc.
Como el lector puede apreciar, el libro contiene información sobre 80 valores agrupados en 20 módulos. El valor que encabeza cada módulo marca el contexto de ese grupo de valores. No creo que estén todos los que son, aunque todos los que están, aportan algo. Al ser la persona una unidad, la mejoría en algún aspecto, es la mejoría del todo. Por eso se puede utilizar parcialmente, escoger de aquí y allá, dejarlo y volverlo a retomar, etc.
Se preguntará el lector por qué estos valores y no otros. Debo reconocer, con cierto rubor, que el criterio ha sido un cierto “mercadeo de valores”. Es decir, aparecen en este libro aquellos valores que son más solicitados por las organizaciones donde el autor trabaja. Incluso el nombre del valor corresponde a la forma actual de mencionar una determinada perfección del ser humano.
Notará el lector que hay ideas que se repiten, indicando así que conviene reflexionar más sobre ellas y retenerlas.
La experiencia muestra que en un aprendizaje sistemático, puede ser conveniente dedicar un mes al aprendizaje de cada módulo, que contiene un valor principal y tres asociados.
Existen muchas otras formas de aprovechar este material. Si se utiliza en un proceso de autoaprendizaje, cada uno marca su ritmo, escogiendo para empezar aquellos valores que más necesita por los requerimientos de su trabajo o por las necesidades de crecimiento personal.
Sea cual sea la metodología que se utilice conviene insistir en que el aprendizaje debe concluir en una transformación positiva del comportamiento de cada persona. Un proceso adecuado debe incluir estas fases:
1. Motivación:
Conviene profundizar en los motivos que existen para vivir cada valor Cuando existen suficientes razones y motivos se vive gustoso el esfuerzo requerido.
2. Interiorización:
Es asimilar el concepto del valor. Conocer sus aplicaciones y partes integrantes. Conocer sus beneficios y las dificultades para aplicarlo.
3. Ejecución:
La puesta en práctica de algunos aspectos del valor, producen dos efectos: En primer lugar, se entiende mejor su contenido y en segundo se adquiere facilidad para vivirlos en cualquier ámbito. Se fortalece la voluntad.
4. Evaluación:
Debe existir alguna forma de valorar la marcha de este aprendizaje. La vivencia de los valores es observable, por eso cualquier persona puede ofrecer una valoración de las actitudes y conductas de otra, si así se le solicita. Pensamos que la mejor evaluación se produce cuando el interesado pregunta a personas cercanas sobre la marcha del proceso.
5. Volver a empezar:
El aprendizaje de valores, como cualquier proceso formativo, no acaba nunca. Por eso, después de la retroalimentación obtenida se inicia de nuevo el proceso con renovada ilusión y empeño, haciendo los reajustes del caso.
Definiciones de valores
por: Regino Navarro |