ReL/Desdelafe - 15.05.2020

 

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¿Qué pareja no tiene problemas? ¡Todas tenemos! Mentiríamos si dijéramos que la convivencia en el matrimonio no pasa por momentos difíciles, sin embargo, la forma como afrontamos esas situaciones y lo que hagamos para prevenirlas, sí con claves para construir un buen matrimonio. Un matrimonio feliz no sale sin trabajo ni sin tomar decisiones acertadas...

 

Los expertos del Movimiento Juan Pablo II para la Familia y de Encuentro Matrimonial Mundial, elaboraron esta lista de 10 problemas que afrontan los matrimonios: 

 

1. Falta de preparación

 

"Creí que ya con casarnos seríamos automáticamente felices…”

 

Es común observar en los recién casados una falta de preparación para asumir el compromiso conyugal. Y es que si bien en el noviazgo todo era complacencia, el matrimonio provoca cambios profundos y una serie de conflictos que si no se enfrentan sabiamente pueden romper la relación. Para asumir los deberes del matrimonio se requiere, además de madurez y disponibilidad, información.

 

Acercarse a su parroquia o acudir a un retiro espiritual puede brindarles la ayuda e información necesaria para poder decidir de forma responsable si son o no capaces de cumplir con todo aquello que se esperará de ellos en el Matrimonio.

 

2. Falta de solidaridad

 

“¡Ni siquiera lavo mi ropa… hasta crees que voy a lavar la tuya!”

 

Muchas personas se casan esperando que su cónyuge responda a determinadas expectativas o pueda satisfacer ciertas necesidades, y si por algo falla, no está dispuesta a comprender, ayudar, aportar lo que al otro le falta. Esto impide edificar el matrimonio como comunidad de vida y de amor en la cual no debe interesar sólo el propio bien, sino el de la pareja. Es indispensable que cada uno esté dispuesto a compartir las inquietudes y preocupaciones del otro, apoyarlo cuando lo necesite y buscar satisfacer las necesidades del cónyuge antes que las propias.

 

3. Falta de tiempo

 

“Todo el día estoy trabajando, ¿a qué hora quieres que te atienda?”

 

El ajetreo de la vida cotidiana provoca que muchas personas se olviden de su pareja; por ello, una manera de fortalecer el vínculo matrimonial es dedicar tiempo a la relación para mejorar el diálogo, compartir experiencias laborales, recreativas y situaciones propias del hogar. Planear con anticipación momentos para estar juntos ayuda a mantener viva la relación con el cónyuge.

 

4. Falta de expresiones de amor

 

“¡Ya nunca me hace sentir que me quiere, dice que yo ya lo sé…!”

 

La falta de expresiones de amor es campo de cultivo para muchos conflictos. No basta con decirlo o con expresarlo a través de regalos, aunque ayuda, se trata de tener todos los días detalles que hagan que el cónyuge sienta que se le valora, se le escucha, se le toma en cuenta, se le ama.

 

5. Falta de diálogo

 

“¡Tiene una semana que no hablo con ella!”

 

Los malos entendidos suceden cuando no hay comunicación y cada uno supone o imagina lo que siente el otro. Hay que partir de que el cónyuge no es telépata, por lo cual el diálogo es un elemento determinante para enfrentar los conflictos.

 

Gracias a él los esposos exteriorizan y comparten lo que piensan, sienten y desean. Esto permite ubicar en su justa dimensión los hechos que motivaron tal o cual situación difícil. Ello presenta un reto, porque quien descubre ante otro lo que hay en su corazón se vuelve vulnerable, pero precisamente ahí está el desafío del amor, que es entregar la propia vida al otro de forma incondicional, con amor y confianza. Al respecto hay que mencionar que quien recibe el obsequio de la confidencia, debe asumir una actitud de respeto, pues de lo contrario, puede provocar una interrupción desastrosa del diálogo.

 

6. Falta de respeto a su modo de ser

 

“Yo lo voy a cambiar…”

 

Hay novios que se casan pensando que podrán cambiar a sus cónyuges a su gusto. Sus expectativas son falsas y además expresan que no valoran la individualidad y dignidad de su pareja. Pero parte de la riqueza de la vida conyugal radica en aceptar que hombre y mujer puedan tener puntos de vista diferentes: sentir, pensar y amar de modo distinto. Lo importante es valorar y respetar las cualidades, aptitudes y fortalezas del otro, sin ignorar sus limitaciones y defectos, y siempre renunciar a la tentación de querer que sea de cierta manera.

 

7. Falta de acuerdos en lo económico

 

“¡Este dinero es mío, yo lo gané con mi trabajo!”

 

Cuando dos personas se unen en Matrimonio surge una nueva forma de pertenencia, pues lo que se tiene ahora se posee en forma comunitaria. Se elimina lo mío y lo tuyo para que surja lo nuestro. De hecho, la forma jurídica de contraer Matrimonio por “bienes separados” es una contradicción para el Matrimonio como Sacramento, que es signo y expresión de total comunión y total participación de bienes y recursos. Los cónyuges deben ser conscientes de que lo que tengan –poco o mucho- es para toda la familia y debe destinarse a lo que -en conjunto y mediante el diálogo y el entendimiento- se consideren prioridades.

 

8. Falta de perdón

 

“¡Ni creas que se me olvida lo que me hiciste!”

 

Pocas cosas afectan más negativamente a un matrimonio que la soberbia y el resentimiento. Albergar rencores va creando un ambiente hostil, en el que a la menor provocación se sacan a relucir conflictos pasados, se agrede al otro, se busca el desquite.

 

El perdón es el único camino para resolver las heridas y lastimaduras que llegan a provocarse los cónyuges en su convivencia cotidiana. Perdonar implica no juzgar ni condenar al otro sino comprenderlo. Perdonar significa también renunciar a las venganzas, grandes o pequeñas. Es un acto de liberación que beneficia tanto al que perdona como al perdonado, y que despeja el camino de todo obstáculo para que la pareja afiance su relación y edifique un matrimonio sólido y estable.

 

9. Falta de paz y de respeto

 

“¡No me grites!”

 

La violencia en la pareja es un problema gravísimo que afecta a muchos matrimonios. Violencia verbal, emocional y desde luego física. Nada justifica que los cónyuges se agredan. Deben aprender a dialogar con serenidad y a expresar su enojo sin lastimarse mutuamente. Si no lo consiguen es indispensable que soliciten ayuda profesional.

 

10. Falta de Dios

 

“Nos casamos por la Iglesia pero no vamos a Misa”.

 

Esta es la falla más importante. Muchas parejas desconocen que el Matrimonio por la Iglesia no consiste sólo en casarse de blanco en una iglesia, sino que es un Sacramento que les da una gracia divina muy especial para que tengan la capacidad de amarse mutuamente con un amor como el de Dios, generoso, entregado, total; abrirse al don de la vida y recibir los dones y virtudes que vayan necesitando para poder superar todos los obstáculos que se vayan presentando. Si un matrimonio camina sin Dios se atiene a sus propias pobres fuerzas, pero si invita a Dios a su hogar, tiene garantizado que Él los mantendrá unidos en Su amor.

 

 

*Publicado originalmente en DesdelaFe, el semanario y digital de la diócesis de México

 

Por Natalia Posada/LaFamilia.info - 24.04.2020

 

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En muchos países llevamos más de un mes de confinamiento y el cansancio por el “multitasking” en el que estamos envueltos se empieza a sentir… A estas alturas, es normal que se presenten días difíciles en la convivencia matrimonial, sin embargo, la actitud y la voluntad, son claves en este momento. 

 

Es cierto que de un día para otro tuvimos que afrontar varios retos sin ninguna clase de preparación: convertirnos en profesores, en homeworkers, entretener a los chicos en casa, realizar las labores del hogar, planear las compras, conectarnos por video con familiares y amigos, etc… Así que es clave que por estos días cuidemos nuestra relación matrimonial más que nunca. Me atrevo a sugerir varios consejos: 

 

No abandones tu presentación física

 

Aunque estemos en casa, no podemos abandonar nuestra presentación personal: hay que bañarse, los hombres afeitarse, las mujeres maquillarse un poco, perfumarse, vestirse como se hace normalmente, etc. No se trata solamente de agradar a la pareja, sino de aumentar la autoestima y subir el ánimo

 

Dar las gracias  

 

Dile a tu esposo(a) “gracias”, ¡no sabes el gran impacto que tiene esta palabra! Esto alivia el alma del otro, agradécele por los detalles, por eso que pasa en el día a día, por el esfuerzo para mantener la casa en orden, por estar a cargo de los niños, por doblar la ropa o por preparar la cena… 

 

Tareas compartidas

 

En estos tiempos hay que trabajar en equipo si no queremos que uno de los dos termine en un colapso de cansancio. Repartan las tareas de casa y de los niños, uno tendrá habilidades para la cocina, mientras que el otro las tendrá para los deberes escolares de los chicos; busquen el equilibro y hagan un reparto equitativo de tareas. 

 

Pide perdón y perdona

 

En esta convivencia entra a jugar un elemento bien peligroso: los roces por el cansancio. Este factor altera el estado de ánimo y se pueden escapar palabras hirientes que en realidad no queríamos decir. Es necesario rectificar nuestros errores, o si soy el ofendido, perdonar; no quedarse en las pequeñeces.  

 

Tiempos a solas

 

El cansancio abunda y el tiempo escasea, de todas formar hay que buscar espacios para compartir los dos solos: cuando los chicos se duerman vayan a la sala y tómense una copa de vino, conversen, ríanse juntos. Ver una película o una serie también es un buen plan. Si acostumbraban salir los viernes por ejemplo, conserven esa costumbre acomodada a estas circunstancias. 

 

¡Redescubrirnos como pareja!

 

Antes lamentábamos el poco tiempo para estar con nuestra familia, ¡y ahora lo tenemos! El confinamiento puede ser de gran provecho para la relación si así nos lo proponemos, así que redescubrámonos como pareja, sorprendamos al otro con detalles que habíamos descuidado, cocinemos juntos una rica receta, riámonos a pesar de la tensión del momento, disfrutemos la compañía de nuestro cónyuge, y ahora más que nunca valoremos su vida, su compañía y su salud. 

 

¿Te animas a aplicar estos consejos?

 

 

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Patheos.com - 03.02.2020

 

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El cuerpo humano puede sobrevivir semanas sin comida, días sin agua y minutos sin aire. Necesitamos ciertas cosas para mantenernos vivos. De manera similar, un matrimonio necesita ciertas cosas para poder mantenerse vivo. No son cosas tan concretas como alimentos, agua u oxígeno, pero su importancia para la salud y la supervivencia de un matrimonio es vital.

 

A continuación, el terapeuta de pareja Dave Wills presenta ocho acciones fundamentales que todo matrimonio necesita para poder mantenerse a flote. Si alguno de los siguientes falta en tu matrimonio, por favor toma medidas inmediatas para agregarlo.

 

Aquí están las 8 cosas que todos los matrimonios necesitan para mantenerse vivo (sin ningún orden en particular):

 

1. Transparencia

 

La transparencia es básicamente otra palabra para "honestidad", pero me encanta la connotación que la palabra "transparencia" pinta, porque es también otra palabra para "desnudez".

 

Un matrimonio necesita desnudez y no sólo desnudez física. Necesitas estar desnudo emocionalmente con tu cónyuge. En términos prácticos, esto significa no tener secretos. No puedes ocultar nada (dinero, motivos, acciones, etc.) a tu cónyuge.

 

El nivel de la honestidad y transparencia determinará en última instancia el nivel de su intimidad.

 

2. Amabilidad

 

La amabilidad es uno de los ingredientes más importantes (aunque también subestimados) para un matrimonio exitoso. Si traes más bondad al matrimonio, la relación irá de maravilla.

 

3. Sexo

 

Las parejas que regularmente hacen el amor tienden a ser más felices y saludables que aquellos que no lo hacen.

 

Entiendo que puede haber una gran cantidad de factores por las cuales la vida sexual de una pareja no está donde quieren que esté y algunos de esos problemas (desequilibrios hormonales, agotamiento, limitaciones médicas, etc.) parecen estar fuera del control de ambos cónyuges. Sin embargo, cuando haces del sexo una prioridad, tu matrimonio siempre se beneficiará.

 

4. Comunicación

 

La comunicación hace para un matrimonio lo que la respiración hace a los pulmones. Tu matrimonio no sobrevivirá sin ella. La comunicación significa algo más que una pequeña charla sobre los detalles de lo que debe ser verificado en la lista de deberes de la familia.

 

La comunicación significa poner a un lado los móviles u otras distracciones, y centrarse uno en el otro. Significa escucharse de manera activa. Tómense el tiempo para hacer esto todos los días.

 

5. Risas

 

Los matrimonios saludables deben tener mucha más "comedia" que "drama". Incluso en los tiempos más difíciles, siempre deben encontrar momentos para reír juntos.

 

Claro, habrá momentos en los que se encontrarán llorando juntos, eso también pasa, pero la risa y la alegría deben permear tu relación a través de todos los altos y bajos de la vida. 

 

La risa también puede mejorar la salud en general e incluso su humor sexual, por lo que hay muchas razones por las cuales deben reírse juntos.

 

6. Fe

 

Mi esposa Ashley y yo no tenemos un matrimonio "perfecto" (no creo que exista tal cosa), pero tenemos un gran matrimonio. Hemos cometido errores a lo largo del camino, pero creo que la mejor decisión que tomamos para nuestra relación fue construirla sobre nuestra fe.

 

Para nosotros, esto ha significado orar juntos y unos por otros, usando la Biblia como nuestro mapa para la vida, de la mano de ser parte activa de una Iglesia saludable.

 

La Biblia dice: "Dios es amor". (1 Juan 4,8), y estoy convencido de que cuanto más lo invitas a tu matrimonio, más amor traerá al mismo.

 

7. Amistad

 

Los matrimonios con lazos más fuertes son entre mejores amigos. A través de todas las temporadas de tu matrimonio, muchos aspectos de la relación cambiarán, pero su amistad puede ser una firme ancla que lo mantenga fuerte a través de los retos de toda la vida.

 

Invertir en tu amistad con tu cónyuge, los adentrará en el camino a la construcción de un matrimonio que sobrevivirá (y prosperará) para toda la vida.

 

8. Compromiso

 

Los matrimonios no fallan debido a la falta de compatibilidad. En su mayor parte, los matrimonios fracasan debido a la falta de compromiso. Las parejas que logran un matrimonio exitoso no son las que nunca tuvieron una razón para divorciarse. Son aquellas cuyo compromiso fue siempre más fuerte que sus razones para separarse.

 

Si tienes luchas en tu matrimonio actualmente y estás considerando la separación, por favor, no pierdas la esperanza. Consiga ayuda profesional y haga cualquier otra cosa a tu alcance para salvar el matrimonio. Todo lo que suceda a través de esta lucha puede hacer a matrimonio aún más fuerte en otros aspectos.

 

 

Adaptación por Mariel Parra de Pildorasdefe.net. Artículo publicado en: Dave Willis´s Blog

 

 

Infovaticana - 17.02.2020

 

Foto: freepic.diller

 

Hay consejos que nunca pasan de moda, como estas que propone un pequeño libro que fue publicado por primera vez en 1936, que se titula: How to be a Good Husband (Cómo ser un buen marido).

 

Es, previsiblemente, divertido aunque anticuado. No crea -le dice a los hombres- que está guapísimo con unos pantalones bombacho y de colores, sobre todo si su esposa lo desaprueba. Nunca use una chaqueta, excepto con traje de franela blanca. Y si alquila una casa para las vacaciones, no despida a la sirvienta durante ese tiempo – sería más trabajo para su pobre esposa.

 

Sin embargo, a pesar de todos sus elementos arcaicos, este pequeño libro parece seguir teniendo cierta relevancia hoy: ha sido reimpreso doce veces por la Biblioteca Bodleian, desde que fue rescatado por primera vez, en 2008, de los archivos de los años 30. Algunos de los consejos seguramente tocarían la fibra sensible de cualquier consejero matrimonial de hoy. “No pienses que no le estás haciendo caso a tu esposa”, aconseja. “Si una esposa tiene fallos, él [el esposo] debería tratar de cerrar los ojos ante ellos”. 

 

Estos son algunos de los consejos conyugales que propone el libro: 

 

Un marido debe interesarse por los intereses de su esposa. Y ser franco en tema de dinero. “Cuéntele a su esposa todo sobre sus finanzas y no le oculte cifras”. En una nota sorprendentemente progresista, se recomienda tener cuentas bancarias separadas, en lugar de una cuenta compartida.

 

No le “cuente a su esposa inexactitudes terminológicas que, en inglés llano, son mentiras. Una mujer posee una intuición increíble para detectar incluso pequeñas desviaciones de la verdad”.

 

No juzgue a los amigos de su esposa. Preste atención tanto a su amiga más aburrida, la señorita Prudence Dowdy, como a su amiga más seductora, la señorita Dolly Dimple (los llamaríamos estereotipos, pero aún así sigue siendo un buen punto).

 

No diga una cosa y haga otra. “No le diga a su esposa que la ama para tratarla después como basura”. Una esposa no es “un juguete”, sino “una compañera de vida”.

 

“No sea grosero con su esposa. La mayoría de las mujeres aprecian mucho más que los hombres los modales refinados”. El respeto y la estima son vitales en el matrimonio.

 

No sea demasiado exigente y nunca critique a su esposa delante de otros. Tenga sus hobbys y deje que su esposa tenga los suyos. Pero no continúe con actividades recreativas peligrosas una vez casado.

 

El consejero anónimo da por descontado que los hombres adoran los automóviles. Sin embargo, aconseja al buen marido que “si le preguntan si es mejor un coche en el garaje o un niño en la cuna, no dude en elegir lo segundo”.

 

Algunas buenas ideas siempre seguirán siendo válidas.

 

*Publicado por Mary Kenny en The Catholic Herald. Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

 

 

ReL - 24.01.2020

 

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La era de internet ha traído consigo la globalización pero también nuevas epidemias. Entre ellas destaca la adicción a las pantallas entre niños y adultos, y la explosión de la adicción a la pornografía, que ahora está tan sólo a un golpe de click a través del teléfono móvil o el computador.

 

La pornografía se está cobrando numerosas víctimas, y muchas de ellas menores de edad. Vidas destrozadas, familias rotas, y graves problemas físicos y psicológicos está dejando tras de sí la que se está considerando como la oscura epidemia del siglo XXI.

 

El doctor Kleponis, psicólogo y psicoterapeuta con más de veinte años de experiencia en este campo, y autor de Pornografía. Comprender y afrontar el problema, explica que “debido a que ver pornografía es algo tan común entre la gente, muchos son adictos sin darse cuenta”.

 

Dale una Vuelta, asociación conformada por profesionales para alertar de este problema y ayudar a adictos a la pornografía, confirma la existencia de un aumento considerable de esta adicción. Su fundador, Jorge Gutiérrez, habla en un extenso reportaje en la revista Mundo Cristiano del perfil de adicto que se están encontrando en las consultas.

 

El ejemplo de Enrique

 

Suelen ser personas entre 20 y 40 años que “sufren y no pueden salir de esa espiral. Se dan cuenta tarde del problema que padecen desde hace años, problema que les impide llevar una vida normal, saludable, y que gritan basta”.

 

Uno de estas personas que han sido ayudadas por Dale una Vuelta ha sido Enrique (nombre ficticio), un joven que descubrió la pornografía en su adolescencia y que posteriormente se casó. “Con toda la tecnología a mi alcance, comencé a descubrir el mundo de la pornografía como no lo había visto antes: multitud de páginas distintas con muchísimos vídeos, cada cual más extraño, extremo y excitante. Ahí comenzó un proceso descendente en mi vida, desde los 23 hasta los 26 mi adicción fue una espiral cada vez más oscura. Poco a poco, este mundo de la pornografía fue cambiando mi mente, mis aspiraciones, mis impulsos, mi forma de ver la vida. Lo cambió todo”, cuenta.

 

Gracias a la ayuda de su mujer, a la que había ocultado este hábito, de un centro de rehabilitación y de Dale una Vuelta consiguió salir de esta adicción que había afectado gravemente a toda su vida. Y su caso es uno entre millones de personas que sufren las consecuencias de consumir pornografía.

 

Un consumo que ya empieza a los 11 años

 

Según informes de Dale una Vuelta, la edad media para iniciarse en el consumo de pornografía online comienza a los 11 años, aunque hay otros que lo adelantan a los 9. El 81% de menores entre 13 y 18 años afirman haber visto pornografía como conducta normal. Entre adultos, el 96% de los hombres afirman haber sido expuestos o haber consumido pornografía.

 

Jorge Gutiérrez incide en que los estudios “evidencian que un alto porcentaje de personas adictas tienen una personalidad ansiosa, impulsiva u obsesiva. La adicción actúa como regulador emocional, y en estas personas, por su modo de ser, es una salida más fácil hacia todo lo que suponga gratificación, huida, evasión o relajación”.

 

Por otro lado, científicos del Instituto Max Planck de Alemania publicaron en 2014 el informe Si ves mucho porno, tienes un sistema de recompensas más pequeño. En él se estudiaba a 64 hombres de entre 21 y 45 años y los resultados mostraron una relación entre el número de horas a la semana que estos individuos pasaron viendo pornografía y el tamaño de la materia gris de su cerebro.

 

¿Qué significa esto? Simone Kühn, uno de los autores, indica que “quiere decir que los sujetos con alto consumo de pornografía requieren más y más incentivos para lograr el mismo nivel de recompensa, reduciendo así las áreas cerebrales relacionadas con el aprendizaje”.

 

Vidas destrozadas y familias rotas

 

Pero los expertos también alertan de las consecuencias sociales de la pornografía, especialmente en el ámbito familiar. Cuando la pornografía entra en escena y afecta a una persona “se manifiesta incomunicación, desconfianza, dudas, aislamiento y muchas veces unas relaciones sexuales donde se ve que ‘algo no funciona’, que algo ha cambiado. En bastantes casos el consumo de pornografía va debilitando el matrimonio y es causa directa o indirecta de separación”. De hecho, en Estados Unidos en el 56% de los divorcios la pornografía es ya una de las causas que se alegan para poner fin al matrimonio.

 

De este modo, Gutiérrez indica que para ayudar a las personas con adicción a la pornografía aconseja “la paciencia, la necesidad de perdonarse y de mirar al futuro con un proyecto de vida ilusionante. La recuperación es un proceso, y por tanto se requiere, como en cualquier adicción, un buen acompañamiento y una decisión firme de preferir otro estilo de vida”.

 

*Publicado originalmente en ReL

 

 

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