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13.10.2014

 

 

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Juan Camilo Díaz Bohorquez

Comunicador Social y Periodista
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Podemos pensar que es asunto de otros, que eso a nosotros no nos pasará; pero todos, absolutamente todos podemos ser víctima del cibermatoneo. Y los más frágiles son los niños.

 

Para nuestro pesar el matoneo no es nuevo. Por allá en la década de los 70 Dan Olweus planteó el término bullying, entendiéndolo como “el acoso o victimización a que es sometido contra su voluntad y de forma repetitiva un estudiante por parte de uno o varios homólogos”, según el libro “Bullying” publicado por la Defensoría del Pueblo de Colombia (2013).

 

En sus estudios, Olweus advierte que esas acciones negativas mediante las cuales se arremete contra otra persona se caracterizan porque no tienen justificación y buscan producir malestar físico y/o psicológico con consecuencias que van desde “la incomodidad superable, hasta la deserción escolar o familiar o el suicidio”, según el documento de la Defensoría.

 

El problema aumenta cuando ese matoneo pasa del uno a uno a un universo como lo es Internet, especialmente las redes sociales, en donde aprovechándose del anonimato, del todo vale, pues algunos niños destrozan y hasta acaban con la vida de un par. El cibermatoneo es implacable, aterrorizador, violento: no tiene límites, no tiene barreras, es viral, es imborrable.

 

Como para algunos colegios ese fenómeno “son cosas de niños” o “chanzas”, excusas para esconder un problema de su colegio en aras de proteger la reputación de la institución, se hace necesario que los padres de familia aprendamos qué podemos hacer si nuestros hijos son víctimas del cibermatoneo, asunto que tiene una particularidad: las víctimas y los victimarios son personas en pleno proceso de formación.

 

Comencemos con una definición: de acuerdo con el sitio web EnTicConfio, “el ciberacoso, también conocido como cibermatoneo o cyberbullying, es un tipo de agresión psicológica en la que se usan teléfonos celulares, Internet y juegos en línea para enviar o publicar mensajes, correos, imágenes o videos con el fin de molestar e insultar a otra persona. El ciberacoso no se hace de frente, por eso la víctima no sabe quién puede ser su agresor.”

 

¿Y quiénes son los usuarios de estas tecnologías y dispositivos? Los niños en su mayoría, desde muy pequeños (asunto del cual hablaré en otro escrito…), lo que lleva a que sean presa fácil de otros niños e incluso de adultos.

 

¿Qué podemos hacer? Tenga en cuenta que no podemos afirmar que “montársela” a otro es normal a cierta edad. ¿Es normal que someta a otro, lo humille, lo lastime? Entonces:

 

1. Mantenga permanente diálogo con el menor. Que sienta que se está pendiente de su situación.

2. Enséñele a sus hijos a no contestarcorreos, mensajes o comentarios groseros. Es mejor no entrar en ese juego peligroso.

3. Si ocurre que su hijo es cibermatoneado,guarde toda la evidencia(mensajes, correos, captura de pantalla, etc.). Incluso anote fechas y horas cuando suceden los hostigamientos.

4. Si logra identificar las páginas de donde se hostiga a su hijo, contacte a su proveedor de Internet o servicio de telefonía móvil para que cierre o bloquee el sitio o la línea.

5. Utilice las configuraciones de privacidad de las redes sociales, bloquee a quienes le mandan mensajes groseros. Incluso puede cerrar la cuenta y abrir una nueva.

6. Si el acoso es por el celular, cambie de línea.

7. El colegio debe estar al tanto, debe actuar. Que pongan en práctica su manual de convivencia. Si no actúa, denúncielo.

8. Denuncie: www.enticconfio.gov.co, www.teprotejo.org, www.policia.gov.co. Allí le ayudarán rápidamente.

 

No podemos esperar a que otros hagan algo o vivir un desenlace fatal. Tenga en cuenta que casi un tercio de los adolescentes en línea (entre los 12 y 17 años) han sido hostigados cibernéticamente. Las niñas tienen más posibilidades de ser víctimas, según el estudio Cyberbullying and Online Teens. Pew Internet and American Life Project.

 

Padres de familia, colegios: actuemos a tiempo, tomemos medidas, denunciemos.

 

Clic: Si quiere conocer más sobre este tema, visite www.redpapaz.org, que cuenta con una sección con toda la información sobre intimidación escolar y el ciberacoso. ¡Recomendada!

 

*Este artículo fue publicado en ElTiempo.com y se reproduce en LaFamilia.info con autorización del autor.

 

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28.07.2014

 

 

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El alto consumo de televisión por parte de los niños; la pésima programación que abunda en los canales nacionales y la necesidad de abrir espacios familiares y sociales, hace urgente que reconsideremos el consumo de televisión que actualmente tenemos.

 

Suena duro lo que voy a expresar, y me adelanto a excusarme con profesores, investigadores y amigos de la televisión que han sido tan generosos conmigo y mis estudios sobre el tema, pero llegó la hora de “desnarcotizarnos” de la televisión, el mueble más influyente, la niñera electrónica, que se apoderó de nuestros hogares, incluso del gimnasio, del café, del restaurante y hasta de los asientos de los vehículos y no hay quien la saque.

 

Y me refiero a “desnarcotizarnos” ya que la televisión es una especie de heroína que entra por los ojos y oídos, adormece, hipnotiza y genera una adicción con sus imágenes cada vez más nítidas, su sonido envolvente, su delgadez armoniosa y sus múltiples posibilidades convergentes. Me explico: el TV ya no solo sirve para ver TV; ahora en esa bendita pantalla de 22, 32, 42, 50 y más pulgadas, plano o curvo, podemos disfrutar videojuegos hasta el éxtasis; deleitarnos con música; navegar en Internet; recordar bellos momentos fotográficos y hasta decorar una insulsa zona social del pequeño apartamento donde vivimos.

 

Ahora bien, existen otras pantallas (celulares, Internet, tabletas) que han logrado robarle tiempo al consumo de TV. Sin embargo, vale la pena tener en cuenta que los niños pasan más de 2.5 horas diarias frente al TV (17.5 horas a la semana, 70 horas al mes, 840 horas al año) y que para la mayoría de los hogares la TV es muy importante e indispensable. Incluso, los estudios de la extinta CNTV, ahora ANTV, que NHNTV (No Hace Nada por la TV), indicaron que en Colombia existe un televisor por cada miembro del hogar, lo que evidencia aún más lo que representa para las familias este aparato que incluso es el que determina la decoración alrededor suyo. Es que tiene los espacios más privilegiados y las paredes más blancas a su disposición a pesar de los realities predecibles, las malas voces, los presentadores gritones, los periodistas protagonistas, los jurados fríos, los capos y más capos, los Tinos, Higuita´s y demás, acompañados de noticieros cada vez más vacíos y programas de concurso menos interesantes.

 

Creo que lo anterior es evidencia suficiente del poder que tiene la que para mí sigue siendo la reina de los hogares: la televisión.

 

Los niños, esos indefensos seres, expuestos a novelas coreanas, mexicanas, colombianas a toda hora, tienen que ir a canales internacionales para ver televisión de calidad producida para ellos ya que los canales privados colombianos no tienen nada que ofrecerles y ninguno de nosotros se inmuta para decirles que la franja infantil de Señal Colombia y de algunos canales regionales es un calmante en medio de la tragicomedia nacional llevada a la pantalla chica.

 

Si, sentarse cómodamente en el sofá a ver TV es un plan de ensueño, que nos quita tiempo, nos adormece, nos hace decirle al niño “ahora no, estoy viendo un programa”; que hace que el niño se comporte como el Sayayin, como la Violetta o quiera quedarse en casa simplemente esperando a que el día termine y que sus padres lleguen a casa cansados, después de horas de trabajo y horas en el miserable trancón, hechos despojo, deseando simplemente ver televisión y no hacer nada más.

 

¿Y las tareas? ¿Y el juego? ¿Y el parque? ¿Y la cena familiar? ¿Y la cometa? ¿Y la pelota? ¿Y la lectura? ¡Bah! Eso no importa ni interesa si tengo la televisión.

 

Arranquemos de tajo esa adicción televisiva. Apaguemos la tele, incluyendo sus bondades (los contenidos buenos, su mezcla audiovisual y mucho más) y comencemos a rehabilitarnos. Sudaremos, sentiremos un frío terrible, temblaremos, pero es parte del proceso.

 

Abramos espacio a otras actividades, pasemos más tiempo en familia, dialogando, jugando, leyendo, amando. Con el tiempo, rehabilitados, prenderemos el TV para verla como un medio más de entretenimiento y no como el centro de nuestras vidas.

 

*Este artículo fue publicado en ElTiempo.com y se reproduce en LaFamilia.info con autorización del autor.

 

***

Esposo y padre de familia. Comunicador Social y Periodista. Magister en Educación con Énfasis en Desarrollo Humano y Valores. Diplomado en Familia. Profesor investigador del Instituto de la Familia de la Universidad de La Sabana. Investigador, consultor y gestor de proyectos en Comunicación, Familia e infancia. 
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28.04.2014

 

 

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Juan Camilo Díaz Bohorquez
Comunicador Social y Periodista
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Pareciera que en el mundo virtual todo se vale impunemente, sin tener el más mínimo acercamiento a la verdad y el respeto por el otro.

 

Es una realidad innegable que estamos inmersos en un mundo que cada vez le presta menos atención a la persona humana y prefiere la pantalla, las relaciones a un clic de distancia. Esa situación ha llevado, citando al polaco Zygmunt Bauman, a que le temamos a las relaciones duraderas, estables, y prefiramos que una pantalla medie en la manera como nos interrelacionamos. Así, afirma, es más fácil abandonar el barco al primer problema.

 

La tecnología y las nuevas formas comunicativas han traído muchos beneficios: comunicación, interacción, contacto a pesar de la distancia, democratización de la información, nuevos espacios de saber, colaboración, educación, son algunas de las ventajas que nos ofrece el nuevo panorama digital que indudablemente ha favorecido el desarrollo social.

 

Así como tenemos un mundo físico, “real”, nuestra vida, especialmente la de los más jóvenes, hace parte de un mundo “irreal”, virtual, que es parte de nuestra cotidianidad y que en muchas ocasiones opaca al mundo de verdad.

 

Para algunos esas dos “realidades” se han confundido, o las confunden apropiadamente, para hacer mal uso de las Tic. Las redes sociales por ejemplo, con grandes aspectos positivos, se han convertido en un espacio de arbitrariedades, injusticias, insultos, groserías, malas maneras y demás, hechos que son realizados por personas que se esconden detrás de un nickname, de un alias. Y eso en general sucede en espacios como Twitter, Facebook, Instagram y otros.

 

¿Por qué pasa esto? Simple: vivimos unos tiempos de agonía, de desespero; vivimos en el tiempo de las cosas y no de las personas, en donde medimos la importancia del otro por lo que tiene y no por lo que es; somos parte de una generación fallida que permitió que asuntos como la vida humana de principio a fin se asesine; que el matrimonio y la familia se desvirtúen; una generación que acabó con el medio ambiente, que observó estática guerras, violencia, drogas, sexo, pornografía y demás y a todo eso lo nombró “modernidad”. Ante ese panorama la respuesta es el desespero, la agresión; es tirar la piedra y esconder la mano, o en términos digitales escribir el tuit y ocultarse detrás del anonimato de un sobrenombre.

 

¿Podemos hacer algo? Claro que sí. Si bien lo que antes describí hace parte de la libertad humana, es propio del cristiano hacer uso responsable de esa libertad que lleve a un crecimiento continuo, maduro, imparable de la búsqueda de la verdad, del acercamiento a la prudencia y la justicia, algunas de las virtudes cristianas.

 

Un cristiano no lleva una doble vida, una “real” y otra “virtual” que chocan; la vida cristiana (y de un cristiano) es real, única, veraz, de frente, viva, sentida y amorosa. Y esa realidad - realidad la vive en casa, en familia, en el trabajo, en la calle, cuando maneja, cuando va al banco, en el restaurante, en la Iglesia, en el estadio y en el mundo digital también, en las redes sociales, que son en buena parte una extensión de lo que somos. Debatir con respeto, ser responsable en mis comentarios, tener caridad con el otro, ajustarme a la verdad, evitar confrontaciones innecesarias, no ofender, no traicionar… En definitiva, llenarse de amor, perdonar, ayudar, corregir fraternamente y buscar, fuera de la red, acercarse a los demás a través de una abrazo, de una conversación cara a cara, como dos personas humanas que tienen forma, presencia, alma y corazón, lejos de pantallas, aplicaciones y refugios binarios.

 

Lo expresó claramente San Josemaría en su homilía del año 67 en la Universidad de Navarra: “Que no puede haber una doble vida, que no podemos ser como esquizofrénicos, si queremos ser cristianos: que hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y esa es la que tiene que ser –en el alma y en el cuerpo- santa y llena de Dios”.

 

¿Quién dijo que Internet y las redes sociales tienen que ser otro espacio más de degradación de la naturaleza humana y de doble vida? El Papa Francisco, en la Jornada de las Comunicaciones Sociales realizada hace un par de meses, aseguró que las nuevas tecnologías "pueden ofrecer mayores posibilidades de encuentro y solidaridad" aunque advirtió de algunos peligros a los que puede llevar, como la exclusión y la manipulación.

 

Sí, Internet, como lo dijo también Su Santidad, es “don de Dios” que nos ha permitido avanzar en muchos aspectos, pero lastimosamente también ha tenido efectos negativos ya mencionados.

 

Que esta invitación a vivir cristianamente las redes sociales, extensiva a todo universo de la Internet, sea el primer paso para que vivamos una sola vida: aquella cercana a la verdad, el respeto y la vida.

 

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22.09.2014

 

 

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Imagen tomada de: microscienceperu.blogspot.com

 

Debemos partir de la certeza que en las redes sociales, especialmente Facebook, no solamente están sus amigos y conocidos. También se encuentra gente mala, muy, pero muy mala.

 

Los padres de familia vivimos orgullosos de nuestros hijos. Como la familia es el único lugar en donde se ama realmente a la persona por lo que es, pues amamos a nuestros hijos de una manera increíble, a tal punto que nuestro Facebook está destinado y dedicado, en muchos casos, a exaltar la belleza, capacidades, destrezas y actividades de los menores (hijos, sobrinos).

 

Sin embargo, publicar información y/o fotos de los chiquitines puede ser muy peligroso ya que no podemos saber a ciencia cierta quienes las van a ver y para qué las pueden utilizar (pornografía por ejemplo…). Por ese motivo es necesario que tome atenta nota de estas 10 normas que debe tener en cuenta antes de publicar imágenes de sus hijos y/o sobrinos en las redes sociales:

 

1. Jamás se debe ver en la foto los lugares, como colegio o parques, que el menor de edad frecuenta. Esto le daría señales a los criminales de los lugares donde lo pueden encontrar.

 

2. Evite publicar imágenes en donde el menor aparezca al lado del automóvil y mucho menos que se vea claramente la placa.

 

3. Esta es de sentido común: evite publicar información, además de la imagen, en donde indique nombre, apellido y edad. Incluso sea cuidadoso para que el archivo original no contenga esa información.

 

4. Nunca publique información que contenga las actividades y los horarios del pequeño. Por ejemplo: “Hoy clase de arte a las 5 pm en La Calleja”.

 

5. Por favor evite comentarios sentimentales. Me explico: si está de viaje no publique una foto en donde el texto sea algo como “los extraño mucho, ya el sábado nos veremos”. Eso es decirle a los criminales: “sigan, adelante, están solos. ¡Y hasta el sábado!”.

 

6. Como está de moda geolocalizar las imágenes que tomamos con celulares y tabletas, es recomendable que desactive esa herramienta ya que le está dando información de más a los malandros.

 

7. Esta es muy lógica: por favor no publique imágenes en donde el niño o niña aparezca con el uniforme y el escudo del colegio en donde estudia. ¡Y mucho menos si el menor aparece en ropa interior o vestido de baño!

 

8. Advierta a familiares y amigos para que no comparta la información si usted de repente se pasó de comunicador…

 

9. Tenga en cuenta que una vez publicada la información ya es PÚBLICA, es decir que desde ese momento es IMPOSIBLE borrarla.

 

10. Una pregunta antes de publicar: ¿tengo el derecho, o por lo menos es responsable, publicar información de mis hijos o sobrinos sin su consentimiento? ¿Te gustaría que alguien publicara tu vida en la web?

 

Lamentablemente debemos tener en cuenta que en Internet abundan los malos, los criminales, que se aprovechan, en muchos casos, de nuestra inocencia e ingenuidad. Queremos exaltar a nuestros hijos y sobrinos, pero eso tiene sus riesgos. Por eso hay que ser cuidadosos.

 

Creo que se escapa una norma 11: así como cuidamos a nuestros niños en el mundo real, en la calle, así de precavidos debemos ser en el mundo virtual…

 

*Este artículo fue publicado en ElTiempo.com y se reproduce en LaFamilia.info con autorización del autor.

 

 

Esposo y padre de familia. Comunicador Social y Periodista. Magister en Educación con Énfasis en Desarrollo Humano y Valores. Diplomado en Familia. Profesor investigador del Instituto de la Familia de la Universidad de La Sabana. Investigador, consultor y gestor de proyectos en Comunicación, Familia e infancia. 
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16.06.2014

 

 

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Juan Camilo Díaz Bohorquez
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Que reyes, modelos, cantantes, motociclistas, domadores de animales, actores y otros no se casen o que sus matrimonios duren lo que dura el cubrimiento mediático no es argumento para afirmar que el matrimonio pasó de moda.

 

Es usual que en los diferentes medios de comunicación, medios que viven del rating, la audiencia y la venta de ejemplares, afirmen que el matrimonio pasó de moda. Pero eso no es lo alarmante: lo que aterra es que esa aseveración, que ocupa sus portadas y con la que abren sus emisiones, evidencia un profundo desconocimiento de lo qué es y representa la institución matrimonial como bien útil para la sociedad.

 

¿Bien útil para la sociedad?, se preguntarán los periodistas de entretenimiento, quienes usualmente cubren estos temas y cometen la ligereza de afirmar que estamos ante el ocaso de la institución matrimonial en el mundo occidental gracias al “ascenso de la mujer en la sociedad ya que el acceso de ellas a la educación y al campo laboral ha hecho que tengan un proyecto de vida con mayores oportunidades en comparación con las mujeres del pasado, a quienes les esperaba el matrimonio y una existencia como amas de casa”, como lo afirmó una reconocida revista semanal. Craso error de quien escribe la nota puesto que fundamenta su argumento sobre la premisa de “mujer soltera empleada en empresa es feliz” y “mujer casada, mamá y dedicada a su familia es infeliz”.

 

Vale la pena recordarles (y a algunos enseñarles) que el matrimonio no es una cosa que se inventó de la noche a la mañana. Es fruto de la reflexión y la experiencia milenaria de la humanidad, que de acuerdo con 53 intelectuales de diferentes ciencias y creencias reunidos en la Universidad de Princeton, representa un bien común, un bien útil para la sociedad (Ver: “El matrimonio, un bien común”).

 

Como vemos la institución matrimonial es más que dos personas que se unen en una inolvidable fiesta, llena de lujos, detalles, regalos, invitados y demás. El matrimonio, que es sobrenatural, es la unión libre y voluntaria de un hombre y una mujer, basada en el amor y sin límites en el tiempo. ¡Qué grandeza! ¡Unión, voluntad, complementariedad, amor y tiempo! ¡Cuánto significado encontramos en cada una de esas palabras que forman un todo: matrimonio!

 

Ahora bien, además de bien útil para la sociedad, que para algunos puede llegar a sonar gaseoso, la academia y la ciencia también han aportado con investigaciones serias, concretas, que evidencia, aún más, los beneficios del matrimonio:

 

Por ejemplo, un estudio realizado a 3,5 millones de personas en Estados Unidos, y presentado en la conferencia anual del American College of Cardiology que se celebra en Washington, la salud cardíaca está vinculada con el estatus conyugal. Dice el estudio que “para los casados, el riesgo de contraer cualquier enfermedad cardiovascular es un 5 por ciento menor en comparación con los solteros. Los riesgos de padecer enfermedades coronarias también fueron más bajos entre los casados en comparación con los viudos o divorciados.” (Ver aquí)

 

De acuerdo con Social Trends Institute, reconocida organización que aborda estudios sociales, del matrimonio y la familia, el compromiso matrimonial mejora la calidad de las relaciones de la pareja y de esta con los hijos, y las parejas casadas son más solventes que las parejas de hecho o las familias monoparentales. En contraste, los hijos educados fuera del matrimonio son más proclives a divorciarse o convertirse en padres solteros; el divorcio y los nacimientos fuera del matrimonio incrementan el riesgo de pobreza tanto para los hijos como para sus madres; además, el divorcio (o el no llegar a casarse) incrementa el riesgo de fracaso escolar en los hijos, quienes además sufren más ansiedad psicológica y más enfermedades psíquicas.

 

Y así, como los argumentos (¡estos sí lo son!) mostrados antes, podemos encontrar miles de razones a favor del matrimonio.

 

¿Cómo algo que representa y aporta salud, estabilidad, proyecto de vida, responsabilidad, unidad, lealtad, fidelidad, caridad, auto trascendencia, madurez, estabilidad y mucho más puede pasar de moda?

 

Pasan de moda las revistas, los tacones, los peinados, los artistas, las ideologías, los jeans, los ritmos musicales, etc., etc., etc., pero el matrimonio no, porque no es una moda: es un ser, sentir y vivir la vida.

 

Que el presidente de Francia ha tenido muchas novias y es infiel; que Brad Pitt y Angelina Jolie no se han casado (aunque los rumores afirman que tomaron la correcta decisión de hacerlo); que Shakira y Piqué no han contraído nupcias, que tal y tal viven en pareja, en fin, eso es una realidad pero no son argumentos válidos para afirmar que el matrimonio pasó de moda.

 

En definitiva el matrimonio no ha pasado y no puede pasar de moda. El matrimonio se mantiene como una institución de amor y libertad, sin tener en cuenta números, cantidades y celebridades, y mucho menos espacios en blanco de la próxima edición que deben ser rellenados de cualquier forma.

 

*Este artículo fue publicado en ElTiempo.com y se reproduce en LaFamilia.info con autorización del autor.

 

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03.02.2014

 

 

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Ni es un derecho, ni es moderno, ni es libertad, ni ayuda a la mujer. Tampoco es cierto que sea símbolo del avance de la sociedad. Sobre el aborto hay muchas mentiras que han desorientado a la opinión pública.

 

Hay mucha desinformación sobre este delicado tema que hace necesario que se aclaren varios puntos importantes. Si el conjunto de la sociedad desea abrir una discusión sobre este tema, y otros, se debe hacer apoyado en la verdad. Para ello me he basado en un texto de Benigno Blanco, publicado en el semanario Alfa y Omega, y en muchas otras publicaciones sobre el tema, como el libro “Ideología de género”, de Jesús Trillo-Figueroa, documentos serios, de personas serias. A continuación solamente 10 de esas mentiras.

 

1. Que se trata del derecho que tienen las mujeres a decidir.

 

Mentira. Todos tenemos derecho a decidir pero debemos tener en cuenta los efectos y consecuencias que tienen nuestras decisiones, especialmente cuando hablamos de seres humanos. La decisión de abortar de tajo, de manera cruenta e inhumana, le quita la vida a un ser vivo. Y quitar vida no es un derecho: es un crimen.

 

2. No contamos aún con suficiente evidencia científica que determine el inicio de la vida.

 

Mentira. Existe suficiente y abundante evidencia científica que demuestra que la vida, y no solamente la humana, se origina con la concepción misma.Y si siguen las dudas, pues el mínimo principio ético debería generar una “presunción de humanidad” o “presunción de vida”, como lo afirma Velasco. Una mujer es madre desde la concepción; si aborta es la madre de un hijo muerto.

 

Bernard Nathason, profesor de la Facultad de Medicina de la Cornell University de Nueva York, y uno de los fundadores de la National Abortion Rigths Action League (NARAL), grupo que promovió la legalización del aborto en USA, afirmó: “La ciencia médica me dice ahora que el feto es una persona humana (…) Nos hemos equivocado y es necesario rectificar. Y decírselo al público: el aborto supone una negación del derecho a la vida humana. Dramáticamente tengo que reconocer ahora que el feto no es un trozo de carne: es un paciente”.

 

3. La legalización del aborto disminuye los abortos clandestinos y la muerte de muchas mujeres por realizarse esta práctica de manera ilegal.

 

Mentira. ¿Cuál es la evidencia científica de que eso es así? Velasco indica, de manera acertada, que en los países donde el aborto es ilegal los indicadores relacionados con esta situación son muy bajos comparados con aquellos países en donde esta práctica es legal.

 

Lo que pasa es que ese falso argumento asume que las mujeres embarazadas, sin importar su situación, abortaría.

 

4. Organismos internacionales, como la ONU, reconocen el aborto como un derecho universal.

 

Mentira. No hay nada de nada en el derecho internacional que reconozca al aborto como un derecho. Que ciertos sectores utilicen el término “derecho” (por ejemplo “derechos sexuales y reproductivos”) como estrategia de desorientación es otra cosa.

 

5. Que el aborto es normal, es progresista y su avance es imparable.

 

Mentira. Si bien hay que reconocer que la obsesión europea y asiática por el control de la población, la revolución sexual del 68, las multinacionales del aborto y la ideología de género tuvieron su momento, hoy el aborto es uno de los temas más rechazados por la mayoría de personas y naciones.

 

Los países que impulsaron este tema, como USA, es de los que presenta mayor resistencia, llevando a que más de la mitad de los estados rechacen el aborto. Incluso, países de la vieja época comunista, junto con más de la mitad de los países europeos, han aprobado leyes prohibitivas del aborto. América Latina también. Y todo eso a pesar de la presión de la ONU y su grupo de “expertos” que quieren implantar el “aborto de exportación”. ¿O porque el pleno de Europa rechazó el Informe Estrela?

 

6. Hay mucha gente en el planeta. Y el aborto sirve como medio de control.

 

Mentira. No existe sobrepoblación y la manera más fácil de demostrarlo son los graves problemas demográficos que vive Europa y Asia con poblaciones envejecidas que los ha llevado a tener un desorden poblacional de enormes proporciones.

 

Además, como lo afirma Velasco, si realmente existiera ese descontrol poblacional, pues la manera menos indicada de corregirlo es matando seres humanos, en una especie de “limpieza social” y purificación de la raza”.

 

7. El aborto representa la máxima expresión de la liberación femenina, coaptada por constructos sociales.

 

Mentira. ¿Es liberación matar? ¿Es liberación acabar con la vida de un ser humano? Engañar a la mujer indicándole que el aborto es “su derecho” es violencia de género porque se le miente, se le induce a cometer un crimen, a llevar el peso de su decisión para toda la vida. Eso no es libertad, es coacción.

8. El aborto es necesario para una verdadera revolución sexual de liberación de la persona.

 

Mentira. La verdadera revolución sexual es aquella que nos lleva a respetar nuestro cuerpo y no venderlo al mejor postor (cualquiera, medios de comunicación, etc.). Lo que pasa es que los defensores del aborto no han indicado que la muerte de millones de niños y la vida de millones de mujeres destrozadas emocional y sicológicamente es el precio que debemos pagar como sociedad para llevar a cabo su ideario de sexualidad irresponsable, deshumanizada, carente de amor, sin razón de ser.

 

9. Nadie está obligado a abortar, así que ¿cuál es el problema?

 

Mentira. Cito textualmente a Miguel Ángel Velasco:

 

“Las leyes permisivas del aborto crean estructuras de violencia estructural sobre la mujer para que aborte que no existirían con carácter general si el aborto no fuese legal. Ésta es experiencia común en muchas mujeres que han abortado: no fueron libres, sino que acudieron al aborto presionadas por un entorno que sólo les ofrecía esa solución a sus problemas.

 

La legalización del aborto introduce en nuestro ordenamiento jurídico la violencia como forma legítima de resolver problemas, y esto afecta a toda la sociedad por el efecto pedagógico de las leyes.

 

El aborto legal supone que el Estado asume que no debe proteger la vida de un grupo de seres humanos, los no nacidos. Se degrada así el compromiso ético y humanista del Estado, la sociedad en su conjunto y el Derecho. Y esto siempre tiene consecuencias (negativas).”

 

10. Los que están en contra del aborto son unos religiosos “cavernícolas”, “retrogradas” e “inquisidores”.

 

Mentira. Ese es el argumento (si se puede llamar así…) de quienes defienden el aborto. A lo largo de la historia de la humanidad han existido innumerables pensadores y científicos que han estado en contra del aborto y no necesariamente ligados a la Iglesia. Por ejemplo, como lo menciona Velasco, Hipócrates y Galeno, quienes vivieron muchos, pero muchos años antes de Cristo, establecieron que la ética médica impedía la práctica del aborto.

 

Ahora bien, de acuerdo con Trillo-Figueroa, es curioso que parte del feminismo radical (muy diferente al feminismo) y de la ideología de género, tan comprometidos con la causa abortista, tengan sus orígenes en el pensamiento de hombres como Money, Marx, Freud, Sartre, quienes lo hicieron a su acomodo.

¿No sería más fácil, en vez de mentir y engañar a las mujeres y la sociedad en general, que se promovieran planes de ayuda y asistencia que no impliquen la muerte? ¿La salida a las situaciones complejas es la muerte?

 

Insisto que desde la barrera los toros se ven dóciles, pero como sociedad debemos estudiar profundamente este tema. Pero con la verdad, de frente, con justicia, teniendo como premisa básica el respeto de la vida. Esa tarea está por realizarse.

 

*Este artículo fue publicado en ElTiempo.com y se reproduce en LaFamilia.info con autorización del autor.

 

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15.09.2014

 

 

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Para muchos la familia y el colegio son dos instituciones que deben trabajar cada una en lo suyo. Lo cierto es que tanto la familia como la escuela cumplen un papel fundamental en la formación de la persona humana.

 

Un estudio realizado en el 2012 buscó indagar qué aspectos tenían en cuenta los padres de familia al momento de escoger el colegio para sus hijos. Y en orden de importancia el primer lugar lo obtuvo la planta física, seguido del bilingüismo, las electivas (deportes, artes) y en los últimos lugares estuvieron el proyecto educativo (PEI) y la planta profesoral.

 

Esos resultados son evidencia suficiente para asegurar que para muchas familias el tema del colegio es un asunto que se resuelve con buenos edificios, inglés y natación y los aspectos fundamentales, como qué identidad tiene el colegio, cuáles son sus principios, modelo pedagógico y vocación, apoyada por un grupo de docentes que además de cartones debe saber enseñar, no tienen mucha importancia.

 

Es bueno recordar que la función educativa de la familia es esencial, original y primaria que se deriva de la transmisión de la vida y que no puede ser sustituida por nadie. El colegio no es sustituto de una tarea que les corresponde naturalmente a los padres de familia.

 

El colegio, palabra que viene del latín collegium (asociación de colegas, que estudian juntos), debe estar a la altura de esa responsabilidad: apoyar la función educativa de la familia, impartiendo conocimientos adecuados, enfocados hacia la verdad, respetando el ideario de papá y mamá.

 

Lastimosamente muchos padres de familia se desconectan del diario vivir de sus hijos en el colegio, “porque para eso pago una pensión, para que los formen”, delegando totalmente la educación para la vida, ajenos a muchas situaciones que hoy día, para nuestro pesar, algunos colegios hacen de manera equivocada, aprovechando el distanciamiento familia-hijos-colegio.

 

Un colegio debe ser ejemplo de relación con los padres de familia, respetando la educación y el ideario de los padres, ayudando, no imponiendo. Y además deben ser modelo, pero no ocurre siempre.

 

Colegios que buscan desconocer la naturaleza humana no son los llamados a enseñar biología ni ciencias; colegios que manipulan frases y conceptos de científicos, teólogos, escritores y demás para vender una idea y acomodar sus intereses, no pueden enseñar literatura ni investigación; colegios que matonean y hostigan a los padres de familia, incluso llamándolos a sus propias casas, porque no están de acuerdo con sus iniciativas, no pueden enseñar respetos, ni derechos, ni tolerancia, tres aspectos que quieren imponer a la fuerza (¡vaya contradicción!); colegios cuyas rutas se atraviesan, utilizan carriles prohibidos o violan normas de tránsito y seguridad, no pueden enseñar sobre competencias ciudadanas; colegios que utilizan a los niños para promover anti valores no pueden enseñar ni llamarse colegio.

 

Y lo que describo antes sucede, ante el desconcierto de familias interesadas y el desconocimiento de otros que no tienen ni idea de lo que el colegio de su hijo hace o busca hacer. Estos colegios se aprovechan de los vacíos, de la incomunicación en todo sentido, de la fragilidad humana, estatal, legal de la familia colombiana para deformar, dañar, engañar.

 

Y eso ocurre además en algunos centros “artísticos”, de espectáculos preparados por y para niños, que forman en baile y canto pero deforman en identidad. Y lo peor: a consciencia de sus directivos, que son expuestos en los medios como “formadores” de nuevos talentos y que piensan en la niñez, cuando precisamente acaban con ella.

 

Cuidado padres de familia. Escoger el colegio debe ir más allá de la cancha de fútbol, los buses último modelo, del bono, del inglés y de la sala de computo abarrotada de IMac. Escoger colegio es depositar la confianza en una institución para que de una mano, desde su saber, a la función educativa que nos corresponde.

 

Tener claro el tipo de educación que queremos para nuestros hijos, informarnos, mirar opciones y sobretodo hacer permanente seguimiento a las actividades del colegio, teniendo en cuenta que siempre guarde similitudes con el ideario y pensamiento de casa, ayudan a evitar que uno que otro colegio se descarrile e intente, a punta de fuerza y hostigamiento, reemplazar algo que solo nos corresponde a nosotros.

 

*Este artículo fue publicado en ElTiempo.com y se reproduce en LaFamilia.info con autorización del autor.

 

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09.05.2014

 

 

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Juan Camilo Díaz Bohorquez
Comunicador Social y Periodista
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Es mayo, denominado el mes de las madres. Es un momento del año en el cual expresamos nuestro gran amor y admiración con flores, perfumes, poemas, mariachis, serenatas, entre otros, manifestaciones que encierran ternura y buenos deseos. Así que aprovechemos las circunstancias del momento para recordar porque las queremos tanto.

 

Debemos comenzar teniendo en cuenta que cuando llegamos a su vida la cambiamos totalmente, moldeamos su cuerpo, le generamos malestar, cansancio, sueño, sin embargo ella, puntual, se despertaba cada 3 o 4 horas para alimentarnos, dejando atrás su situación, teniendo como premisa nuestro adecuado desarrollo. ¡Qué entrega y dedicación! Digno de alguien que nos ama por lo que somos: sus hijos.

 

Al enfermar, con fiebre, tos, gripa, era la primera en salir corriendo al pediatra ansiosa de información que le indicara que estábamos bien y podía pasar las noches en vela monitoreando nuestra temperatura.

 

¡Cómo olvidar sus lágrimas de nuestro primer día de clase! Eran de alegría por el nuevo camino que iniciábamos, con algo de pena por vernos lejos aunque fuera por un par de horas. Y ni hablar de las fiestas de cumpleaños que organizaba, en donde coordinaba todo, llamaba a los invitados, inflaba bombas, partía el pastel. ¡Y no faltaba el regalo que tanto anhelábamos y que ella nos entregaba!

 

Durante años se levantó primero, horas antes que nosotros, para preparar la lonchera, planchar la camisa del uniforme, alistarnos para el colegio y dejarnos ya fuera en el transporte escolar o en la misma puerta del colegio.

 

En cada presentación, en cada obra, en las izadas de bandera, en los juegos, allá estaba de primera, con sus ojos brillantes, orgullosa de nosotros sin importar la relevancia de nuestro papel. Y cuando llegaron las fiestas con los amigos en la noche, pasaba en vela, esperando nuestro regreso para asegurarse que estábamos bien en la seguridad que solo nuestro hogar nos puede brindar.

 

Ella estuvo ahí cuando nos rompieron el corazón, como una amiga leal. Sus consejos siempre fueron acertados a pesar del dolor que le causaba vernos lastimados. Y cuando nos graduamos de la universidad irradiaba una felicidad que le explotaba el corazón y el alma. Por esa razón es que presume del tema cada vez que puede con familiares y amigos.

 

Hoy recordamos más que nunca todas esas cosas agradeciendo al Creador la madre de nos dio. No fue una coincidencia, fue la Providencia la que nos permitió conocer al ser más hermoso sobre la faz de la Tierra: nuestras madres.

 

Por eso Madre solo hay una. Y hay una para cada uno de nosotros.

 

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18.10.2013

 

 

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Juan Camilo Díaz Bohorquez
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El impulso de las redes sociales pareciera que no se detiene, no hay freno posible para la velocidad de expansión, intromisión e infoxicación. Y ante esa avalancha los especialistas señalan la importancia del rol de los padres y docentes en la orientación y educación de niños y adolescentes sobre el uso de las redes sociales y en general de la Internet.

 

A manera de ayuda, Facebook, la enorme red social, difundió una propuesta de 10 consejos para mejorar e incrementar la seguridad de los menores de edad cuando se encuentran al frente de la pantalla:

 

1. Seguir al pie de la letra las pautas de edad para el uso de Facebook
No se debe permitir que los jóvenes abran una cuenta de Facebook si no tienen al menos 13 años, que es el requisito mínimo de esta red social. Además, aprovechar las capas de protección de privacidad específica según la edad.

 

2. No aceptar solicitudes de amistad de desconocidos
Los padres de familia deben verificar a menudo las solicitudes de amistad que sus hijos reciben.

 

3. Conocer qué es Facebook y qué herramientas ofrece
Los padres de familia se sienten atemorizados por el arribo de estas redes sociales, especialmente Facebook, la cual consideran muy mala a pesar de usarla. Se hace urgente que conozcan a ciencia cierta de qué se trata y qué herramientas ofrece, especialmente las de seguridad, privacidad y administración de perfiles.

 

4. Padres e hijos deben conocer y revisar permanentemente la configuración de privacidad
El mayor nivel de seguridad y privacidad que nos ofrece Facebook es que tenemos la potestad de aceptar a verdaderos amigos.

 

5. Utilizar la sección "¿Quiénes pueden conectarse conmigo?"
Es un acceso directo a la derecha del nombre que permite controlar quiénes pueden solicitar amistad y definir filtros de los mensajes.

 

6. Conocer y utilizar la sección "¿Quién puede ver mis cosas?"
En esta sección se pueden elegir los usuarios, qué tipo de publicaciones son públicas y cuáles no, administrar el contenido, acceso a la biografía personal, entre otras cosas.

 

7. Utilizar la sección "aplicaciones y sitios"
Esta es muy importante. Nos ayuda a controlar la información que se comparte a través de otras aplicaciones y la cantidad de información que pueden obtener otros sitios web asociados a Facebook.

 

8. Conocer y utilizar las "Listas de bloqueados"
De gran ayuda porque permite, por medio de la configuración de seguridad, bloquear personas para que no tengan acceso al perfil y a la información que se publica.

 

9. Utilizar criterios físicos en un mundo virtual
Así como en el mundo real no hablamos con desconocidos, no damos información de quiénes somos o qué hacemos y denunciamos a quienes nos molestan o agreden, pues debemos tener los mismos cuidados en el mundo virtual, especialmente en las redes sociales en donde pareciera que el término "privacidad" ha dejado de existir.

 

10. Informar y denunciar contenido o comportamiento abusivo
Casi todas las páginas y secciones de Facebook cuentan con botones que permiten denunciar conductas abusivas, ofensivas y/o groseras. Casi de inmediato un miembro del equipo de Facebook asume la investigación y evalúa si es procedente eliminar o no el contenido denunciado.

 

Como vemos, Facebook no es un nido de ladrones, anti valores y maldad. Tiene criterios, que nunca serán suficientes, pero que son importantes medidas que permiten controlar los peligros que en general cualquier medio contiene. Facebook no es una manigua indiscriminada de malandros. Los hay, eso es cierto, pero también es verdad que esta red social ofrece posibilidades y ayudas para hacer la experiencia "Facebook" algo gratificante.

 

Los padres de familia debemos tomar atenta nota. No lo sabemos todo, especialmente en ese universo llamado Internet en donde nuestros hijos saben, conocen y experimentan más de lo que creemos.

 

*Este artículo fue publicado en ElTiempo.com y se reproduce en LaFamilia.info con autorización del autor.

 

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