Por LaFamilia.info - 01.12.2014
 

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Estamos próximos a las vacaciones y desde ahora las familias tienen sus mentes puestas en el descanso y en las fiestas de fin de año. Pero aparte de esos preparativos, ¿hay tiempo para compartir en familia? ¿para vivir el verdadero sentido de esta época?

 

La Navidad es el momento propicio para que las familias se reúnan y mejor aún cuando se cuenta con las vacaciones para dedicar este tiempo libre a la familia. Quizá tantos afanes nos hacen olvidar de lo importante que es para el ser humano, encontrarse con sus seres queridos, y a través de ellos, encontrarse a sí mismo.

 

Costumbres navideñas para compartir en familia

 

Todo tiene un sentido. El árbol, el pesebre o nacimiento, las luces, la corona, las canciones e incluso los regalos. Y así debemos transmitírselo a los hijos para que comprendan que detrás de cada costumbre hay un origen cristiano. Las siguientes actividades convocan a la familia de manera especial:

 

El adviento. Este tiempo de cuatro semanas que antecede a la Navidad es el momento dedicado a prepararnos espiritualmente para la llegada de nuestro Señor. Es importante enseñarles a los hijos el significado de este tiempo. El calendario y la Corona de Adviento son algunos símbolos.


La novena. Se inicia el 16 de diciembre y es una estupenda oportunidad para enseñarles a los niños el verdadero sentido de la Navidad: el nacimiento del Niño Dios. Cada grupo familiar se puede encargar de una novena y hacer algo especial en ella, como por ejemplo cantar villancicos y preparar los alimentos propios de esta época.


El pesebre o belén. Armar el pesebre siempre será una actividad muy divertida y, por tanto, la preferida de los niños. Además es la costumbre más importante de las festividades navideñas. Debemos explicarles a los más pequeños el significado de cada figura y contarles que el pesebre es la representación del nacimiento de Cristo (Ver aquí).


Decoración del árbol. El árbol vestido de luz es símbolo de la iluminación que Cristo enciende en nuestros corazones. Así que esta costumbre también se puede convertir en un acontecimiento para disfrutar en familia.


La cena navideña. Una bonita oportunidad para que suegras, nueras, hermanas, madres e hijas, tías y algunos hombres cocineros, trabajen en equipo.


Los regalos. Los obsequios materiales son una muestra de nuestro cariño hacia los demás, pero que tal si damos otro tipo de regalos como: una carta de perdón, un abrazo de reconciliación con un pariente que nos hayamos alejado, una sonrisa a aquel familiar que está triste, una invitación a alguna persona cercana que no tiene con quién compartir la Navidad... Estos regalos dan más satisfacción y son una bella demostración del verdadero espíritu de Navidad.

 

 

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20161212nFoto: Freepik

La Navidad es una celebración de fe, de inmensa alegría por el nacimiento de Jesús; pero… ¿nuestros hijos saben que éste es el motivo de la Navidad?

P. Alberto Ramírez Mozqueda - Catholic.net
26.12.2011
 

 

 

La palabra Adviento es de origen latín y quiere decir venida. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.

 

Actualmente hay inquietud por reavivar una costumbre muy significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo: La corona o guirnalda de Adviento, el primer anuncio de Navidad.

 

La corona es un círculo de follaje verde, la forma simboliza la eternidad y el color la esperanza y la vida. Va enrollada con un listón rojo, símbolo del amor de Dios que nos envuelve y también de nuestro amor que espera con ansiedad el nacimiento del Hijo de Dios. En el centro de círculo se ubican las cuatro velas (pueden ser tres moradas y una rosa o bien todas blancas) para encenderse una cada domingo de Adviento. La luz de la vela simboliza nuestra fe. El conjunto se sitúa cerca del altar o del ambón de la Palabra, si es en la Iglesia, o en un lugar adecuado si se utiliza en un ambiente familiar o escolar.

 

En Navidad se puede añadir una quinta vela blanca, hasta el final del tiempo de Navidad y si se quiere se puede situar la imagen del Niño en relación con la corona: se tiene que ver que la Navidad es más importante que la espera del Adviento.

 

La corona, que procede del Norte (países escandinavos, Alemania), tiene raíces simbólicas universales: la luz como salvación, el verde como vida, forma redonda como eternidad. Simbolismos que se vieron muy coherentes con el misterio de la Navidad cristiana y que pasaron fácilmente a los países del sur.

 

Foto: ChicDecó

 

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 Foto: Freepik

 

En Navidad abrimos las puertas de nuestros hogares a familiares y amigos para compartir juntos la alegría de esta festividad. Es por esto que debemos convertirnos en los mejores anfitriones y por supuesto, en los invitados más educados, ¿cuáles son los deberes de cada quien?

 

Tanto el anfitrión como el invitado tiene varios compromisos dentro de un festejo. En este caso hablaremos de aquellas tertulias caseras que se realizan en torno a la Navidad o fin de año, las cuales admiten un protocolo informal; lo que quiere decir que, aunque el trato sea más cálido, también hay unas normas básicas qué seguir.

 

Los deberes del anfitrión

 

El anfitrión es la persona central de la reunión, es quien hace las veces de líder y brinda las pautas para que sus invitados las sigan, por ejemplo, al momento de pasar a la mesa, de tomar asiento, etc. Un buen anfitrión debe hacer su mayor esfuerzo para que las personas se sientan a gusto en su hogar, por tanto, debe lucirse en cuanto a atenciones y detalles de buen gusto. De esta manera, es importante conocer las particularidades de este rol:

 

1. El anfitrión debe informar la fecha y hora de la invitación. Puede hacerse por medio del correo electrónico o de una llamada telefónica. En el primer caso, es importante confirmar su recibo, pues la tecnología nos puede jugar una mala pasada. No se recomienda dejar recados con terceras personas, pues hay que asegurarse que la persona reciba la invitación. Si la convocatoria se hizo con mucho tiempo de anticipación, se sugiere dar una llamada días antes para evitar olvidos.

 

2. Una vez llega el día del festejo, el anfitrión debe estar en casa a la hora pactada y tener los preparativos lo más adelantados posible, de forma que pueda compartir tiempo prudente con sus asistentes.

 

3. Es el anfitrión quien debe abrir la puerta y saludar con agrado a quien recibe en su hogar.

 

4. Si uno o varios de los invitados es ajeno al resto del grupo asistente, el anfitrión debe “apadrinar” con especialidad a esta(s) persona(s). Hay que otorgarle una acomodación específica para que no quede divagando por el lugar sin saber dónde ubicarse. Asimismo, hay que introducir la persona ante los otros invitados y crearle un ambiente de familiaridad. Una buena forma de “romper el hielo”, es ubicar a este invitado junto a alguien con quien pueda compartir similitudes que faciliten el inicio de una conversación.

 

5. Cuando las personas se acomoden, se les debe ofrecer un aperitivo, aunque hay que saber identificar el momento justo para hacerlo: ni apresurar, ni postergar. Del mismo modo, se recomienda brindar las opciones disponibles de bebida, mas no preguntar ¿qué se te apetece tomar? Sino darle las diferentes posibilidades para puedan elegir.

 

6. Insistir cuando alguien no ha aceptado una bebida o canapé, es un acto fuera de lugar, hay que respetar los deseos de cada quien.

 

7. El decoro general de la casa, donde cada cosa esté en su lugar, donde hayan detalles encantadores e indudablemente una mesa bien puesta, hablan por sí solos de los dueños. Recordemos que el valor de los objetos no está determinado por su precio, sino por la composición adecuada de los mismos.

 

Los deberes del invitado

 

El asistente también demuestra sus buenas maneras a la hora de aceptar una invitación:

 

1. Confirmar la asistencia y hora estimada de llegada. Es un acto indispensable y de buena educación.

 

2. En algunas culturas se acostumbra que el invitado lleve un obsequio –no de gran valor económico- al dueño de casa, como muestra de agradecimiento por abrirle las puertas de su hogar.

 

3. Saludar a todas las personas que se encuentran en el recinto, así no las conozca.

 

4. Si existe una relación de confianza con el anfitrión, es adecuado ofrecerle su colaboración. Será un gesto amable y que habla muy bien de usted.

 

5. Al otro día del festejo, siempre debe haber un gesto de agradecimiento, como una llamada o mensaje, para expresar gratitud al anfitrión.

 

 

Fuente: protocolo.org

 

 

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Una de las tradiciones más representativas de la Navidad es el intercambio de regalos, la cual es un legado de San Nicolás, conocido hoy como Santa Claus; no obstante, algunas veces los regalos se convierten en el centro de atención, alejándose así del sentido de la celebración.

 

El gesto de regalar es una demostración de agradecimiento, amor, fraternidad, amistad; o simplemente para decirle al otro que le queremos y lo pensamos. Pero por momentos, parece que se olvida el verdadero significado de esta tradición navideña, puesto que se ha ido transformando en una carrera desmedida por comprar y comprar, sin darse cuenta de la mentalidad consumista que encierra todo ello.

 

Claves para regalar 

 

El verdadero espíritu navideño nos da algunas claves sobre el tipo de regalos que debemos brindar en esta fecha:

 

Dar de acuerdo a las posibilidades económicas, no hay que hacer competencia por dar el mejor regalo. Es sólo un detalle, una expresión de cariño.


No endeudarse para dar regalos. La Navidad no lo exige, se da cuando se puede. Y si las posibilidades económicas no lo permiten, hay otros regalos que no son materiales.


Regalos que alimentan el alma. Perdón, paz, un gesto de cariño, tiempo, ayuda desinteresada… Todo aquello que no se encuentra en las tiendas. Valen muchísimo más y de verdad alimentan el espíritu, tanto de quien los da como de quien los recibe.


No dar para recibir. La verdadera generosidad da sin recibir nada a cambio.


Regalar no te hace mejor o peor. En cuanto a regalos materiales, no eres lo que das. Lo que nos hace mejores personas son nuestras acciones.


Detalles de cariño. Hay objetos que no son costosos y cumplen su verdadero objetivo como expresión de cariño en esta fecha especial, una nota con unos chocolates, o unas galletas preparadas en casa, son algunos ejemplos.


Dar a quienes más lo necesiten. Uno de los valores de la Navidad es la solidaridad; es tiempo de regalar a los más necesitados, son ellos quienes en realidad necesitan un regalo en esta Navidad.


Reunidos en Navidad. Una de las cosas más bellas de la Navidad es la reunión de las familias y el encuentro con amigos, pero no hay que desmedirse en comida y bebida.

 

 

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