Crecimiento personal Valores para todos Test de personalidad Para leer en familia Valores en práctica
 

Vista previa de impresión

¿Cómo comunicarnos?

Cuáles son nuestras limitaciones en la comunicación con los demás:

  1. Me cuesta decidirme.
  2. Me cuesta decir no a las personas.
  3. Siento como si mi felicidad dependiera de otras personas.
  4. Me cuesta mirar a los ojos de las personas.
  5. Me relaciono con personas que acaban hiriéndome.
  6. Confío en las personas.
  7. Tiendo a atender a los otros antes que a mí mismo.
  8. Las opiniones de los demás son más importantes que las mías.
  9. Las personas cogen o usan mis cosas sin pedírmelas.
  10. Me cuesta pedir lo que necesito o lo que quiero.
  11. Presto dinero y no lo recupero a su debido tiempo.
  12. Algunas personas a las que presto dinero no me lo devuelven nunca.
  13. Me siento avergonzado.
  14. Prefiero acceder a los deseos de otra persona que expresar realmente lo que me gustaría hacer.
  15. Me siento mal siendo tan diferente de las otras personas.
  16. Me siento ansioso, amedrentado o asustado.
  17. Dedico mi tiempo y energía a ayudar a los demás de tal forma que olvido mis propios deseos y necesidades.
  18. Me cuesta saber lo que creo y lo que pienso.
  19. Siento como su mi felicidad dependiera de circunstancia ajenas a mí.
  20. Me siento bien.
  21. Me cuesta mucho saber lo que realmente siento.
  22. Me encuentro implicado con personas que acaban perjudicándome.
  23. Me cuesta adoptar decisiones.
  24. Me enfado.
  25. No logro pasar mucho tiempo a solas.
  26. Tiendo a cargar con los malos humores de las personas cercanas a mí.
  27. Me cuesta guardar una confidencia o un secreto.
  28. Soy excesivamente sensible a la crítica.
  29. Me siento dolido.
  30. Tiendo a permanecer en relaciones que me perjudican.
  31. Siento un vacío, como si algo faltara en mi vida.
  32. Tiendo a ser atrapado en la mitad de los problemas ajenos.
  33. Cuando alguien con quien estoy actúa en público, tiendo a sentirme avergonzado.
  34. Me siento triste.
  35. No me resulta fácil conocer a ciencia cierta mi relación con Dios.
  36. Prefiero confiar en lo que recomiendan sobre lo que debería creer y hacer respecto a la religión o cuestiones espirituales.
  37. Tiendo a reproducir o sentir lo que los otros están sintiendo.
  38. En las relaciones invierto más de lo que gano.
  39. Me siento responsable de los sentimientos de otras personas.
  40. A mis amigos y familiares les cuesta guardar los secretos o confidencias que les hago.

Fuente: buzoncatolico


Cómo hablarles a los niños de la muerte

La muerte forma parte de la vida, pero a muchos padres a la hora de hablar con sus hijos sobre el tema, se les hace muy difícil.

Enseñar a vivir a un niño es no solamente enseñarles las cosas buenas y agradables de la vida sino también que en la vida hay sufrimiento, dolor y muerte. Si preparamos bien a los niños cuando ellos lleguen a estos momentos en sus vidas sabrán afrontarlos.

¿Qué piensan los niños de la muerte?

Los niños desarrollan sus propias teorías sobre la muerte cuando todavía son pequeños. Es bueno jugar con los niños pequeños a esconderse, a aparecer y desaparecer. El niño empezará a notar la diferencia en estar y no estar.

Las primeras preguntas sobre la muerte empiezan hacia los cuatro o cinco años de edad y reaparecen más tarde en la pre-adolescencia. Veamos el proceso:

  • Hacia los 4-5 años: Empieza a preguntar sobre la muerte, pero la muerte la entiende como algo reversible, como si el muerto se hubiera ido de viaje y pudiera reaparecer en cualquier momento. En esta edad ellos identifican la muerte y la vida de una manera muy borrosa, entienden la muerte como enfermedad y se relaciona con el dolor. Junto al miedo por su propia muerte, aparece la angustia por la muerte (ausencia) de sus padres.
  • Entre los 5 y 10 años: Los niños empiezan a comprender que la muerte es un estado permanente. El niño empieza a ser consciente de que algunas cosas que han desaparecido, simplemente no volverán y le interesa saber qué le pasa a la gente una vez que ha muerto. Es en esta edad que empiezan a personificarla con monstruos o con catástrofes naturales o a reproducirla en dibujos.
  • A partir de 8 o 9 años: Es cuando el niño entiende el ciclo de la vida y descubre conscientemente la obligatoriedad de la muerte, el hecho que es un proceso irreversible y que él también morirá llegado el momento. A esta edad empiezan a preguntarse por el sentido de la vida y, si sufren alguna pérdida cercana, a temer por la suerte de los que han sobrevivido.

Participación del niño

¿Debe el niño participar en las celebraciones de duelo, despedida, funeral, etc. de sus seres queridos?

Los psicólogos se definen porque sea el niño quien decida. Si quiere ir que vaya, pero nunca debemos obligarles a asistir. Después de la muerte de un ser querido, hay que hacer un seguimiento del niño para comprobar que no se trastornen sus costumbres: comida, sueño, colegio, deseo de estar solo, etc. Si esto sucede es interesante que lo vea un especialista.

¿Qué pasa en los niños cuando alguien se muere?

En un estudio hecho con niños de seis años al preguntarles qué pasaba con la muerte, ellos decían que cuando alguien se moría "se iba al cielo". Los padres que encuentran más fácil hablar de la muerte con sus hijos, son los que tienen firmes convicciones religiosas.

En muchas ocasiones los niños, pasado un tiempo de la muerte, empiezan a preguntar. "¿Cómo y por dónde se sube al cielo?" "Cuando alguien se muere ¿se lleva la ropa y los zapatos?"

Cómo hablar con los niños sobre la muerte

  1. No evite hablar de la muerte.
  2. Anime al niño a expresar sus sentimientos.
  3. No diga a los niños algo que después deberán desaprender.
  4. Responda con honestidad.
  5. No hable más allá de su nivel de comprensión.

Fuente: buzoncatolico


¿Cómo saber cuándo le están mintiendo?

En numerosas ocasiones nos encontramos con personas que, por uno u otro motivo, presentimos que nos están mintiendo, pero no sabemos a ciencia cierta qué hay verdad de todo lo que nos dice.

Para ayudarle a detectar algunos gestos que delatan que la persona que está hablando no está diciendo la verdad, le ofrecemos los siguientes elementos que puedes tener en cuenta:

Cuando alguien le está mintiendo…

  • Puede sonrojarse. Tenga en cuenta que los mentirosos que ya están acostumbrados y seguramente no se sonrojarán.
  • Hace gestos pero nunca muestra la palma de su mano.
  • Cuando no dice la verdad, baja la mirada o la desvía de su interlocutor.
  • En numerosos casos se coge al lóbulo de la oreja con los dedos índice y pulgar.
  • Puede sudar.
  • Le pica el ojo o la nariz cuando está diciendo algo falso.
  • Acostumbra a tener la mano derecha escondida en el bolsillo…
  • Termina las frases en seco y cierra instantáneamente sus labios…
  • Se mueve mucho: cuerpo, manos, etc.
  • Trata de mostrarse muy seguro.

Una pregunta que si se hace bien puede dar resultados es: ¿Me puede asegurar que está diciendo la verdad? La respuesta a esta pregunta nos dará unas cuantas claves interpretativas sobre la veracidad de nuestro interlocutor.

Fuente: buzoncatolico


¿Cómo se supera el vacío interior?

Tenemos que volver al lugar de donde partimos: tenemos que ir a nuestro interior. Debemos aprender a dedicarnos saludablemente tiempo a crecer por dentro.

Hay que aprender a crecer:

  1. En nuestro cuerpo
  2. En nuestras emociones
  3. En nuestras energías
  4. En nuestras relaciones con los demás
  5. En nuestra mente

Para ello tendrá que:

  1. Poner los medios para que los otros sean felices y evitarles cualquier causa de sufrimiento.
  2. Aprender a gobernar nuestra mente para lograr su cultivo, su desarrollo y su perfeccionamiento.
  3. Tener sentido común.
  4. Tener en cuenta que nadie puede hacer el trabajo interior por otro. O lo hace usted o nadie lo podrá hacer.

Para hacer este trabajo se necesita:

  1. Disciplina
  2. Esfuerzo
  3. Algunas penalidades
  4. Firmeza
  5. Tener gran motivación

Tenga en cuenta que en el trabajo interior:

  • No tenemos que abandonar nuestras actividades diarias: trabajo, familia, etc…
  • Es la mente la que debe abandonar su necedad, sus opiniones falsas, sus enfoques incorrectos, sus actitudes egocéntricas, su avidez y su odio, su sentido de culpabilidad, y su gran dosis de neurosis destructiva.
  • Una persona es madura, cuando no tiene un “yo" que se siente herido por casi todo lo que le rodea. Hay que conseguir que mi “yo” sepa superar las circunstancias y los problemas que me surgen en la vida de cada día.
  • Tenemos que tener cuidado porque este camino hacia uno mismo, hacia nuestro interior, está lleno de caminos equivocados y callejones sin salida. Habrá que superar muchos engaños y autoengaños.
  • Aprenda a mirarse y aceptarse tal como es y desde ahí busque mejorar y crecer.

Fuente: buzón católico


Para estar bien consigo mismo

Muchas veces los muchos inconvenientes que nos ofrece la vida, nos hacen perder la paz interior e incluso nuestra propia estabilidad mental, produciéndonos muchas alteraciones de todo tipo. Por tanto, es fundamental buscar la estabilidad personal.

¿Cómo mantener nuestra estabilidad personal?

  1. Hay que empezar por aceptarse a sí mismo. Usted es como es y desde ahí, poco a poco, puede ir mejorando. Las personas no cambiamos de la noche a la mañana, se necesita un proceso.
  2. Las fuerzas que equilibran nuestra mente son tres: El amor, la tolerancia y la compasión. Estas tres poderosas fuerzas equilibran la mente y abren el corazón.
  3. Viva en el presente: Mire el pasado con cariño, sin dolor y el futuro con esperanza, sin que le cree ansiedad o desasosiego.
  4. Trabaje en conocerse: Esfuércese en saber qué le pasa y por qué. Luche constantemente por superarse. No se conforme con lo que es.
  5. Viva su vida: No deje que nadie la viva por usted. Cada uno tiene su vida para vivirla, cada persona es individual y tiene su propio camino.
  6. Trate de ponerse en el lugar de la otra persona con comprensión, con amor, de esta forma entenderá muchas de las cosas que suceden.
  7. Aprenda a vivir la vida como es: No genere sufrimiento ni en usted ni en nada o nadie que lo rodee.
  8. Mire la vida con distintos ojos: Hay muchas cosas y situaciones que están en la vida y se nos escapan porque no sabemos mirar…
  9. Haga todo lo posible por sentirse bien: respetando el bienestar de los otros. Si se siente mal, perturbará incluso a los que te aman. La depresión y la ansiedad son contagiosos. Nadie puede soportar esa vibración continuamente. Cuando se sienta en esos estados de ánimo, piense en los otros, atienda sus necesidades y no se permita desfallecer.
  10. Mejore las relaciones con su entorno y con los demás. No sea nunca un inconformista. Modifique su actitud. No se apegue en exceso, ni demande seguridad absoluta.
  11. Aprenda a ser psicológicamente independiente, pero sabe que necesita a los otros y que nos humanizamos al reconocer nuestras necesidades. No pierda nunca su identidad.
  12. No reniegue de su forma de ser, sino que propóngase a mejorar aquello que tiene como debilidad. Porque no estamos evolucionados por completo, estamos en el camino de la evolución.
  13. Porque estamos vivos: es normal sentirse deprimido, ansioso, aburrido o desconcertado. Debe aprender a usar esas fuerzas para expandirse, crecer, madurar y amar. Tampoco se derrumbe ante el fracaso. Reconcíliese con los que le han hecho daño.

Fuente: buzón católico


Para ser cada día un poco mejor

Estas cortas recomendaciones le ayudarán a mejorar las pequeñas falencias que todos tenemos.

  1. Sea puntual: La persona que llega con retraso es descuidada y apática. Si usted es puntual, estará en condiciones de exigirle puntualidad a los demás y los estimulará a que ellos también sean puntuales.
  2. Sea cumplidor de sus obligaciones: Procure siempre cumplir lo que promete, pero si acaso le resulta imposible hacerlo, debido a circunstancias imprevisibles, ofrezca una explicación satisfactoria lo antes posible.
  3. Sea amable con los demás: Pero sin conceder por ello excesivas libertades, de modo que luego vengan las deslealtades, las bromas y burlas. La sonrisa también es un signo de amabilidad hacia los otros.
  4. No hable nunca mal de los otros: Tenga en cuenta que aunque hable mal de otros no va a mejorarlos con sus críticas, y además recuerde que usted también es humano y, por consiguiente, débil. Hable bien de los demás y procure ocultar o disimular, hasta donde la rectitud y la dignidad lo permitan, los errores y defectos de los otros. No eche en cara a los demás sus debilidades, porque eso, además de producir escándalo, hará que lo menosprecien las personas verdaderamente valiosas.
  5. No se implique en conversaciones e intrigas secretas: En estas intrigas se planea normalmente el mal, el daño y el perjuicio para otros. Eso es propio de los espíritus oscuros, resentidos, belicosos y hostiles. Procure que sus actitudes sean transparentes y que su espíritu no se deje infectar con comportamientos repugnantes.
  6. Que su boca no sea portadora de intrigas y engaños: Esto tiene su origen por lo general en la envidia, en interpretaciones y suposiciones gestadas por espíritus cortos e irresponsables. Un engaño puede acabar con una amistad, enterrar una institución, manchar un buen nombre, desmoronar una vida levantada con sacrificios. El mejor modo de no meterse en vidas ajenas es no hablar nunca de los demás.
  7. Concéntrese en su trabajo u ocupación: No dedique su tiempo a investigar si los demás realizan bien su trabajo. Mejor, gaste sus energías en el trabajo que usted tiene que hacer y no en asuntos ajenos a su tarea.
  8. Sea profesional en su trabajo: Deje la falta de habilidad a los incompetentes, la imperfección a los que no están preparados, y la vulgaridad a los perezosos. Hacer poco pero bien, vale mucho más que la acumulación de cosas o trabajos desordenados. Ponga toda su conciencia, su cuidado, dedicación, concentración, habilidad y sentido artístico en todo lo que realice.
  9. Sea sincero: No mienta nunca. Cuando nuestras acciones son claras y rectas, la mentira no tiene sentido. Se miente para disfrazar algo que no está bien, por ingenua presunción o por compasión. Esta última es preferible a las otras dos, pero casi nunca es necesaria.

Quien observe o, al menos, procure aproximarse lo más posible al cumplimiento de estas sencillas normas, vivirá feliz, sin sobresaltos, sin miedos y sin inseguridad. Pero, además, conquistará la estima, el respeto y la admiración de sus semejantes.

Fuente: buzón católico


Para ser feliz…

  1. Felices los que son capaces de reírse de sí mismos. Nunca acabarán de divertirse.
  2. Felices los que saben distinguir una montaña de un grano de arena. Se ahorrarán muchos disgustos.
  3. Felices los que saben callar y escuchar. Aprenderán cosas nuevas cada día.
  4. Felices los que son suficientemente inteligentes como para no tomárselo muy en serio. Los que están con ellos les apreciarán de verdad.
  5. Felices los que son capaces de descansar y dormir sin dar explicaciones. Conseguirán la sabiduría de no depender de lo que pensarán los demás.
  6. Felices los que están atentos a las llamadas de los demás sin sentirse indispensables.
  7. Felices los que saben tratar seriamente las cosas pequeñas y serenamente las cosas serias. Llegarán lejos en la vida.
  8. Felices los que saben admirar una sonrisa y olvidar un mal momento. Su camino estará lleno de sol.
  9. Felices los que son capaces de interpretar siempre una buena actitud del otro, aunque las apariencias engañen. Pasarán alguna vez por ingenuos, pero la paz y el cariño exigen ese precio.
  10. Felices los que piensan antes de actuar y piden ayuda a Dios antes de pensar. Evitarán un montón de tonterías.

¿En qué consiste la felicidad humana?

  1. En las buenas amistades.
  2. En la ayuda al prójimo.
  3. En las buenas intenciones.
  4. En las cartas a los amigos.
  5. En las palabras agradables.
  6. En los pequeños obsequios.
  7. En los pequeños favores.
  8. En los servicios desinteresados.
  9. En el buen trato social.
  10. En la tranquilidad de conciencia.
  11. En el trabajo que amamos.
  12. En las confidencias mutuas.
  13. En el alegre cumplimiento del deber.
  14. En la sabiduría del hacer frente a la visa sonriendo.
  15. En las legítimas ambiciones y afanes.
  16. En las buenas obras que se hacen sin calcular la recompensa.

Para ser feliz hay que tener…

  • Espíritu de rectitud, para que no interprete mal lo que se me hace.
  • Espíritu de sencillez, para que no resulte un peso a quienes me rodean.
  • Corazón ardiente, para que siga abierto a quienes pueden odiarme o envidiarme.
  • Corazón humilde, para que no me revele ante críticas, actuaciones desleales o juicios.
  • Corazón magnánimo, para que soporte la estrechez de espíritu y los egoísmos.
  • Voluntad firme, para que persevere a pesar a pesar de la fatiga y la ingratitud.
  • Voluntad paciente, para contribuir a que otras personas sean felices.
  • Voluntad radiante, para que en torno a mi persona nadie se desespere o desanime

Fuente: buzón católico


Para tener alegría

Estos consejos le darán una luz para encontrar la alegría en diferentes aspectos.

  • Vivir cada día sin perder de vista que Dios nos ama y se hace presente en nuestros corazones.
  • No se sienta mal porque los otros sean más listos, más ricos, más atractivos que usted.
  • Cumplir con su deber, aunque algunos aspectos no le agraden del todo, le dan cierta satisfacción por hacer las cosas bien.
  • Contribuya con todo su empeño, para que en su casa haya amor, paz familiar y un ambiente relajado.
  • Diviértase siempre que esté a su alcance, pero sin perder el control. Comparta tiempo con su familia y amigos en el juego, la canción, el baile, las fiestas, las expresiones.
  • Evite pasarse la vida andando sin rumbo fijo, de tal modo que se adormezcan sus grandes ideales de trabajo, de servicio a los demás, de bondad y de vida cristiana.
  • Cuando las cosas no salgan bien, si ha sido por su culpa, esfuércese por superarse; pero no lo piense más.
  • Dé a los demás algo de lo que usted tiene, su ayuda, su compañía, acogida en su casa, y experimentará la alegría de compartir.
  • Corresponda al amor y a lo que hacen sus padres por usted, y tendrá la alegría de ser reconocido por todos como un buen hijo.
  • No ambicione lo que no puede conseguir, y el "trauma" de la frustración no robará su alegría de vivir su vida de cada día.

Fuente: buzón católico

 


Para vivir un poco mejor

La vida no siempre es fácil, pero podemos ir aprendiendo cada día un poco más sobre cómo afrontarla. Veamos unas cuantas frases que intentaremos que se hagan realidad en nuestra existencia diaria.

  1. Usted es mejor de lo que se cree que es.
  2. No tema a los cambios en su personalidad.
  3. No tenga miedo a intentar cambiar.
  4. No retroceda ante los problemas y las dificultades.
  5. No se compadezca de sí mismo.
  6. No trate de impresionar a los demás con engaños.
  7. No viva en el ayer o en el pasado. Aprenda a adaptarse al presente.
  8. Tenga expectativas reales.
  9. No provoque el rechazo de los demás.
  10. Sea usted mismo siempre y en toda ocasión.
  11. No se anticipe a los problemas.
  12. Acepte lo que no pueda cambiar.
  13. Conozca sus sentimientos.
  14. Sea honesto consigo mismo.
  15. Aprenda que un arreglo rápido no es la solución.
  16. No es malo llorar.
  17. Haga un inventario de sus preocupaciones.
  18. Es bueno mantener la alegría y la esperanza a pesar de todo.
  19. No permita que la culpa lo atormente.
  20. Puede lamentarse, pero no exagere sus problemas.
  21. Aprenda del pasado; luego, olvídelo.
  22. No necesita ser un mártir.
  23. Usted no eres responsable de todo lo malo que sucede en el mundo.
  24. Aprenda a congelar su culpa.
  25. Usted tiene derecho a ser feliz.
  26. Llévese bien con la vida.
  27. No culpe a otros de sus fracasos.
  28. Siga adelante aunque haya tenido una mala experiencia.
  29. No deje que las decepciones le alteren la vida.
  30. Tenga en cuenta que también a la gente buena le ocurren cosas malas.
  31. Tome actitudes positivas ante las cosas de la vida.
  32. Los resultados están frecuentemente de acuerdo con las expectativas.
  33. No deje para mañana lo que pueda hacer hoy.
  34. No vaya de un extremo a otro.
  35. Sea cuidadoso acerca de lo que crea necesitar.
  36. En su vida es mejor la evolución que la revolución.
  37. Cuando necesite ayuda, pídala.
  38. No abandone antes de comenzar.
  39. No sea obstinado, pero haga respetar su opinión.
  40. Sea justo en la vida. No adapte la justicia a su gusto.
  41. Sea sensible ante los sentimientos de los demás.
  42. Controle su lengua.
  43. No golpee al caído.
  44. Comuníquese con los demás con sinceridad.
  45. Tenga en cuenta que en algunas ocasiones el silencio puede ser oro.
  46. Haga bien sin mirar a quien.
  47. La comprensión debe ser mutua.
  48. Procure siempre tener paz interior.
  49. Viva siempre en la verdad.
  50. Intente llenarse y dar amor a los demás.

Fuente: buzón católico


 Para empezar bien el año
  • Al principio de cada año, propóngase tres grandes objetivos, y una vez al mes, examínese si los está cumpliendo.
  • Al empezar su jornada, elabore una lista de las cosas que debe hacer durante el día y revise si cumplió la lista del día anterior.
  • Cuando deba hacer algo que se resista, diga simplemente: "Debo hacerlo ahora mismo y no puedo dejarlo para más tarde", y empiece a actuar.
  • Controle su alimentación, porque su cuerpo es su instrumento para vivir y de él dependen sus éxitos y fracasos.
  • Aprenda a respirar bien, ya que de una buena respiración depende la salud de su cerebro y de su corazón.
  • En la noche, prepárese para un buen descanso. Un sueño relajante y reparador le permitirá empezar bien la jornada siguiente.
  • En toda vida humana hay problemas. Procure conocer bien los suyos y cada día afróntelos con claridad y decisión.
  • Tómese el tiempo necesario, y haga cuantas consultas crea convenientes, para elegir la profesión o trabajo que considere válido para su vida.
  • Elija a sus amigos y al compañero o compañera de su vida no sólo con el corazón sino también con la inteligencia. Sea plenamente consciente de la importancia de este momento de su vida.
  • No olvide nunca que "un trabajo o una situación difícil es la acumulación de cosas fáciles que no se hicieron en el momento oportuno".

Fuente: buzón católico

Envíe este articulo a un amigo o amiga:
Remitente:
Email destino:
Para enviar el articulo a varios amigos separe las direcciones con comas ( , ).
 
06.05.2008 © Corporación CED. Colombia
www.servicont.com