Blogs LaFamilia.info - 11.05.2015

 

Comentamos en la parte I de este tema cómo la noción de inteligencia ha ido ampliándose, Howard Gardner formula la teoría de Inteligencias Múltiples en 1993. De allí que es recomendable detectar en los niños desde muy pequeños cuál es la suya para facilitarles el aprendizaje. Dos años después, Daniel Goleman introduce la Inteligencia Emocional, que es la capacidad de manejar las emociones y casi enseguida Robert Coles pone en el tapete La Inteligencia Moral que es la capacidad de decidir entre el bien y el mal. Tanto la Inteligencia Emocional como la Moral deben ser prioridad en la educación. De ellas depende la conquista personal para lograr una vida próspera y feliz.

 

Se educa en todo momento


Aún cuando los bebés aún no hablen ni razonen ya se les está desarrollando su inteligencia moral que es la formación de su conciencia. Si a esta altura del paseo, se le da al niño todo lo que pide y no se resisten los padres a sus demandas, estará recibiendo el mensaje de que nunca debe esperar una negativa a sus gustos y esto no lo prepara para la vida.


Más adelante en los primeros años los niños esperan saber cómo comportarse y lo hacen mirando cómo lo hacen los mayores. Y comienzan a preguntar: es la edad de los porqués. El desafío de los padres y educadores en estos años es saber responder a sus preguntas con respuestas claras y llevarlos a entender la regla de oro que no es otra que “tratar a los demás como nos gustaría que nos traten a nosotros.”

 

Los años de la infancia, de uno a 10, son determinantes en el desarrollo de la inteligencia moral porque los niños son más dóciles en aprender de sus padres y educadores. Comienzan a imitar a quienes aman y admiran, además en quienes confían. Hay que aprovechar esta etapa porque al llegar a la adolescencia se presentan situaciones difíciles de manejar pero cuando se ha trabajado bien en estos primeros años, se hace la adolescencia más llevadera. En este momento la paciencia y el buen humor son factores claves.

 

Recomendaciones:


En educación no hay recetas pero si recomendaciones. Aquí algunas de ellas que nos brinda Cristina Castillo Briceño:

 

Desarrollar su visión personal, quién es, cómo es, su imagen como persona, sus fortalezas, debilidades, talentos, oportunidades …
El ejemplo para entender el bien en la medida que lo ve en acción.
La unidad de criterio entre padres y educadores le da seguridad, evita la confusión, la incertidumbre y forma un sólido entramado para la formación de la inteligencia moral.
Los relatos: Aprovechar los cuentos e historias que le permitan comprender lo bueno y lo malo. En Caperucita Roja y la Bella Durmiente se delibera sobre la obediencia. En Blanca de Nieves se trabaja la envidia y el amor fraternal. Pedro y el Lobo sirve para discutir lo negativo de la mentira. Los Tres Cerditos para trabajar la laboriosidad y la pereza. Las Fábulas de Esopo, de Rafael Pombo y más…
Desarrollar virtudes: justicia, bondad, tolerancia, generosidad, orden, serenidad, coherencia, respeto…

 

“Los padres no están educando integralmente a sus hijos si sólo se ocupan de su aspecto cognitivo, emocional, afectivo, sexual… La conciencia moral es la que dirige todas aquellas áreas. Porque con su luz ilumina a la inteligencia y le da a conocer qué es el bien en determinado lugar y momento. Si se quiere educar en la libertad, hacer del hijo un hombre recto hay que formar su conciencia...” Josefina Lacaros.

 

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princeblogPrince Martínez
Tulia Martínez de Barrios, más conocida como “La Prince” es Orientadora Familiar de la Universidad de la Sabana y Universidad de Navarra (España). Fundadora de los colegios de la Asociación para la Enseñanza, Aspaen en Cartagena, Colombia. Asesora y consultora en temas de dirección, administración y gestión de la educación.

 

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