Empantallados.com - 06.01.2020

 

Foto: Freepik

 

Estas son las series de moda entre adolescentes que si aún no las han visto, están deseando hacer un maratón. 

 

¿Qué series o películas vemos cuando hay tanto donde elegir? Es difícil encontrar los contenidos más adecuados para ver con toda la familia.

Últimamente se han lanzado varias series dirigidas a público juvenil y adolescente. Para decidir si una serie es adecuada, no basta con fijarse en la clasificación por edades, también conviene antes informarse leyendo distintas fuentes y ver al menos el primer capítulo de la serie con el fin de decidir si pueden comenzarla. 

 

Por Trece Razones (16+)

 

Basada en la novela de Jay Asher, esta serie se estrenó en Netflix en 2017 bajo la producción de la cantante Selena Gómez. La protagonista de la serie es una estudiante de último año de instituto que se suicida, motivada por el maltrato (psicológico y físico) recibido por trece compañeros y compañeras con quienes comparte pupitre. Antes de su fatídico final decide grabar cintas de casete en las que explica por qué acabó con su vida.

 

La serie provocó una gran controversia por sus imágenes explícitas. Los productores de Por Trece Razones aseguraron que la serie tiene como intención evitar que se den estas conductas en adolescentes, sin embargo muchas personas entendieron que es una serie que las motiva. Por ello, en la segunda temporada, los propios actores antes del primer capítulo lanzaban un mensaje en favor de las personas que sufren bullying y redirigían a una web con recursos para encontrar ayuda. Actualmente este es el mensaje de advertencia que hay en la plataforma: Esta serie contiene escenas que pueden herir la sensibilidad de los espectadores (imágenes explícitas de abusos sexuales, consumo de drogas y suicidio). Si tú o alguien que conozcas necesita asistencia o apoyo por una crisis, encontrarás más información en 13ReasonsWhy.info.

 

Euphoria

 

Posiblemente una de las series de moda del año. Si ‘Por Trece Razones’ abrió la veda de un género adolescente explícito y controvertido, Euphoria rompió los moldes. Zendaya, la actriz protagonista de la serie, lanzó una advertencia a través de su cuenta de Instagram: “Solo un aviso antes del estreno: Euphoria es para audiencias adultas. Es cruda y un retrato honesto de la adicción, la ansiedad y las dificultades de navegar en la vida de hoy en día. Hay escenas que son gráficas, difíciles de ver y pueden desencadenar traumas. Por favor, miradla sólo si os creéis capaces de aguantarla. Haced lo que sea mejor para vosotros.”

 

Basada en una serie israelí, Euphoria se podría resumir con la advertencia-sinopsis que utiliza HBO: “En esta serie hay escenas violentas sobre drogas, sexo, y salud mental. Una serie sobre un grupo de estudiantes de instituto que se mueve por un mundo voluble cargado de drogas, sexo, problemas de identidad, traumas, redes sociales, amor y amistad.” HBO no ofrece calificación de edad en su plataforma.

 

La casa de papel (16+)

 

Ya cuenta con tres temporadas, siendo un fenómeno español que se ha internacionalizado con mucha facilidad. La casa de papel no necesita presentaciones. Un equipo de personas, reunidas por un hombre conocido como “El Profesor”, llevarán a cabo el mayor atraco de la historia: entrar en la Casa de la Moneda de Madrid e imprimir 2400 millones de euros.

 

El grupo de ladrones ataviados con unos monos rojos y una careta de una caricatura de Dalí se ha convertido en uno de los disfraces preferidos por adolescentes en fiestas de disfraces.

 

El lenguaje utilizado en ocasiones no es adecuado para menores, incluye escenas de sexo y violencia en cada temporada.

 

Élite (13+)

 

Del creador de la serie adolescente Física o Química, surge Élite, una serie que se desarrolla en el instituto prestigioso (y ficticio) Las Encinas, donde llegan tres jóvenes de clase obrera que han recibido una beca para estudiar allí tras el derrumbe de su anterior instituto. Las diferencias entre estos y los alumnos de familias adineradas, provocarán escenas de acoso escolar que derivarán en un asesinato.

 

Élite también es una serie que nace del boom de Por Trece Razones. Estos alumnos del colegio más caro del país, pasan sus noches de fiestas entre alcohol, discotecas, drogas, dinero y muchas escenas de sexo explícito.

 

Las escalofriantes aventuras de Sabrina (16+)

 

Sabrina es una serie basada en un cómic de los años sesenta. De ahí surgió la comedia americana, “Sabrina, cosas de brujas”, emitida en España en los primeros años de la década de los 2000. Una serie juvenil que nada tiene que ver con esta nueva adaptación de Netflix.

 

La serie trata sobre el paso a la madurez de la protagonista, una chica con doble naturaleza: mitad mortal, mitad bruja. A lo largo de los capítulos se combina la brujería, el ocultismo y el terror. Hay violencia explícita y escenas de sexo. El personaje central pertenece a un grupo de satanistas que cuenta con un requisito de entrada: vender el alma al anticristo. Por otro lado, Sabrina trata de defender a las personas que en el colegio sufren acoso.

 

*Publicado originalmente en Empantallados.com

 

FamilyandMedia - 01.11.2019

 

Foto: jcomp 

 

Las redes sociales han modificado drásticamente sus vidas cotidianas. Las primeras señales de que había un problema empezaron a surgir alrededor del año 2014: un número creciente de jóvenes manifestaban que se sentían abrumados y deprimidos. Y varios centros de orientación para universitarios comunicaron que había un fuerte incremento del número de estudiantes que pedían tratamiento por problemas de salud mental.

 

A pesar de que, desde 2010, otros estudios mostraban un aumento de los síntomas de depresión y de los casos de suicidio entre adolescentes, algunos investigadores afirmaron que la preocupación era exagerada y que, para llegar a esa conclusión, los datos, aunque reales, no eran suficientes.

 

Pero un nuevo análisis, a partir de una encuesta muy representativa, refuerza lo que algunos hemos venido diciendo: la epidemia es demasiado real. De hecho, el incremento de los problemas de salud mental entre adolescentes y adultos jóvenes es, sin duda, algo simplemente asombroso.

 

Una epidemia de angustia

 

Una de las mejores maneras de averiguar si han aumentado los problemas de salud mental es referirse a una muestra representativa de la población general, no sólo de quienes buscan ayuda. The National Survey on Drug Use and Health, del Departamento de Salud y Servicios Humanos, ha hecho justamente eso.

 

Se preguntó a más de 600.000 estadounidenses. Las tendencias recientes son alarmantes.

 

Desde 2009 a 2017, los casos de depresión mayor entre jóvenes de 20 a 21 años se duplicaron, pasando del 7 al 15 por ciento. La depresión aumentó un 69% entre chicos y chicas de 16 y 17 años. En ese mismo periodo, los trastornos psicológicos graves, que incluyen sentimientos de ansiedad y desesperación, crecieron un 71 por ciento entre las personas de 18 a 25 años.

 

Entre el 2008 y el 2017, los intentos de suicidio entre jóvenes de 22 a 23 años se duplicaron, y un 55 por ciento más tuvo pensamientos suicidas. El aumento fue más pronunciado entre las chicas y las mujeres jóvenes. En 2017, una de cada cinco chicas de 12 a 17 años de edad sufrió depresión mayor a lo largo del año anterior.

 

¿Es posible que los jóvenes se limiten a estar mucho más dispuestos a admitir sus problemas de salud mental? “Con mis coautores he tratado de abordar esta posibilidad mediante el análisis de los datos sobre las tasas de suicidio recogidas por los Centers for Disease Control and Prevention. El suicidio refleja un comportamiento vital: los cambios en las tasas de suicidio no pueden ser causados por una mayor disposición a admitir los problemas”.

 

Desgraciadamente, durante este período aumentaron los casos de suicidio. Por ejemplo, la tasa entre jóvenes de 18 y 19 años creció un 56 por ciento desde 2008 a 2017. Otros comportamientos relacionados con la depresión también se han incrementado, incluidos los ingresos en las Unidades de Urgencias por autolesiones, como cortes, así como los ingresos hospitalarios por ideas suicidas e intentos de suicidio.

 

El gran incremento de los problemas de salud mental, según la Encuesta nacional sobre el uso de drogas y la salud, apareció casi exclusivamente entre adolescentes y adultos jóvenes, con una variación menor entre los estadounidenses de 26 años y más. Incluso después de un control estadístico de la influencia de la edad y el año, descubrimos que la depresión, la angustia y las ideas suicidas eran mucho mayores entre los nacidos de mediados a finales de los noventa, la llamada generación iGen.

 

La crisis de salud mental parece ser un problema generacional, no algo que afecte a los estadounidenses de todas las edades. Y esto podría ayudar a los investigadores a averiguar por qué está sucediendo.

 

El cambio en la vida social

 

Siempre es difícil determinar las causas de las tendencias, pero algunas posibilidades parecen menos probables que otras.

 

Una economía problemática y la pérdida de puestos de trabajo, dos típicas causas de estrés mental, no parecen ser los culpables. El crecimiento económico de los Estados Unidos es fuerte. Y el desempleo cayó de modo significativo entre el 2011 y el 2017, precisamente cuando aumentaron los problemas de salud mental.

 

Es poco probable que la presión académica fuera la causa, pues los adolescentes iGen dedican menos tiempo a los deberes en casa que sus colegas de los años noventa.

 

Es cierto que el aumento de problemas de salud mental se ha producido a la vez que la epidemia de opioides, pero esa crisis parece afectar casi exclusivamente a adultos mayores de 25 años.

 

Pero hubo un cambio social en la última década que influye en la vida de los adolescentes de hoy y de los adultos jóvenes, más que en cualquier otra generación: la difusión de los teléfonos inteligentes y de los medios digitales como las redes sociales, los mensajes de texto y los juegos.

 

Las personas mayores utilizan también estas tecnologías, pero los jóvenes las han adoptado mucho más rápida y completamente, y el impacto sobre su vida social ha sido más pronunciado. De hecho, afectó radicalmente a su vida diaria.

 

En comparación con sus predecesores, los adolescentes de hoy pasan menos tiempo personalmente con sus amigos, y mucho más comunicándose electrónicamente. Y esto, según numerosos estudios, está asociado a problemas de salud mental.

 

No importa la causa; la cuestión es que el aumento de los problemas de salud mental entre adolescentes y adultos jóvenes merece atención, y no debe ser descalificado como un “mito”. Con más jóvenes afectados -incluidos más intentos de suicidios y más casos de personas que llegan a quitarse la vida-, la crisis de salud mental entre los jóvenes americanos no puede ser ya ignorada.

 

 

*Reproducido por FamilyandMedia. Autor: Jean Twenge, profesor de psicología en la Universidad estatal de San Diego. Ver aquí el artículo original

 

ReL/AllProDad.com - 01.06.2019

 

Foto: jcomp/freepik 

 

BJ Foster es un padre de familia con experiencia en el trabajo con adolescentes, desde su blog en AllProDad.com, invita a los padres a detenerse un momento y revisar qué están haciendo bien, qué pueden mejorar y qué peligros acechan a los hijos.

 

BJ Foster avisa: “Si ves que tus hijos empiezan a comportarse de forma inadecuada con regularidad, estas podrían ser las razones, las 7 cosas que llevan a los chicos por el mal camino”. 

 

1. No se sienten amados por sus padres

 

“No hay nada que haga que un chico se sienta más solo y perdido que no saberse amado incondicionalmente por sus padres. Deja un dolor profundo y tratan de hacer algo para aliviarlo. Pueden intentar adormecerlo con drogas, alcohol o violencia. En cualquier caso, esa emoción seguirá dañando y si no se sana de alguna forma continuará latiendo con fuerza”.

 

2. No reciben una atención positiva

 

Los chicos piden atención y harán cualquier cosa por conseguirla, y si no consiguen atención buena buscarán al menos atención mala (haciendo cosas malas que escandalicen o indignen a los mayores) porque no hay nada peor que no recibir atención de los demás. Sin atención, sienten que la vida no tiene significado ni valor.

 

3. Sienten que no encajan

 

Los adolescentes a menudo se sienten diferentes, extraños y aislados. Eso les puede crear ansiedad, ira y baja autoestima. Los chicos en esta situación pueden tender a aislarse aún más, llegando a la depresión y un riesgo de autolesión. Pueden actuar exageradamente de forma similar a cuando sienten que no les quieren sus padres. Y podrían integrarse en un grupo de amigos que sean mala influencia para ellos.

 

4. Su grupo de amigos son un mal modelo

 

La gente que nos rodea nos moldea, y eso, que es cierto para todos, lo es más para los niños y adolescentes. Si siguen saliendo con amigos que son una mala influencia, pronto pasarán a hacer las cosas malas que les ven hacer a ellos.

 

5. Sus padres dan mal ejemplo

 

Más influyentes que los amigos son los padres. A un joven le afecta lo que los amigos dicen, pero le afecta más lo que ve hacer (no decir) a sus padres. Además, si los padres se implican en un comportamiento irresponsable, los chavales van a sentir que viven en un entorno inestable. Sin cimientos firmes y sin estructura, se sentirán como plumas llevadas por el viento. Puesto que nadie les pone fronteras reales, entrarán en territorios peligrosos.

 

6. Los padres son inconsistentes en sus reglas o son agobiantemente estrictos

 

Los adolescentes necesitan límites, pero han de ser claros y tener consecuencias prácticas. Si rompen una regla y no se les penaliza de alguna forma, pensarán que las reglas no son importantes, no son reales,  y volverán a sentir esa inestabilidad.

 

El otro extremo es el de los padres que no muestran ninguna comprensión por el chaval y todo lo reducen a reglas y normas y penalizaciones. El hijo piensa que cada vez que le hablan es para regañarle o sermonearle, y que nunca se le escucha. Eso produce en él acritud y rebelión.

 

7. Los chicos no saben como gestionar la presión

 

Los estudios pueden producir mucha presión en los chicos, igual que las relaciones, las presiones en actividades como el deporte, las expectativas de los padres, de otros adultos... y hay varias formas poco saludables en las que pueden intentar adormecer esa presión.Pueden ser las drogas, el alcohol, los desórdenes alimenticios (anorexia, bulimia), las relaciones sexuales y la pornografía o las autolesiones cortándose o causándose quemaduras.

 

Un padre debe estar alerta ante posibles señales de que esto esté sucediendo. 

 

“Proporciónale un ambiente seguro y escúchale mucho”, aconseja BJ Foster. “Necesitan tu guía amable. Actúa pronto y a menudo. Y asegúrate de que tu hijo sepa que tus acciones vienen motivadas por tu amor por él”.

 

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Por LaFamilia.info - 12.08.2019

 

Foto: Kireyonok_Yuliya 

 

Conducir es mucho más que manejar un auto. Es uno de los actos de “libertad” que mayor responsabilidad implican, teniendo en cuenta todo lo que hay en juego. Antes de entregarles las llaves a los hijos hay que considerar varios aspectos.

 

Los rasgos de la personalidad y del carácter, son señales que ayudan a determinar si los padres podrían conceder a los hijos este pase a la independencia. Las siguientes pautas ayudan a reconocer ciertas actitudes que deberían desembocar en un “no” a la autorización de la deseada licencia:

 

1. Si le cuesta auto controlarse.

 

2. Si la personalidad del hijo(a) es impulsiva, inestable o agresiva.

 

3. Si generalmente es irresponsable en sus situaciones cotidianas.

 

4. Si suele exponerse o verse envuelto(a) en situaciones peligrosas. Si participa de peleas o discusiones habitualmente.

 

5. Si su actitud frente a la autoridad es inapropiada; no obedece ni acata las normas.

 

6. Si copia actitudes peligrosas de amigos o se deja llevar por ellos en cualquier situación.

 

Si llegas a identificar alguna de las anteriores, lo más recomendable es que esperes un poco para otorgarle la licencia a tu hij@. Espera a que demuestre madurez en diversos aspectos para considerarlo de nuevo.

 

Lee también > Hijos al volante: ¿cuándo entregar las llaves?

 

Aprendemosjuntos.elpais.com - 05.04.2019

 

 

Daniel J. Siegel es doctor en Medicina, profesor de Psiquiatría Clínica de la Universidad de California, codirector del UCLA Mindful Awareness Research Center y director ejecutivo del Mindsight Institute. Siegel es autor de bestsellers como ‘Ser padres conscientes’, ‘Mindsight’, la nueva ciencia de la transformación personal y de uno de los libros más aclamados internacionalmente ‘The Developing Mind’. En su obra ‘Tormenta Cerebral’, Daniel J. Siegel aporta las claves para acabar con algunos de los mitos y falsas creencias más extendidas sobre la adolescencia. Desde una visión positiva, Siegel afirma que la adolescencia es una etapa muy especial, una chispa emocional, un momento de conexión social, de búsqueda de lo nuevo y con esencia creativa. En el siguiente video de la colección "Aprendemos juntos" del BBVA y El País, el experto amplía el tema. 

 

 

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