ACI Prensa - 17.09.2019

 

 

 

El Obispo de San Sebastián, Mons. José Ignacio Munilla, publicó el pasado 8 de septiembre un artículo en el Diario Vasco, en el que alertó sobre el “panorama desolador” de la natalidad en España, donde mueren más personas de las que nacen, sin que la sociedad calibre lo que estas cifras significan. 

 

Sobre la natalidad en España, el Obispo recordó los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a finales del pasado junio y que muestran “un panorama desolador en materia de natalidad”. Según precisa en el artículo, “la fecundidad se sitúa en 1,25 hijos y los nacimientos han caído un 6% respecto al año anterior. Acumulamos un descenso de un 30% en la última década; y si no nos hubiésemos visto beneficiados por la natalidad de los inmigrantes, este descenso en España habría alcanzado el 44%”.

 

Es decir, en España “mueren más personas de las que nacen, y mientras que la población de más de 65 años supera los nueve millones de personas, los menores de 15 años no llegan a los siete millones”, unos datos que “se agravan aún más si nos referimos al territorio vasco”.

 

Mons. Munilla explica que “parece que nos estamos acostumbrando a escuchar periódicamente este tipo de datos, sin calibrar suficientemente lo que implican”. Por eso precisa que la publicación de este tipo de cifras, que califica de “cada vez más inquietantes”, suscita la lógica preocupación “por la sostenibilidad del sistema de pensiones”.

 

Además asegura que hay quienes “llegan a mostrar cierto temor por el futuro de nuestra civilización, ya que los flujos migratorios se aceleran por motivo de la descompensación demográfica”.

 

Aunque también hay voces, “pocas por desgracia”, que plantean la necesidad de “implementar medidas para favorecer la natalidad, tales como la conciliación laboral, la lucha contra la especulación en el precio de la vivienda, incentivos directos, etc”.

 

El Obispo de San Sebastián explica también que “no estamos ante un fenómeno nuevo en la historia de la humanidad”, ya que esta “crisis de natalidad ha acompañado a casi todos los declives culturales”.

 

El Prelado pone el ejemplo de la Antigua Grecia, en donde el historiador grecorromano del siglo II, Polibio, escribía que la natalidad había bajado mucho en los últimos años en Grecia. “Las gentes de este país han cedido a la vanidad y al apego a los bienes materiales; se han aficionado a la vida fácil y no quieren casarse o, si lo hacen, se niegan a mantener consigo a los recién nacidos, o solo crían uno o dos como máximo, a fin de procurarles el mayor bienestar mientras son pequeños y dejarles después una fortuna considerable”, precisaba Polibio.

 

Mons Munilla apuntó que pocos años después de estas crónica de Polibio “el Imperio Romano fagocita a la Grecia decadente, hasta que siglos más tarde llega el ocaso del Imperio Romano, acompañado nuevamente de una profunda crisis de natalidad”.

 

Ante esta situación, el Obispo de San Sebastián asegura que “sería muy triste si nuestra preocupación por la crisis demográfica se circunscribiese al temor por el debilitamiento de nuestras pensiones, o al miedo a la llegada de extranjeros”. Precisa que “igualmente, sería muy ingenuo suponer que una administración pública vaya a ser capaz de revertir esta tendencia con la mera aprobación de incentivos a la natalidad, por muy necesarios que sean”.

 

De hecho, subraya que las clases sociales “más pudientes” no tienen un índice de fecundidad superior a la media, mientras que “los inmigrantes en España tienen un número de hijos muy superior a los autóctonos, a pesar de que su nivel económico es inferior y sus dificultades objetivas para la conciliación laboral sean mayores”.

 

Por eso explica que “nuestra crisis de natalidad es uno de los signos más evidentes de la crisis de valores que sufre Occidente”.

 

“En el contexto de una sociedad en la que la calidad de vida se identifica con el mero bienestar, el reto de la maternidad y la paternidad es percibido como demasiado exigente”, apunta el Prelado y destaca que “es innegable que la educación de los niños demanda una entrega plena e incondicional, me atrevería a decir que heroica, que no es fácilmente compatible con la cultura del weekend, de la invasión digital, del consumismo compulsivo, del desorden de vida generalizado, de la crisis existencial”.

 

Por eso afirma que “ciertamente, la maternidad y la paternidad requieren ‘dar la vida’ en el sentido más amplio del término”, ya que “la crisis demográfica esconde una crisis de esperanza”.

 

En ese sentido apunta a que “para abordar la cuestión es importante que entendamos que la baja natalidad no solo compromete el futuro de una cultura, sino que afecta en gran medida a su presente”, ya que “la carencia de niños en nuestras familias y en nuestra sociedad, nos empobrece mucho más de lo que suponemos”.

 

Por eso destaca que “en no pocas ocasiones hemos constatado que solo la inocencia de los niños es capaz de arrancarnos de nuestra zona de confort, de nuestro aburguesamiento, llevándonos a entregar lo mejor de nosotros mismos hasta alcanzar el cenit de la madurez, que suele coincidir con el olvido de uno mismo” y por eso destaca que ”nuestra cultura necesita de los niños de forma apremiante, porque pocas cosas hay tan falsas como una alegría sin inocencia”.

 

Mons. Munilla también recuerda que es importante no “hurtar a los niños la experiencia de la fraternidad”, pues su déficit “se traduce en la educación, en una notable dificultad para la socialización, además de una proclividad para desarrollar la herida narcisista”.

 

“Si la experiencia filial nos ayuda a tomar conciencia de nuestra dignidad, somos únicos e irrepetibles, la experiencia de fraternidad nos enseña a ser uno más entre todos; algo absolutamente necesario”, asegura el Obispo.

 

Por eso explica que “la paternidad y la maternidad requieren ‘dar la vida’. Pero la vida es algo que nos supera. Es un ‘milagro’ que hemos recibido gratis y que estamos llamados a transmitir generosamente”, por eso “los creyentes no solemos hablar de reproducción, sino de procreación” y “los progenitores colaboran con Dios creador para dar vida al mundo”.

 

*Publicado originalmente en ACI Prensa

 

Por Sergio Centofanti/VaticanNews - 10.07.2019

 

Foto: Cathopic 

 

El Papa ha lanzado hoy un nuevo tweet en su cuenta @Pontifex en nueve idiomas:

 

«Oremos por los enfermos que son abandonados hasta dejarlos morir. Una sociedad es humana si protege la vida, toda vida, desde el inicio hasta su fin natural, sin decidir quién es digno o no de vivir. ¡Que los médicos ayuden la vida, no la quiten!»

 

Este nuevo tweet de Francisco llega mientras Vincent Lambert está muriendo de hambre y sed. El enfermero francés de 42 años, en estado vegetativo o de mínima conciencia tras un accidente de tráfico en 2008, está internado en el hospital universitario de Reims. El pasado 2 de julio, los sanitarios de la estructura suspendieron nuevamente el suministro de alimentos e hidratación tras una larguísima batalla legal que adquirió dimensiones internacionales.

 

París no acepta la petición de la ONU

 

Francia decidió, al final, no tener en cuenta el llamamiento del Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que había pedido seis meses para examinar el caso. La Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad –que fue ratificada por París, pero que para el gobierno francés «no es vinculante»– establece en su artículo 25 la necesidad de «adoptar todas las medidas adecuadas para garantizar el acceso de las personas con discapacidad a los servicios de salud (...), incluidos los servicios de rehabilitación» y de «prevenir el rechazo discriminatorio de asistencia médica o de atención y servicios de salud o de alimentos y líquidos por motivos de discapacidad».

 

Un dolor no respetado

 

Los padres de Vicent acusan: están matando a una persona discapacitada que no está en fin de vida, es eutanasia. Y la eutanasia está prohibida en Francia. El dolor del padre y de la madre, que asisten a la muerte programada de su hijo, se hace aún más amargo por las críticas, si no por los insultos, de ciertos sectores que descalifican su tormento al llamarlos «católicos integralistas».

 

No ceder a la cultura del descarte

 

Ya el pasado 20 de mayo, cuando los médicos comenzaron a interrumpir la alimentación e hidratación, que luego se reanudó después de la sentencia del Tribunal de Apelación, el Papa había lanzado este tweet:

 

«Roguemos por cuantos viven en estado de grave enfermedad. Custodiemos siempre la vida, don de Dios, desde el inicio hasta su fin natural. No cedamos a la cultura del descarte».

 

Cada paciente sea tratado con gran respeto por la vida

 

El año pasado Francisco lanzó dos llamamientos públicos por Vincent Lambert, citando explícitamente su nombre, un caso raro para llamamientos pontificios de este tipo. El Papa había pensado en su historia, acercándola a la historia del pequeño Alfie Evans. El 15 de abril de 2018, en ocasión de la Reina Caeli, dijo:

 

«Encomiendo a vuestra oración a personas como Vincent Lambert, en Francia, al pequeño Alfie Evans, en Inglaterra, y a otros en diversos países, que viven, a veces durante mucho tiempo, en estado de grave enfermedad, asistidos médicamente para las necesidades primarias. Son situaciones delicadas, muy dolorosas y complejas. Oramos para que cada enfermo sea respetado en su dignidad y tratado de manera adecuada a su condición, con el acuerdo de los familiares, médicos y los trabajadores de la salud con gran respeto por la vida».

 

Dios es el único dueño de la vida

 

Tres días después, al término de la audiencia general del 18 de abril de 2018, un nuevo llamamiento: «Llamo la atención de nuevo sobre Vincent Lambert y sobre el pequeño Alfie Evans, y quisiera reiterar y confirmar con fuerza que el único dueño de la vida, desde el inicio al final natural, ¡es Dios! Y nuestro deber, nuestro deber es hacer de todo para custodiar la vida».

 

Una derrota para todos

 

El Papa Francisco, en la estela de sus predecesores, siempre ha tenido palabras claras sobre el respeto a la vida a 360 grados. El 5 de junio pasado, dirigiendo sus pensamientos y oraciones a Noa Pothoven, la joven holandesa de diecisiete años que decidió morir acompañada de médicos especializados en suicidio asistido, afirmó en otro tweet:

 

«La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta que hemos de dar es no abandonar nunca a quien sufre, no rendirnos, sino cuidar y amar a las personas para devolverles la esperanza».

 

Santa Sede: alimentar e hidratar a un enfermo es un deber ineludible

 

Finalmente, recordamos también el comunicado conjunto sobre el caso, elaborado por el Cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y por Monseñor Vincenzo Paglia, Presidente de la Academia Pontificia para la Vida, en el que reiteraron «la grave violación de la dignidad de la persona, que la interrupción de la alimentación y de la hidratación comporta», contestando la decisión de los médicos de Reims, que llamaron «obstinación irrazonable» mantener vivo a Vincent:

 

El «estado vegetativo», de hecho, es un estado patológico ciertamente grave, que sin embargo no compromete en modo alguno la dignidad de las personas que se encuentran en esta condición, ni sus derechos fundamentales a la vida y al cuidado, entendidos como la continuidad de la asistencia humana de base. La alimentación y la hidratación constituyen una forma de cuidados esenciales siempre proporcionales al mantenimiento de la vida: alimentar a una persona enferma nunca es una forma de obstinación terapéutica irrazonable, hasta que el cuerpo de la persona sea capaz de absorber la nutrición y la hidratación, a menos que cause sufrimientos intolerables o sea perjudicial para el paciente. La suspensión de tales cuidados representa, más bien, una forma de abandono del paciente, basada en un juicio despiadado sobre su calidad de vida, expresión de una cultura del descarte que selecciona a las personas más frágiles e indefensas, sin reconocer su unicidad e inmenso valor. La continuidad de la asistencia es un deber ineludible.

 

LaFM - 29.05.2019

 

 

 

El caso de una trabajadora en España que fue indemnizada ante la negativa de su empleador de concertar un horario laboral, abrió el debate en Colombia. 

 

La decisión del Tribunal Superior de Justicia de Canarias en España llevó a una empresa al pago de 3.125 euros por daños morales a una de sus empleadas por la denegación sin fundamentos de la adaptación de su horario en el trabajo, al considerar que se le vulneró el derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral.

 

Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, explicó que la mujer “había justificado cuál era el horario de la guardería en la que había matriculado a su bebé de cinco meses y que su marido viajaba por motivos laborales, lo que obligó a la empleada a judicializar su derecho a conciliar, sin poder compatibilizar de forma adecuada y óptima trabajo y familia”.

 

Por su parte, el Tribunal de Canarias en su fallo señaló que “el derecho a la indemnización se reconoce desde una perspectiva de género porque la protección de la mujer no se limita a la de su condición biológica durante el embarazo y después de este, sino que se extiende a las potestades organizativas del empresario que debe evitar las consecuencias físicas y psíquicas que pueden tener las medidas discriminatorias que adopte”.

 

Frente a este caso, se plantea cómo está el panorama en Colombia y si en el país ¿están preparados los empleadores para conciliar con sus empleados el horario de trabajo, como por ejemplo, ajustar el tiempo laboral con la entrada o salida de los hijos del colegio?  

 

Actualmente, no existe una norma que permita hacer efectivo el derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral, como en el caso de algunos países, sin embargo, en el Congreso cursa un proyecto de ley que determina los lineamientos para elaborar una política pública que concilie las responsabilidades familiares con la vida laboral.

 

Según Jaramillo, el país debería regular la jornada de trabajo para permitir la conciliación de la vida familiar y laboral, al explicar que “es necesario estructurar una política de intervención para promover la equidad con enfoque de género para cerrar la brecha entre hombres y mujeres en materia de tiempos de ocio, dada la ausencia de reconocimiento de las actividades de cuidado no remunerado de las mujeres  que deriva en dobles jornadas para atender las tareas laborales y las del hogar”.

 

*Publicado originalmente por LaFM - Fuente: Sistema Integrado Digital

 

ReL - 28.05.2019

 

Foto: Freepik 

 

El Papa Francisco ha difundido uno de sus discursos más contundentes y detallados contra el aborto de su pontificado, al recibir este sábado 25 de mayo a entidades provida que han participado en el congreso internacional sobre la defensa de la vida humana. "¡Yes to Life!”, “¡Sí a la vida!. Este encuentro lo ha organizado el dicasterio vaticano para la Vida y la Fundación italiana El corazón en una gota que trabaja con "el más débil y frágil de todos: el feto con grave patología y malformación" y fomenta la atención perinatal al bebé enfermo y a sus familias.

 

"El aborto nunca es la respuesta que buscan las mujeres y las familias", proclama el discurso del Papa. "Más bien, es el miedo a la enfermedad y la soledad lo que hace que los padres duden. Las dificultades prácticas, humanas y espirituales son innegables, pero precisamente por eso son urgentes y necesarias acciones pastorales más incisivas para apoyar a los que reciben a los niños enfermos. Es necesario, es decir, crear espacios, lugares y "redes de amor" a las que puedan acudir las parejas, así como dedicar tiempo a acompañar a estas familias", ha exhortado el Pontífice.

 

El Pontífice ha alabado el ejemplo de la Fundación El corazón en una gota, "una de las realidades que en el mundo trabajan cada día para acoger al nacer a niños en condiciones de extrema fragilidad. Niños que, en algunos casos, la cultura del desecho define como "incompatibles con la vida", ha denunciado.

 

Todo niño es un regalo y necesita ser cuidado

 

En su discurso a los 300 participantes del Congreso, el Papa insistió en que “todo niño que se anuncia en el vientre de una mujer es un regalo, que cambia la historia de una familia: de un padre y una madre, de abuelos y hermanos. Y este niño necesita ser bienvenido, amado y cuidado. ¡Siempre!".

 

El Papa recuerda la relación especial entre la madre y el niño que lleva en su vientre y el “diálogo cruzado que se instaura entre ellos”: "Una relación real e intensa entre dos seres humanos, que se comunican entre sí desde los primeros momentos de la concepción para favorecer la adaptación mutua, a medida que el niño crece y se desarrolla. Una capacidad comunicativa – precisa el Santo Padre – que no es solo de la mujer sino sobre todo del niño, que en su individualidad envía mensajes para revelar su presencia y sus necesidades a la madre”.

 

Se refería con estas palabras a los hallazgos de la medicina reciente acerca de los "mensajes" bioquímicos que intercambian el feto y la embarazada para reconocerse y coordinarse biológicamente, ya que son dos organismos distintos, con distinto tipo sanguíneo, distintas inmunidades, distintos mecanismos de reacción. La medicina moderna hoy puede, por ejemplo, encontrar células madre del bebé en el cuerpo de la madre muchos años después de haberlo dado a luz.

 

Diagnóstico prenatal: que no se use para desalentar y matar al bebé

 

El Papa habló también de los efectos del diagnóstico prenatal en una cultura del descarte. "Hoy en día, las modernas técnicas de diagnóstico prenatal son capaces de descubrir desde las primeras semanas la presencia de malformaciones y patologías", sospechas que llevan a "las mujeres y las parejas a una desaliento profundo". Pero nadie - observa el Papa - "puede predecir el resultado cierto" de esa patología "porque la evolución de cada enfermedad es siempre subjetiva y ni siquiera los médicos saben a menudo cómo se manifestará en cada individuo".

 

"Los niños, desde el vientre materno, si presentan condiciones patológicas, son pequeños pacientes, que a menudo pueden ser curados con intervenciones farmacológicas, quirúrgicas y de asistenciales extraordinarias, capaces ahora de reducir la terrible brecha entre las posibilidades diagnósticas y terapéuticas, que durante años ha sido una de las causas del aborto voluntario y del abandono de la atención al nacer de muchos niños con enfermedades graves", advirtió.

 

"Desafortunadamente, la cultura dominante de hoy no promueve este enfoque: a nivel social, el miedo y la hostilidad hacia la discapacidad a menudo conducen a la elección del aborto, configurándolo como una práctica de ‘prevención'. Pero la enseñanza de la Iglesia sobre este punto es clara: la vida humana es sagrada e inviolable y el uso del diagnóstico prenatal con fines selectivos debe ser fuertemente desalentado, porque es la expresión de una mentalidad eugenésica inhumana, que priva a las familias de la posibilidad de acoger, abrazar y amar a sus hijos más débiles", añadió.

 

Se puede ayudar con terapias fetales y hospicios perinatales

 

Las terapias fetales, por un lado, y los Hospicios Perinatales, por otro, logran resultados sorprendentes en términos de atención clínica y proporcionan un apoyo esencial a las familias que reciben el nacimiento de un niño enfermo. Estas posibilidades y conocimientos deben ponerse a disposición de todos", mientras que "es esencial que los médicos comprendan claramente no sólo el objetivo de la curación, sino también el valor sagrado de la vida humana, cuya protección sigue siendo el objetivo último de la práctica médica”.

 

El Papa señala que "el cuidado perinatal" es "un modo de cuidado que humaniza la medicina, porque impulsa a una relación responsable con el niño enfermo, que es acompañado por los operadores y su familia en un proceso de cuidado integrado, que nunca lo abandona, haciéndolo sentir calor humano y amor".

 

Acoger a los bebés que pronto morirán: cuidarlos engendra amor

 

"Todo esto es necesario especialmente para aquellos niños que, en el estado actual de los conocimientos científicos, están destinados a morir inmediatamente después del parto, o en un corto período de tiempo. En estos casos, el tratamiento puede parecer un uso innecesario de recursos y más sufrimiento para los padres. Pero una mirada atenta sabe captar el verdadero sentido de este esfuerzo, destinado a hacer fructificar el amor de una familia. De hecho, cuidar de estos niños ayuda a los padres a elaborar el duelo y a concebirlo no sólo como una pérdida, sino como una etapa de un viaje recorrido juntos. Ese niño permanecerá en sus vidas para siempre. Y ellos habrán podido amarlo".

 

El Papa dio las gracias a las familias, a las madres y a los padres que han acogido "la vida frágil" y que ahora son "de apoyo y ayuda a otras familias". Es un "testimonio de amor" que "es un don para el mundo", dijo.

 

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Instituto de la Familia - 17.05.2019

 

 

 

Por encima de problemáticas como las drogas, la falta de educación, la delincuencia juvenil y los entornos digitales, los colombianos perciben la falta de sentido de vida (29%), la ausencia de los padres (22%) y la falta de educación (17,5) como las mayores problemáticas que afectan a los jóvenes. Así lo indica el Termómetro de La Familia, estudio de percepción dirigido por el Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana, y que es adaptado al contexto colombiano a partir del Instrumento “Familia – Trabajo” del Instituto Internacional de Estudios para La Familia “The Family Watch” en Madrid, España, y del "Barómetro de La Familia" realizado por la Universidad Católica San Pablo de Perú. 

 

Además, el Termómetro de la Familia evidencia que la estabilidad económica (34%), conciliar la vida familiar y laboral (25%) y mantenerse unidos (24%) son los principales desafíos que presenta la familia en nuestro país. En cuento a las problemáticas sociales, los colombianos perciben que la delincuencia e inseguridad (22%), la falta de empleo (17%) y las carencias de políticas de conciliación familia y trabajo (16%) son los principales problemas de nuestra sociedad. Por otro lado, las personas afirman que la familia (47%), la maternidad (47,5%) y la paternidad (54%) no son suficientemente reconocidas y protegidas jurídicamente en Colombia. 

 

La infidelidad: principal motivo de divorcios y separaciones en Colombia

 

El estudio muestra que el principal motivo de divorcios y separaciones en nuestro país es la infidelidad (25%), seguida por la incompatibilidad (23,5) y los abusos físicos, verbales y psicológicos (19%). Además, señala que estas rupturas se presentan en su mayoría (52%) después de más de diez años de convivencia. No obstante, el 92% de las personas casadas afirmaron sentirse muy satisfechas o satisfechas con su relación conyugal. 

 

Para Diana Muñoz, investigadora del Termómetro de la Familia, “este tipo de estudios permite conocer la realidad de las familias a partir de sus propias percepciones, y en ese sentido, permite comprenderlas de mejor manera y formular estrategias de promoción, protección y atención adecuadas para sus necesidades desde los diferentes actores sociales, políticos y académicos del país.”

 

Para ver el estudio completo, haz clic aquí 

 

 

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