Por Marisol Nuevo Espín/HacerFamilia - 21.10.2019

 

Foto: Yanalya - Freepik

 

Sabemos que es el pilar fundamental de la familia, que si el padre y la madre no cuidan su relación como pareja, lo demás se desmorona. Pero, ¿cómo lo conseguimos? Con una experiencia de más de diez años como terapeuta familiar, Nacho Tornel, autor del libro "Enparejarte. El arte de vivir con éxito tu relación", infunde optimismo a todas aquellas parejas que están pasando por un bache, o simplemente para aquellas que quieran reforzar su amor. Confianza, compromiso, admiración o respeto forman parte del equipaje a introducir en la maleta de nuestro matrimonio.

 

El terapeuta ha hablado de estos temas con Marisol Nuevo Espín en la revista Hacer Familia, animando siempre a cuidar la relación de pareja y a evitar en lo posible la salida de la ruptura, que es siempre muy dañina.

 

- ¿Cómo falla la comunicación cuando estamos pasando por un bache?

 

- La comunicación es medular, y aunque sea evidente, a veces es lo que más rápido perdemos de vista en una relación de pareja. Cuando una pareja empieza a entrar en crisis y se atasca es porque ha empezado a descuidar ese flujo diario de comunicación que debe tener. "¿Cómo voy a tener yo tiempo todos los días para dedicárselo a mi marido, a mi mujer?" ¿Cómo no vas a tenerlo? Tiempo de verdad, del de comunicar de una manera densa, profunda, mirando a los ojos. Cuando eso falla, empezamos como a desconectar, comenzamos a mirar en paralelo y no en convergente.

 

- ¿Cómo se asegura esa convergencia?

 

- A diario debe haber ese rato donde estamos nosotros dos solos, hablamos, nos comunicamos, nos volcamos, desahogamos y desaguamos el uno del otro y con esto nos aseguramos de esa complicidad y esa confianza tan necesarias para la buena salud de la pareja. Con eso ya estamos poniéndonos una vacuna bárbara para todo lo que venga.

 

- ¿Qué pasa cuando ese distanciamiento ya se ha producido y nos da vértigo quedarnos a solas?

 

- El primero que lo percibe ha de ser quien levante la bandera roja. Muchas veces estamos como esperando. "Que diga algo, que haga alguna cosa; ha habido oportunidades que no ha aprovechado". Seguro que sí, pero da tú el paso; estás invirtiendo en lo mejor que tienes: tú relación de pareja. No nos hagamos los 'dignos', hay que romper esa barrera cuanto antes. No hay que tener miedo, hay que ser humilde, sencillo, y decir "bueno, si él o ella no se ha dado cuenta, pues me he dado cuenta yo y lo digo".

 

- ¿Qué consejos son los fundamentales para evitar que la falta de confianza se instale en la pareja?

 

- La confianza es la expresión más directa de la buena comunicación. La confianza, evidentemente, ni se compra, ni se vende, ni se alquila. Nuestra pareja debe conocer quiénes componen nuestro mundo de relaciones, dónde nos movemos. El clásico ejemplo de: "¡Bah! ¿Para qué le voy a hablar de esta compañera de trabajo, si no la conoce?" Cuéntale si resulta que has coincidido un par de veces con ella y habéis hecho alguna gestión y luego habéis acabado tomando algo. No pasa nada por contarlo y no tienes por qué tener miedo a levantar sospechas. Por el contrario, si no cuentas cosas y aquello, de alguna manera, se va alimentando, se genera una 'bolsa de aire' que no nos permite estar limpios del todo. La confianza nos lleva a hacer equipo, a tener complicidad, de saber que le puedo contar lo que sea. Nuestro principal confidente -no el único, pero sí el principal-, la persona con la que nos desahoguemos, tiene que ser la persona con la que compartimos nuestra vida.

 

- Hoy se pone en duda que el amor pueda ser para siempre. ¿Cómo trabajamos esa capacidad para comprometernos?

 

- El compromiso en la pareja no está pasando por una buena racha. Actualmente tiene unas connotaciones negativas equiparables a 'comprimido', 'constreñido' o 'contrariado'. Creo que debemos reflexionar. Uno no sale adelante de los problemas por mero 'brazo', 'músculo' o por mero hacer. No, a veces hay que pararse a pensar y decir: "Contigo para siempre. Voy a estar a tu lado, ahora y siempre". Eso da una seguridad, una alegría, una paz, enormes, alguien que verdaderamente 'queme las naves' por ti.

 

- Entonces, el propio compromiso afianza el compromiso...

 

- El compromiso tiene esa capacidad potencial de generar fuerza, de uno y una dispuestos a luchar por su relación todos los días de su vida. Esa es la seguridad del compromiso. Hay otra seguridad, que nadie nos puede brindar, que es la de ser fiel hasta la muerte; lo que tienes es la convicción de que quieres luchar, de que vas a poner los medios, de que lo quieres, en un 'sí' para siempre. Si caes en la trampa del abandono, del decir, "bueno, será que esto no sería lo mío", estás diciendo 'no' a un proyecto de vida en común donde los dos habéis apostado muy duro por ser felices juntos. Estamos ante una mentalidad muy rupturista donde parece que no pasa nada y sí pasa, mucho. Cimentemos bien ese compromiso, pensemos de verdad que vale la pena la pelea.

 

- ¿Puede sobrevivir una pareja a una infidelidad?

 

- Sí se sobrevive. Una infidelidad es un cáncer, pero en muchas ocasiones es curable. Aquí estamos en lo mismo. ¿Es un tumor? Sí, pero no tiene por qué ser mortal, es superable, aunque muy lento. La pareja va a tener mucho tiempo por delante de curación y hay que estar preparado para recorrer un camino duro, áspero, cuesta arriba. En ese camino tenemos que encontrar como compañera a la sinceridad absoluta, que quiere decir que uno no oculta ya nada más.

 

Sin embargo, no es normalmente una buena receta entrar al pormenor y al detalle de elementos que van a hacer mucho más daño que bien, por mucho que el cónyuge ofendido tenga un legítimo interés en conocer. Cuando se perdona algo así se demuestra la grandeza del corazón humano. Muchas veces hay que resetear la relación, y quizá resulta que ese reseteo hace que se quieran de una manera distinta, que se valoren de otra manera, que se conozcan de un modo diferente. En cada uno esa reconstrucción reproduce al final una escultura distinta a la que teníamos antes, que en ocasiones, incluso la mejora. Es un desafío enorme.

 

- Respeto y admiración son fundamentales. ¿Qué ocurre cuando flaquean?

 

- Cuando uno se enamora de una persona la admira. Descubres una ensoñación, un deslumbramiento. Evidentemente eso no puede durar para siempre, pero es necesario que exista ese sentimiento de admiración, de pasmo, de asombro, de mirada muy positiva hacia la persona con la que estás, siempre. Si abrimos la puerta a la crítica, al menosprecio interno, a la murmuración, al comentario negativo, entramos en una espiral negativa. Cuando uno deja que estos pensamientos aniden -por supuesto verbalizados son una profunda falta de respeto-, tiene que cuidar continuar viendo en la persona de la que se enamoró esos elementos que le llevaron a estar pasmado, asombrado y entusiasmado. Es un ejercicio de pensar, recordar, reflexionar con la cabeza y el corazón. Ahora lo vemos más nublado, qué ha pasado. ¡Trabaja en los porqués de esas nubes y no te resignes!

 

*Publicado originalmente en la revista HacerFamiliaReproducido por ReL

 

Por Qriswell JQ - abogadosdelamor.com / 06.09.2019

 

Foto: Freepik 

 

Las encuestas normalmente arrojan que una persona es feliz en su matrimonio si la pareja le demuestra de manera cotidiana su amor, cosas sencillas que se hagan en el vivir diario que muestren al ser amado que se le eligió con la perspectiva de estar juntos por siempre; valen incluso más que unas vacaciones o regalos costosos.

 

En este artículo se darán ideas prácticas y efectivas para lograr que tu pareja sea feliz, con poco.

 

1. Presentar a tu cónyuge, dando un cumplido sincero

 

Pocas cosas enamoran tanto como el que la pareja reconozca ante todos y de manera pública que es el compañero de vida que desea tener a su lado para siempre, que se le valora en gran manera. Por eso decir: «Te presento a mi hermosa esposa», te hará ganar unos tantos al momento de hacer feliz a tu pareja.

 

2. Darle un abrazo al saludar

 

Nada más relajante y que demuestre cariño, que un abrazo después de una larga jornada en el trabajo. Abrazar a tu pareja demuestra que sientes alegría al verla, y que el tiempo se te hizo eterno estando lejos de ella. Si le sumas un beso al abrazo, será el broche de oro que logrará hacer feliz a tu pareja.

 

3. Ten consideración, y ofrécete a ayudar

 

Normalmente las cargas si se llevan entre dos, son más fáciles de soportar. De vez en cuando un gesto de solidaridad en el matrimonio hacia tu pareja, puede demostrarle que tienes la voluntad de querer ayudarla y aligerar sus cargas.

 

Hacer feliz a tu pareja implica tener consideración de sus sentimientos, emociones, esto creará un ambiente de confianza y felicidad.

 

4. Si la ocasión lo permite, déjala escoger

 

A veces, la pareja necesita saber que es un complemento, que su opinión cuenta, si existe la posibilidad a la hora del entretenimiento, déjala escoger eso te permitirá hacer feliz a tu pareja. Y a la hora de tomar decisiones importantes, no dudes en tomar en cuenta su opinión, porque le demostrarás que la amas y no es un cero a la izquierda.

 

5. Perdonar a la pareja en el matrimonio

 

Todos somos imperfectos y nos equivocamos, quizás accidentalmente tu pareja cometió un error como olvidar una cosa importante, o estropear algo, perdonarla podrá hacer feliz a tu pareja, y le demostrarás que eres razonable y justo. Los pequeños errores se pueden pasar por alto, sobre todo tomando en cuenta que tú también puedes equivocarte.

 

6. Darle la mano en lugares públicos

 

Si la cultura lo permite, es apropiado y además a tu pareja le gusta, toma su mano, demostrándoles a todos que estás orgulloso de tenerla a tu lado. Si quieres hacer feliz a tu pareja, las demostraciones de cariño público son una de las tácticas más efectivas.

 

7. Las cartas de amor no están pasadas de moda

 

Si tu intención es buena, no hace falta que seas un poeta, escribe con tus palabras cosas sencillas y específicas que amas de él/ella, eso demostrará que pones atención y que lo/la tienes en cuenta.

 

Puedes jugar con esta táctica tan romántica, como esconderla en algún lugar que ella pueda encontrarla y sorprenderse, eso alegrará su día y podrás hacer feliz a tu pareja.

 

8. Para los maridos: sé caballero y abre la puerta

 

Lo de ser caballero las mata de amor, portarse de manera galante en tu matrimonio al cuidar de tu pareja, al abrir la puerta, la derretirá, sé el príncipe que ella desea siempre y en todo momento.

 

Con el tiempo, debes darle un trato cada vez mejor, recuerda que el matrimonio debe alimentarse con pequeños gestos.

 

9. Reservar un día a la semana para los dos

 

El horario exigente de un trabajo, y las responsabilidades del día a día, pueden ahogar el romanticismo, por eso te recomendamos está táctica para hacer feliz a tu pareja.

 

Una noche a solas, especial y dedicada única y exclusivamente a ambos, hará sentirla que la llama del amor aún sigue viva. No te desgastes en comidas o salidas costosas, algo sencillo que tan solo evidencia que deseas cortejarla basta y estará feliz.

 

10. Darle alas para volar juntos

 

El matrimonio convierte a la pareja en una sola, pero sin restar que son seres individuales con sueños y aspiraciones que llenar.

 

Lograrás hacer feliz a tu pareja si compartes sus sueños y te colocas en la mejor disposición a acompañarla a lograrlos.

 

Estos son sólo 10 tácticas infalibles para lograr hacer feliz a tu cónyuge en el matrimonio, sin costo alguno, seguro hay muchos más, pero comienza por estas y tendrás garantizada tu felicidad

 

Retiro para Matrimonios / 19.08.2019

 

Foto: Freepik 

 

Cuando cometemos errores y ofendemos a nuestro esposo(a) con nuestras actitudes o nuestras palabras, no se hacen esperar las heridas, algunas bastante hondas... Y para esos casos el perdón es el único que puede sanar la relación. Así que si estás pasando por un momento difícil en tu matrimonio, te invitamos a hacer este ejercicio que propone el Padre Daniel Varayoud en el blog Retiros para Matrimonios.  

 

1. Trabajo individual

 

En el momento del día en que más calma tengan para cada uno de ustedes, tomen un cuaderno y un lápiz, busquen un lugar silencioso y cómodo. Estén listos el uno para el otro.

 

2. Momento de ponerse en oración

 

Serenar el corazón y pensar:

 

- ¿Qué cosas son las que mi cónyuge me tiene que perdonar?

 

- ¿En qué le he fallado o le estoy fallando?

 

- ¿Qué cosas soy consciente en las que necesito recibir el perdón?

 

Muy importante: "Es el momento en el que me pongo en el lugar de…" Hago consciencia de mis errores y defectos y son esos que molestan o dañan mi vida matrimonial y familiar.

 

Nota: Poner por escrito todo lo que se me viene a la mente. Todo lo que humildemente veo que necesito pedir perdón. Esto es importante hacerlo durante varios días. Apartar de tu lado esos pensamientos cuando que se cruzan por la cabeza en la que te ponen: "las ofensas recibidas".

 

Primero hay que reconocer las propias fallas, las deudas que tengo con mi cónyuge.

 

3. Cosas que debo perdonar

 

Después de varios días de hacer el ejercicio anterior, ahora es el momento de pensar y escribir, igual como lo hicimos anteriormente, las cosas que veo de mi cónyuge y que tengo que perdonar.

 

También aquí debes escribirlas con la mayor caridad y respeto posible, no condenando, sino dejando la puerta abierta para el arrepentimiento.

 

4. Tomar un tiempo

 

En un día establecido, deben tomarse un tiempo, que sea lo más largo posible, para poner en común todo lo que se ha rezado y escrito durante este tiempo.

 

Si lo hacen bien, el fruto puede ser muy grande.

 

5. Acuerdo y propósito

 

Se busca juntos un acuerdo para evitar en adelante aquello que hiere o molesta al cónyuge. También es el momento en que se materializa el perdón en la renovación del amor reconociendo a Dios como su fuente. Puede surgir un propósito para que sea revisado periódicamente.

 

Cada matrimonio encontrará lo que mejor se adapte para su crecimiento.

 

Algunas pautas para saber si estamos haciendo bien el ejercicio

 

- ¿Miro mis errores antes de los de mi cónyuge?

 

- En el momento de pensar aquello que tengo que perdonar de mi cónyuge ¿lo hago con respeto y compasión?

 

- ¿No dejo de lado nada, por más doloroso que sea?

 

- Al momento de dialogar: ¿Se evitan las discusiones, se renuncia a la actitud de justificarse, se da la oportunidad al cónyuge de que explique alguna situación, y muy importante: se cree en el otro?

 

- ¿No hay apuros?, ¿Esto no se hace por compromiso o por conformar al otro?, ¿es un deseo y un encuentro buscado y querido?

 

- ¿Se crece en la convicción de que éste es el camino por el que se crece en el amor?

 

*Publicado originalmente en: Retiro para Matrimonios, autor: Padre Daniel Varayoud

 

 

Por LaFamilia.info - 28.09.2019

 

Foto: Freepik 

 

Entre el trabajo, los hijos, los compromisos, las cosas de la casa, y demás que asuntos que debemos atender en el día a día, queda poco tiempo para compartir con nuestra pareja, disfrutar de su compañía y conversar sin afanes. Sin embargo, no podemos dejar que el ritmo de vida que llevamos nos haga caer en la rutina y en el aburrimiento, de esta manera no tardará en llegar una crisis matrimonial.

 

Las citas con la pareja -a solas, sin hijos- tienen muchos beneficios en la relación: mejoran la comunicación, la intimidad, el compromiso, se aligera el estrés, se fortalece la unión. Sin embargo, algunos esposos se niegan este tiempo juntos porque dicen no tener dinero para este fin, pero en realidad para pasarla bien con la pareja no hay que gastar una fortuna. Los buenos momentos pueden vivirse dentro de la simpleza y la sencillez, tal como es el amor. Es cuestión de proponerse,de “querer querer”.

 

¡Así que manos a la obra! Una buena forma de avivar la llama del amor es por medio de una cena romántica, aquí te diremos cómo hacerla:

 

Pide la comida en casa 

 

Si no eres el “as” de la cocina o simplemente no tienes tiempo de preparar la cena, entonces una buena opción es pedir la comida y centrarse en otros detalles más personales y originales para la cena. Por ejemplo, con una deliciosa cena asiática sorprenderá a tu pareja y ¡no tendrás que mover ni un dedo!

 

Un ambiente romántico 

 

Prende velas, organiza la mesa de forma especial, saca la vajilla que tienes para los “invitados” y las copas de cristal que casi nunca utilizas, ¡esta es una buena ocasión!

 

Revivan momentos bonitos 

 

Busca en el armario el álbum de fotos y recuerden esos momentos tan maravillosos que han pasado y también las situaciones difíciles que han batallado juntos; todo esto hace que el compromiso tome aún más fuerza.

 

Dile a tu pareja las cosas que nunca le dices 

 

Que la(o) admiras, que es un excelente padre/madre, que le amas, que no te imaginas tu vida sin él/ella, que lo volverías a elegir... Muchas veces damos por sentado que nuestra pareja sabe lo que sentimos, pero en realidad nunca se lo decimos, así que aprovecha esta cena para hacerlo.

 

Que no falte la música 

 

Foto: Freepik

 

Pon una música que les guste a ambos o que recuerden algún acontecimiento especial de su vida, ¡y bailen! Una cena romántica es una maravillosa ocasión para conectarnos con nuestra pareja y qué mejor que bailar aquella canción que siempre será “de los dos”.

 

Finalmente, hay que tener presente algo importante: una cosa es esperar que las cosas sucedan y otra cosa es hacer que las cosas sucedan. Para mantener vivo el amor a través de los años, hay que trabajar en ello, pues no es algo que se dé por hecho. Ambos cónyuges deben buscar la forma de enamorarse todos los días. Disposición y voluntad, este es el comienzo de todo buen plan de acción.

 

Por Empantallados.com - 29.07.2019

 

Foto: Freepik 

 

Un estudio de la Universidad Baylor, en Texas, revela que el 46% de los encuestados afirman haber sufrido phubbing por parte de su pareja. Es decir, se han sentido ignoradas por la persona con la que están, en este caso su pareja, que está absorto en su pantalla. El término phubbing es un mix de las palabras phone (teléfono) y snubbing (despreciar). ¿Te resulta familiar esta situación?

 

El 22 % reconoce que este fenómeno causó problemas de relación con su pareja, y el 36 % afirma que esto le hizo sentir deprimido durante un tiempo. No parece un asunto que pueda tomarse a la ligera. En tu relación de pareja puede haber entrado un tercero: ¡el móvil!

 

Empieza por la mirada

 

Tu pareja piensa así: “si estás conmigo, espero que estés verdaderamente y que, en estos momentos, soy lo más importante. Necesito sentir que me escuchas, que no estoy en un segundo plano”.

 

¿Cómo podemos conseguirlo? Con la mirada. Si tu mirada, en lugar de estar en tu pareja, está en la pantalla, seguramente se va a sentir en un segundo plano. A menudo, tener tanta confianza con nuestra pareja nos lleva a cometer este error con más frecuencia. Recupera la mirada cuando te hable. Aléjala en ese momento de las pantallas.

 

El móvil, un chupete emocional

 

Hay determinadas personas que utilizan las pantallas en esta época para evitar determinadas conversaciones. A veces utilizamos el móvil como un chupete emocional. Con él evitamos enfrentarnos a nuestras emociones e incluso hacer el ejercicio de pararnos y hacer introspección. Las pantallas nos ayudan a evadirnos de nuestra realidad y eso, claramente, puede afectar a la pareja. 

 

Díselo a la cara

 

Hablar con tu pareja durante el día a través del móvil tiene la parte positiva de demostrar al otro que nos acordamos de él. Pero al mismo tiempo favorece que nos perdamos la comunicación no verbal: nos faltan un montón de matices, lo que puede llevar a provocar infinidad de malentendidos.

 

WhatsApp puede estar muy bien para momentos puntuales pero cuando se trata de una conversación importante es necesario afrontarla de otra manera. En esas situaciones puede ser muy necesario una llamada, verle cara a cara o estar presente para darle un abrazo en el momento adecuado.

 

¡A poner objetivos reales!

 

1. Fijen momentos específicos del día para conversar sin pantallas. Puede que, al principio, si la relación de pareja no está en su mejor momento, sea un poco forzado pero poco a poco podrán recuperar la conversación.

 

2. Recuperar la mirada. Volver a las conversaciones y a los momentos en que las miradas están conectadas el uno con el otro.  

 

3. Volver a la ilusión de cuando se conocieron. 

 

4. Recuperar cosas que antes hacían.

 

5. Salir de la rutina del día a día.

 

En definitiva, las pantallas bien utilizadas pueden jugar un papel importante con un “te quiero”, “te echo de menos”, etc.; pero hay temas que es mejor afrontar cara a cara, y recuerda ¡no solo las utilices para los asuntos logísticos! Busca todo aquello que te enamoró de tu pareja porque seguro que hay muchas cosas que siguen estando ahí. Pon de nuevo el foco en todo eso y pasen tiempo juntos. 

 

*Publicado originalmente en Empantallados.com

 

 

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