Xhonane Olivas - Blog Familia Católica
06.12.2010
 

 

 

Xhonane Olivas, esposa, madre, educadora en casa y creadora del Blog Familia Católica, nos comparte su forma de elaborar una Corona de Adviento, fácil y divertida para realizar en familia, durante este tiempo de preparación para la llegada de la Navidad.

 

 

Materiales:

  • Una guía o guirnalda de pino que incluya luces.
  • 3 velas moradas y 1 rosa (desafortunadamente no encontré rosa, así que compré 4 moradas)
  • 4 bases de vidrio para las velas.
  • Listones morado y rosa para decorar.
  • Decoraciones adicionales.
  • Un pedazo de tela morada como mantelito.

 

Pasos:

 

Primero le puse los moños a las bases de vidrio. Tres son morados y uno es rosa. Después usé la guía de pino para hacer la corona, asegurándome que cabían las cuatro velas en medio de ella. Al final le puse unas ramitas navideñas como decoración. Como venía en un ramo, las corté para poder insertarlas. ¡Y así quedó! Muy sencilla y lo mejor es que ¡a mis hijos les encantó!

 

Para más ideas de cómo vivir la fe en familia, visita mi blog http://familiacatolica-org.blogspot.com

 

Blog Familia Católica
Pennsylvania, Estados Unidos

 

Por LaFamilia.info

 

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Navidad; tiempo maravilloso en el que se respira generosidad, humildad, gratitud, solidaridad, reconciliación, paz, amor… donde el nacimiento del Niño Jesús es motivo de festividad, y su enseñanza cobra vida en la humanidad. Durante esta época estamos llamados -más que nunca-, a vivir los valores que sobresalen en la tradición navideña.

 

Es de gran interés considerar la importancia de los valores más representativos de la Navidad, así como transmitirlos a los hijos y vivirlos en familia. Desde LaFamilia.info destacamos los siguientes:

 

Generosidad

 

Es el acto de entrega hacia los demás, es donarse cada quien en su máxima expresión de forma desinteresada y amorosa, recibiendo a cambio, la satisfacción que sólo la generosidad puede proporcionar.

 

En Navidad hay varios personajes que se destacan por su espíritu generoso, entre ellos, los Reyes Magos y San Nicolás. En cuanto a los primeros, no sólo fueron dadivosos al brindarle al Niño Dios sus mejores ofrendas –incienso, mirra y oro-, sino también por el esfuerzo y el tiempo dedicado para poder llegar al humilde establo de Belén. Estos tres hombres dejaron su hogar para recorrer tierras lejanas, se enfrentaron a las dificultades propias de una travesía inexplorada, y todo su sacrificio tenía un solo propósito: adorar al Niño Dios.

 

De la misma manera, la vida de San Nicolás es un testimonio vivo y real de la virtud de la generosidad. San Nicolás -conocido en la modernidad como Santa Claus-, desde pequeño se caracterizó por compartir sus pertenencias, solía expresar ante sus padres: “sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto”. Una vez quedó huérfano, Nicolás se despojó de su opulenta herencia para ser para servirle a la Iglesia. Fue un abanderado de su religión, luchó incansablemente contra las persecuciones que abatían a los cristianos. A pesar de estar encarcelado por varios años, permaneció su sentido del humor y fidelidad a la fe cristiana.

 

Ejemplos como los anteriores, ayudan a reflexionar sobre la práctica de la generosidad, en especial en época de Navidad, en donde debe existir un propósito enérgico de regalar tanto ayuda material, como espiritual: un gesto amable, una sonrisa, una porción de nuestro tiempo o trabajo, entre otros.

 

Humildad

 

El contexto donde se originó el nacimiento del Niño Dios, es la principal representación de humildad. Recordamos entonces el fragmento de la Oración para todos los días que hace parte de la Novena al Niño Dios: “(…) En retorno de él, os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.”

 

Dios se hizo hombre en un establo, un lugar sencillo que contaba con lo necesario -o tal vez menos-, donde el calor de algunos animales y varios pastores, eran la única compañía de Jesús, José y María. Era una fiesta espléndida, alegre, pero austera; Dios no necesitó comodidades ni lujos para entregarse al mundo. La celebración por su nacimiento era gigantesca en amor y sencilla en lo terreno.

 

Austeridad, sencillez y humildad que estamos invitamos a imitar para celebrar la Navidad.

 

Gratitud

 

Pensar en gratitud, es pensar en la Virgen María. Ella obedeció al Señor, se dispuso ante Él con profundo recogimiento y divina ternura, para llevar en su vientre a Jesús. Asimismo, agradeció haber sido la elegida para tan alto beneficio y lo asumió con las grandes virtudes que la identifican.

 

La Virgen María nos enseña que la gratitud es humildad -también ante Dios- y es la forma como se reconoce en el otro su donación. Asimismo, es un valor especial de las buenas maneras y es expresión de amor.

 

Debido a que en Navidad se acostumbra regalar, también es necesario agradecer. Por eso, se convierte en una buena ocasión para enseñar a los hijos a valorar los obsequios que reciben, tanto de otras personas, como del Padre.

 

Se hace decisivo entonces, que los chicos conozcan otras realidades, tal vez impactantes, pero que les servirán para estimular la virtud de la gracia; una buena actividad, es compartir con niños de escasos recursos económicos.

 

Solidaridad

 

Solidarios como fueron los pastores, los Reyes Magos, quienes dejaron sus quehaceres para custodiar al Niño Dios, José y María en la humilde morada.

 

La Navidad es sinónimo de solidaridad, de cooperación, de servicio, de sensibilidad ante las necesidades del otro. Ser solidarios con la familia, con quien nos sirve en la tienda, con el compañero de trabajo, con el anciano que cruza la calle… Durante estas fechas brotan por todos lados las oportunidades para ser solidarios, y aunque están allí durante todo el año, el espíritu navideño hace que los buenos sentimientos afloren y se actúe en consecuencia.

 

Muchas son las personas que por diversas razones no pueden celebrar la Navidad; que sea pues un motivo para vivir la solidaridad en carne propia.

 

Paz y Reconciliación

 

“Navidad, es la fiesta dedicada al perdón generoso y comprensivo que aprendemos de un Dios compasivo.” *Meditación del día primero de la Novena de Navidad.

 

En Navidad no hay lugar para el rencor. Es el momento propicio para retractarse por una ofensa, para acercarse a quien se ha agredido, también para perdonar y olvidar a quien nos agravió, para sorprender con un gesto cariñoso, para repartir nuestro amor a todos aquellos que nos rodean.

 

Del perdón nace la paz, mensaje que anunciaron los ángeles en Belén. La paz es el estado pleno que se vive cuando hay perdón, donación, gratitud y cooperación; es el producto que surge del conjunto de valores.

 

Navidad es paz, el natalicio de Jesús así lo transmite, es su deseo imperante hacia la humanidad: “paz en la tierra”.

 

Amor y Esperanza

 

El nacimiento del Niño Dios es la representación majestuosa del amor. Amor simbolizado en José y María, en su pleno abandono para recibir a Jesús en cuerpo y alma. Por ello decimos que la Sagrada Familia es el emblema del amor y de ahí que la Navidad sea la celebración familiar más estupenda del año, puesto que el Niño Dios nace en cada núcleo familiar, como símbolo de esperanza y fortaleza.

 

La Navidad es la ocasión para que aquellas familias que están débiles, se fortalezcan; las que estás apartadas, se unan de nuevo; para las que están heridas, se sanen…

 

En esta Navidad, hagámonos conscientes de cada valor que el Niño Jesús trae al mundo y también llevemos dicha conciencia a la acción.

LaFamilia.info
06.12.2009

 

La Navidad es una fiesta llena de símbolos y costumbres que enriquecen esta celebración, como son el pesebre, la corona de adviento, el árbol, la misa de gallo, entre otros, pero ¿conoce sus orígenes, significados e historias?

 

Árbol de navidad

También se trata de una costumbre de los cristianos del norte de Europa, que tiene su origen en una leyenda que se basa en el hecho de que el abeto es de los pocos árboles que en invierno no pierde las hojas. Adornado con luces y regalos, este árbol ha simbolizado la Navidad en todos los hogares de Europa del norte, y de ahí pasó al resto del mundo cristiano. El árbol vestido de luz es símbolo de Cristo, Luz del Mundo, que viene a nosotros en la Navidad para "iluminar a los que yacen en las tinieblas".

 

El Pesebre

¿Desde cuándo se representa el Pesebre? Según los textos bíblicos, Jesús nació en un establo de Belén, ya que no había sitio para su padres en el hostal. A partir del siglo IV, en Belén se construye la basílica de la Natividad en el lugar donde sucedió este hecho. En Roma, en el siglo V el Papa Sixto III, al reconstruir la basílica de Santa María la Mayor, construye una capilla que es una réplica del pesebre de Belén. Más tarde, fue San Francisco de Asís (s.XIII) quien en Greggio representó el nacimiento con figuras. Y es así que se considera a este santo como el iniciador de esta bella tradición.

 

Tipos de pesebre

La virgen María, San José, El Niño Dios, los tres reyes magos, los pastores, la mula y el buey son los personajes centrales de todo pesebre. Sin embargo hay quienes de acuerdo a sus costumbres culturales o familiares agregan otras figuras o tipo de decoración. Los tipos de pesebres más conocidos son los siguientes:

  • Pesebre Bíblico: En este tipo de pesebre se reproducen todos los elementos propios de la época en que nació Cristo en Belén, como casas, animales y gente. En él se destacan los colores tierra en alusión al desierto y generalmente se decora con plantas naturales. Para no dañar la naturaleza, el musgo se puede reemplazar por papel verde o sintético.
  • Pesebre típico: Es una adaptación del pesebre a la cultura de cada región.
  • Pesebre Ornamental: Es un pesebre artístico, en el que la imaginación y la creatividad juegan un papel importante. Por ello, vemos pesebres hechos en plastilina, cuero, madera, vidrio, barro, pintura, tela, metal y porcelana.

Haga el pesebre reunido en familia, ya que es una magnífica oportunidad para compartir con sus seres queridos en estas fiestas navideñas.

 

Misa de Gallo

Esta es una costumbre muy antigua. Una vez establecida la fiesta de la Navidad en Roma, comenzó a celebrarse la Misa del Día, la más solemne, en la basílica de San Pedro en el Vaticano. Copiando una antigua costumbre de la iglesia de Jerusalén que celebraba la Vigilia en Belén, la iglesia romana inicia las vigilias (vísperas) de la fiesta de Navidad con una Misa por la noche cerca del altar del pesebre para velar la noche del nacimiento. La Misa de la noche empieza en la hora de "ad galli cantu" (que canta el gallo), por eso se le denomina la Misa del Gallo. Sin embargo el misal no dice que tenga que ser a medianoche, sino por la noche.

 

Corona de adviento

El objetivo de la corona de adviento es tener las velas encendidas en un sitio del hogar que sea familiar, durante la época previa a la Navidad.

El círculo (la corona) simboliza que Dios es eterno, sin principio ni fin. El color verde simboliza que Dios está con nosotros y que nunca cambia. La luz de las velas nos recuerda que Jesús es la luz del mundo y que pronto nosotros celebraremos el día de su nacimiento.

 

Villancicos

Los villancicos existen desde el siglo XIII cuando eran cantos de los pueblos que servían para registrar la vida cotidiana de la villa. Más adelante fueron danzas de coros medievales para diversas celebraciones y poco a poco comenzaron a asociarse específicamente con la Navidad.

Hoy en día los villancicos se refieren a la canción popular que festeja la Navidad y está muy consolidado como género en todas las comunidades. Su temática hace referencia a la fiesta de Navidad y a los personajes principales de la celebración: el Niño Jesús, la Virgen María y San José, los Reyes Magos y los pastores entre otros.

 

LaFamilia.info
01.12.2010

 

Actividades lúdicas como el dibujo y las manualidades, además de ser las preferidas por los chicos, son muy buenas alternativas para enseñarles el significado de las tradiciones navideñas. Aquí proporcionamos varias figuras alusivas a la época, para que impriman en casa y las coloreen junto a sus hijos. Sin duda un tiempo de aprendizaje y mucha diversión.

 

 

 

 

 

 

Por LaFamilia.info 

20151412nFoto: Pixabay

Desafortunadamente son muy pocos los que conocen la verdadera historia y origen cristiano del hoy conocido Santa Claus. Es hora de que les enseñemos a los hijos de dónde sale este personaje de barba blanca que aparece en Navidad.

LaFamilia.info
25.11.2009
 

Adviento es el tiempo de cuatro semanas que antecede a la Navidad. Tiempo en el que nos preparamos espiritualmente para rememorar y celebrar la llegada del niño Jesús, la llegada de Dios niño, de Dios humilde, de Dios humano. Es el tiempo reservado en nuestra vida para parar, reflexionar y meditar, vivir y recordar la historia del nacimiento de Jesús.

 

Es un tiempo especial para pensar sobre el sentido de nuestra vida, de nuestra fe, de nuestra esperanza. En este tiempo esperamos renovación en nuestra vida personal, familiar, social, económica... porque creemos en el poder de la promesa de Dios cuando envió su hijo al mundo.

 

Dios se humanizó, se transformó en un niño pequeño, humilde, para acercarse de manera más sublime a sus criaturas; para encontrar acogida en medio de su pueblo.

Adviento es un tiempo en que muchas luces son prendidas en las casas, en las calles, en las ciudades, revelando el gran deseo humano de luz sobre la vida, y encendiendo la sensibilidad humana y el deseo de que esta luz se transforme en vida abundante, concretándose en la vida cotidiana.

 

Es un tiempo en que las personas se sensibilizan, se alegran, se abren a la comunicación, al perdón y al amor. Es también un tiempo en que algunas personas se entristecen, pensando en sus sueños, en su realidad, en su vida, en su falta de esperanza, olvidándose del verdadero sentido de La Navidad...

 

Es, también, tiempo de ofrecer hospitalidad. Hospitalidad para recibir otras personas en nuestra comunidad, en nuestra casa; y hospitalidad para recibir en nuestra vida nuevos valores, nuevos pensamientos; nuevos proyectos.

Que el tiempo de adviento sea en nuestra vida un tiempo de preparación para volcarnos a lo que es más pleno y puro, en la vida deseada por Dios.

 

Más de este tema:
La Corona de Adviento
Cómo hacer una Corona de Adviento en casa

LaFamilia.info
01.12.2010

 

La historia no  da con exactitud la fecha del nacimiento de Jesús y según se registra en los libros, este día no se comenzó a celebrar hasta el siglo IV. La primera noticia cierta que se tiene de esta conmemoración es del año 354.

 

Los historiadores están de acuerdo en que dicha celebración tiene su origen en Roma, en la cristianización de una antigua fiesta pagana dedicada al sol. De hecho, el 25 de diciembre es el día que empieza a notarse que el sol vuelve a ganar terreno por la noche. Y por esto, en esta fiesta del solsticio de invierno los romanos la llamaban "Natalis Solis Invicti" (Nacimiento del sol invencible). Con la cristianización de la sociedad romana, el primer día de la semana dedicado al sol se fue dedicando al Señor (Dies dominica), la fiesta del "Natalis solis invicti" pasó a ser la del "Natalis Domini Nostri Jesucristi" o nacimiento (Navidad) de Nuestro Señor Jesucristo.

En inglés, "Christmas" quiere decir "misa de Cristo"; en alemán, "Weihnachten" se traduce como "noches sagradas"; mientras que la "Navidad" española o el "Natale" italiano hacen referencia directa al nacimiento del hijo de Dios.

 

El triunfo de la luz

Antes del natalicio de Cristo, los pueblos pre romanos honraban en estas fechas el solsticio de invierno, el retorno del sol y las fuerzas de la naturaleza, representados en distintas divinidades. Una festividad que estaba directamente relacionada con el clima.

 

Como producto de las bajas temperaturas, las actividades humanas bajaban su ritmo; la guerra se detenía, nadie se atrevía a navegar y las faenas agrícolas cesaban.

Por eso, el último mes del año era el momento propicio para congregar a la familia. No es fortuito entonces, que a comienzos del siglo IV Roma fijase el 25 de diciembre como el día para el nacimiento del Dios cristiano, que supone también el triunfo de la luz sobre las tinieblas.

 

Sin embargo, en la Edad Media la Navidad tuvo una fuerte dimensión carnavalesca, rememorando los banquetes romanos de antaño. Borracheras, comilonas y toda suerte de prácticas sexuales eran hábitos en esos tiempos.

Pero es recién en el siglo XIX cuando aparece la fiesta familiar propiamente tal y Papá Noel repartiendo regalos durante la Nochebuena.

 

 

Fernando Sebastián Aguilar
06.12.2009
 

 

Hay pocas fiestas que hayan calado tan hondamente en nuestra cultura como la Navidad. Creyentes y no creyentes la celebran como una fiesta imprescindible al final del año. Pero en eso mismo está su debilidad. Porque cada uno la celebra a su manera y los mil agentes comerciales que operan en nuestra sociedad, se ingenian para convertirla en una ocasión de consumo.

 

Hay muchas maneras posibles de celebrar la Navidad, pero para vivirla de verdad hay que comenzar por acercarse espiritualmente al Portal de Belén, y allí arrodillarnos junto a la Cuna del Niño, adorarle, darle gracias, recibirlo en nuestros brazos y en nuestro corazón con la misma reverencia y la misma ternura de la Virgen María.

 

Por supuesto, la Navidad es también una fiesta familiar, fiesta de solidaridad y hasta de fraternidad universal. Pero originalmente, en su verdad original, la Navidad es el asombro, la gratitud y la alegría desbordada por el nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre en las entrañas de María Santísima. No se puede ser cristiano, ni casi persona responsable, sin sentirse conmovido por este hecho inaudito.

 

No dejar que la corriente nos arrastre

Si nos dejamos llevar de la corriente, podemos perder en pocos años el verdadero sentido de la Navidad. Algunos se preguntan ¿cómo es posible  vivir de verdad la Navidad en este mundo en el que parece que todo se reduce a comprar y a divertirse? Nos invade la propaganda, nos meten las cosas por los ojos, se nos  anima a comprar o a divertirnos en celebraciones ajenas a la religión.

 

Comprendo la perplejidad de muchos padres cristianos que no saben cómo presentar a sus hijos de manera atractiva y convincente la forma de celebrar la Navidad verdaderamente cristiana, que sea alegre y entretenida, pero sin perder su sentido religioso. Lo primero es enterarse y pensar en la Navidad hasta que brote en nuestro interior la emoción del asombro y de la gratitud. Así se llega de verdad a la alegría.

 

Y, en segundo lugar, traten de tomar, ustedes los padres, la iniciativa. No esperen a que les digan los demás  cómo vivir la Navidad. Dediquen un rato a deliberar juntos en casa  y a programar la celebración familiar de la Navidad según sus gustos,  convicciones y tradiciones de siempre. “Armaremos el pesebre aquí, cantaremos esto o aquello,  invitaremos a éste o aquél, iremos a la Misa del Gallo o haremos lo que nos parezca mejor”.

 

Una navidad cristiana

En esta programación de la Navidad, que tiene que ser alegre y realista, hay dos cosas que no pueden faltar: en primer lugar, los actos religiosos, dónde ir a Misa, a qué hora, con quiénes. Sin eso no hay Navidad cristiana. Y luego, alguna buena obra de caridad. La alegría de la Navidad se expresa compartiéndola con familiares y amigos, pero hay que preocuparse también de ofrecerla a los enfermos, a los que  no tienen familia, o padecen cualquier otra situación dolorosa.

 

Este tiempo es muy adecuado para pasar un rato con algunos amigos o parientes con los que no podemos vernos durante el año. Con un poco de interés es fácil encontrar un rato para visitar enfermos en el Hospital, o hacer algo semejante. En estos días hay también muchas actividades, exposiciones, concursos que hacen referencia a la Navidad y que resultan educativos y divertidos. Se puede pasar muy bien sin gastar mucho dinero y sin alejarse del ambiente religioso de la Navidad.

 

Piensa que el nacimiento de Jesús en Belén cambió radicalmente la condición de nuestra humanidad. Desde entonces, por obra de Jesús, todos somos familia de Dios, e invitados a vivir en este mundo como hermanos, sin conflictos ni rivalidades, con esperanza y fortaleza. Jesús es el mejor tesoro y la mejor esperanza de nuestro mundo, el origen siempre vivo de un mundo diferente.

 
Fernando Sebastián Aguilar, Arzobispo de Pamplona
LaFamilia.info
01.12.2008
 

Llega diciembre y es ahora cuando comienzan los afanes por terminar lo emprendido durante el año, la hazaña de cumplir con los compromisos, las fiestas de la novena, las ansias por decorar el hogar con motivos navideños, las carreras para comprar los regalos. ¿Pero se saca tiempo para lo verdaderamente importante que es prepararnos espiritualmente para esta gran celebración?

En la Navidad se contempla el nacimiento del Niño y la creación de la Sagrada Familia, aprovechemos esta ocasión para reflexionar sobre cómo es nuestra vida en familia y qué podemos hacer para imitar ese modelo de amor que nos muestran Jesús, María y José.

 

Especial atención al pesebre

Hay muchas formas de vivir la Navidad con un espíritu Cristiano y ante todo en familia. Para estimular el interés de los más chicos y para que éstos no crezcan pensando que la navidad es solo fiesta y diversión, nos podemos concentrar este año en el pesebre.

También conocido como natividad o “Belén’’, es la ilustración de cómo nuestro Señor Jesucristo nace pobre en un humilde pesebre acompañado de sus padres la Santísima Virgen y San José y junto a ellos, los pastores y animales que les brindaron compañía y calor.

Aprovechemos el pesebre para que desde el momento en que se arma, contemos a los niños lo que pasará en la Navidad. Ya que cada figura tiene un significado especial, podemos hablar de cada personaje al ocupar su puesto en el pesebre.

Una vez comience la novena el 16 de diciembre, lo ideal es reunir el grupo familiar y sus más allegados para rezarla. Con el fin de que los niños comprendan lo que se va a leer, conviene hacerles previamente un resumen contado con palabras e ideas simples sobre el tema de cada día. Al final de cada novena, se puede aprovechar la ocasión para cantar villancicos.

 

Tiempo de gracias y buenos propósitos

 

El adviento, o tiempo de preparación para la celebración de la navidad, es un buen momento para dar gracias a Dios por todo lo recibido durante el año y pensar en los buenos propósitos para el siguiente. Es también época para pedir perdón y acercarse a las personas de las que estuvimos alejados; y ante todo, es el momento de pensar en cómo llevar alegría a las personas más desfavorecidas.

Enseñemos a los niños a amar la Navidad como un momento de entrega y alabanza a Dios, no solo de diversión. Algunas ideas para contagiarles el espíritu navideño son:

  • Cada familia puede preparar con ingenio y creatividad los símbolos que representan la navidad. El pesebre, la corona de adviento, el árbol, la imagen de la Virgen, los villancicos, las tarjetas con motivos cristianos, los regalos, la estrella, la novena del Niño, etc. Todo esto nos ayuda a que la familia se una en torno a esta época tan especial.
  • En familia piensen qué persona pobre o necesitada requiere un detalle de cariño y visítenla en esta época.
  • Incluya en su lista de regalos a las personas que le han servido durante el año como una expresión de agradecimiento: el portero, la empleada doméstica, el conductor, etc.
  • Invite a cada miembro de la familia a que reflexione si hay en sus corazones alguna espina contra alguien que los hirió o ignoró. Es la ocasión para recomenzar y para hablarle a los hijos pequeños de lo que es el perdón.
  • Invite a los amigos solos y sin familia a que se unan a su familia para celebrar la Navidad.
  • Hornee galletas de navidad para los vecinos, llévelas junto a sus hijos.
  • Procure en estos días enfocar más su atención al regalo de la paz que a los regalos materiales.
  • Tómese un tiempo para apreciar más a su familia y evoquen momentos felices.
  • Lea a los niños historias navideñas. Recuerde el pasaje del nacimiento de Jesús que aparece en el Evangelio de San Lucas.
  • Si alguien de su familia no vive su fe como debiera, no lo obligue ni se enoje. La mejor forma de hacer apostolado es con su comportamiento y ejemplo.