¿Cómo soy? Características de cada tipo de personalidad
Cada persona, aún siendo única, comparte con un determinado grupo unas características semejantes en lo referente a actitudes, miedos, motivaciones, valores, causas de estrés y compulsiones. Esto hace que cada persona pueda identificarse con un tipo determinado de personalidad.
No existe un tipo de personalidad mejor que el otro, sino que cada una tiene ventajas, límites y un camino de maduración por recorrer. Tampoco existe una persona cuyas características sean "puras", es decir, que tenga exclusivamente las características de un solo tipo de personalidad. Todas las personas tienen algo de las otras tipologías, pero hay una dominante.
Veamos distintos tipos de personalidades y tratemos de identificarnos con una de ellas.
El Reformista / El Idealista
Es la persona idealista y racional. Consciente, con fuerte sentido de los que es correcto e incorrecto. Defensora y maestra. Es agente de cambio: siempre trata de mejorar las cosas pero teme equivocarse. Moral y ética, crítica y perfeccionista. Es una persona bien organizada, ordenada y exigente, pero además puede ser impersonal, rígida y no muy emotiva. Tiene problemas con la ira y la impaciencia. En su mejor momento posee sabiduría y capacidad de discernimiento, es realista y noble. Puede ser moralmente heroica.
El Ayudante / El Servicial
La persona cariñosa y complaciente. Empática, sincera y de buen corazón. Orientada a la gente, amistosa, generosa y sacrificada. También puede ser sentimental, zalamera y entrometida. Posesiva, hace las cosas para sentirse necesitada por otras personas: tiene agendas ocultas y motivos ulteriores. Orgullosa e ilusoria. Puede sentir que no se le aprecia y se le victimiza, y se vuelve manipuladora y controladora. En su mejor momento es persona altruista que ama incondicionalmente a otros.
El Motivador / El Organizador
Es la persona adaptable, orientada al éxito. Segura de sí, atractiva y encantadora. Ambiciosa y enérgica, pero también puede ser muy competitiva e impulsiva. Consciente de su imagen y demasiado consciente de lo que los otros piensan de ella. Es muy cambiante, calculadora, siempre dice y hace aquello que más le conviene. Busca atención y admiración, puede ser arrogante y oportunista. En su mejor momento se acepta a sí misma, y puede ser auténtica.
El Artista / El Especial
Es la persona intuitiva y reservada. Consciente de sí misma, sensitiva, introspectiva y amable. Individualista, expresiva y personal, pero puede ser demasiado temperamental. Vive en sus fantasías, sintiéndose diferente, melancólica Está apartada de las formas ordinarias de vida. Se torna impráctica, y auto indulgente. En su mejor momento es persona inspirada y creativa, capaz de renovarse a sí misma y de transformar sus experiencias.
El Pensador / El Observador
Es la persona perceptiva y cerebral. Alerta, intuitiva y curiosa. Capaz de concentrarse y comprender ideas complejas. Independiente, innovadora e inventiva, pero puede estar excesivamente preocupada con sus pensamientos y construcciones imaginarias. Se vuelve indiferente, pero es vibrante e intensa. Extraña y aislada, no tiene destrezas interpersonales, y puede ser cínica y excéntrica. En su mejor momento es visionaria, adelantada a su tiempo es capaz de ver el mundo en una forma totalmente nueva.
El Leal / El Compañero
La persona comprometida y orientada a la seguridad. Cariñosa y agradable, capaz de formar fuertes lazos con otras personas. Confiable, responsable y digna de confianza, pero también puede ser muy parcial y sospechosa de otros(as), separa grupo. A la defensiva, contradictoria, evasiva y ansiosa; genera el estrés al tiempo que se queja de él. Cuidadosa e indecisa, pero también desafiante y rebelde, habla muy "fuerte" y busca chivos expiatorios. En su mejor momento tiene una mente abierta, es estable y digna de confianza, valientemente apoya al débil indefenso.
El Súper Optimista / El Aventurero Soñador
Es la persona entusiasta y productiva. Extrovertida, optimista y espontánea. Juguetona, animosa, práctica y auto realizada, pero también puede extenderse demasiado sobre las cosas; superficial e indisciplinada. Adquisitiva, busca estimulación constante, se distrae manteniéndose siempre en movimiento. Desinhibida, excesiva y centrada en ella misma. Puede ser infantil, demandante e insensible a otras personas. En su mejor momento enfoca sus talentos en metas que valen la pena, aprecia las cosas y es alegre.
El Líder / El Jefe:
Es la persona agresiva y poderosa. Confiada en sí misma, fuerte y asertiva. Protectora, ingeniosa, va directo al punto y es decisiva, pero puede ser orgullosa y dominante. Siente que puede controlar su ambiente siendo confrontadora e intimidante: todo es una lucha de voluntades y rara vez se rinde. Puede volverse dura de corazón y ser abiertamente beligerante. En su mejor momento se auto domina, usa su fortaleza para mejorar la vida de las otras personas, se vuelve heroica, magnánima y grandiosa.
El Conciliador / El Mediador
La persona llevadera y complaciente. Acepta las cosas, confía y es estable. De buena naturaleza, optimista, directa y brinda apoyo, puede estar dispuesta a dejarse llevar por los demás para mantener la paz. Quiere que las cosas sean suaves y fáciles: tienden a ser complacientes, a simplificar los problemas y minimizar cualquier cosa perturbadora. Criatura de hábitos, puede ser pasiva y resistente al cambio. Obstinada, desatenta y negligente. En su mejor momento es indomable y capaz de grandes cosas, es capaz de unir a la gente y sanar conflictos.
Fuente: Buzón Católico
¿Qué carácter tienen sus hijos?
Muchas veces el fracaso de la educación, es debido, en buena parte, a no saber cómo es la persona que debemos educar. Conocer la personalidad y el carácter de quien se quiere educar, es fundamental para saberle llegar y lograr nuestro objetivo.
En la medida que el conocimiento de nuestros hijos sea acertado y profundo, se podrán hacer planes de formación adecuados; es decir, estaremos en condiciones de formar.
¿Cómo conocer el carácter?
Los padres tienen un primerísimo papel en el “modelado” del carácter de los hijos. Ellos son los que en los primeros años pueden comenzar una obra de arte que, más adelante, completará el niño cuando llegue a la adolescencia y a la madurez.
Para que usted descubra el carácter de sus hijos, se han definido los rasgos fundamentales de cada uno de los ocho tipos que suelen darse. El sistema es un juego entretenido. Grupo por grupo, vaya sumando los rasgos que coinciden con los del niño. El grupo que obtenga mayor puntuación es el que define el carácter del niño.
A continuación se incluye a las características principales de la persona humana desde la infancia hasta la adolescencia.
Nervioso
- Tiende a dejar sus obligaciones para más tarde.
- Suele hacer muchos proyectos y planes, pero se cansa de ellos y los abandona.
- Es muy irregular en sus estudios y poco exigente consigo mismo.
- Es incapaz de estar quieto un momento. Se mueve continuamente.
- Es violento y susceptible. Se rebela y protesta con facilidad.
- Es poco objetivo y exagerado. Tiende a decir mentiras.
- Se cansa pronto de todo: juguetes, amigos. Le gusta la novedad y el cambio.
- Actúa sin pensar, es impulsivo.
- Sus estados de ánimo fluctúan con facilidad.
- Se consuela fácilmente. Perdona y se reconcilia enseguida.
- Es fácil de convencer y dirigir si se le sabe llevar.
- No le gusta estar solo.
- Tiene buen carácter, es alegre y suele estar risueño.
- Es presumido y vanidoso, le gusta estar bien vestido.
- Le gusta llamar la atención.
- Es charlatán, comunicativo.
- Es incapaz de guardar un secreto.
- Le cuesta expresar sus conocimientos con claridad y orden.
- Es mal observador, sobre todo para lo que no tiene un interés efectivo para él.
Sentimental
- Es indeciso.
- Aplaza sus trabajos, dando preferencia a los que están más de acuerdo con su forma de ser.
- Le falta sentido práctico.
- Se desanima con facilidad. Tiende al pesimismo y la melancolía.
- Su humor oscila, pero no con brusquedad.
- Muy sensible. Se ofende fácilmente, pero no suele manifestar sus disgustos.
- Le gusta la naturaleza.
- Tiene un sentimiento religioso muy vivo.
- Muy apegado a sus costumbres y amigos. Se muestra incómodo ante personas desconocidas y situaciones nuevas.
- Rumia las cosas durante mucho tiempo en su interior. Conserva fielmente los recuerdos.
- Es difícil hacerle cambiar de opinión.
- Le gusta la soledad.
- Es tímido, retraído, poco comunicativo.
- Individualista.
- Serio, con seriedad atractiva.
- Verás y honrado.
- No le gusta presumir de sus cualidades.
- En los trabajos escolares es más agudo que riguroso.
- Su pensamiento es lento.
- No es buen observador.
Colérico
- Muy atractivo. Siempre está ocupado en algo. No aplaza sus obligaciones.
- Decidido, dinámico, entusiasta. Tiene iniciativas.
- Tiene gran sentido práctico.
- Tiene mucha vitalidad, nunca se cansa.
- Poco reflexivo y metódico en su trabajo.
- Violento: se acalora, levanta la voz.
- Exagerado. Tiende a la mentira.
- A veces, afectuosos y tierno. Otras, violento y rebelde.
- Hace las paces enseguida.
- Le gustan las novedades y cambios.
- Desconoce los remordimientos y complejos.
- Es muy espontáneo. Manifiesta fácilmente sus ideas y gustos y los defiende con calor.
- Le gusta mandar y organizar.
- Es alegre y optimista. Tiene confianza en sí mismo y en los demás.
- Independiente. Hace poco caso de reglas y mandatos.
- Generoso, compasivo, servicial.
- De palabra fácil, locuaz. Tiene siempre la réplica adecuada.
- Bastante glotón.
- Le interesa todo.
- Es un poco superficial.
Apasionado
- Se entrega por completo a sus ocupaciones: estudio, juegos, etc.
- Decidido, rápido, práctico y desenvuelto.
- Siempre está ocupado.
- Buen alumno: trabajador, reflexivo, tenaz y perseverante.
- Poco valiente en momentos de peligro.
- Su sentimiento religioso es vivo y firme.
- Muy apegado a su colegio, sus profesores y su clase.
- Le gustan los animales.
- Conserva mucho tiempo sus recuerdos: alegrías, penas, amigos.
- Poco aficionado a ejercicios físicos y deportes. Prefiere los entretenimientos complicados.
- Prefiere trabajar solo que en grupo.
- Es honrado y digno de confianza.
- Ordenado, limpio, puntual.
- Objetivo y conciso.
- Se manifiesta tal como es, sin preocuparle mucho la opinión de los demás.
- Tiene capacidad de mando.
- Su inteligencia es rápida y sólida.
- Tiene buena memoria.
- Es buen observador.
- Le gusta mucho leer y asimila lo que lee.
Sanguíneo
- Tiene gran sentido práctico. Es desenvuelto.
- Trabajador. No suele aplazar sus trabajos.
- Le gusta el esfuerzo.
- Muy aficionado a los ejercicios físicos, sobre todo si son violentos.
- Siempre está ocupado, también en los ratos de ocio.
- Valiente en los momentos de peligro.
- Se le ofende difícilmente.
- Bastante egoísta. Quiere a los demás, sobre todo, por lo que le dan.
- Vive en el momento presente, sin preocuparle el antes o el después.
- Se consuela pronto cuando tiene alguna pena.
- Se reconcilia fácilmente.
- Todo lo nuevo le interesa.
- Es alegre y optimista.
- Tiene confianza en sí mismo.
- Muy extrovertido. Le gusta estar con los demás; los necesita.
- Le gusta la buena vida.
- Es tolerante, cortés y elegante.
- Buen observador.
- Tiene una inteligencia rápida.
Flemático
- Muy puntual y exacto en sus trabajos.
- Raramente se encuentra desocupado.
- Ordenado u metódico. Disciplinado.
- Prefiere los juegos individuales y complicados.
- Frío, calmoso, paciente.
- No es efusivo y le molestan las efusiones.
- De humor poco cambiante.
- Reflexivo y constante.
- Se aísla muy gustosamente de los demás.
- Poco hablador, retraído, objetivo en sus relatos.
- Franco, sencillo, natural, digno de confianza.
- Se adapta con facilidad a las distintas personas y ambiente.
- No le gusta llamar la atención ni destacar.
- Es querido por sus compañeros y confían en él.
- Optimista.
- Bien dotado para la observación.
- Inteligencia sosegada, con curiosidad por todo.
- Pensamiento lento.
- Le gusta comer, y lo hace despacio.
- Muy apegado a sus costumbres.
Amorfo
- Perezoso para todo
- El juego no le interesa demasiado, pero participa en él con sus compañeros.
- No tiene sentido práctico, es poco hábil de movimiento.
- Nada perseverante.
- Muy indeciso. Hay que empujarle a todo.
- Insensible a los estímulos afectivos.
- Frío y objetivo.
- Valiente.
- Se desanima con facilidad ante las dificultades.
- Muy influenciable por sus compañeros.
- Indiferente. Las cosas parece que no dejan huella en él.
- Muy poco puntual.
- Le gusta comer y lo hace despacio.
- Cuesta levantarle de la cama.
- Muy poco cuidadoso en su aspecto personal. Desordenado.
- Le gustan los deportes colectivos.
- Muy sociable.
- Despilfarrador
- Bastante egoísta.
- Le gusta divertirse, es optimista y feliz.
Apático
- Muy lento en ponerse a trabajar.
- Está muchas veces desocupado, es pasivo.
- No le gustan los esfuerzos físicos, los deportes ni los juegos violentos.
- Casi nunca se ríe.
- Su humor es constante.
- Tranquilo, frío, objetivo.
- Propenso a la tristeza y la melancolía.
- No le interesan los animales.
- Es bastante pesimista.
- Adquiere hábitos con facilidad.
- Bastante terco.
- Cuesta trabajo convencerle y dirigirle.
- Tampoco se deja arrastrar por sus compañeros.
- Le gusta estar solo.
- Es poco hablador. Responde parcamente cuando se le pregunta algo.
- A menudo es envidioso.
- Se somete fácilmente a la disciplina.
- Tiene gran sentido de posesión: le cuesta dejar las cosas.
- Su memoria es confusa y débil.
- Demuestra interés por muy pocas cosas.
Qué hacer ante el duelo
Cuando a una persona se le muere un ser querido o cuando se produce la ruptura matrimonial por separación, divorcio, etc., qué es lo conveniente decir y hacer y qué es mejor no decir ni hacer...
Lo que no debemos o debemos hacer:
NO |
SI |
| No hay que decirle a una persona que desempeñe un papel de desconsolada mujer, o padre destrozado... Cada persona debe poder expresar sus sentimientos como quiera, aunque nos desconcierte algo su postura. |
Sí le podemos preguntar: ¿Cómo estás hoy? He estado pensando en ti ¿Cómo te va? |
| No debes de decirle a la persona que ha perdido a un ser querido lo que tiene que hacer. |
Sí debes dedicar más tiempo a oír que hablar. Dedica el 80% de tu tiempo a oír y el 20% a hablarle. |
| No debes de decir "Llámame si necesitas algo"... |
Sí puedes ofrecer ayudas concretas. Llámale con frecuencia interesándote por lo que puedes hacer por esa persona. |
| No debes decir: El tiempo cura todas las heridas... |
Sí puedes decir que vendrán momentos difíciles en el futuro, pero que se superarán sin duda alguna. |
| No debes hacer que sean otros quienes presten la ayuda. |
Sí debes estar cercano de cualquier forma a la persona. Debes acompañar sin interferir en la intimidad personal o de la vida diaria. |
| No debes de decirle "Sé cómo te sientes..." |
Sí podemos hablar con mucha serenidad de nuestros sentimientos y cómo fuimos superando nuestra pérdida. |
| No debes utilizar frases hechas: "La vida sigue...", "Otros han pasado por cosas peores..." |
Sí podemos establecer un contacto físico adecuado, poniendo el brazo sobre el hombro del otro o dándole un abrazo cuando falten las palabras. |
| No debes intentar que la persona se apresure en superar el dolor. |
Sí debes tener paciencia con la persona que ha perdido a su ser querido y permitirle compartir los recuerdos del ser querido. |
| No debes dar falsas esperanzas. |
Sí tienes que ser realista. Explicarle que el dolor por la pérdida siempre estará ahí, pero que lo vamos encajando para que podamos vivir con él. Hay que poner el dolor en el lugar exacto de nuestra vida que menos no afecte. |
| No debes recurrir al esoterismo (videntes, espiritistas, etc.) como consuelo. |
Sí puedes ofrecer tu más sincera amistad en diálogo y trabajo por la persona herida. Dios puede dar respuestas en la vida que nosotros ni tan siquiera imaginamos... |
Fuente: buzón católico
Postura para dormir y personalidad: ¿Existe alguna relación?
Suena extraño, pero después del estudio realizado por el profesor Chris Idzikowski, director del Sleep Assessment and Advisory Service, podemos afirmar que la forma cómo se duerme tiene una relación directa con la personalidad.
En el estudio participaron 1.000 personas que fueron analizadas sus posturas durante las horas de sueño y de allí salieron 6 formas típicas para dormir, de lo cual se comprobó que cada una de ellas guarda relación con un tipo de personalidad. “Somos conscientes del lenguaje de nuestro cuerpo cuando estamos despiertos, pero es la primera vez que se sugiere que una postura inconsciente dice algo de nosotros”, afirmó el experto.
Los autores de esta investigación afirman que para conocer la verdadera forma de ser de una persona, un buen método es observar cómo duerme.
Un cinco por ciento de los estudiados respondió que su postura para dormir variaba, mientras que un seis por ciento ni siquiera era consciente de cuál era su posición habitual.
El estudio también explicó qué posiciones eran beneficiosas para distintos aspectos de la salud. Por ejemplo, la de caída libre ayuda a hacer la digestión, mientras que la del soldado y la denominada estrella de mar aumentan las probabilidades de roncar y respirar mal durante la noche.
En el siguiente cuadro, se muestran los resultados estadísticos de cada postura.

La postura fetal, preferida por las mujeres
Según los resultados de la investigación, la postura fetal fue la más común a la hora de dormir entre las personas estudiadas, 41 de las 1.000 optan por esta forma, quienes se encontraron que tienden a ser sensibles. Al mismo tiempo, se observó que tienden a dormir así más del doble de mujeres que de hombres.
6 posturas para dormir
La postura fetal, tronco, nostálgico, soldado, caída libre y estrella de mar, son las 6 posturas más comunes que se observaron en las personas participantes en el estudio. Cada una de ellas, expresa características de nuestra personalidad y no es una afirmación descabellada, pues tiene mucho sentido; el lenguaje corporal nunca deja de expresar algo, inclusive duranteel tiempo de sueño.
Fetal
La primera de las posturas estudiadas por Idzikowski es la fetal, en la cual la persona duerme encogida. Estos individuos a menudo parecen personas difíciles, pero en el fondo suelen ser sensibles y tener un gran corazón. Además, cuando se les conoce dan impresión de ser tímidos, pero cuando se relajan se vuelven muy abiertos. |
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Tronco
Duermen acostados sobre uno de los lados, con los brazos a lo largo del cuerpo. Las personas que adoptan esta posición son fáciles de tratar, sociables y les gusta estar acompañados por grupos grandes. Tienden a ser un poco ingenuos y confiar demasiado en los extraños. |
Del que añora o nostálgico
Las personas que duermen de costado con los brazos extendidos hacia el frente, suelen ser de naturaleza abierta, aunque también pueden ser cínicos y maliciosos.
Suelen no tener las cosas claras y les cuesta tomar decisiones, aunque cuando lo logran no hay quien les haga cambiar de opinión. |
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Soldado
La postura del soldado es boca arriba y con los brazos pegados al cuerpo. La gente que duerme así suele ser tranquila y reservada, no le gusta el alboroto y se fija metas elevadas, además de exigir mucho a los demás. |
Caída Libre
La quinta es la postura de caída libre, que consiste en dormir boca abajo con las manos alrededor de la almohada.
Los que acostumbran a adoptar esta posición tienden a ser sociables y se caracterizan por tener gran soltura para relacionarse con los demás, pero también son nerviosos y se enfadan fácilmente. Son pacíficos, pero no aceptan bien las críticas ni las situaciones conflictivas. |
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Estrella de mar
Por último está la posición estrella de mar, en donde el cuerpo está boca arriba y los brazos extendidos hacia atrás sobre la almohada.
Los habituales de esta postura suelen ser y tener buenos amigos, porque siempre están dispuestos a escuchar a otros y a ayudar cuando hace falta, y no les gusta ser el centro de atención. |
Fuente: BBC News, amigaonline
Características del Trastorno Límite de Personalidad
El Trastorno Límite de Personalidad es una condición de inestabilidad en el estado de ánimo, en la identidad, en la auto imagen y en la conducta interpersonal. Algunos denominan a las personas que sufren de este trastorno como "niños grandes" que no quieren crecer. En general este tipo de pacientes responde a los siguientes esquemas cognitivos:
Nota: Para que adquiera la condición de trastorno psicológico, tienen que darse al menos cinco de estas características de una manera exagerada y dilatada en el tiempo.
- Son muy inseguros de sí mismos. Tienen una mala auto imagen.
- Tienden a abandonarse en exceso.
- Nada puede compensarles su gran vacío interior. Manifiestan casi obsesivamente deseos por una gran variedad de objetos. Una vez conseguidos ya están buscando otro nuevo objetivo a lograr.
- Son muy dependientes de las personas con las que conviven.
- La posibilidad de sufrir un abandono real o imaginario de las personas de las que dependen, o de enfrentarse a responsabilidades importantes, les puede crear situaciones de extrema tensión y violencia.
- Están en un casi constante estado de ansiedad.
- Presentan dificultad para el estudio y la concentración.
- En ocasiones su cólera domina su conducta.
- Algunos presentan descontrol en la alimentación: Anorexia y/o Bulimia.
- Pueden abusar de alcohol y drogas.
- No pueden controlar sus sentimientos y emociones. Pasan de estados eufóricos a depresivos en cuestión de minutos.
- No suelen cumplir sus compromisos. Abandonan terapias, estudios, trabajos, etc.
- Son terriblemente receptivos y tienen una gran capacidad para la manipulación. En general culpan de todos sus problemas a las personas con las que conviven.
- Degradan o ensalzan a las personas muy rápidamente.
- Algunas veces sufren crisis de pánico.
- Algunos tienen una gran dificultad para retener los mensajes verbales o escritos que acaban de recibir. "Parece que no nos escuchan"....
- En muchos casos estos enfermos han tenido muchos problemas en su niñez. Hiperactividad, agresividad, etc. Su educación y relación social y familiar ha sido muy problemática
- En muchos casos hay antecedentes familiares por parte de alguno o ambos padres, con problemas mentales, drogas o alcoholismo.
- Ante situaciones extremas a veces buscan el suicidio. El 10% de los que lo intentan, lo consiguen.
La convivencia con estos enfermos es una constante lucha de poderes para intentar llevarles por el camino de la normalidad. Es muy difícil conseguirlo y el fracaso familiar se manifiesta de muchas formas. (Separaciones, depresiones, etc). Realmente la vida cambia para toda la familia.
Características adicionales
Aparte de estos criterios básicos se dan otra serie de características que suelen ser más variables según los individuos pero que pueden ser útiles a la hora de completar el diagnóstico. Algunas de estos rasgos comunes propuestos por numerosos autores especializados en el Trastorno son:
1. Tienen dificultades para establecer límites personales definidos, tanto para sí mismos como para con los demás.
2. Tienen una vivencia paradójica del control: Por una parte pueden necesitar sentirse controlados por otros, al carecer ellos mismos de control o para intentar hacer su propia realidad más predecible y manejable; incluso pueden elegir un estilo de vida en el que estén sometidos a una autoridad ( el militar, cultos, sectas etc...) o unirse a personas abusivas que ejercen un control sobre ellos a través del miedo. Por otra parte pueden tener la necesidad de controlar ellos a otros o acusarlos de querer ejercer un control sobre ellos.
3. Tienen una sensibilidad interpersonal especial: algunos poseen una habilidad asombrosa para "leer" en la gente y descubrir sus puntos débiles.
4. Poseen una cierta competencia y control en algunas ocasiones: Por ejemplo algunos rinden muy bien en el trabajo o son superinteligentes, creativos y artísticos. Esto suele crear confusión en las personas que los rodean porque les cuesta entender que la misma persona pueda actuar de forma negativa en otras ocasiones.
5. Exigencias narcisistas: Algunos derivan el foco de atención sobre sí mismos y pueden reaccionar a la mayoría de las cosas basándose sólo en cómo les afecte a ellos.
6. Pueden experimentar miedo y mayor inseguridad en sí mismos cuando están precisamente a punto de conseguir algo lo cual les lleva a retroceder ( p.ej., dejar los estudios justo antes de graduarse, presentar una regresión cuando se habla de progresos en la terapia, destruir una buena relación cuando parece que funciona).
7. Son frecuentes las pérdidas repetidas de trabajo, interrupciones de estudios o rupturas de relaciones.
Fuente. Supercable.es
¿Cómo comunicarnos?
Cuáles son nuestras limitaciones en la comunicación con los demás:
- Me cuesta decidirme.
- Me cuesta decir no a las personas.
- Siento como si mi felicidad dependiera de otras personas.
- Me cuesta mirar a los ojos de las personas.
- Me relaciono con personas que acaban hiriéndome.
- Confío en las personas.
- Tiendo a atender a los otros antes que a mí mismo.
- Las opiniones de los demás son más importantes que las mías.
- Las personas cogen o usan mis cosas sin pedírmelas.
- Me cuesta pedir lo que necesito o lo que quiero.
- Presto dinero y no lo recupero a su debido tiempo.
- Algunas personas a las que presto dinero no me lo devuelven nunca.
- Me siento avergonzado.
- Prefiero acceder a los deseos de otra persona que expresar realmente lo que me gustaría hacer.
- Me siento mal siendo tan diferente de las otras personas.
- Me siento ansioso, amedrentado o asustado.
- Dedico mi tiempo y energía a ayudar a los demás de tal forma que olvido mis propios deseos y necesidades.
- Me cuesta saber lo que creo y lo que pienso.
- Siento como su mi felicidad dependiera de circunstancia ajenas a mí.
- Me siento bien.
- Me cuesta mucho saber lo que realmente siento.
- Me encuentro implicado con personas que acaban perjudicándome.
- Me cuesta adoptar decisiones.
- Me enfado.
- No logro pasar mucho tiempo a solas.
- Tiendo a cargar con los malos humores de las personas cercanas a mí.
- Me cuesta guardar una confidencia o un secreto.
- Soy excesivamente sensible a la crítica.
- Me siento dolido.
- Tiendo a permanecer en relaciones que me perjudican.
- Siento un vacío, como si algo faltara en mi vida.
- Tiendo a ser atrapado en la mitad de los problemas ajenos.
- Cuando alguien con quien estoy actúa en público, tiendo a sentirme avergonzado.
- Me siento triste.
- No me resulta fácil conocer a ciencia cierta mi relación con Dios.
- Prefiero confiar en lo que recomiendan sobre lo que debería creer y hacer respecto a la religión o cuestiones espirituales.
- Tiendo a reproducir o sentir lo que los otros están sintiendo.
- En las relaciones invierto más de lo que gano.
- Me siento responsable de los sentimientos de otras personas.
- A mis amigos y familiares les cuesta guardar los secretos o confidencias que les hago.
Fuente: buzoncatolico
Cómo hablarles a los niños de la muerte
La muerte forma parte de la vida, pero a muchos padres a la hora de hablar con sus hijos sobre el tema, se les hace muy difícil.
Enseñar a vivir a un niño es no solamente enseñarles las cosas buenas y agradables de la vida sino también que en la vida hay sufrimiento, dolor y muerte. Si preparamos bien a los niños cuando ellos lleguen a estos momentos en sus vidas sabrán afrontarlos.
¿Qué piensan los niños de la muerte?
Los niños desarrollan sus propias teorías sobre la muerte cuando todavía son pequeños. Es bueno jugar con los niños pequeños a esconderse, a aparecer y desaparecer. El niño empezará a notar la diferencia en estar y no estar.
Las primeras preguntas sobre la muerte empiezan hacia los cuatro o cinco años de edad y reaparecen más tarde en la pre-adolescencia. Veamos el proceso:
- Hacia los 4-5 años: Empieza a preguntar sobre la muerte, pero la muerte la entiende como algo reversible, como si el muerto se hubiera ido de viaje y pudiera reaparecer en cualquier momento. En esta edad ellos identifican la muerte y la vida de una manera muy borrosa, entienden la muerte como enfermedad y se relaciona con el dolor. Junto al miedo por su propia muerte, aparece la angustia por la muerte (ausencia) de sus padres.
- Entre los 5 y 10 años: Los niños empiezan a comprender que la muerte es un estado permanente. El niño empieza a ser consciente de que algunas cosas que han desaparecido, simplemente no volverán y le interesa saber qué le pasa a la gente una vez que ha muerto. Es en esta edad que empiezan a personificarla con monstruos o con catástrofes naturales o a reproducirla en dibujos.
- A partir de 8 o 9 años: Es cuando el niño entiende el ciclo de la vida y descubre conscientemente la obligatoriedad de la muerte, el hecho que es un proceso irreversible y que él también morirá llegado el momento. A esta edad empiezan a preguntarse por el sentido de la vida y, si sufren alguna pérdida cercana, a temer por la suerte de los que han sobrevivido.
Participación del niño
¿Debe el niño participar en las celebraciones de duelo, despedida, funeral, etc. de sus seres queridos?
Los psicólogos se definen porque sea el niño quien decida. Si quiere ir que vaya, pero nunca debemos obligarles a asistir. Después de la muerte de un ser querido, hay que hacer un seguimiento del niño para comprobar que no se trastornen sus costumbres: comida, sueño, colegio, deseo de estar solo, etc. Si esto sucede es interesante que lo vea un especialista.
¿Qué pasa en los niños cuando alguien se muere?
En un estudio hecho con niños de seis años al preguntarles qué pasaba con la muerte, ellos decían que cuando alguien se moría "se iba al cielo". Los padres que encuentran más fácil hablar de la muerte con sus hijos, son los que tienen firmes convicciones religiosas.
En muchas ocasiones los niños, pasado un tiempo de la muerte, empiezan a preguntar. "¿Cómo y por dónde se sube al cielo?" "Cuando alguien se muere ¿se lleva la ropa y los zapatos?"
Cómo hablar con los niños sobre la muerte
- No evite hablar de la muerte.
- Anime al niño a expresar sus sentimientos.
- No diga a los niños algo que después deberán desaprender.
- Responda con honestidad.
- No hable más allá de su nivel de comprensión.
Fuente: buzoncatolico
¿Cómo saber cuándo le están mintiendo?
En numerosas ocasiones nos encontramos con personas que, por uno u otro motivo, presentimos que nos están mintiendo, pero no sabemos a ciencia cierta qué hay verdad de todo lo que nos dice.
Para ayudarle a detectar algunos gestos que delatan que la persona que está hablando no está diciendo la verdad, le ofrecemos los siguientes elementos que puedes tener en cuenta:
Cuando alguien le está mintiendo…
- Puede sonrojarse. Tenga en cuenta que los mentirosos que ya están acostumbrados y seguramente no se sonrojarán.
- Hace gestos pero nunca muestra la palma de su mano.
- Cuando no dice la verdad, baja la mirada o la desvía de su interlocutor.
- En numerosos casos se coge al lóbulo de la oreja con los dedos índice y pulgar.
- Puede sudar.
- Le pica el ojo o la nariz cuando está diciendo algo falso.
- Acostumbra a tener la mano derecha escondida en el bolsillo…
- Termina las frases en seco y cierra instantáneamente sus labios…
- Se mueve mucho: cuerpo, manos, etc.
- Trata de mostrarse muy seguro.
Una pregunta que si se hace bien puede dar resultados es: ¿Me puede asegurar que está diciendo la verdad? La respuesta a esta pregunta nos dará unas cuantas claves interpretativas sobre la veracidad de nuestro interlocutor.
Fuente: buzoncatolico
¿Cómo se supera el vacío interior?
Tenemos que volver al lugar de donde partimos: tenemos que ir a nuestro interior. Debemos aprender a dedicarnos saludablemente tiempo a crecer por dentro.
Hay que aprender a crecer:
- En nuestro cuerpo
- En nuestras emociones
- En nuestras energías
- En nuestras relaciones con los demás
- En nuestra mente
Para ello tendrá que:
- Poner los medios para que los otros sean felices y evitarles cualquier causa de sufrimiento.
- Aprender a gobernar nuestra mente para lograr su cultivo, su desarrollo y su perfeccionamiento.
- Tener sentido común.
- Tener en cuenta que nadie puede hacer el trabajo interior por otro. O lo hace usted o nadie lo podrá hacer.
Para hacer este trabajo se necesita:
- Disciplina
- Esfuerzo
- Algunas penalidades
- Firmeza
- Tener gran motivación
Tenga en cuenta que en el trabajo interior:
- No tenemos que abandonar nuestras actividades diarias: trabajo, familia, etc…
- Es la mente la que debe abandonar su necedad, sus opiniones falsas, sus enfoques incorrectos, sus actitudes egocéntricas, su avidez y su odio, su sentido de culpabilidad, y su gran dosis de neurosis destructiva.
- Una persona es madura, cuando no tiene un “yo" que se siente herido por casi todo lo que le rodea. Hay que conseguir que mi “yo” sepa superar las circunstancias y los problemas que me surgen en la vida de cada día.
- Tenemos que tener cuidado porque este camino hacia uno mismo, hacia nuestro interior, está lleno de caminos equivocados y callejones sin salida. Habrá que superar muchos engaños y autoengaños.
- Aprenda a mirarse y aceptarse tal como es y desde ahí busque mejorar y crecer.
Fuente: buzón católico
Para estar bien consigo mismo
Muchas veces los muchos inconvenientes que nos ofrece la vida, nos hacen perder la paz interior e incluso nuestra propia estabilidad mental, produciéndonos muchas alteraciones de todo tipo. Por tanto, es fundamental buscar la estabilidad personal.
¿Cómo mantener nuestra estabilidad personal?
- Hay que empezar por aceptarse a sí mismo. Usted es como es y desde ahí, poco a poco, puede ir mejorando. Las personas no cambiamos de la noche a la mañana, se necesita un proceso.
- Las fuerzas que equilibran nuestra mente son tres: El amor, la tolerancia y la compasión. Estas tres poderosas fuerzas equilibran la mente y abren el corazón.
- Viva en el presente: Mire el pasado con cariño, sin dolor y el futuro con esperanza, sin que le cree ansiedad o desasosiego.
- Trabaje en conocerse: Esfuércese en saber qué le pasa y por qué. Luche constantemente por superarse. No se conforme con lo que es.
- Viva su vida: No deje que nadie la viva por usted. Cada uno tiene su vida para vivirla, cada persona es individual y tiene su propio camino.
- Trate de ponerse en el lugar de la otra persona con comprensión, con amor, de esta forma entenderá muchas de las cosas que suceden.
- Aprenda a vivir la vida como es: No genere sufrimiento ni en usted ni en nada o nadie que lo rodee.
- Mire la vida con distintos ojos: Hay muchas cosas y situaciones que están en la vida y se nos escapan porque no sabemos mirar…
- Haga todo lo posible por sentirse bien: respetando el bienestar de los otros. Si se siente mal, perturbará incluso a los que te aman. La depresión y la ansiedad son contagiosos. Nadie puede soportar esa vibración continuamente. Cuando se sienta en esos estados de ánimo, piense en los otros, atienda sus necesidades y no se permita desfallecer.
- Mejore las relaciones con su entorno y con los demás. No sea nunca un inconformista. Modifique su actitud. No se apegue en exceso, ni demande seguridad absoluta.
- Aprenda a ser psicológicamente independiente, pero sabe que necesita a los otros y que nos humanizamos al reconocer nuestras necesidades. No pierda nunca su identidad.
- No reniegue de su forma de ser, sino que propóngase a mejorar aquello que tiene como debilidad. Porque no estamos evolucionados por completo, estamos en el camino de la evolución.
- Porque estamos vivos: es normal sentirse deprimido, ansioso, aburrido o desconcertado. Debe aprender a usar esas fuerzas para expandirse, crecer, madurar y amar. Tampoco se derrumbe ante el fracaso. Reconcíliese con los que le han hecho daño.
Fuente: buzón católico
Para ser cada día un poco mejor
Estas cortas recomendaciones le ayudarán a mejorar las pequeñas falencias que todos tenemos.
- Sea puntual: La persona que llega con retraso es descuidada y apática. Si usted es puntual, estará en condiciones de exigirle puntualidad a los demás y los estimulará a que ellos también sean puntuales.
- Sea cumplidor de sus obligaciones: Procure siempre cumplir lo que promete, pero si acaso le resulta imposible hacerlo, debido a circunstancias imprevisibles, ofrezca una explicación satisfactoria lo antes posible.
- Sea amable con los demás: Pero sin conceder por ello excesivas libertades, de modo que luego vengan las deslealtades, las bromas y burlas. La sonrisa también es un signo de amabilidad hacia los otros.
- No hable nunca mal de los otros: Tenga en cuenta que aunque hable mal de otros no va a mejorarlos con sus críticas, y además recuerde que usted también es humano y, por consiguiente, débil. Hable bien de los demás y procure ocultar o disimular, hasta donde la rectitud y la dignidad lo permitan, los errores y defectos de los otros. No eche en cara a los demás sus debilidades, porque eso, además de producir escándalo, hará que lo menosprecien las personas verdaderamente valiosas.
- No se implique en conversaciones e intrigas secretas: En estas intrigas se planea normalmente el mal, el daño y el perjuicio para otros. Eso es propio de los espíritus oscuros, resentidos, belicosos y hostiles. Procure que sus actitudes sean transparentes y que su espíritu no se deje infectar con comportamientos repugnantes.
- Que su boca no sea portadora de intrigas y engaños: Esto tiene su origen por lo general en la envidia, en interpretaciones y suposiciones gestadas por espíritus cortos e irresponsables. Un engaño puede acabar con una amistad, enterrar una institución, manchar un buen nombre, desmoronar una vida levantada con sacrificios. El mejor modo de no meterse en vidas ajenas es no hablar nunca de los demás.
- Concéntrese en su trabajo u ocupación: No dedique su tiempo a investigar si los demás realizan bien su trabajo. Mejor, gaste sus energías en el trabajo que usted tiene que hacer y no en asuntos ajenos a su tarea.
- Sea profesional en su trabajo: Deje la falta de habilidad a los incompetentes, la imperfección a los que no están preparados, y la vulgaridad a los perezosos. Hacer poco pero bien, vale mucho más que la acumulación de cosas o trabajos desordenados. Ponga toda su conciencia, su cuidado, dedicación, concentración, habilidad y sentido artístico en todo lo que realice.
- Sea sincero: No mienta nunca. Cuando nuestras acciones son claras y rectas, la mentira no tiene sentido. Se miente para disfrazar algo que no está bien, por ingenua presunción o por compasión. Esta última es preferible a las otras dos, pero casi nunca es necesaria.
Quien observe o, al menos, procure aproximarse lo más posible al cumplimiento de estas sencillas normas, vivirá feliz, sin sobresaltos, sin miedos y sin inseguridad. Pero, además, conquistará la estima, el respeto y la admiración de sus semejantes.
Fuente: buzón católico
Para ser feliz…
- Felices los que son capaces de reírse de sí mismos. Nunca acabarán de divertirse.
- Felices los que saben distinguir una montaña de un grano de arena. Se ahorrarán muchos disgustos.
- Felices los que saben callar y escuchar. Aprenderán cosas nuevas cada día.
- Felices los que son suficientemente inteligentes como para no tomárselo muy en serio. Los que están con ellos les apreciarán de verdad.
- Felices los que son capaces de descansar y dormir sin dar explicaciones. Conseguirán la sabiduría de no depender de lo que pensarán los demás.
- Felices los que están atentos a las llamadas de los demás sin sentirse indispensables.
- Felices los que saben tratar seriamente las cosas pequeñas y serenamente las cosas serias. Llegarán lejos en la vida.
- Felices los que saben admirar una sonrisa y olvidar un mal momento. Su camino estará lleno de sol.
- Felices los que son capaces de interpretar siempre una buena actitud del otro, aunque las apariencias engañen. Pasarán alguna vez por ingenuos, pero la paz y el cariño exigen ese precio.
- Felices los que piensan antes de actuar y piden ayuda a Dios antes de pensar. Evitarán un montón de tonterías.
¿En qué consiste la felicidad humana?
- En las buenas amistades.
- En la ayuda al prójimo.
- En las buenas intenciones.
- En las cartas a los amigos.
- En las palabras agradables.
- En los pequeños obsequios.
- En los pequeños favores.
- En los servicios desinteresados.
- En el buen trato social.
- En la tranquilidad de conciencia.
- En el trabajo que amamos.
- En las confidencias mutuas.
- En el alegre cumplimiento del deber.
- En la sabiduría del hacer frente a la visa sonriendo.
- En las legítimas ambiciones y afanes.
- En las buenas obras que se hacen sin calcular la recompensa.
Para ser feliz hay que tener…
- Espíritu de rectitud, para que no interprete mal lo que se me hace.
- Espíritu de sencillez, para que no resulte un peso a quienes me rodean.
- Corazón ardiente, para que siga abierto a quienes pueden odiarme o envidiarme.
- Corazón humilde, para que no me revele ante críticas, actuaciones desleales o juicios.
- Corazón magnánimo, para que soporte la estrechez de espíritu y los egoísmos.
- Voluntad firme, para que persevere a pesar a pesar de la fatiga y la ingratitud.
- Voluntad paciente, para contribuir a que otras personas sean felices.
- Voluntad radiante, para que en torno a mi persona nadie se desespere o desanime
Fuente: buzón católico
Para tener alegría
Estos consejos le darán una luz para encontrar la alegría en diferentes aspectos.
- Vivir cada día sin perder de vista que Dios nos ama y se hace presente en nuestros corazones.
- No se sienta mal porque los otros sean más listos, más ricos, más atractivos que usted.
- Cumplir con su deber, aunque algunos aspectos no le agraden del todo, le dan cierta satisfacción por hacer las cosas bien.
- Contribuya con todo su empeño, para que en su casa haya amor, paz familiar y un ambiente relajado.
- Diviértase siempre que esté a su alcance, pero sin perder el control. Comparta tiempo con su familia y amigos en el juego, la canción, el baile, las fiestas, las expresiones.
- Evite pasarse la vida andando sin rumbo fijo, de tal modo que se adormezcan sus grandes ideales de trabajo, de servicio a los demás, de bondad y de vida cristiana.
- Cuando las cosas no salgan bien, si ha sido por su culpa, esfuércese por superarse; pero no lo piense más.
- Dé a los demás algo de lo que usted tiene, su ayuda, su compañía, acogida en su casa, y experimentará la alegría de compartir.
- Corresponda al amor y a lo que hacen sus padres por usted, y tendrá la alegría de ser reconocido por todos como un buen hijo.
- No ambicione lo que no puede conseguir, y el "trauma" de la frustración no robará su alegría de vivir su vida de cada día.
Fuente: buzón católico
Para vivir un poco mejor
La vida no siempre es fácil, pero podemos ir aprendiendo cada día un poco más sobre cómo afrontarla. Veamos unas cuantas frases que intentaremos que se hagan realidad en nuestra existencia diaria.
- Usted es mejor de lo que se cree que es.
- No tema a los cambios en su personalidad.
- No tenga miedo a intentar cambiar.
- No retroceda ante los problemas y las dificultades.
- No se compadezca de sí mismo.
- No trate de impresionar a los demás con engaños.
- No viva en el ayer o en el pasado. Aprenda a adaptarse al presente.
- Tenga expectativas reales.
- No provoque el rechazo de los demás.
- Sea usted mismo siempre y en toda ocasión.
- No se anticipe a los problemas.
- Acepte lo que no pueda cambiar.
- Conozca sus sentimientos.
- Sea honesto consigo mismo.
- Aprenda que un arreglo rápido no es la solución.
- No es malo llorar.
- Haga un inventario de sus preocupaciones.
- Es bueno mantener la alegría y la esperanza a pesar de todo.
- No permita que la culpa lo atormente.
- Puede lamentarse, pero no exagere sus problemas.
- Aprenda del pasado; luego, olvídelo.
- No necesita ser un mártir.
- Usted no eres responsable de todo lo malo que sucede en el mundo.
- Aprenda a congelar su culpa.
- Usted tiene derecho a ser feliz.
- Llévese bien con la vida.
- No culpe a otros de sus fracasos.
- Siga adelante aunque haya tenido una mala experiencia.
- No deje que las decepciones le alteren la vida.
- Tenga en cuenta que también a la gente buena le ocurren cosas malas.
- Tome actitudes positivas ante las cosas de la vida.
- Los resultados están frecuentemente de acuerdo con las expectativas.
- No deje para mañana lo que pueda hacer hoy.
- No vaya de un extremo a otro.
- Sea cuidadoso acerca de lo que crea necesitar.
- En su vida es mejor la evolución que la revolución.
- Cuando necesite ayuda, pídala.
- No abandone antes de comenzar.
- No sea obstinado, pero haga respetar su opinión.
- Sea justo en la vida. No adapte la justicia a su gusto.
- Sea sensible ante los sentimientos de los demás.
- Controle su lengua.
- No golpee al caído.
- Comuníquese con los demás con sinceridad.
- Tenga en cuenta que en algunas ocasiones el silencio puede ser oro.
- Haga bien sin mirar a quien.
- La comprensión debe ser mutua.
- Procure siempre tener paz interior.
- Viva siempre en la verdad.
- Intente llenarse y dar amor a los demás.
Fuente: buzón católico
Para empezar bien el año
- Al principio de cada año, propóngase tres grandes objetivos, y una vez al mes, examínese si los está cumpliendo.
- Al empezar su jornada, elabore una lista de las cosas que debe hacer durante el día y revise si cumplió la lista del día anterior.
- Cuando deba hacer algo que se resista, diga simplemente: "Debo hacerlo ahora mismo y no puedo dejarlo para más tarde", y empiece a actuar.
- Controle su alimentación, porque su cuerpo es su instrumento para vivir y de él dependen sus éxitos y fracasos.
- Aprenda a respirar bien, ya que de una buena respiración depende la salud de su cerebro y de su corazón.
- En la noche, prepárese para un buen descanso. Un sueño relajante y reparador le permitirá empezar bien la jornada siguiente.
- En toda vida humana hay problemas. Procure conocer bien los suyos y cada día afróntelos con claridad y decisión.
- Tómese el tiempo necesario, y haga cuantas consultas crea convenientes, para elegir la profesión o trabajo que considere válido para su vida.
- Elija a sus amigos y al compañero o compañera de su vida no sólo con el corazón sino también con la inteligencia. Sea plenamente consciente de la importancia de este momento de su vida.
- No olvide nunca que "un trabajo o una situación difícil es la acumulación de cosas fáciles que no se hicieron en el momento oportuno".
Fuente: buzón católico |