ReL - 24.01.2020

 

Foto: jcomp 

 

La era de internet ha traído consigo la globalización pero también nuevas epidemias. Entre ellas destaca la adicción a las pantallas entre niños y adultos, y la explosión de la adicción a la pornografía, que ahora está tan sólo a un golpe de click a través del teléfono móvil o el computador.

 

La pornografía se está cobrando numerosas víctimas, y muchas de ellas menores de edad. Vidas destrozadas, familias rotas, y graves problemas físicos y psicológicos está dejando tras de sí la que se está considerando como la oscura epidemia del siglo XXI.

 

El doctor Kleponis, psicólogo y psicoterapeuta con más de veinte años de experiencia en este campo, y autor de Pornografía. Comprender y afrontar el problema, explica que “debido a que ver pornografía es algo tan común entre la gente, muchos son adictos sin darse cuenta”.

 

Dale una Vuelta, asociación conformada por profesionales para alertar de este problema y ayudar a adictos a la pornografía, confirma la existencia de un aumento considerable de esta adicción. Su fundador, Jorge Gutiérrez, habla en un extenso reportaje en la revista Mundo Cristiano del perfil de adicto que se están encontrando en las consultas.

 

El ejemplo de Enrique

 

Suelen ser personas entre 20 y 40 años que “sufren y no pueden salir de esa espiral. Se dan cuenta tarde del problema que padecen desde hace años, problema que les impide llevar una vida normal, saludable, y que gritan basta”.

 

Uno de estas personas que han sido ayudadas por Dale una Vuelta ha sido Enrique (nombre ficticio), un joven que descubrió la pornografía en su adolescencia y que posteriormente se casó. “Con toda la tecnología a mi alcance, comencé a descubrir el mundo de la pornografía como no lo había visto antes: multitud de páginas distintas con muchísimos vídeos, cada cual más extraño, extremo y excitante. Ahí comenzó un proceso descendente en mi vida, desde los 23 hasta los 26 mi adicción fue una espiral cada vez más oscura. Poco a poco, este mundo de la pornografía fue cambiando mi mente, mis aspiraciones, mis impulsos, mi forma de ver la vida. Lo cambió todo”, cuenta.

 

Gracias a la ayuda de su mujer, a la que había ocultado este hábito, de un centro de rehabilitación y de Dale una Vuelta consiguió salir de esta adicción que había afectado gravemente a toda su vida. Y su caso es uno entre millones de personas que sufren las consecuencias de consumir pornografía.

 

Un consumo que ya empieza a los 11 años

 

Según informes de Dale una Vuelta, la edad media para iniciarse en el consumo de pornografía online comienza a los 11 años, aunque hay otros que lo adelantan a los 9. El 81% de menores entre 13 y 18 años afirman haber visto pornografía como conducta normal. Entre adultos, el 96% de los hombres afirman haber sido expuestos o haber consumido pornografía.

 

Jorge Gutiérrez incide en que los estudios “evidencian que un alto porcentaje de personas adictas tienen una personalidad ansiosa, impulsiva u obsesiva. La adicción actúa como regulador emocional, y en estas personas, por su modo de ser, es una salida más fácil hacia todo lo que suponga gratificación, huida, evasión o relajación”.

 

Por otro lado, científicos del Instituto Max Planck de Alemania publicaron en 2014 el informe Si ves mucho porno, tienes un sistema de recompensas más pequeño. En él se estudiaba a 64 hombres de entre 21 y 45 años y los resultados mostraron una relación entre el número de horas a la semana que estos individuos pasaron viendo pornografía y el tamaño de la materia gris de su cerebro.

 

¿Qué significa esto? Simone Kühn, uno de los autores, indica que “quiere decir que los sujetos con alto consumo de pornografía requieren más y más incentivos para lograr el mismo nivel de recompensa, reduciendo así las áreas cerebrales relacionadas con el aprendizaje”.

 

Vidas destrozadas y familias rotas

 

Pero los expertos también alertan de las consecuencias sociales de la pornografía, especialmente en el ámbito familiar. Cuando la pornografía entra en escena y afecta a una persona “se manifiesta incomunicación, desconfianza, dudas, aislamiento y muchas veces unas relaciones sexuales donde se ve que ‘algo no funciona’, que algo ha cambiado. En bastantes casos el consumo de pornografía va debilitando el matrimonio y es causa directa o indirecta de separación”. De hecho, en Estados Unidos en el 56% de los divorcios la pornografía es ya una de las causas que se alegan para poner fin al matrimonio.

 

De este modo, Gutiérrez indica que para ayudar a las personas con adicción a la pornografía aconseja “la paciencia, la necesidad de perdonarse y de mirar al futuro con un proyecto de vida ilusionante. La recuperación es un proceso, y por tanto se requiere, como en cualquier adicción, un buen acompañamiento y una decisión firme de preferir otro estilo de vida”.

 

*Publicado originalmente en ReL

 

LaFamilia.info - 20.01.2020

 

Foto: Freepik

 

Sí, mujeres, los hombres son simples y prácticos, por eso, aunque resulte difícil, no hay que montar videos. A veces que las mujeres quisiéramos que nuestros maridos se comportaran de cierta manera, que fueran más empáticos o que nos escucharan como lo hacen nuestras amigas. Pero la verdad es que esto es pedirle "peras al olmo", pues su naturaleza masculina tiene unas características diferentes a la femenina. 

 

Así que este manifiesto masculino además de sacarte unas cuantas risas, te ayudará a entender mejor a tu marido:  

 

 

1. Las indirectas sutiles no funcionan. Las indirectas directas tampoco. Las indirectas muy obvias menos. Si quieres algo, solo pídelo.

 

 

2. Si te pido que me pases el pan solo quiero decir eso. No te estoy reprochando que no esté puesto. No hay segundas intenciones ni retorcimientos.

 

 

3. Acude a mí con un problema solo si quieres ayuda para resolverlo. No me pidas empatía como si fuera una de tus amigas.

 

 

4. Repuestas sencillas como un sí o no, son perfectamente aceptables para cualquier pregunta.

 

 

5. A veces no estoy pensando en ti y no me preguntes en qué estoy pensando, a menos que quieras hablar de temas como política, economía, fútbol o carros deportivos.

 

 

6. Cuando tengamos que ir a alguna parte, absolutamente cualquier cosa que te pongas está bien. De verdad.

 

 

7. Si algo que dije se puede interpretar de dos formas distintas, y una de ellas hace que te entristezcas o te enojes, mi intención era decir la otra.

 

 

8. Si piensas que estás gorda, muy probablemente sea cierto. No preguntes. Me negaré a responder.

 

 

9. La mayoría de los hombres tenemos tres pares de zapatos. ¿Qué te hace pensar que sirvo para decidir cuál par de los 30 que tienes te va mejor?.

 

 

10. No preguntes ¿me quieres? Ten la seguridad de que si no te quisiera no estaría contigo.

 

 

11. Si te pregunto si pasa algo malo y tu respuesta es “nada”, te creeré y reaccionaré como si nada malo pasara.

 

 

12. Regla genérica, ante cualquier duda sobre nosotros, piensa lo más sencillo. No le des tantas vueltas. Somos simples.

 

 

13. Ir de compras no es divertido, y no, nunca voy a considerarlo de esa manera.

 

 

Autor desconocido

 

 

Pildorasdefe.net - 18.11.2019

 

Foto: Freepik 

 

Existen prácticas de los cónyuges que hacen que sus matrimonios sea saludables o se conviertan en matrimonios enfermizos, aquí te mostramos las diferencias.

 

¿Alguna vez has estado cerca de una pareja de casados y parece que no sólo se aman, si no que de hecho se gustan el uno del otro? Es muy agradable estar cerca de ellos. Es motivador y te llena de vitalidad. Por el contrario, ¿alguna vez ha estado cerca de una pareja donde era obvio que no se gustaban mucho y que la tensión hace que todo el mundo alrededor estuviese incómodo? Todos hemos estado alrededor de este tipo de parejas, pero aquí la pregunta es: ¿cómo podemos convertir nuestros matrimonios en matrimonios saludables y no en matrimonios enfermizos? ¿Cuáles son los hábitos o los secretos que los hacen diferentes? ¡Aquí lo sabrás!

 

Diferencias entre matrimonios saludables y matrimonios enfermizos

 

Luego de observar el comportamiento de parejas de todo el mundo, Dave Willis, autor y terapeuta de familia, identificó siete señales de "la salud" de un matrimonio y así poder seguir un curso claro para tener relaciones más felices y sanas.

 

1. Los matrimonios saludables no guardan secretos. Los matrimonios enfermizos esconden cosas.

 

Un matrimonio saludable está construido sobre la base sólida de la confianza, la transparencia y la honestidad. En el momento en que o tú envías un mensaje de texto, visitas un website, haces una compra o tienes una conversación de la cual esperas que tú cónyuge nunca se entere, en ese momento estás saliéndote de cualquier límite.

 

Lucha por la confianza en tu matrimonio. Es el fundamento de todo lo demás.

 

2. Los matrimonios saludables comparten todo. Los matrimonios enfermizos dividen todo entre "lo tuyo y lo mío".

 

El matrimonio no es 50-50. El divorcio es 50-50. El matrimonio es 100-100. Un matrimonio sano no necesita dividir todo por la mitad, en lugar de eso, ¡da todo lo que tiene!

 

Las parejas que tienen matrimonios enfermizos usan al otro mientras que las parejas con relaciones sanas buscan formas de servir al otro.

 

Servir el uno al otro de forma generosa y sin egoísmos hará que tu matrimonio mejore inmediatamente.

 

3. Los matrimonios saludables apuntan a lo mejor del otro. Los matrimonios enfermizos se señalan entre sí.

 

Si te enfocas en lo mejor del otro, tú podrás obtener lo mejor del otro. Pero si te enfocas en lo negativo, sacarás del otro la peor parte.

 

Tienes que ser el mayor motivador de tu pareja, no el mayor crítico. Encuentra la manera de darle ese empuje a tu cónyuge para que se convierta en la mejor versión de sí mismo, la relación en tu matrimonio mejorará considerablemente cuando veas que tu cónyuge se siente feliz de que le muestres total apoyo.

 

4. Los matrimonios saludables tienen conversaciones. Los matrimonios enfermizos tienen altercados.

 

En una discusión, ustedes están trabajando juntos tratando de alcanzar una meta en común, pero en un alegato, estás tratando de ganar y causar que tú cónyuge pierda.

 

Un matrimonio necesita ser una relación ganar-ganar. Ustedes comparten todo, así que trabajen juntos para encontrar una solución.

 

5. Los matrimonios saludables invierten en su relación. Los matrimonios enfermizos siempre dicen "algún día lo haremos".

 

Las parejas más felices, hacen de su matrimonio una prioridad. No es ninguna ciencia, pero cuando inviertes en algo, tiende a crecer. No tiene que ser una gran inversión financiera. Tu tiempo es un gran recurso que puedes invertir en tu relación. Hagan tiempo el uno para el otro diariamente.

 

Desconéctate. Tengan conversaciones. Tengan una cita (aunque la cita sea ver Netflix y palomitas en el sofá).

 

6. Los matrimonios saludables le dan al otro lo mejor de sí. Los matrimonios enfermizos le dan al otro las sobras.

 

No vayas durante el día dando lo mejor de tu tiempo, energía y consideraciones a extraños y compañeros de trabajo, para sólo darle tu esposa y a tu familia tus malhumoradas sobras al final del día. Guarda tus mejores energías para las personas que importan más.

 

7. Los matrimonios saludables creen en la gracia del perdón. Los matrimonios enfermizos guardan renconres.

 

Si llevas un récord de todas las fallas en tu matrimonio, ambos pierden. Si decides perdonar y buscar el perdón, ambos ganan. Un matrimonio no puede sobrevivir sin MUCHA gracia.

 

Cuando te equivoques, trata de disculparte rápidamente, acepta la responsabilidad y trabaja en volver a construir la confianza. Cuando tu cónyuge se equivoque, sé rápido para perdonar y crear oportunidades para que la confianza se pueda reconstruir. Guarda recuerdos lindos en lugar de guardar rencores.

 

*Adaptación y traducción por Manuel Rivas de Pildorasdefe.net, del artículo publicado en: Dave Willis´s Blog, autor: Dave Willis

 

Por Daniel Torres Cox / AmaFuerte.com - 13.01.2020

 

Foto: Freepik 

 

El cuerpo es un medio muy poderoso para expresar amor. Al mismo tiempo, el cuerpo es también fuente de sensaciones muy intensas, y tiene sus propias reglas. Por eso, cuando se trata de expresar físicamente lo que uno siente, muchas veces se hace difícil encontrar un equilibrio, y puede llegar a ser muy fácil perder el control.

 

Hay expresiones de cariño con las que la pareja de enamorados o de novios se puede sentir cómoda. Sin embargo, hay ocasiones en las que claramente uno de ellos o ambos se dan cuenta de que se han excedido. Y a pesar de ser conscientes de que lo que hacen no es lo mejor, les resulta difícil dejar de hacerlo. ¿Qué hacer en estos casos? Aquí hay tres consejos que pueden ayudar.

 

1. Pónganse de acuerdo

 

Lo primero —y fundamental— es que ambos estén de acuerdo en qué es lo que quieren y qué no. Es decir, que ambos concuerden en que ciertas formas de expresar el afecto constituyen un exceso, y quieran evitarlas. Si ambos no están de acuerdo, la cosa no va a funcionar.

 

Es importante hablar sobre estos temas, y no simplemente asumir que la otra persona piensa lo mismo que uno. Y hay que ponerse de acuerdo no sólo en el “no”, sino también en el “sí” que da sentido a ese “no”. Ese “no” implica renunciar a algo que, a nivel físico, se siente bien. Por eso, para que esa renuncia no genere frustración, ambos deben tener en claro el por qué de esa renuncia. Si bien se privan de algo que físicamente se siente bien, terminan ganando algo que le aporta un mayor bien a la relación, y ambos deben ser conscientes de ello.

 

Hablar estos temas y ser explícitos respecto a lo que ambos realmente quieren es fundamental porque, en esos momentos “complicados”, lo más natural es que uno tienda a dejarse llevar por la situación. Si las cosas no están claras, el riesgo es que la otra persona interprete que, como uno se deja llevar, uno quiere que las cosas sigan como están. Debe estar claro que eso que uno puede consentir en un determinado momento no necesariamente es lo que realmente se quiere para la relación.

 

2. Eviten situaciones complicadas

 

Las expresiones físicas de cariño pueden compararse a andar en bicicleta bajando por la pendiente de una montaña. Al principio, los frenos funcionan; pero, mientras uno más avanza, más aumenta la velocidad, y más difícil es frenar.

 

Si ambos saben que en ciertas situaciones les es difícil poner un freno, es importante no exponerse a esas situaciones. Aquí es fundamental identificar si hay patrones que se repiten. Por ejemplo, si siempre se exceden cuando están solos en casa de alguno, cuando se demoran en el trabajo, o cuando conversan hasta tarde en el auto; entonces, conviene evitar esas situaciones. El que quiere el fin quiere también los medios. Es más fácil cambiar de opinión cuando uno está subiendo la montaña con la bicicleta en la mano que cuando uno ya está yendo cuesta abajo y agarró velocidad.

 

Es importante también tener en cuenta que, por más que ambos tengan las ideas claras, todos somos humanos, y experimentamos momentos de debilidad. Evitar esas situaciones complicadas ayuda a que, en esos momentos de debilidad de uno o de ambos, las cosas no se salgan de control.

 

3. Ante las caídas, hay que levantarse

 

La castidad no es un acto, sino un hábito que ordena las fuerzas del mundo de la sexualidad hacia el amor. Como todo hábito, no se adquiere con un solo acto. Hay que repetir en el tiempo el acto a partir del cual se constituye dicho hábito, que consiste en elegir el amor —entendido como la búsqueda del bien de la otra persona—. Tener esto en cuenta es importante porque, así como un acto no basta para construir un hábito, un acto tampoco es suficiente para destruirlo.

 

Nadie es perfecto. Por eso es probable que, aun queriendo hacer las cosas bien, nos equivoquemos más de una vez. Más aún si se trata de abandonar comportamientos que ya se habían hecho “normales” en la relación. Al respecto, es importante recordar que, ante las caídas, no se pierde todo lo que se venía avanzando. El error sería pensar: “pasó una vez, da igual que pase de nuevo”. Esto sí es peligroso porque los hábitos sí pierden fuerza cuando uno empieza a sostener en el tiempo actos contrarios. Y es ahí donde sí se corre el riesgo de perder lo ganado.

 

Si hay caídas, no hay que hacer todo un drama al respecto. Hay que levantarse y seguir avanzando, recordando que uno no ha vuelto al punto inicial. Corresponde no perder la esperanza y reafirmarse en el propósito asumido como pareja —y, si son católicos, buscar la confesión—. No mirar atrás sino adelante, y seguir caminando juntos.

 

*Publicado originalmente en AmaFuerte.com

 

Más de este tema >

 

ReL - 25.10.2019

 

Foto: Freepik 

 

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha difundido en video una de sus charlas animando a todos a organizarse y luchar contra la pornografía, dando ideas prácticas para avanzar en esta lucha y destacando que incluso medios de prensa hedonista reconocen que vivimos una epidemia de adicción que daña a las personas. 

 

"Quizá hemos pasado de hablar del sexo como tabú, a tener una especie de complejo y no poder hablar con libertad de la castidad", señala el obispo. Pero hemos llegado hoy a "una gran batalla, la de la presencia invasiva de la pornografía en nuestra cultura, que tiene más importancia de la que podemos llegar a pensar".

 

Lo novedoso hoy es que "empieza a hablarse ahora en medios como La Vanguardia y El País de las adicciones a la pornografía, pero es poco teniendo en cuenta la extensión del problema".

 

Munilla cree que "antes de hablar de la fuerza de voluntad hay que tener claro el sentido, las razones por las que la pornografía no es buena".

 

7 razones para el combate

 

1. Afecta a personas, hablamos de seres humanos

 

Estamos hablando de personas, dijo, "esto no es un juego". No es "virtual" sólo porque se usen pantallas. "Hay antiguas estrellas porno, las llaman, liberadas, que cuentan testimonios conmovedores, de los abusos que han sufrido, de tendencias e intentos de suicidios... son personas con madre, con hermanas. 

 

2. El porno daña y mata al amor de pareja

 

En estudios de Inglaterra y EEUU el 25% de los divorcios aducen que la pornografía fue la causa que mató su matrimonio. Munilla cree que sería más a nivel latente. El índice de divorcio en personas que consumen pornografía es el doble en hombres y en triple en mujeres.

 

3. El porno daña las relaciones sexuales reales

 

Crece el número de casados que prefiere la pornografía a las relaciones sexuales reales con su cónyuge. A nivel mundial, dice, se constata que en los últimos 15 años tanto los matrimonios como las parejas tienen menos relaciones sexuales. "Estando la pornografía presente, uno ve la entrega sexual como un reto de 'a ver si voy a estar yo a la altura'. Con esos modelos uno se acompleja, ve la sexualidad como unas ensoñaciones irreales obsesivas". "(…) Los estudios modernos constatan que con la adicción a la pornografía se genera miedo a la entrega sexual real".

 

4. La pornografía distorsiona la forma en que hombre y mujer se miran

 

"Con el porno, la otra persona es un klinex, un pañuelo de papel de usar y tirar, un instrumento para la gratificación personal. San Juan Pablo II decía que lo contrario del amor no es el odio, es la utilización". Utilizar es peor que odiar, porque al utilizar consideras que el otro es una cosa.

 

5. La pornografía nos hace egoístas y nos roba la alegría

 

"La dinámica de la pornografía te hace ver la realidad como 'algo de donde sacar provecho'", explica el obispo. Es narcisismo: usar a la gente. Pero al final la conciencia sigue actuando y el resultado es un mundo triste y amargado.

 

6. El porno se agrava con el tiempo: esclaviza, rompe límites

 

"Ya no pilotas tu vida y del amor libre pasas al sexo esclavo", afirma. Lo ilustra con un artículo titulado "¿Qué tendrá que ver El Señor de los Anillos con mi lucha contra la pornografía?", de Matías Conocchiari, que le parece muy descriptivo de lo que sucede.

 

"Ese hechizo que creemos que nos dará la felicidad o el refugio, cual anillo único. Ese «Anillo Único» que nos hace aparentemente invisibles y nos da un instante de gozo a costa de nuestra propia muerte o a costa de quedar a merced de ese señor oscuro que todo lo ve. Porque cuando te metes con el anillo único de la pornografía, no te das cuenta al principio, pero con el paso del tiempo quieres pasar más tiempo con él, como si fuera lo único que existiera en la «tierra media» de tu vida", lee.

 

Y añade: "Incluso puedes llegar a ser capaz de sacrificar amigos, hermanos, trabajo, la propia vida, como le sucedió al buen Smeagol. Convertido, transformado y ultrajado por el anillo, hasta convertirse en un ser irreconocible: Gollum. Un ser egoísta, solitario, cuyo destino fue una continuación de su propia vida: andar sin rumbo, hipnotizado por el anillo".

 

7. Luchamos para que el Espíritu Santo viva en nosotros

 

No hay nada más grande que ser templo del Espíritu Santo, insiste el obispo. Hay que saber disfrutar el gozo de la presencia de Dios en la vida. Solo cuando esta presencia sea gratificante nos ayudará a romper con lo que impide su presencia.

 

Munilla señala que hay razones naturales y sobrenaturales contra la pornografía y que no se contradicen. Santo Tomás de Aquino decía que el pecado es algo que "ofende a Dios y hace daño al hombre".

 

11 consejos prácticos para combatir la pornografía

 

Después el obispo propone 11 consejos prácticos para combatir la pornografía. Y los consejos empiezan por la parte espiritual. "Uno no puede luchar contra un cáncer con aspirina". Se necesita algo fuerte, y lo más fuerte es Dios.

 

1. Recurre a Dios, la oración, los sacramentos (confesión y eucaristía)

 

"Nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra Satanás. No puedes ir contra Satanás con tres consejillos de terapia psicológica. Necesitarás estar fuerte con medios sobrenaturales", advierte.

 

2. Haz un compromiso solemne, por escrito, y renuévalo

 

"Vivimos bombardeados de pensamientos, un día digo una cosa, otro la contraria, las palabras han perdido valor... por eso ciertas cosas hay que decirlas solemnemente y puestas por escrito y renovarlas en fechas claves. ¡Autentifica tu querer, exprésalo, dilo!"

 

3. Tu dormitorio, sin acceso a la tentación

 

Es necesario expulsar pantallas y otros objetos de tentación, para que nuestro lugar de descanso sea un santuario seguro.

 

4. Apasiónate con hobbies y disfrutes sanos

 

"El Señor nos ha dado una psicología tal que, si no se disfruta con cosas buenas y sanas, buscará escapes malos", avisa el obispo. Propone una "perseverancia comedida". Es sano ir al gimnasio, pero no lo es engancharse desmedidamente al gimnasio buscando salir de otra adicción.

 

5. "Ejercítate en la mortificación"

 

Consiste en saber desprenderte de cosas que te apetecen, es algo que se puede entrenar cada día, para aprender a ganar control de uno mismo. Es aprender a controlar la apetencia.

 

6. Discierne cómo usas la tecnología

 

Si un aparato o uso da más males que vienes, si mides cuánto pasas en cada aplicación y servicio, hay que limitarlo o rechazarlo. Hay nuevos dispositivos que quizá no necesitas. 

 

7. Sirve al prójimo, y crece en el olvido de ti mismo

 

"Nuestra cultura está marcada por el narcisismo. Al servir al otro, uno gana en sanación. Vale el que sirve".

 

8. Busca ayuda: ¡solo no!

 

"En Estados Unidos enseguida buscan recursos y ayudas, pero en nuestra cultura tenemos tendencia a la privacidad y a no buscar ayuda. Y así es muy difícil salir de una esclavitud".

 

9. Organízate el día y la vida: agenda y horario

 

"Si estás 'a la que salga'... eso es peligrosísimo, necesitas un orden de vida y una agenda".

 

10. Sé paciente, constante, perseverante

 

"Vence el que persevera. Es una batalla a muerte. Si a la primera, segunda o tercera contradicción te rindes... si actúas solo por amor propio no serás perseverante. La perseverancia es un don de Dios. Solo Dios da ese don y hay que mendigalo, pedirlo".

 

11. Aprende a vigilar la tiniebla en tu corazón

 

¿Vas a la cama triste, rabioso, celoso, etc...? El corazón en tinieblas será fácilmente asaltado. Dice Jesús en el Evangelio: "al ver las nubes, dirás: "chaparrón tenemos". Hay que estar atento, prevenir, prepararse.

 

*Publicado originalmente en ReL

 

 

Reciba gratis en su e-mail las novedades de LaFamilia.info de cada semana.

Suscribirse aquí

síguenos

            

logo pie

© 2020 Corporación CED - all right reserved - desarrollado por Webpyme