Por LaFamilia.info
 

20161212nFoto: Freepik

 

La Navidad es una celebración de fe, de inmensa alegría por el nacimiento de Jesús; pero… ¿nuestros hijos saben que éste es el motivo de la Navidad? ¿Saben la razón por la que nos damos regalos o nos reunimos en familia más que de costumbre? Es importante transmitirles a los niños el verdadero sentido de la Navidad y no aquella imagen que el comercio les vende, la cual en ocasiones también convence a los adultos.

 

Por esta época es frecuente encontrar padres con angustia por no poder regalar a sus hijos lo que ellos piden (tablets, móviles, videojuegos...) pero en realidad estos pedidos están muy lejanos del significado de esta celebración cristiana; por desgracia la Navidad se ha ido materializando.

 

Si fuera por los mensajes que recibimos de la publicidad, parecería que la Navidad se reduce a una temporada en que se vive la amabilidad e intercambiamos regalos. Y los niños también son víctimas de este bombardeo mediático. Por eso la misión de los padres es orientarles hacia los valores cristianos que representa esta época, a vivir la solidaridad, la humildad, la gratitud, la generosidad, la paz, la reconciliación… virtudes que los harán mucho más apreciables que los obsequios materiales (Ver: Los valores de la Navidad).

 

Cómo transmitir la fe en Navidad

 

Lo primero es contextualizar a los hijos en la auténtica festividad. Debemos explicarles que celebramos con enorme alegría el nacimiento de Jesús, quien nació entre nosotros en un humilde establo acompañado de sus padres, la Santísima Virgen y San José, y junto a ellos, los pastores y animales que les brindaron compañía y calor. La elaboración del pesebre o Belén es una magnifica actividad para enseñarles a los hijos esta historia sagrada y el significado especial que cobra cada figura (ver aquí).

 

Hay que enfatizar que de este hecho es donde germina toda la felicidad característica de esta fiesta, es por ello que nos reunimos en familia para esperar la llegada del Niño Jesús al ser un gran acontecimiento que ansiamos durante todo un año.

 

A este respecto, el Padre Juan de Dios Larrú aconseja hacer llegar a los niños que “la fe aporta alegría: es muy importante que la fe se celebre. La fe tiene que ver con la fiesta. Un niño debe percibir que la fe está unida al sentido gozoso de la vida. La Navidad es la alegría enorme de que Dios está cerca de nosotros” *CaminoCatólico.org. Por eso decimos que la Navidad es también una fiesta familiar, fiesta de solidaridad y de fraternidad universal.

 

De igual forma, el nacimiento de Jesús nos invita a hacernos conscientes de su legado en la tierra, a llevar una vida coherente con su mensaje: amor y paz; pues con su nacimiento también debemos nacer nosotros, cambiamos para ser mejores. Y ello implica vivir los valores en carne propia, como realizar en familia una actividad que así lo ratifique: por ejemplo la generosidad, compartir con niños de menores recursos o con personas necesitadas.

 

Finalmente, la labor educativa de la familia no debe pasar por alto esta fecha para transmitir a los hijos el origen y verdadero significado de la Navidad, lo que implica ubicarles en el entorno espiritual para vivir la fe. También los padres deberán ayudar a los niños a comprender el nacimiento de Jesús como eje central de la festividad y entender el tema de los regalos como una actividad que acompaña el ritual, la cual debe vivirse con moderación, con la misma humildad con la que el Niño Jesús nació en el pesebre.

 

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P. Alberto Ramírez Mozqueda - Catholic.net
26.12.2011
 

 

 

La palabra Adviento es de origen latín y quiere decir venida. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.

 

Actualmente hay inquietud por reavivar una costumbre muy significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo: La corona o guirnalda de Adviento, el primer anuncio de Navidad.

 

La corona es un círculo de follaje verde, la forma simboliza la eternidad y el color la esperanza y la vida. Va enrollada con un listón rojo, símbolo del amor de Dios que nos envuelve y también de nuestro amor que espera con ansiedad el nacimiento del Hijo de Dios. En el centro de círculo se ubican las cuatro velas (pueden ser tres moradas y una rosa o bien todas blancas) para encenderse una cada domingo de Adviento. La luz de la vela simboliza nuestra fe. El conjunto se sitúa cerca del altar o del ambón de la Palabra, si es en la Iglesia, o en un lugar adecuado si se utiliza en un ambiente familiar o escolar.

 

En Navidad se puede añadir una quinta vela blanca, hasta el final del tiempo de Navidad y si se quiere se puede situar la imagen del Niño en relación con la corona: se tiene que ver que la Navidad es más importante que la espera del Adviento.

 

La corona, que procede del Norte (países escandinavos, Alemania), tiene raíces simbólicas universales: la luz como salvación, el verde como vida, forma redonda como eternidad. Simbolismos que se vieron muy coherentes con el misterio de la Navidad cristiana y que pasaron fácilmente a los países del sur.

 

Foto: ChicDecó

 

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Para vestir el hogar con el espíritu de la Navidad, no hace falta gastar mucho dinero, basta con unas buenas ideas y materiales que encontramos con facilidad para elaborar nosotros mismos los adornos navideños. Al mismo tiempo es una actividad familiar donde todos pueden participar y aprender sobre los símbolos de la Navidad. Presentamos algunas propuestas innovadoras:

 

 

Pesebre o nacimiento de masetas

 

2 masetas o jardineras de barro pequeñas
1 maceta de barro pequeña y panda
3 perillas de madera redondas, una más pequeña que las otras
Pintura acrílica
Marcador negro de punta delgada
Pegamento
Retazos de telas
Cordón de seda o cinta delgada
Un poco de rafia o fibra


Pinta las tres macetas de diferentes colores. Luego, usa el marcador de punta fina y delgada para dibujar las caras en las perillas de madera redondas. Una vez la pintura seque por completo, toma las perillas y pégalas a las jardineras, las cuales deben mirar hacia abajo, como lo ves en la muestra. Cuando la pega esté seca, toma un pequeño retazo de tela y rodea toda la figura, átala a la perilla con una cinta delgada o cordón de seda. Para el hacer el Niño Jesús, toma otro pedazo de tela, unta pegamento en la parte donde quieras ubicar la perilla redonda más pequeña y luego ponlo en la maceta panda con un poco de rafia o fibra que simule el pasto seco. Ahora tienes un hermoso Nacimiento hecho a mano y con mucho amor.

 

Fuente: familyfun.go.com

 

 

Corona con retazos de tela

 

Corona de chamizos
Retazos de tela
Broches o botones
Pegamento caliente


Toma retazos de tela con diferentes fondos y estampados, luego recorta varios círculos de diferentes tamaños y arma capas, van a parecer una flor. Una vez que tengas la cantidad de capas deseadas, únelas con un broche o botón. Luego pega estas flores de tela a la corona con la ayuda del pegamento caliente. Finalmente agrega un lindo moño hecho con una cinta de tela y listo, ya tienes una hermosa corona para poner en la puerta de la casa y esperar la Navidad.

 

Fuente: lasmanualidades.com

 

 

Ángel con filtros de café

 

3 canasticas de filtros de café
2 bolas de algodón
Cordón de seda o cinta delgada dorada o plateada
1 tallo blanco de chenille
1 tallo dorado de chenille
Tijeras
Pistola de pegamento caliente


Ubica las dos bolas de algodón en el centro de uno de los filtros de café para crear la cabeza del ángel. Adiciona un segundo filtro que rodee la forma ya hecha para darle el efecto de capas de vestido. Mientras sostienes los filtros juntos, átalos con un poco de cordón de seda plateado o dorado, como prefieras, alrededor de la nuca y hazle un pequeño nudo. Para hacer las alas, toma un tercer filtro de café, dóblalo por la mitad y átalo por todo el centro con un pedazo de tallo de chenille blanco como haciendo la forma de un corbatín. Deja un poco de exceso del tallo y ata los dos extremos, esto servirá para colgarlo. Para hacer la corona, no es sino que tomes el tallo dorado de chenille y le des la forma circular, dejando una línea sobrante para pegarlo detrás del cuerpo del ángel con un poco de pegamento caliente. Por último pega las alas y listo, ya tienes un hermoso angelito para poner el árbol de navidad o en las puertas.


Fuente: crafts.kaboose.com

 

 

Árboles de Navidad con hilo de yute

 

Hilo de yute
Telgopor o icopor en forma de cono, o cono de cartón grueso
Pistola de silicona o pegamento caliente
Adhesivo en aerosol


Adhiere el extremo del hilo de yute a la punta superior del cono con una gota de pegamento caliente. Aplica el adhesivo en aerosol en la sección superior del cono y comienza a enrollar el hilo de forma muy apretada. Cuando termines de enrollar, asegura el hilo en la parte inferior utilizando el pegamento caliente. Si te gusta, puedes añadirle unos pocos adornos o si prefieres una cinta navideña también le sienta bien.

 

Fuente: lasmanualidades.com

 

 

Arbolitos de fieltro

 

  • Fieltro verde
  • Fieltro marrón
  • Botones de colores
  • Hilo rojo y marrón
  • Cinta de tela

 

Estos arbolitos son muy fáciles de hacer y no requieren de materiales costos. En primer lugar debes dibujar en una hoja la figura del árbol para que te sirva como patrón, luego recorta la silueta y márcalo en el fieltro verde. Corta dos siluetas del árbol. Luego corta un rectángulo de fieltro marrón para crear el tronco. Toma uno de los árboles verdes y cósele un par de botones como si fueran adornos. Luego pon uno sobre otro y sujeta con alfileres. Después pasa con una costura de hilo rojo por el contorno verde del árbol, manteniendo las tres piezas juntas. Cose una cinta en la parte superior, lo que te servirá para colgar este adorno de tu árbol de Navidad.

 

Fuente: lasmanualidades.com
 

 

Adornos navideños de papel

 

  • Cartulinas o papel decorado
  • Tijeras
  • Grapas
  • Lazo

 

Corta dos tiras de papel o cartulina de la misma longitud y otras dos tiras un poco más cortas. Luego junta las cuatro tiras de modo que queden las más largas entre las cortas dándole la forma del corazón. Mantenlas sostenidas y grápalas en la parte de abajo para que se sujeten todas juntas. Si quieres disimular la grapa, puedes pegar un poco de cinta aislante color rojo. En la parte superior le puedes pegar un lazo que servirá para colgarlo en el árbol de navidad o donde prefieras.

 

Fuente: charhadas.com

 

 

Velas navideñas

 

  • Velas blancas
  • Cintas rojas, verdes y doradas
  • Papeles con motivos navideños
  • Pegamento
  • Tachuelas doradas
  • Alfileres
  • Tijeras

 

La luz es uno de los elementos que no pueden faltar en Navidad y esta es una idea muy sencilla para decorar las velas que adornan el hogar. Lo primero que debes hacer es cortar el papel del tamaño que te guste, puede ser en tiras de distintas dimensiones o una franja gruesa. Luego le untas un poco de pegamento y rodeas la vela. Si vas a utilizar cintas en forma cruzada, debes envolver toda vela y sujetarlas con tachuelas doradas. Estas son algunas ideas, pero seguro que con tu imaginación crearás nuevas formas y diseños.

 
Fuente: manualidadesnavidad.com
Por LaFamilia.info

 

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Una de las tradiciones más representativas de la Navidad es el intercambio de regalos, la cual es un legado de San Nicolás, conocido hoy como Santa Claus; no obstante, algunas veces los regalos se convierten en el centro de atención, alejándose así del sentido de la celebración.

 

El gesto de regalar es una demostración de agradecimiento, amor, fraternidad, amistad; o simplemente para decirle al otro que le queremos y lo pensamos. Pero por momentos, parece que se olvida el verdadero significado de esta tradición navideña, puesto que se ha ido transformando en una carrera desmedida por comprar y comprar, sin darse cuenta de la mentalidad consumista que encierra todo ello.

 

Claves para regalar 

 

El verdadero espíritu navideño nos da algunas claves sobre el tipo de regalos que debemos brindar en esta fecha:

 

Dar de acuerdo a las posibilidades económicas, no hay que hacer competencia por dar el mejor regalo. Es sólo un detalle, una expresión de cariño.


No endeudarse para dar regalos. La Navidad no lo exige, se da cuando se puede. Y si las posibilidades económicas no lo permiten, hay otros regalos que no son materiales.


Regalos que alimentan el alma. Perdón, paz, un gesto de cariño, tiempo, ayuda desinteresada… Todo aquello que no se encuentra en las tiendas. Valen muchísimo más y de verdad alimentan el espíritu, tanto de quien los da como de quien los recibe.


No dar para recibir. La verdadera generosidad da sin recibir nada a cambio.


Regalar no te hace mejor o peor. En cuanto a regalos materiales, no eres lo que das. Lo que nos hace mejores personas son nuestras acciones.


Detalles de cariño. Hay objetos que no son costosos y cumplen su verdadero objetivo como expresión de cariño en esta fecha especial, una nota con unos chocolates, o unas galletas preparadas en casa, son algunos ejemplos.


Dar a quienes más lo necesiten. Uno de los valores de la Navidad es la solidaridad; es tiempo de regalar a los más necesitados, son ellos quienes en realidad necesitan un regalo en esta Navidad.


Reunidos en Navidad. Una de las cosas más bellas de la Navidad es la reunión de las familias y el encuentro con amigos, pero no hay que desmedirse en comida y bebida.

 

 

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Por Ángela Marulanda
 

Foto: Freepik

 

El siguiente texto ha sido elaborado por la reconocida autora y educadora familiar, Ángela Marulanda. Lo reproducimos a continuación con su autorización.

 

***

 

A través de esta carta quiero llegar a Ti, pero no como en otros años en que pedía regalos para mí. Esta vez quiero pedirte algo para papá y mamá.

 

Me he dado cuenta de que a veces el mundo de los adultos es complicado y confuso, y la verdad es que a ratos no sé que quieren decirme ni enseñarme. Me exigen cosas que ellos mismos no hacen, me enseñan cosas que ellos mismos no practican, y me hablan de amor cuando ellos mismos no parecen entenderlo.

 

Trabajan y corren para logar muchas cosas pero no tiene tiempo para disfrutarlas. Aseguran que soy lo más importante de sus vidas pero le dedican más esfuerzo a su trabajo y ocupaciones. Dicen quererme mucho pero en aras de educarme a veces me ignoran, me insultan o me maltratan.

 

Por eso quiero pedirte este año que papá y mamá aprendan a amarte, y sepan mostrarme lo que es el verdadero significado de la Navidad, es decir:

 

- Que comprendan, por ejemplo, que disfruto tanto dando como recibiendo.

 

- Que me lleven a compartir un momento de cantos y alegrías con quienes no tienen familia.

 

- Que me permitan conseguir un regalo para un niño que no tiene padres que se lo den.

 

- Que me ayuden a preparar un obsequio para un anciano pobre o un mendigo desamparado.

 

- Que me den pocos regalos porque disfruto más cuando recibo poco. Y que sepan que cuando me dan tantas cosas, además de que me saturan, aprendo a medir su amor por lo que me den.

 

- Que no me amenacen asegurándome que Tú me traerás regalos solo si me comporto bien; los regalos simbolizan Tu amor y este no me faltará aunque me porte mal.

 

- Que entiendan que gozo más con ellos que con cualquier obsequio. Y que sepan que su interés y atención personal me dicen más que todo lo que me pueden regalar.

 

- Que comprendan que me gusta verlos compartir con los otros no solo lo que nos sobra sino también lo que nos puede faltar. Y que me ayuden a compartir con los que tienen menos y a no envidiar a los que reciben más.

 

- Por último, te pido que les ayudes a enseñarme a Amarte y a amarlos pues sé que el amor alcanza lo que nada más puede lograr.

 

Ángela Marulanda, Autora y Educadora Familiar

LaFamilia.info
02.01.2011
 

El 6 de enero se celebra la Epifanía en el mundo cristiano. En esta fecha conmemoramos la adoración al Niño Dios por parte de tres reyes sabios que llegaron a Belén desde el Oriente para ofrecerle al Niño tres obsequios simbólicos: incienso, mirra y oro.

 

¿Qué es la Epifanía?

 

Epifanía significa “manifestación”. Es la fiesta en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, y por tanto, es posterior a la Navidad. Tanto la Navidad como la Epifanía celebran, desde diferentes perspectivas, el misterio de la encarnación, la venida y manifestación de Cristo al mundo. Es un día de alegría, en el que salimos al encuentro con Jesús y le rendimos nuestra adoración como lo hicieron los Reyes Magos.

Aunque existen varias manifestaciones en la historia cristina, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos: La Epifanía del Señor ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12); Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán; Su Epifanía a sus discípulos y el milagro en Caná. No obstante, la primera manifestación del Hijo de Dios hecho Hombre al mundo pagano, fue aquella que tuvo lugar con la adoración de los Reyes Magos y por ello es la celebración magna, la cual proclama la misión salvadora de Cristo.

 

El origen de la fiesta

 

El inicio de esta festividad se remonta a tiempos antiguos, donde en Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía con dicha fecha. Tiempo después, la fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy se conoce como territorio francés.

 

Día de Reyes, una tradición en auge

 

Según cuenta la tradición, los Reyes Magos (como se llamaba en el primer siglo a los astrónomos) eran hombres poderosos y sabios, provenientes de naciones al oriente del Mediterráneo, y quienes llegaron buscando al nuevo rey que habría de nacer, guiados por un estrella que presagiaba su llegada.

La tradición los describe como tres reyes bondadosos:

  • Melchor: su regalo para el niño Jesús fue oro, representando su naturaleza real.
  • Gaspar: su regalo fue el incienso, que representa la naturaleza divina de Jesús.
  • Baltasar: su regalo a Jesús fue mirra, que representa su sufrimiento y muerte futura.

Según la Enciclopedia Británica, los nombres de estos tres sabios se mencionaron por primera vez en el siglo VIII en la crónica “Excerpta latina barbari”; ellos eran Bithisarea, Melichior y Gathaspa. Sin embargo, con el tiempo los nombres se occidentalizaron y se convirtieron en Baltazar, a quien la tradición posterior identificó como rey de Arabia; Melchor, convertido en rey de Persia, y Gaspar, que pasó a ser rey de la India.

 

Costumbres en las diversas culturas

En algunos países latinoamericanos y en España el Día de Reyes es una gran ocasión de regocijo que se manifiesta dando obsequios a los niños para conmemorar la generosidad de estos magos al adorar al Niño Jesús y revivir la fantasía que encierra este acontecimiento que sucedió hace más de 2000 años.

En muchos lugares los niños acostumbran hacer cartas a los Reyes Magos donde les expresan lo bien que se han portado durante el año, y piden los obsequios que quieren recibir el día de Reyes. La costumbre es poner la carta junto a uno de sus zapatos, ya sea debajo del árbol de Navidad o a un lado del pesebre.

Otros niños atan la carta con un cordón a un globo y la lanzan al “cielo” para que le llegue a los Reyes Magos. Es en la mañana del 6 de enero cuando los chicos descubren cuáles son los regalos que los Reyes Magos les dejaron en el árbol de Navidad o junto al pesebre.

En otras ciudades se acostumbra hacer un desfile de Reyes, con carros y comparsas coloridas especialmente para los niños. Es un día de música, payasos, gente disfrazada y por supuesto los Tres Reyes Magos, quienes van regalando obsequios o dulces a los niños.

 

Fuentes: aciprensa.com, encuentra.com, churchforum.org, catholic.net, sanmiguelguide.com, yucatan.com.mx

 
LaFamilia.info

 

ensenanzasreyes  

“La lección de los Magos es válida siempre. Nos enseñan alteza de miras para ver la estrella, intrepidez para seguirla y constancia para llegar hasta el fin.” *Encuentra.com

 

El 6 de enero se celebra la Epifanía, fecha en la que conmemoramos la adoración al Niño Dios por parte de tres reyes sabios que llegaron a Belén desde el Oriente para ofrecerle al Niño tres obsequios simbólicos: incienso, mirra y oro.

Epifanía significa “manifestación”. Es la fiesta en la que Jesús toma una presencia humana en la tierra, y por tanto, es posterior a la Navidad. Tanto la Navidad como la Epifanía celebran, desde diferentes perspectivas, el misterio de la encarnación, la venida y manifestación de Cristo al mundo. Es un día de alegría, en el que salimos al encuentro con Jesús y le rendimos nuestra adoración como lo hicieron los Reyes Magos.


Aunque existen varias manifestaciones en la historia cristina, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos: La Epifanía del Señor ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12); Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán; Su Epifanía a sus discípulos y el milagro en Caná. No obstante, la primera manifestación del Hijo de Dios hecho Hombre al mundo pagano, fue aquella que tuvo lugar con la adoración de los Reyes Magos y por ello es la celebración magna, la cual proclama la misión salvadora de Cristo.

 

Las enseñanzas de los Reyes

 

Los Reyes Magos viajaron desde el Oriente hasta llegar a Belén para adorar al Niño Dios, guiados por una estrella que brillaba. Este pasaje nos deja valiosas enseñanzas de humildad, fe y obediencia.

 

Esta fiesta nos invita a reflexionar y vivir sus enseñanzas, como las siguientes:

 

- Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.


- La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.


- Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.


- Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.


- Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

 

 

Fuente: Catholic.net

 

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Foto: Felipe Linares/Cathopic

 

Navidad es familia; es el llamado a vivir la paz, el amor y la fraternidad que el Niño Jesús con su Sagrada Familia nos pone en frente para hacer de ella nuestro ejemplo vivo. 

 

“De la familia recibimos la vida, la primera experiencia del amor. En la familia maduran los vínculos solidarios que nos enseñan a integrarnos a la sociedad. La familia, patrimonio de la humanidad, constituye uno de los tesoros más importantes de nuestro pueblo. ¡Cuánto debemos cuidarlo! ¡Cómo debemos acrecentarlo en la fe, la fidelidad, el amor y el servicio, para entregarlo como preciada herencia a los hijos! (…) Si Dios al hacerse hombre quiso tener una familia, ¡qué grande y qué santa es la familia a los ojos de Dios!”.

 

Con estas palabras del Padre Luis Armando Collazuol, reflexionamos sobre el valor de la familia en esta época maravillosa donde nos encontramos con los seres queridos para vivir el mensaje que nos trae el Niño Jesús: amor, paz y reconciliación. 

 

Es el momento además para agradecer por la valiosa comunidad de personas que se ha conformado de generación en generación y por eso es importante manifestar a los hijos la fortuna de haber nacido en hogares rodeados de amor expresado a través de padres, abuelos, tíos, primos, hermanos… Es la Navidad, la ocasión para vivir este valor con alegría y perpetuar el legado del Niño Dios durante el resto del año.

 

La Sagrada Familia, ejemplo de amor

 

Como cada año, la Navidad nos vuelve a presentar la imagen de una familia. Pero se trata de una familia muy especial. Ella es esposa, virgen y madre, mujer llena del Espíritu Santo. Se llama María. Él es esposo, varón justo y padre adoptivo, carpintero y custodio del Redentor. Se llama José. El hijo es ante todo, y eternamente, Hijo de Dios. Es la Sagrada Familia, aquella que conmemoramos el 28 de diciembre y es el principal modelo para nuestras propias familias.

 

Modelo de amor y de unión, pero también lección de vida familiar, pues la Sagrada Familia como la familia de hoy, tuvo que afrontar y convivir con grandes problemas. La familia de Nazaret fue humilde, carente de recursos, pero completamente feliz a pesar de las dificultades.

 

Vemos entonces en la representación del nacimiento del Niño Jesús, numerosos símbolos alrededor de la experiencia familiar. De nuevo el Padre Collazuol los explica así:

 

“La gruta de Belén nos habla del amor generoso, fiel y permanente de los esposos, nos habla de la Misericordia de Dios que bendice la familia, nos habla de la experiencia inefable de amar y ser amado, nos habla del lugar natural que tienen los hijos en la comunión de amor de los padres.

 

En Belén aprendemos que la vida es mejor en familia. Que a nuestros ojos humanos la familia tenga siempre la belleza que se nos muestra en la Sagrada Familia: en la gruta de Belén, en el templo de Jerusalén, en la prueba del exilio en Egipto, en la vida cotidiana de Nazaret.”

 

José y María padres consagrados ante la permanente búsqueda de la mejor morada para la llegada de Hijo, convencidos de la voluntad de Dios para sacar adelante a la familia que Él les encomendó -sin comprender el porqué de sus adeudos-, nos muestra la grandeza de la misión de ser padres.

 

Fuentes: ACI, ecatolico.com, catholic.net, marana-tha.net

 

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Xhonane Olivas - Blog Familia Católica
06.12.2010
 

 

 

Xhonane Olivas, esposa, madre, educadora en casa y creadora del Blog Familia Católica, nos comparte su forma de elaborar una Corona de Adviento, fácil y divertida para realizar en familia, durante este tiempo de preparación para la llegada de la Navidad.

 

 

Materiales:

  • Una guía o guirnalda de pino que incluya luces.
  • 3 velas moradas y 1 rosa (desafortunadamente no encontré rosa, así que compré 4 moradas)
  • 4 bases de vidrio para las velas.
  • Listones morado y rosa para decorar.
  • Decoraciones adicionales.
  • Un pedazo de tela morada como mantelito.

 

Pasos:

 

Primero le puse los moños a las bases de vidrio. Tres son morados y uno es rosa. Después usé la guía de pino para hacer la corona, asegurándome que cabían las cuatro velas en medio de ella. Al final le puse unas ramitas navideñas como decoración. Como venía en un ramo, las corté para poder insertarlas. ¡Y así quedó! Muy sencilla y lo mejor es que ¡a mis hijos les encantó!

 

Para más ideas de cómo vivir la fe en familia, visita mi blog http://familiacatolica-org.blogspot.com

 

Blog Familia Católica
Pennsylvania, Estados Unidos